27 de noviembre de 2005


ENTREVISTA
Juan Carlos Simmons / Manuel Ayau
“La democracia no es un fin en sí”


Ambos ayudaron a concebir los planteamientos ideológicos de ARENA. Manuel Ayau y Juan Carlos Simmons dedicaron tiempo a mostrarle a Roberto d´Aubuisson y sus aliados los beneficios del liberalismo. Irónicamente, ayudaron a parir un partido exitoso salvadoreño; pero en su natal Guatemala su intervención no ha dado los mismos frutos

Ciro Granados
vertice@elsalvador.com


Foto EDH / Oscar Payes

Cuando Roberto d´Aubuisson, Fernando Sagrera, Ricardo Valdivieso, Antonio Cornejo Arango y otros salieron huyendo hacia Guatemala, después de haber sido capturados en la finca San Luis, acusados de promover un Golpe de Estado, y haber estado presos varios días, tenían dónde llegar.

Era mediados de mayo de 1980 y la lucha anticomunista de estos “protoareneros” recién comenzaba.

En Guatemala concibieron y parieron el partido Alianza Republicana Nacionalista, amparados en su deseo de hacer frente a lo que llamaban la “amenaza comunista”. Allá, su empeño tuvo apoyo tanto económico como ideológico.

Manuel Ayau y Juan Carlos Simmons estaban en sintonía con el grupo de salvadoreños. Creían firmemente en el liberalismo y eran connotados anticomunistas.

Estos dos personajes fueron un pilar a la hora que d´Aubuisson y sus aliados empezaron a poner, en blanco y negro, las aspiraciones del naciente grupo político: ayudaron en la concepción y redacción de los principios y estatutos areneros.

Jamás imaginaron que su esfuerzo rendiría frutos de éxito electoral. ARENA es lo que todo El Salvador sabe y tanto Ayau como Simmons han estado pendientes de lo que sucede en nuestro país.

Ahora, con las elecciones a la vuelta del año, estos analistas opinan acerca de la democracia en nuestro país, y atizan el fuego cuando examinan el panorama en la región.

Sus palabras van más allá del halago. Y las críticas no se hacen esperar, aún a sabiendas de que podrían sonar a reprimenda. He aquí lo que piensan:

Veinte años más tarde de esos esfuerzos en beneficio de ARENA ¿cómo califican la democracia salvadoreña?
Juan Carlos Simmons (JCS): Como democracia ha funcionado y ha sido eficiente. Hace falta objetivos qué lograr, como mejorar alguna condiciones. Hay una oposición que está creciendo; es decir, ha habido algún grado de acercamiento entre esa izquierda radical hacia aceptar que se ha tenido la razón en cuanto a que el tema económico tiene que ser de la manera más libre posible, con la menor intervención del Estado. Ya no se discute, hasta donde tengo entendido, temas como la reforma agraria. Aunque veo un peligro para ARENA: el desgaste que ha tenido y que se sienta el triunfalismo y que se olviden del porqué existe ese partido, que no es para ganar elecciones sino para mejorar condiciones de vida del pueblo.

A juicio de ustedes ¿por qué la izquierda salvadoreña no alcanza a llegar a la Presidencia en nuestros países?
Manuel Ayau (MA): Pero tampoco ganan los liberales.

La economía de mercado ha ganado terreno, porque ha sido evidente el fracaso de la izquierda, pero lo que pasa en estos países es que hay mucho caudillismo en la política... y todos dicen lo mismo: están a favor de más educación, de más empleos, etcétera; pero mientras, más de nuestros ciudadanos se van a Estados Unidos. Para mí, toda América Latina es un “señor fracaso” porque hoy día los ingresos de la gente no están mucho mejor que hace 30 años.

Se ha fracasado, y en buena parte eso se debe a la influencia de las entidades internacionales de ayuda. Ahí sí prevalece la filosofía de izquierda, porque ya se había entronizado en esas organizaciones cuando cayó el socialismo. Y siguen estando ahí y descalifican a los que no piensan como ellos. Es una inercia que atrae, y como regalan dinero se oyen sus consejos. Es el único caso donde sé que los asesores pagan para ser oídos.

JCS: No ganan las izquierdas definidas como tal, pero sí hay casos de exagerada intervención estatal aún en regímenes de una llamada derecha tradicional. Pero la izquierda como tal ha demostrado el fracaso. La gente no es tonta, ya ha sentido la farsa de la izquierda aún en los lugares más remotos, por ejemplo en Guatemala. En El Salvador no ha ganado porque no se ubica.

