29 de mayo de 2005


Política
El lado oculto de la piratería

Pecado de ingenio. Mientras las autoridades dependen de una “llamada anónima” para descubrir y allanar los sitios donde se reproduce ilegalmente música y películas DVD, los piratas realizan su trabajo en la penumbra de los lugares más insospechados...

Lilian Martínez / Fotos EDH: Giovanni lemus, Wilfredo Díaz
vertice@elsalvador.com


Pedro Pérez (nombre ficticio) quita los plásticos que protegen su improvisado local comercial de la lluvia vespertina.


Faltan 15 minutos para las seis de la tarde y cada vez son menos los peatones que transitan por la acera donde él aún pregona: “¡Películas a 2 por 5! ¡Véalas, véalas!”. Su voz parece tener eco porque otros muchachos y muchachas jóvenes repiten el estribillo compitiendo con los inconfundibles sonidos de las naves y los sables láser de Star Wars Episodio III “La venganza de los sith”: el DVD pirata más solicitado y vendido desde hace dos semanas. Sí, antes de que el estreno llegara a los cines locales.

Algunos peatones desaceleran el paso mientras miran de reojo los 2,500 DVD con copias ilegales de películas que una docena de comerciantes ofrece a lo largo de un tramo de la Calle Arce de San Salvador.

Los que aspiran a ser coleccionistas no dejan de ver las carátulas de los seis episodios de Star Wars. Pedro y sus colegas no son piratas espaciales como Han Solo. Sin embargo, día a día realizan ventas de $500 a $1000 dólares libres de impuestos.

Según la Fiscalía, ese dinero no les pertenece, sino que deben entregarlo a quienes les proporcionan el producto “en consignación” y a cambio les pagan un pequeño porcentaje de las ganancias obtenidas.

Es así como en esta historia, los vendedores de la calle son sólo la cara visible, la infantería de una actividad ilícita que se gesta en las trincheras más insospechadas: camionetas tipo Van modificadas.

Ahí, entre paredes de aluminio y sin levantar sospechas, se instala una computadora y varios aparatos de reproducción de DVD.

“Las parquean al lado de zonas marginales. Sacan una extensión para tomar energía eléctrica de alguna casa. Y si llega la policía, simplemente desconectan la extensión y se van”, afirmó el ejecutivo de una empresa que pagó a una agencia de detectives privados para conocer la forma en que operan quienes se lucran de la reproducción clandestina de audiovisuales. Así es como él ha tenido noticia de la existencia de “estudios móviles” de los que la PNC no sabe nada.

El comisionado Óscar Aguilar, jefe de la División de Finanzas de la PNC, asegura que dicho departamento realiza un mapeo de los lugares donde se almacena, vende y produce este material.

“Ellos reproducen a cualquier hora del día. A veces llegan 3 ó 4 veces a una casa y luego se mueven”, afirma Aguilar. Sin embargo, descarta que la reproducción se realice al interior de vehículos y asegura que se efectúa exclusivamente al interior de “residencias”. De paso, Aguilar aprovecha para enviar un mensaje a la población: “Si ven fulanos que salen con paquetes en horas de la noche o la madrugada, avisen”.

Lo que protege la ley
Según el artículo 26 de la Ley de Fomento y Protección a la Propiedad Intelectual “El Director o realizador (de la película) tiene el ejercicio de los derechos morales sobre la obra audivisual, sin perjuicio de los que correspondan a los demás coautores en relación con sus respectivas contribuciones, ni de los que pueda ejercer el producto de conformidad con la presente ley, salvo pacto en contrario”...

Mundo al revés

La voz de un hombre no identificado informa a la PNC que algo sospechoso ocurre en un pasaje de la colonia Ferrocarril.

Ese día, en la sección Metro de El Diario de Hoy, una nota denuncia la comercialización de música y películas piratas en el centro de San Salvador.

Esa mañana, dos hombres, de 25 años el uno y 40 el otro, bajan cajas de cartón del interior de un taxi y las introducen en una casa del pasaje, cerca del redondel Palomo. De alguna forma, el informante sabe que dentro de las cajas hay CD y DVD piratas y que en la casa donde las introducen se reproduce material similar.

