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TEMA
DE PORTADA
Morir trae costos
La
muerte es algo inevitable. Todos sabemos que un día partiremos
al viaje sin retorno que es parte del ciclo de la vida. No sabemos el
día ni la hora; pero ¿estamos preparados económicamente
para afrontar este momento?
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Doña María
aún conserva el triste recuerdo que le dejó la partida
de José. Para cubrir los gastos, hasta los amigos de kínder
de su
hijo le ayudaron. Foto EDH /Wilfredo Díaz
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Cuando María Julia de Valdez vio que su hijo,
José, de siete años, era arrastrado por las llantas del
microbús, el corazón le dio un vuelco espantoso.
Apenas segundos antes lo tenía sujetado de la mano, pero una
infantil imprudencia ocasionó la desgracia.
El dolor de ver a su hijo tirado fue enorme. Nunca había sentido
algo así. Corrió para tratar de auxiliar a su pequeño,
pero el destino había marcado esa fecha. La tragedia había
llegado a su vida... y ella aún no terminaba de creerlo.
Doña María levantó el cuerpecito, lo abrazó
e inmediatamente le ayudaron a llevarlo al Seguro Social Amatepec donde
le dieron primeros auxilios; luego lo trasladaron al Bloom. La esperanza
no la abandonó hasta que, después de 10 días, su
hijo se fue para siempre.
Entonces buscó consuelo en su esposo que la acompañaba.
Con los nervios destrozados, esta mujer, de 32 años, trató
de enfrentar su realidad y se preguntaba qué haría en
ese momento. Sumado al dolor de perder a Chepito, como ella
lo llamaba, la embarga otra angustia: no tenía dinero para pagar
los servicios funerarios.
Trató de encontrar ayuda en el hospital donde murió el
niño, pero los ataúdes que le ofrecían eran muy
pequeños y entonces tenía que conseguirlo en otro lugar,
para que le entregaran el cuerpo.
Lo que ella vivió hace un año es la realidad que día
a día enfrentan muchas familias salvadoreñas que pierden
un ser querido. Morirse ocasiona costos que muchas veces no están
previstos en la economía de los hogares, por lo que un deceso
causa, aparte del dolor, la pena por los gastos.
La interrogante
¿Ha pensado usted qué pasaría si tuviera que enfrentarse
a tal situación en este momento? ¿Ha hecho cuentas de
cuánto tendría que gastar?
Actualmente, morirse en El Salvador le ocasiona gastos a los familiares
que suman alrededor de 290 dólares, con el servicio básico.
Sólo el ataúd más económico cuesta 85 dólares
de contado y no incluye transporte.
Además debe considerarse el costo de la preparación del
cadáver, los utensilios que se necesitarán para la velación
y el entierro.
Para la familia de doña María, resolver el problema del
ataúd no fue muy difícil; ella, hacía varios años
había empezado a pagar uno, por abonos, a una funeraria.
Según manifiesta, lo adquirió porque
se le ocurrió, pero por el alto costo de la vida tuvo que
dejar de pagar los siete dólares mensuales a la funeraria, pues
su trabajo como repartidora de pan no le alcanzaba para seguir dando
la cuota.
Cuando murió su hijo, ella logró hacer un trato con la
empresa, y por el monto que ya había pagado le dieron la caja,
pero aún quedó debiendo una letra.
Las empresas funerarias se están abriendo paso cada vez más
en el país, en algunos casos tienen contactos con hospitales
y morgues, para así poder conseguir clientes.
Los precios cambian de acuerdo a los servicios que brinden, que pueden
ir desde un combo completo (ataúd, sillas, café, pan,
flores, candelabros, cortinas, lámparas y carro fúnebre)
hasta uno sencillos que sólo incluye el féretro.
Si bien se ofrecen facilidades de pago, no sucede así en una
emergencia, que es donde el valor se eleva y no hay
ningún tipo de arreglo; el doliente tiene que dar la mitad del
valor y cancelar la cuenta en los próximos 15 días.
Algunas familias deciden hacer las honras fúnebres en su casa
por motivos económicos o por comodidad para los vecinos.
Cuando mi niño murió, yo sólo andaba lo del
pasaje, por un momento pensé no avisarle a nadie y velarlo sola
con mi
familia, porque no tenía nada que ofrecer a los vecinos,
asegura doña María mientras muestra la fotografía
de su hijo.
A
tener en cuenta
Estos artículos son los
acostumbrados para un
acto fúnebre y entierro.
- Candelas: $8.00 las 4 unidades.
- Libra de azúcar: $0.35
- Libra de café: $2.75
- Vasos desechables:
$0.50 las 25 unidades
- Pan dulce: $.12 c/u
- Coronas: desde $5.00
- Flores: desde
$4.00 cada ramo
- Alquiler de sillas: $0.25 cada una
- Alquiler de lámparas, crucifijo, bancos para colocar el
féretro y carro fúnebre: desde $290, incluye el ataúd
económico.
- Servicios de inhumación: desde -40 hasta 12,000 si se compra
una propiedad
- Cruz: desde $12
- Placas desde $200
- Mariachis: $100 por hora. |
$700
caja
Costo del ataúd estilo Presidente, aunque hay más
modelos. |
$290
serv. funeral
Este es el precio mínimo, incluye sólo los actos fúnebres
y la caja. |
$40
entierro
Este valor dependerá de la alcaldía que dé
el permiso. |
En las velaciones, las personas gastan en café
y pan, y en algunos casos reparten cigarrillos y barajas, todo esto
va a la cuenta de la persona doliente.
Aparte de los gastos fúnebres están los de enterramiento,
hay que pagar a la alcaldía de la localidad una cuota de $40
por el espacio en el cementerio. Y en la mayoría de los casos
hay pocos espacios.
La opción de un camposanto privado existe, pero tiene un precio
que va desde los 3 mil 800 dólares hasta los 12 mil, esto dependerá
del lugar y del número de cuotas que tenga.
Algo muy importante que mencionan los administradores de cementerios
privados es que las personas compran el derecho del lugar, no así
el espacio.
En el caso de doña María, tuvo que recurrir al cementerio
público de Soyapango, zona donde vive con su esposo y otros dos
hijos.
En el país hay personas que están contratando los servicio
de pre necesidad que ofrecen las funerarias y cementerios.
Los camposantos privados han cobrado auge en los últimos años
por la falta de espacios que existe en los panteones públicos.
En algunos casos las personas se toman previsiones ante
tan importante y natural paso en la vida de todo ser humano.
Como pasó con doña Ana Gloria Flores, que en dos oportunidades
ha comprado los servicios de funeraria y cementerio sin necesitarlos
en ese momento, aunque luego le han servido, según afirma.
Doña Ana ha tenido que vivir dos tristes partidas: la de su esposo,
que murió de un infarto, y la de su madre que falleció
a causa de un derrame cerebral, por lo que ahora ella considera que
lo mejor es estar prevenido ante cualquier suceso.
Todos sabemos que nos vamos a morir pero nadie quiere prevenirse
ante eso, a veces uno piensa que para qué gastar si no se está
enfermo, pero es algo a lo que todos nos vamos a enfrentar un día,
manifiesta mientras se acomoda en el sillón de su casa.
Ella comenta que se siente contenta y segura por su inversión,
pues le ha ayudado en momentos difíciles: Cuando murió
mi mamá, mi hermano me preguntó que hacíamos y
le dije Nada ya estaba todo pagado, al final una queda con
satisfacción y libre de deudas.
Así que ya es hora de pensar en ahorrar no sólo para la
fiesta rosa, la boda o los cumpleaños, sino también para
el viaje final.
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