![]() 2 de abril de 2006 |
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El mismo esfuerzo Pero
diferente
Por la segunda característica, más que por las marcas logradas, es que estas olimpiadas fueron especiales. Especiales no solo como eufemismo, por involucrar a deportistas con discapacidad intelectual. Así, especiales fueron, por ejemplo, las dos actuaciones del salvadoreño Wilfredo Merino, un nadador autista de nueve años de edad. Ambas le valieron medalla de oro. La primera la recibió a las seis de la tarde del miércoles, por vencer en los 25 metros libres. La segunda el jueves, en 15 metros de nado sin asistencia. “Hasta hace dos meses no podía ni flotar. Poco a poco fue entendiendo que no tenía que tocar lo carriles, y aprendió en qué dirección debía nadar”, informa Daniel Valencia, dedicado entrenador de natación.
Sin dar lugar a excepciones, el miércoles la presencia paterna fue incondicional. Wilfredo hijo comenzó a nadar, alejándose de la salida. A medio trayecto aminoró velocidad. Amenazaba con parar. Frente a él, 12 metros más allá, le esperaba su padre. Apoyado en la orilla de la piscina, sostenía en alto, cual cebo, una botella de Gatorade rojo. “Dale, dale Wilito, por acá”, le gritaba. Wilito sonrió, y aceleró. El graderío se emocionaba. Fue el primero en alcanzar el extremo opuesto de la alberca. La celebración del triunfo también fue diferente: Wilfredo arrebató la bebida energética a su padre, y se dispuso a tomarla en el agua. El progenitor, habituado a remojarse junto a él, se lanzó a la alberca. Y el jueves de 15 metros de nado sin asistencia, prueba para las mayores discapacidades, el comportamiento fue similar. Wilfredo hijo parecía confuso respecto a la dirección en la que debía nadar. Su padre, el incondicional, entregó un bombón a uno de los dos salvavidas que acompañan, sin tocarlo, a cada atleta en esta prueba. Otra vez el cebo.
Pero también
hubo actuaciones especiales fuera de competencia. Como la del levantador
de pesas Down Fredy Noé Aguilar, a quien disgustó más
que la edecán de turno no pudiera tomarse una foto con él
en ese preciso instante en el que él se lo solicitó, que
cualquier mala marca en la competición.
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