31 de julio de 2005


De la Portada: Arte Desprotegido
Artistas: Olvidados por el tiempo

Una generación de artistas que se desarrolló en las décadas de 1950-70 y aportó a la cultura nacional un importante legado está desapareciendo sin que haya registro alguno

Juan Carlos Rivas/ Foto EDH /Wilfredo Díaz
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Meses antes de morir, el maestro Eugenio Martínez Orantes estaba indignado. Había experimentado la negligencia de algunos funcionarios, luego de que le fuera negada una pensión —por la que luchó durante mucho tiempo— que solicitó como un reconocimiento simbólico por su aporte a la educación y a la literatura nacional. Para esos días, don Eugenio recibía un Premio Centroamericano de Cuento y Novela.

Con la partida del pintor Rolando Reyes Cerrato —quien junto a sus hijos representaría uno de los primeros aportes serios de artistas surgidos en el occidente del país— también se cerraba una incansable labor de casi 50 años dedicados a la pintura de caballete. Su obra no fue documentada ni difundida por los organismos encargados de la cultura.

Lilian Serpas, otra gloria olvidada de la literatura regional, murió en la cama del Hospital Rosales, ignorada por su patria y por su pueblo. Similar suerte atravesó el chamán Salarrué, que aunque gozó del reconocimiento de la comunidad intelectual y experimentó como nadie la magia de la vida, murió pobre y sin honores. Su velorio estuvo vacío.

Ya en 1932 había reprimido, en su texto Mi respuesta a los patriotas, a los políticos que tomaban a la ligera las cosas del arte y del espíritu: “Mientras vosotros habláis de la Constitución, yo canto a la tierra y a la raza. La raza de soñadores creadores que sin discutir labran el suelo, moldean la tinaja, tejen el perraje y abren el camino. Raza de artistas como yo, artista quiere decir hacedor, creador, modelador de formas (cosa práctica) y también comprendedor. Tengo mejor concepto de un guineo patriota que de un hombre patriota”, escribió.

Uno de los más recientes casos ha sido el desaparecimiento del maestro pintor Camilo Minero (contemporáneo de Siqueiros en México) que, aunque recibió el Premio Nacional de Cultura hace varios años, murió sin que se hiciera una documentación de su trabajo.

Constitución. Obra del escultor Francisco Zúniga, se encuentra en la plaza del Museo de Arte.

Cuestión de identidad

Para el pintor Antonio Lara, un gestor cultural que lleva años promoviendo a artistas jóvenes, el problema se origina en la falta de interés de los políticos, quienes, dice, todavía no han hecho conciencia de apostar por los nuevos artistas y reconocer la trayectoria de los maestros.

Pese a existir un mandato constitucional que obliga a que la riqueza artística que forma parte del tesoro cultural salvadoreño quede bajo la salvaguarda del Estado, y esté sujeta a leyes especiales para su conservación (Art. 63, sección tercera), parece no tomarse en cuenta, a lo mejor, porque las artes no generan renta inmediata.

Ante esto hay dos interrogantes: ¿Qué hace el Estado para promover un rubro que no genera beneficios a corto plazo? ¿Puede la promoción cultural generar algún beneficio? Quizás una de las apuestas más importantes sea la construcción de la identidad nacional —concepto con el que concuerdan todos los artistas—, que, a pesar de ser un concepto abstracto, reúne toda una simbología que va desde los llamados símbolos patrios hasta las representaciones folclóricas campesinas, todas las manifestaciones culturales y hasta cómo hablamos.

Pese a que existe una institución que regula y administra este fenómeno, el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, Concultura, ésta carece del soporte para atender estas áreas y a sus creadores.

Hay una realidad acerca de este organismo: no cuenta con los recursos económicos necesarios. Apenas recibe el 0.03% del Presupuesto de la Nación y esto no es suficiente para promover, difundir, proyectar y hacer frente a cualquier imprevisto que amenace el patrimonio cultural.

El diputado Hugo Martínez, de la Comisión de Educación y Cultura de la Asamblea Legislativa, reconoce que es de suma importancia el apoyo a este rubro, ya que se trata de “manifestaciones que se van arraigando en la sociedad, manifestaciones artísticas y autóctonas que se deben tratar de preservar”.

Sin embargo, define la situación de la cultura y las artes como la “evidencia de las prioridades del Ejecutivo, la política del partido en función que atiende aspectos sociales y no el desarrollo de la persona, en este caso su desarrollo cultural”.

Panales. Obra de Verónica Vides, la más talentosa de los escultores jóvenes.

