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REPORTAJE
Propietarios
sin papeles
Riesgo.
Comprar y vender un lote puede resultar un mal negocio si no se tiene
el debido conocimiento de la ley. En El Salvador, no hay una cifra oficial
de cuántas personas tienen problemas para legalizar sus tierras.
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El notario infringe la ley
al no
decirle al vendedor que debe
inscribir ese gravamen o hipoteca |
Habitar en las alturas de Planes de Renderos resultó
tan atractivo para 17 personas que compraron una porción de terreno.
Pactaron la compra con la propietaria ante un notario. Cada interesado
recibió la copia del contrato de arrendamiento con promesa de
venta. Hasta allí, todo había marchado en la legalidad.
Con el paso del tiempo, unos terminaron de pagar la deuda, mas aquello
no era suficiente para llamarse propietario.
En la oficina del Registro de la Propiedad, Raíz e Hipoteca del
Centro Nacional de Registros (CNR), les abrieron los ojos a otra realidad:
la propiedad desmembrada, como tal, no estaba inscrita legalmente.
En otras palabras, les habían vendido un lote sin que el vendedor
hubiera solicitado los permisos correspondientes para vender su propiedad
segmentada según lo establece la Ley de Urbanismo y Construcción.
La respuesta los tomó por sorpresa y les infundió temor
de no ser dueños del inmueble.
Eso los llevó a solicitar una investigación a través
de la Unidad de Derechos Reales y Personales de la Procuraduría
General de la República (PGR).
El caso de estos vecinos cuya identidad, como la de la propietaria
y nombre de la parcelación no fueron reveladas por la PGR porque
está en vías de investigación es calificada
por José Manuel Valle Navas, coordinador nacional de la unidad
que averigua el caso, como una falta de conocimiento de
personas particulares que desmembran y venden sus propiedades, dan escritura
avalada por un notario, pero están al margen de la ley.
El licenciado Valle dice que en este error tiende a caer este tipo de
propietarios en pequeño, y más en el interior del país,
no así las grandes empresas lotificadoras, porque ellas saben
a lo que se arriesgan.
Sin embargo, Valle acepta que hay asociaciones formales que tienden
a adelantarse en el proceso o llevan ambas actuaciones de
manera simultánea.
Muchas lotificadoras compran el inmueble y lo hipotecan todo,
y en la medida que venden la propiedad, van cancelando parcialmente
la hipoteca... Eso muchas veces no pasa con las lotificadoras pequeñas,
explica Valle.
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| María y su familia viven
en un terreno del caserío Apantíos, San Pablo Tacachico,
sin contar con un título de propiedad. Fotos EDH / Omar carbonero |
Pero, ¿es esto lo que dicta la ley? La Ley de
Urbanismo y Vivienda establece que será el VMDU (Viceministerio
de Vivienda y Desarrollo Urbano) el encargado de formular, dirigir y
elaborar los planes nacionales y regionales y las disposiciones
de carácter general a que deben sujetarse las urbanizaciones,
parcelaciones y construcciones....
En el Artículo 2 se indica que, para que el VMVDU pueda aprobar
este tipo de proyectos, es indispensable que los interesados
hayan llenado ciertos requisitos.
Ley irrespetada
En el caso de Planes de Renderos, como en otros, los vendedores tuvieron
que someter antes a esta entidad un levantamiento topográfico
del terreno, clase de urbanización con indicación del
respectivo parcelamiento, proyecto de calles principales y secundarias,
así como las vías de comunicación con el resto
de la ciudad y los alrededores.
El funcionario agrega que la ley exceptúa cuando se trata de
una repartición entre varios herederos, de lo contrario, toda
desmembración de una propiedad arriba de tres lotes será
considerada una lotificación y, por lo tanto, debe anticiparse
una autorización.
Neris Urbina, jefe de Catastro de la Alcaldía de Coatepeque,
explica que el primer paso inicia con una solicitud a la comuna correspondiente,
la que inspeccionará si procede o no una parcelación con
fines residenciales regida a las leyes de la Anda y otras instituciones,
como el Ministerio de Medio Ambiente, que otorga un permiso ambiental.
Si la alcaldía da el permiso, luego deberán presentar
los planos con todas las especificaciones ante el Viceministerio.
El costo y el tiempo que se invierten en este tipo de procedimientos
hace que muchos desistan, pero otros propietarios en pequeño,
que quieren lotificar entre diez y quince manzanas, obvian estos procedimientos,
apunta el gerente de una empresa de bienes y raíces que opera
desde San Salvador y que pidió el anonimato.
Urbina asegura que en Coatepeque hay registradas unas 35 lotificaciones
y que no todas han cumplido con los lineamientos establecidos. En
este país todo se hace al revés, primero parcelan, hacen
todo lo técnico, ya han vendido los lotes, y después vienen
aquí a pedir la autorización, cuando ya no se puede hacer
nada, sostiene Urbina.
¿Qué pasa si yo compro una porción de tierra a
un parcelador que no ha seguido los canales legales?
