31 de diciembre de 2005


ESPECIAL
Los 10
crímenes que conmocionaron al país

Venganzas, egoísmo, envidia y avaricia fueron las causas que provocaron estos asesinatos. Cada uno con una barbarie tal, que rebasaron los límites de lo imaginable. En estos diez casos se cuentan 20 víctimas, quienes forman parte de las más de 3,500 personas a los que les arrebataron la vida en 2005.

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Niña asesinada para evadir la justicia

Mirian Yaneth Renderos Cortez, de 12 años, fue asesinada a balazos el siete de enero, cuando regresaba de matricularse en una escuela local donde estudiaría el sexto grado en un suburbio de Zacatecoluca.

A su corta edad, la niña era madre de una bebé de 16 meses, Juliana Isabel, concebida en una de las constantes violaciones sexuales a que era sometida por su propio padre, Juan José Cortez, quien en ese momento permanecía encarcelado por las agresiones.

Tras el hecho, las autoridades esbozaron la hipótesis de que Cortez pagó para que eliminaran a su hija y de esa manera sacar ventaja en el juicio programado para realizarse ocho días después del asesinato. Se llegó el juicio y Cortez fue condenado por la violación.

El crimen fue presenciado por un menor, pariente de Mirian, quien sirvió de mucho para esclarecer el hecho.

Días después, fue capturado Gilberto Cortez Serrano, hermano del convicto por violación. A finales de septiembre, Gilberto fue sentenciado a 30 años de prisión por el homicidio.

Juliana Isabel, la huérfana de Mirian Yaneth, quedó bajo el cuido de Amparo N., una mujer misericordiosa que se había hecho cargo de la crianza de Mirian y su hija.

Después del asesinato de la menor, Amparo y su familia tuvieron que abandonar el arraigo que tenían en Zacacatecoluca, departamento La Paz, por temor a represalias.

Mujeres acribilladas en ajuste de cuentas

María del Carmen Guzmán Ardón, de 42 años, y sus dos nietas, Tatiana Yamilet y Vanessa Elizaberth, de 13 y 17 años, fueron asesinadas a balazos mientras caminaban en las proximidades del Parque San Martín, de Santa Tecla el 17 de enero.

Del triple homicidio, se conjeturó que era una venganza, ya que horas antes del hecho, las dos jóvenes habían salido de las bartolinas policiales, tras haber golpeado a la mujer de un líder de la mara Salvatrucha del mismo sector donde residían.

Por el crimen fue capturado un pandillero, pero recobró la libertad a los pocos días por falta de pruebas.

Sobre el triple feminicidio también se esgrimió la posibilidad de que éstas fueron asesinadas porque eran testigos del asesinato de un pandillero. El crimen continúa impune.

El día del hecho, investigadores policiales afirmaron que fueron cuatro los mareros que cometieron el ataque.

Sin embargo, a doce meses del hecho, la policía no ha informado de los avances en las pesquisas y menos si ha habido más detenciones, además del pandillero que fue liberado.

Un robo motiva doble homicidio

Dos mujeres que vivían solas en la colonia Miramonte fueron encontradas salvajemente asesinadas dentro de su casa de habitación el 4 de febrero.

Ofelia Molina, de 76 años, y su asistente doméstica, Mélida Domínguez, de 25, fueron golpeadas, heridas con arma blanca y asfixiadas por varios sujetos que se introdujeron a la casa.

Los individuos robaron valiosas joyas, dinero en efectivo, tarjetas bancarias y libretas de ahorro, cuyos fondos fueron saqueados posteriormente. También robaron el carro propiedad de Molina.

Por el doble crimen fueron capturados dos hombres, Nelson Alexander Lara Ramos y Víctor Manuel Alvarado Ponce, y una mujer a quienes les hallaron parte de las joyas robadas.

Pocos días después, la mujer salió en libertad. Posterior a esas capturas, también fue detenido Carlos Humberto Monterrosa Canales, un falso abogado que se hizo amigo de Ofelia.

La semana anterior, Monterrosa Canales, Lara Ramos y Alvarado Ponce fueron enviados a juicio.

El rastro que dejaron tras el saqueo de varias cuentas bancarias allanó el camino de la investigación.

En su momento, se habló de que estos sujetos tendrían nexos con más de algún guatemalteco.

Muertos por la droga

Un grupo de sicarios asaltó varias viviendas de la colonia Buenos Aires, en Sensuntepeque, donde asesinaron a los hermanos Luis Mario, José Tomás y Óscar Orlando Portillo Cruz, así como a Ángela Espinal, nicaragüense, quien convivía con Luis Mario.

Al escuchar la balacera, el menor Rodolfo Bonilla salió de su casa para ver qué sucedía sin saber que su curiosidad le costaría la vida.

La hipótesis policial sobre la matanza es que Luis Mario era un reconocido vendedor de crack y de marihuana en la colonia y que, al parecer, debía “mercancía” a sus proveedores.

Por el quíntuple crimen, la policía detuvo un día después, en la comuniad Tutunichapa I, a Carlos Mauricio Barraza, quien habría sido reconocido por algunos sobrevivientes.

Luego, arrestaron a Dolores Cruz Benítez Ayala, 31 años, por un asesinato en Soyapango.

Al capturarlo, las autoridades se percataron de que era reclamado por la masacre de Sensuntepeque. El proceso judicial del caso aún no ha concluido.

Un doloroso silencio

Supuestos pandilleros asesinaron a Óscar Eduardo Chinchilla, subdirector del penal de Quezaltepeque, el 18 de febrero.