Para Roberto Galicia, ex presidente de Concultura y actual director del Museo de Arte de El Salvador, Marte, primero se debe tratar de romper una serie de barreras burocráticas, trabajar en proyectos de educación, carreras artísticas universitarias y, sobre todo, correr riesgos.

El pintor Álex Sánchez (El Aleph), un reconocido artista y uno de los últimos alumnos de Valero Lecha, lamenta “la poca visión de los políticos, que desatienden un rubro fundamental para el desarrollo del espíritu de la nación”.

“Si este rubro fuera incentivado podría significar muchos ingresos para el país, como el ejemplo de Colombia donde sus artistas son muy importantes para la imagen de la nación... Eugenio (Martínez Orantes) estuvo indignado y triste, y ésa ha sido la realidad de muchos artistas”, comenta El Aleph.

Antonio Lara propone una revisión de las prioridades para que los diputados de la Comisión de Hacienda se den cuenta de cuáles son las áreas que contribuyen al desarrollo nacional, y que es la cultura “una de las más nobles y una de las más olvidadas”.

ACTOS DE JUSTICIA

Esta desatención ha pasado factura a todos aquellos artistas que durante años han luchado —sin apoyo— por difundir una obra que no sólo responde a planteamientos estéticos, sino que expone realidades humanísticas, filosóficas y sociales. Prueba de ello es el maestro Minero, quien desarrolló una obra significativa, pero sin que fuera registrada.

Cuando se habla de apoyo al artista, la diputada Mariella Peña Pinto, técnica de la Comisión de Educación y Cultura, es clara al decir que en lo relativo a la cultura, la comisión se limita a otorgar menciones honoríficas a ciudades y personas. Un caso ejemplificante es el otorgamiento del Premio Nacional de Cultura, para el que reciben propuestas de diferentes organismos e instituciones culturales, a través de cualquiera de los diputados o por petición del Ejecutivo, por medio del presidente de Concultura.

Pero igual, Peña también habla de una falta de interés dentro de la institución misma cuando dice que hay que convencer a los miembros de la Comisión de Hacienda de que son importantes los reconocimientos a la cultura y a los artistas. “Pero hay que luchar contra esa forma de pensar”, admite.

Poeta. Jorge Cornejo, artista y crítico de arte. Posee una colección importante

Pese a existir un significativo número de artistas mayores, el trabajo de investigación, recopilación y difusión de su obra se centra en Concultura, específicamente en tres coordinaciones: Artes visuales, a cargo del artista Romeo Galdámez; Letras, que dirige el escritor Mario Noel Rodríguez; e Investigaciones, que ha sido encargada a la musicóloga Marta Rosales. Pero estas tres dependencias, que trabajan directamente con los artistas, no tienen ni presupuesto, ni secretarias o técnicos de apoyo. Y, encima, su trabajo comprende atender a todo el país. “Falta voluntad”, acusa Galdámez.

El pintor Ronald Morán (uno de los jóvenes con mayor proyección internacional en estos momentos) aclara que hacen falta miles de kilómetros de conciencia y toneladas de educación cultural para llegar a respetar a los artistas y sus derechos.

“Existe mucho artista que muere en la miseria. Si te dedicas al arte a pesar de estar desarrollando un trabajo intelectual y profesional, a nadie le importa”, concluye.

En la actualidad están surgiendo nuevos creadores y se están abriendo nuevos espacios, a pesar del cierre del Patronato Pro Patrimonio Cultural y de Galería El Laberinto. La lucha de los artistas por la reivindicación de sus derechos continúa a pasos lentos, el reconocimiento también.

Antonio Lara propone “salvaguardar”, como manda la Constitución: “Reconocer con justicia la trayectoria, honores a través de la Asamblea Legislativa, prestaciones sociales (incluye pensión vitalicia) y que sean tomados en cuenta como consultores a la hora de formar nuevas generaciones o integrar programas educativos”.

Para El Aleph hay una falta de cultura en algunos políticos, pero a la vez recomienda llevar a la práctica la conocida sentencia: “En vida, hermano, en vida”.

“Liberando”. Teyo Orellana ha logrado plasmar la otra belleza en sus propuestas fotográficas.

Arte Ddigital. Eduardo Chang, del grupo Colectivo Hetero. fotográficas.

 

 

Eugenio. Martínez Orantes, uno de los mejores cuentistas que han dado las letras nacionales.

Julia Díaz Una de las pioneras de la pintura. A ella se le debe la creación del Museo Forma.

Promotor. Antonio Lara, Director de Galería 91,
premia desde hace 20 años el talento
joven.fotográficas.

 

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