28 de agosto de 2005


Pacientes Psiquiátricos
“Ellos son como mi familia”

LAZOS. Algunas personas que trabajan en el nosocomio se involucran afectivamente con los pacientes. Mario GUIDOS es uno de ellos. Ha dedicado buena parte de su vida a cuidar a los enfermos del Hospital Psiquiátrico.

Vertice
vertice@elsalvador.com


El 90 por ciento de los pacientes en crónicos hombres ha sido rechazado por sus familias. El hospital es su casa desde hace muchos años.. Foto EDH / Wilfredo Díaz

Mario Guidos tiene 40 años y 12 de trabajar en el Hospital Psiquiátrico. Es ayudante del pabellón Crónicos Hombres, pero colabora a donde quiera que lo llamen.

Es conocido por ser uno de los que mejor sabe sobrellevar a los pacientes en crisis o “agitados”.

Guidos asegura que su carácter le ha permitido trabajar en el hospital durante tanto tiempo. “La clave es comprender de que la mayoría son como niños”, explica.

Tiene el cuerpo robusto como el de un luchador, pero la paciencia de un santo. Él prefiere resumirlo en una frase: “Solo hay que ser tolerantes”.

A Guidos se le ve haciendo de todo un poco en el pabellón. Limpia, barre, trapea y tira agua; también atiende a los pacientes.

Dice que mucha gente le huye cuando saben que trabaja en el Psiquiátrico. “La gente me dice, muy extrañada, que cómo es posible que tenga un trabajo así. Pero yo les digo que a mí me gusta lo que hago. De verdad, me gusta porque hago de todo”, añade.

El ayudante de enfermería limpia y desinfecta toda el área. Porque los pacientes son como niños que hacen sus necesidades en todos lados: además, hay que atenderlos y cambiarlos de ropa a cada rato. “Cualquiera se espantaría con mi trabajo, pero a mí me gusta”, sostiene el empleado.

“Casi todos los pacientes están desamparados, abandonados y necesitan de uno. Ellos también tienen derechos como todo ser humano. Yo sé que todo paciente mental es difícil porque no sabés con qué te va a salir. Puede que te muerdan o, como una mujer que una vez me dio una cuantas cachetadas.

Lea además
 

El rincón de los olvidados

Aprender por segunda vez

El hospital Psiquiátrico en la historia

“Hay que sujetarlos sin lastimarlos (sujeción mecánica) y al mismo tiempo hay que persuadirlos para que se controlen.
“Cuando está inmovilizado el paciente igualmente hay que cuidarse. No sabes con lo que va a salir.

“Pero, insisto, me gusta mi trabajo. Yo no estoy de acuerdo con que hay que golpearlos porque son seres humanos, como niños.

“Los he llegado a ver como mi familia. No estoy casado. Así que estos pacientitos son los hijos que no tengo. Paso con ellos hasta los días festivos”, expresa Guidos

La doctora Domínguez asegura que este hombre tiene niveles de tolerancia que son muy difíciles de creer.

“Nunca he visto que él pierda el control con los pacientes ni siquiera con los pacientes que están agitados. Tiene una calidez humana muy grande y si tiene que usar la fuerza lo hace sin lastimar.

“Uno mira a un hombre grande y tosco, pero cuando lo conoce se sorprende por la suavidad con la que trata”, asegura la psiquiatra.


Copyright 2005 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.