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| Claribel de Rueda sólo cuenta
con un recibo en papel simple de que son dueños de su casa.
Fotos EDH / Omar carbonero |
Valle detalla que en casos como el de Planes de Renderos,
los compradores son dueños y nadie les puede quitar sus propiedades,
pero que el Registro Nacional no puede dar fe, ante terceros, de que
es propietario de un inmueble, porque el CNR no puede inscribirlos ante
la falta de cumplimiento de requisitos que exige una lotificación,
como el que deje el 10% del área útil para zona verde.
Al final se quedan viviendo allí, pero sin poder legalizar
su situación en el Registro de la Propiedad, pero no pueden presentar
ese bien como garantía en un trámite bancario, por ejemplo,
añade Valle.
En la PGR dicen haber atendido el año pasado 5,185 casos administrativos
y 1,421 de tipo notarial. De éstos el 10% está relacionado
a problemas con lotificaciones.
Casos insólitos
Freddy Quintanilla Sol es uno de los denunciantes en la Dirección
de Protección al Consumidor, DPC, y se declara ignorante y desencantado
con una lotificadora a la que compró dos lotes ubicados en Aguilares
valorados, cada uno, en ¢20,603.70.
Lo que don Freddy, un hombre de 74 años, califica de ignorancia
es que, a la hora de transar con los vendedores, se conformó
con un papel de aceptación para efectuar promesa de venta,
donde le detallan el número de lotes a pagar, el valor de la
cuota, el plazo de diez años y el interés del 18%, que
se supone anual.
También aparece que la fecha del contrato es el 18 de abril de
1998, pero, hasta la fecha, don Freddy dice no haber recibido la copia
del referido documento, pese a haberlo cancelado y solicitado en varias
ocasiones.
Un día, un abogado le conseja a don Freddy que haga un préstamo
en un banco para cancelar de una vez lo adeudado, pero no pudo hacerlo,
porque no contaba con una copia del contrato de arrendamiento.
Don Fredy Pide a un profesional certificado en contaduría pública
que le analice su expediente de pagos, y éste encuentra algunas
debilidades, como el que no tenga la escritura que garantice
la compra y venta del inmueble, por el cual ha pagado poco más
de ¢25,000.
Eso no es todo. El contador añade que para que la aplicación
del IVA sea legal, se debe tomar como base la fecha de elaboración
de las escrituras de compra-venta e hipoteca de los inmuebles
y haberlos recibido, según el Artículo 60 del Código
Tributario.
Todo pago efectuado antes de esa fecha debe tomarse como anticipo
a la futura compra sin aplicaciones de intereses e impuestos,
finaliza el informe del contador.
Quintanilla asegura que en la DPC le alertaron de que además
estaba pagando más de la cuota real, porque le han estado haciendo
un cargo del 18% de interés mensual, cuando debe ser anual.
Las denuncias o solicitudes de asistencia legal de este tipo recibidas
por la PGR y la DPC reflejan la variedad de problemas que se pueden
evitar si los interesados indagaran y analizaran antes de hacer cualquier
transacción comercial.
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| Eligio Cortez vive en un terreno
que no está legalizado, en San Pablo Tacachico. Fotos EDH
/ Omar carbonero |
Mario Cruz, director de la DPC, dice que las 29 denuncias
interpuestas entre enero y noviembre de 2004, giran en torno a incumplimientos
de contratos, cobros indebidos, saldos incorrectos, firma de escrituras
que no están legalizadas por completo, entrega parcial de documentos
y engaño.
Así, marchan los negocios de muchos salvadoreños. Por
ejemplo, mientras residentes de la lotificación El Carmen, ubicada
entre El Congo y Coatepeque, piden a la empresa que les vendió
los terrenos hace diez años que les cumpla con el balastado de
las calles, construcción de cunetas y les ceda los 14,600 metros
que les corresponde de zona verde y recreativa a alrededor de 400 familias,
en San Pablo Tacachico se vive otra realidad.
Sin papeles
Hace más de 20 años, Ciriaco Cornejo decidió vender
una propiedad en el caserío Apantío, de la cual jamás
tuvo escritura, a Rubén Antonio Peraza, pero éste tampoco
recibió una escritura de compra-venta, solamente una hoja de
papel escrita a lápiz en la que constaba la transacción.
Rubén decide venderle esta misma tierra a Eligio Cortez, quien
sí se ocupa de sellar el trato ante un notario. Ahora, aunque
cuenta con el documento que prueba que sí compró la tierra
donde vive, no está avalado por el único heredero vivo
de Ciriaco Cornejo, una nieta que es menor de edad.
Tenemos que esperar a que cumpla la mayoría de edad para
sacarle la firma y así ya puede mi papá repartirnos a
nosotros, confía Eligio, uno de los hijos.
En la misma situación están dos familias vecinas a don
Eligio e hijos; pero hay algo que los conforta y es que, al menos, tienen
un documento notarial que los respalda, no así otras familias
que habitan en las cercanías y que están en la más
completa incertidumbre.