Dos agentes de la PNC llegan al lugar a las 10:15 a.m. y encuentran, in fraganti, a los cargadores. Los individuos son detenidos y acusados de “violación agravada a los derechos de autor y derechos conexos”. Los ofendidos en este caso, según consta en el expediente 131 RF- o4, son: Sony Music Entretenimiento S.A., BMG Centroamérica S.A. y Discos de Centroamérica S.A. Es el 13 de febrero de 2004 cuando suceden los hechos. Según el informe de los agentes policiales, los acusados habían descargado en el lugar 10 cajas con 100 discos compactos cada una.

Sin embargo, debido a la necesidad de contar con la autorización de un juez para realizar un allanamiento, la policía no revisó la casa donde almacenaban el material pirata sino hasta las 4:30 p.m. de ese día.

Cuando los agentes ingresaron no había nadie en la vivienda, pero sí material que decomisar: 4,699 discos compactos con música; 1,350 estuches vacíos para discos compactos; 1,571 películas en DVD; 125 estuches para DVD; cuatro torres con siete unidades de reproducción cada una; 26 quemadores y tres bolsas con viñetas para discos compactos y DVD.

El juez de paz que conoció el caso decretó sobreseimiento provisional para los imputados el 8 de mayo de 2004. A partir de esa fecha, la Fiscalía tenía un año para ahondar en las investigaciones y presentar nuevos elementos que comprobaran que los acusados eran los propietarios de la casa donde se decomisó el material pirata o que ellos lo habían reproducido. Pero, hasta el jueves pasado, la Fiscalía no había presentado las pruebas esperadas, por lo que el juez puede decretar el sobreseimiento definitivo de los imputados. La denuncia de aquella voz anónima se desvanece.

Paraíso pirata

Tres jóvenes con pantalones holgados montan guardia bajo un rótulo que anuncia “Fotocopias y laminaciones”.
El negocio está a la par de una sorbetería, sobre la 9ª Avenida Sur en el centro de San Salvador. Faltan 15 minutos para las 8:00 p.m.


Desde varias direcciones, y aislados, uno que otro vendedor empuja su carretilla hasta la puerta que los muchachos custodian. Parte del producto pirata que se vende en los puestos de las calles Arce y Rubén Darío pasa la noche aquí. Los vendedores de DVD se distinguen porque en sus carretillas transportan, además de cajas, televisores, parlantes y aparatos lectores de DVD. Pero no todo se guarda en las bodegas de la 9ª Avenida Sur. En la arteria también se parquean taxis y vehículos particulares en los que se introducen los aparatos para trasladarlos a lugares “más seguros”.

De enero al 8 de mayo del presente año, la PNC, en coordinación con la Fiscalía General de la República, ha realizado 172 registros en bodegas, negocios y casas de habitación, en busca de CD con música reproducida ilegalmente.

Las autoridades persiguen a los reproductores ilegales de fonogramas, porque las casas disqueras Sony, BMG y Discos de Centroamérica cuentan con un representante legal en nuestro país. Sin embargo, en los registros y allanamientos también se decomisan películas piratas, pues los propietarios no cuentan con comprobantes que justifiquen la tenencia de dicho material y según la experiencia de esos cateos, quien reproduce música ilegal hace lo mismo con las películas.

Los 15 capturados en operativos de este año han sido acusados de violar los derechos de autor de las disqueras, pero no los derechos de las productoras cinematográficas ni de quienes legalmente comercializan las películas en nuestro país: salas de exhibición de cine, distribuidores autorizados de videos en DVD y VHS originales, renta videos, servicios de televisión por cable y la televisión local. Esto se debe a que, según la Fiscalía, el ser concesionarios de una marca no necesariamente significa tener derechos de autor sobre las películas.

Los sectores que legalmente distribuyen y exhiben películas formaron, a finales de 2004, Fompi de R.L. (Fomento a la Propiedad Intelectual de Resposabilidad Limitada). Según el gerente general de la asociación, Carlos Godoy, las empresas que la integran han visto disminuir sus utilidades de forma inversamente proporcional al aumento de la piratería de películas en nuestro país.

Con base en estimaciones, el abogado aseveró que en el último año las utilidades de Blockbuster han disminuido en un 43%, las de Videomark -distribuidora de Buena Vista y Disney- en un 40%, mientras la taquilla de Cinemark ha decaído entre el 10 y el 15%.

NEGOCIOS A LA BAJA EN EL SALVADOR

Menos utilidades

43% Disminuyeron las utilidades de Blockbuster en el último año.