Ese mismo día, Chinchilla testificaría en un caso de decomiso de drogas dentro del penal donde trabajaba.

La policía capturó a cinco pandilleros de la colonia Las Margaritas. Sin embargo, René Iván S. I., Rafael Antonio S.I., José Carlos C., Emerson Dagoberto F. F., y Miguel Ángel G. G. recobraron su libertad porque la Fiscalía y la PNC no tenían más pruebas en su contra que un testigo que los vio a pocas cuadras de la escena del crimen.

Tras la muerte de Chinchilla, fueron asesinados otros dos directores, dos sicólogas y varios custodios de centros penitenciarios.

Por esos crímenes, sólo un hombre de 17 años ha sido condenado a seis años de cárcel.

Tres femicidios más sin aclarar

Esta vez ocurrió en una casa de la urbanización Lirios del Norte II, en Cuscatancingo.

Ahí una mujer y sus dos hijas, de 16 y 8 años, fueron asesinadas con un cuchillo. Una de ellas fue violada.

Las víctimas fueron identificadas como Norma Elizabeth de Alberto, de 38 años, Liseth Jennifer, de 16, y Katerin Daniela Bárnica Alberto, de 8 años.

El día que hallaron los cadáveres, la policía manejó la hipótesis de que el crimen tenía motivaciones de venganza por disputas de territorio para vender drogas.

Un día antes, vecinos de las mujeres vieron que a la casa llegaron varios hombres a festejar el cumpleaños de uno de ellos, lo que les hizo suponer que eran conocidos de las anfitrionas.

En el lugar, las autoridades hallaron abundantes colillas de cigarrillos, fluidos corporales y varias cosas movidas del lugar, lo que les hizo sospechar que los asesinos quisieron hacer creer que el móvil fue el robo.

Por ese triple feminicidio, las autoridades no han capturado a ningún sospechoso.

El fin de un reconocido arpista

La farándula salvadoreña perdió uno de sus talentos el 19 de abril, cuando la delincuencia acabó con los 27 años de vida artística del arpista Joel Ramos Morán, quien tenía 48 años de edad.

Las investigaciones del asesinato todavía no han culminado y por tanto no se sabe si los homicidas fueron motivados por problemas personales, envidias o por el simple hecho de querer robarle.

El asesinato ocurrió mientras el arpista regresaba a su casa en compañía de su esposa y una sobrina luego, de realizar las compras en un supermercado.

Cuando los Ramos se disponían a guardar los automóviles en la cochera de su casa, varios hombres encañonaron a la esposa del músico, quien al percatarse de la amenaza, optó por retroceder bruscamente y atropellar a los asaltantes.

Fue entonces cuando los delincuentes le comenzaron a disparar al auto de Joel Ramos.

La policía contó quince impactos de bala en el vehículo y no pudo determinar cuántas balas penetraron en el cuerpo del reconocido artista.

Acerca de los responsables del crimen solamente se supo que se conducían en un pick up que utilizaron para escapar sin que lograran el supuesto cometido de robar las pertenencias de la familia Ramos.

Parientes del arpista aseguraron que éste ya había sido víctima de dos robos anteriormente, pero dijeron desconocer si Ramos tenía problemas personales que motivaron su asesinato.

Plagian y asesinan a médico

Luego de permanecer 36 horas desaparecido, las autoridades encontraron el cadáver del médico Tito de Jesús Rodríguez Mata, quien se desempeñaba como director del hospital nacional de Santa Tecla y como jefe del Sistema Básico de Salud Integral (SIBASI).

Rodríguez desapareció el sábado 28 de mayo cuando se dirigía a una reunión de trabajo. Lo hallaron tres días después con el rostro desfigurado y con varias heridas de arma blanca en el cuello y diversas partes del cuerpo.

El cadáver fue encontrado en una finca de la calle al Boquerón, de Santa Tecla. El automóvil de la víctima fue hallado a más de cien kilómetros de distancia, en el desvío a El Delirio, del departamento de San Miguel.

Dentro del vehículo, que estaba en perfecto estado, encontraron los dos teléfonos celulares de la víctima, por lo que las autoridades descartaron que se haya tratado de un robo. Las autoridades aún no han encontrado a los responsables.

Ejecutados por prueba de valor

Al niño Rafael Eduardo Martínez, de 3 años, lo colgaron del dintel de una puerta interior; a su mamá, Karen Eunice Miranda, de 23 años, la asesinaron con arma blanca; y a la tía de ambos, Blanca Elizabeth Morales, de 43 años, la estrangularon.

Un pariente de las víctimas halló los tres cuerpos el 3 de diciembre pasado en la casa 33 del Pasaje Laurel, de la colonia Montecristo.

Según la policía, el crimen se perpetró porque se impuso como requisito para un joven aspirante a ingresar a la Mara Salvatrucha.

P. Grimaldi, atacada en la cárcel

La mujer que se hizo famosa a fuerza de aparecer en los medios de comunicación por sus múltiples problemas con la justicia, Margarita Parada Grimaldi, fue asesinada el pasado 6 de diciembre en la Cárcel de Mujeres.

Ese día las autoridades penitenciarias se disponían a festejar a las reclusas y a los hijos de éstas con una fiesta navideña.

Pero antes de que comenzara la fiesta, inició una trifulca que culminó con el asesinato de Parada Grimaldi, lesiones en otra interna y el traslado de más de 20 reclusas que, según las autoridades, participaron en el hecho.

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