El hogar de Claribel de Rueda y Suyapa Guardado no puede estar más
tambaleante. Los esposos de ambas hicieron trato con Félix Cruz,
ya fallecido, sobre dos lotes hace 16 años.
A uno, el vendedor entregó un recibo mecanografiado en papel
especial, pero sin sellos, sin timbres y sin la certificación
de un notario. Lo único legal es la huella de un dedo estampada
por Cruz y la firma de dos testigos, cuyos nombres se leen borrosos
e incompletos por el deterioro del documento.
Al esposo de Suyapa no le entregó nada. Doña María,
la suegra, dice que ni siquiera recuerda cuánto pagaron a don
Félix por la tierra y que jamás le reclamaron escritura
mientras estuvo vivo.
Ambas familias han vivido en esos terrenos por años y hasta que
una técnico de Plan Internacional les advirtió de la importancia
de tener un título de propiedad, les surgió la preocupación
de si son o no dueños de la propiedad.
Irma de Ruano, de Plan Internacional, afirma que en las zonas rurales
las personas tienden a confiar demasiado cuando hacen este tipo de tratos.
Problemas de legalidad de terrenos hay, desde que el dueño
del terreno no les da escritura a la gente hasta que un abogado corrupto
les hace una escritura y no (les orienta) a llevarla a Registro de la
Propiedad o que están comprando tierras en litigio, apunta.
De Ruano también se declara víctima de una lotificación
ilegal en Apopa, algo que comprobó ella misma en el CNR. Y
hasta la fecha es pirata la lotificación, afirma.
En los registros de Plan, en los expedientes de unas 33 mil familias
que asisten, un 80% afronta problemas de legalidad de tierras, sobre
todo en Chalatenango y La libertad.
El doctor Abel Salazar Rodezno, abogado, dice que para evitar este tipo
de problemas las lotificadoras tienen que seguir los procedimientos
legales para concretar la venta, pero que el comprador debe indagar
qué está comprando.
Es ilegal cuando segregan y no entregan títulos de venta.
Lo correcto es primero inscribir la segregación del lote y luego
vender; (y) a cualquiera que quiera comprar un lote, yo le recomendaría
que vaya antes al CNR a averiguar si (el terreno) que va a comprar está
legalizado, advierte el doctor Rodezno.
En números de la Asociación de Lotificadores de El Salvador
(ALES), unas 60 mil familias en el país tienen pendiente un proceso
de legalización de sus propiedades.
Saber cuántas empresas o particulares que venden terrenos tienen
problemas de inscripción fue imposible, porque el VMVDU y CNR
dijeron que ellos se limitan a aprobar planos e inscribirlos.
El CNR, por su parte, prometió informar esta semana sobre la
situación legal de algunas empresas y particulares involucrados
en algunos casos que en esta publicación se han mencionado.
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Las lotificadoras
sólo cumplen con una labor social
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| Las lotificadoras comercializan al
año unos 20 mil lotes. Este mercado significa para la gremial
ALES una demanda importante que sólo intentan satisfacer.
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René Méndez, en su calidad
de presidente de la Asociación de Lotificadores de El Salvador
(ALES), que aglutina desde hace dos años al 90% de las empresas
lotificadoras del país, dice que antes de calificarlos negativamente
hay que reconocerles la labor social que han cumplido desde hace
varios años al facilitar sin trámites complicados
un terreno para vivir a aquellos que carecen de un ingreso fijo.
Sin embargo, no niega que en el país operan empresas o personas
que timan a aquellos que quieren lotificar, le dicen que el
proceso es fácil, que es cuestión de sólo hacer
los planos y comienza a vender, opina.
Saltarse el orden de los trámites legales para establecer
una lotificación es justificada de alguna manera por Méndez
cuando dice que algunas lotificadoras tienen que apresurar la venta
de la tierra por la misma necesidad del propietario, o cuando menciona
que algunos lotificadores abandonan los proyectos y no legalizan
porque algunos trámites resultan costosos como es el caso
del permiso ambiental que puede alcanzar los $4,000.
Según Méndez, la garantía para alguien que
va a comprar es tratar de hacerlo con alguien formal, y verificar
si se encuentra en el Registro de Comercio. Hay mucho informalismo
en este sector, reconoce. |
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Antes de comprar...
indague
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| Abogados y funcionarios públicos
ofrecen algunas ideas para cerciorarse de qué se está
comprando y cómo asegurar, antes que todo, una constancia
legal. |
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¿Es legal?
En el CNR o con la asesoría de la PGR se puede verificar
la legalidad del terreno.
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¿Quién le vende?
Es importante averiguar si la empresa o vendedor opera bajo lineamientos
establecidos.
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Pedir documento
Al cerrar el trato es importante exigir un contrato de arrendamiento
de compra-venta.
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Inscripción
Al saldar la deuda, hay que pedir la escritura y registrar la
propiedad en el CNR.
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Fui al registro de la propiedad
y allí encontré que no es legal la
lotificación
donde compré
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