40%
Bajaron las ganancias de Videomark (Distribuidora de Buena Vista).


Baja en la taquilla
15% Es lo que disminuyó el ingreso en la cadena Cinemark.


Pérdidas
En marzo pasado, George W. Bush firmó una ley que establece castigos para quienes distribuyan música y películas antes de que sean lanzados oficialmente al mercado. Hollywood reportó pérdidas por 3.5 billones de dólares a causa de la piratería en 2003.

De enero al 15 de diciembre de 2004 la unidad de Finanzas de la PNC decomisó 24 mil películas en formato DVD y VCD (que se ven en computadoras personales). De enero al 9 de mayo de este año, las películas para DVD decomisadas ya suman 31,311.

A pesar de los decomisos, miembros de Fompi creen que los allanamientos realizados no han representado verdaderos golpes a la piratería local. “Del 2003 al 2004 la importación de DVD virgen creció en un 60%. La piratería es un negocio de millones de dólares”, asegura Alfredo Samayoa, gerente general de Videomark para Centroamérica y el Caribe.

Sus números no están fuera de la realidad, pues según la Dirección General de Aduanas, el año pasado ingresaron al país 12 millones 400 mil CD y DVD vírgenes, y en lo que va de 2005, ya han entrado unos 7 millones 600 mil.

Por otro lado, Samayoa cree que un laboratorio de piratería no consta sólo de “una computadora y ocho quemadores”. Para él, la reproducción ilegal de películas es un negocio millonario y así son los recursos con los que el pirata local cuenta. De otro modo no se explica cómo, a pesar de los decomisos y allanamientos realizados por la PNC, las aceras del centro de la capital siempre estén “tapizadas” con películas pirateadas.

Pero lo que más lamenta Samayoa es que la Fiscalía y la Policía no puedan actuar de oficio debido a que actualmente este tipo de delito sólo puede ser perseguido si el autor de la obra pirateada o su representante presentan una denuncia.

Por eso es que, aunque las películas se exhiban descaradamente en calles y avenidas de San Salvador y otros municipios, la policía no tiene porqué decomisar el producto.

El fiscal de la Unidad de Protección a la Propiedad Intelectual, José Arnulfo Menjívar Hernández, explica que hasta el momento dicha unidad no ha recibido demandas de parte de directores o compañías cinematográficas.

Según Mejívar, para saber si las empresas agrupadas en Fompi pueden interponer una demanda contra los piratas de películas, la Fiscalía tendría que examinar los contratos que tienen para ver si realmente representan a los propietarios.
“En el caso de Videomark y Cinemark estamos en un proceso de legalización de los contratos”, afirma el gerente de Fompi. Sin embargo, en su opinión, la piratería no sólo debe ser perseguida por violar los derechos de autor. “Detrás de la piratería hay otros delitos como evasión fiscal y contrabando”, dice Godoy. El también abogado cree que la forma en que la Fiscalía interpreta la Ley de Fomento y Protección a la Propiedad Intelectual y la falta de recursos de dicho ente para realizar investigaciones ha propiciado que las películas piratas se vendan libremente.

Este año, la PNC ha allanado 4 laboratorios de piratería. Foto EDH

Mundo clandestino

Bastan 15 minutos para reproducir ilegalmente una película en DVD, si ésta ya ha sido comprimida y transformada en lo que se conoce como un “máster”.

Las películas en DVD original son almacenadas en discos de 8.5 gigabytes. Para asegurarse un buen margen de ganancia los piratas comprimen las películas para grabarlas en discos DVD de 4.7 Gigas.

Según un joven profesional de la computación que pidió anonimato, lo más difícil para los piratas es hacer el máster. “Sería más fácil grabar directamente una película en un disco de 8.5 Gigas, pero esos discos cuestan 10 dólares en EE.UU. y allá se puede comprar una película original por $12”, explica.

Una vez con el máster, el resto del trabajo del pirata es pan comido. Pero dicha transformación no puede ser realizada sin una copia legal o clandestina de la película.

La segunda forma de piratear es intruduciendo una cámara de video digital a las salas de cine. Pero la primera la hacen copiando un DVD original. Tal ha sido el caso de las copias de las películas candidatas al Oscar que los productores envían a los miembros de la Academia antes de que realicen la votación.

Las autoridades estadounidenses tienen conocimiento de que películas piratas hechas en China son vendidas vía Internet en los Estados Unidos. En nuestro país, Internet también es una vía para hacerse con el último estreno cinematrográfico y los piratas no ignoran esto. Además de comprar copias pirata en Internet, utilizan programas en los que los usuarios de la web comparten archivos de video y audio.

Usando estos programas y con un ancho de banda de 2 megabits o más se puede bajar rápidamente películas de la web, según el técnico consultado. “Podría sospechar que es alguien de una compañía de telefonía porque tienen ancho de banda ilimitado”, especula.

Sin embargo, un técnico de una compañía de teléfonos local aseguró que en las empresas es donde más se controla la cantidad de información que un usuario está bajando de Internet, pues el ancho de banda es compartido con el resto de empleados y si alguien baja demasiada información se satura el servidor y navegar en Internet se vuelve una tarea demasiado lenta.

A través de Internet fue como probablemente la película animada “Los Increíbles” estuvo en las ventas de DVD piratas locales un mes antes que en los cines, el año pasado. Por la misma vía es como los estrenos de 2005 -“Aviador”, “La chica del millón de dólares”, “Robots”, “Cruzada”, “Niñera a prueba de balas” y “Spanglish”-llegaron primero a la Calle Arce que a las salas de cine locales.

Las ventanas del cine
El representante de FOMPI, Carlos Godoy, explica que las películas tienen diferentes ventanas de exhibición con un orden establecido. Los estrenos cinematográficos llegan primero a la pantalla grande, de ahí son comercializados a través de la venta de video y el alquiler.
Luego son transmitidos a través de señales de cable y finalmente llegan a la televisión abierta. “Si el estreno está a la venta en la calle ¿quién esperará verlo en televisión?”, se pregunta Godoy.

Piratas por tradición

A nivel centroamericano, El Salvador ocupa el deshonroso primer lugar en cuanto a piratería de programas informáticos.


Esto a pesar de que la Business Sofware Alliance (BSA), que agrupa a varias compañías fabricantes de software como Microsoft y Autodesk, tiene al abogado Manuel Chacón como su vocero y apoderado judicial en el país. Al contar con dicho poder, Chacón puede presentar denuncias a nombre de las empresas que integran la BSA ante la Fiscalía cuando es conocedor de un caso de piratería.

Al consultarle porqué las grandes empresas cinematográficas no se han declarado ofendidas ante las autoridades locales hasta el momento, Chacón responde que “las compañías productoras de películas son celosas con los abogados y con las distribuidoras. Ellos prefieren tener pérdidas a correr el riesgo de enfrentar una posible demanda por difamación”.

El profesional explica que para evitar ese tipo de demandas en el país, la BSA es muy celosa con las investigaciones que realiza. “Podrá haber algún acusado de violar la propiedad intelectual absuelto, pero no podrán poner una demanda de difamación (contra la BSA)”, asegura Chacón, explicando que antes de acusar a alguien se cercioran de que no haya duda de su participación en el caso de piratería.

A pesar de que la BSA sí puede declararse ofendida ante la Fiscalía, contrario a empresas como Videomark y Cinemark, el resultado del combate a este flagelo no arroja los resultados esperados. “Estamos sumamente defraudados”, dice Chacón, luego de constatar que en el más reciente informe sobre piratería emitido por la International Data Corporation (IDC), El Salvador ocupa el tercer lugar a nivel latinomericano, y el primero en Centro América.

“En México la piratería ha sido elevada a la categoría de crimen organizado”, afirma el gerente general de Fompi, quien no cree que el país necesite esperar el TLC con los Estados Unidos para empezar a defender la propiedad intelectual. El abogado asegura que la embajada Americana ya ha expresado su preocupación por los altos niveles de piratería a nivel local.

Godoy advierte que las estructuras de la piratería pueden llegar a ser tan grandes que puedan ocultar lavado de dinero y narcotráfico. La sospecha de que el lavado de dinero sea la base de la piratería de películas en el país es compartida también por la División de Finanzas de la PNC, quien dice no tener pruebas de ello. Sin embargo, aunque las hubiera, mientras la ley ponga obstáculos para que los distribuidores autorizados de películas se declaren ofendidos por los piratas, este negocio ilícito seguirá sobre ruedas y sin obstáculos en su camino.

 


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