A resolver. Simmons es de la idea que un partido no nace para ganar elecciones, sino para resolver problemas.. Foto EDH / Oscar Payes

ARENA ha dejado algunos espacios porque no se ha comprometido de lleno en algunos de los gobiernos que ha tenido, en continuar con una capitalización efectiva de todo el país, se maneja mucho el concepto de la intervención. Creo también que hay algún sector empresarial que tiene que irse modernizando, abriéndose al mundo entero. A pesar de eso El Salvador ha avanzado. Aunque, estamos todavía muy supeditados al carisma de un líder, y ese líder puede lograr cosas muy buenas o ser desastroso.

Si la izquierda quiere llegar a gobernar tiene que dar un discurso coherente y darle credibilidad a la población de que puede resolver sus problemas.
¿Es saludable que las izquierdas, en nuestros países, se mantengan como oposición?
MA: Creo que sí, porque estimula el pensamiento y la discusión necesaria para encontrar soluciones a nuestros problemas.

Claro, todos los gobiernos que hay en América Latina son bastante de izquierda aunque no lo sepan; lo que no quieren hacer son reformas agrarias ni cosas radicales de izquierda, pero todos son intervencionistas, mercantilistas, sólo vea la oposición que hay por el libre comercio. ¿Y de dónde vienen esas luchas, esas oposiciones? Vienen de entidades internacionales. Por ejemplo ¿de dónde reciben su dinero todas las ONG?, no creo que sea apoyo de la comunidad local. Se oponen a la economía de mercado.

¿Comunistas vestidos con piel de oveja?
MA: Pues sí, pececillos rojos nadando en agua bendita decían antes.

¿Cuál debe ser el papel de los partidos políticos y de la sociedad civil en la construcción de una democracia cada vez más sólida?
MA: Lo que hace falta es comprensión de cómo sí funciona una economía de mercado, cómo sí es enriquecedora; la mayoría de los políticos no se ha ocupado de eso.

Pero economía de mercado y democracia no son sinónimos.
MA: No, porque economía de mercado ha existido en países totalitarios como Chile, Singapur y otros. Lo que es importante es que exista la libertad individual para la asignación de recursos.

Si la democracia sirve para eso, va a tener éxito. Pero usted ve las encuestas y la gente está decepcionada de la democracia y dice: “Si esto es democracia ¿para qué?”.
Entonces ¿cuál debe ser el papel de los partidos y la sociedad civil para construir una democracia cada vez más sólida que permita libertades dentro de las cuales se encuentra, obviamente, la de mercado?
MA: El político no ha entrado en ese tipo de estudio. Generalmente, el político dice: “Mirá, no hablemos teoría, seamos prácticos: primero ganemos y luego vemos qué hacemos”.

JCS: Si los pueblos hubieran sentido que la izquierda en algo los ha mejorado, estaría gobernando. Al pueblo no le importa con qué partido sube una persona, si tiene cachucha militar, sotana, corbata o caite.

¿No hay pueblos estúpidos que elijan a gobernantes errados?
JCS: Hoy día el tema democracia se limita a la suma de votos, y eso —solo— no es democracia necesariamente. Nosotros creemos que es un estado de derecho lo que debe prevalecer. Obviamente, ese estado no puede existir sino dentro de un ambiente de democracia; pero la democracia no es un fin en sí misma, sino un medio nada más, un sistema civilizado para poder elegir autoridades y tomar algunas decisiones.

Pero del estado de derecho van a surgir algunas cosas muy buenas para la sociedad, porque significa que se respeta el derecho de cada individuo, no puede haber un estado de derecho donde se violen los derechos de una minoría simplemente porque una mayoría lo decide.
MA: Lo que pasa es que la gente confunde estado de derecho con estado de legalidad, y que quiere decir que obedecemos todas las leyes.

“Hay quien cree que para manejar un país tienen que hacerlo los empresarios, porque saben dirigir sus empresas. eso es peligroso”
Juan Carlos Simmons
“La gente confunde estado de derecho con el estado de legalidad. Pero Con
lasleyes se puede destruir el derecho, recordemos que la esclavitud era legal”
Manuel Ayau

Pero con las leyes se puede destruir el derecho, recordemos que incluso la esclavitud era legal. Las constituciones en todos los países latinoamericanos han sido un total fracaso, son un menú de aspiraciones, donde el gobierno es responsable de la vida y milagros de toda la gente: de la salud, la educación, los caminos, electricidad, teléfonos, de todo. Entonces la gente se vuelve irresponsable y dependiente y quiere que el gobierno le resuelva todo.

Pero se dan casos como en Sudamérica donde se está optando por gobiernos de izquierda.
JCS: Pero analicemos casos como el de Chile: es la izquierda la que está gobernando, pero no cambia el esquema económico que quedó de Pinochet.

¿Por qué allá si ganan y no en Centroamérica? ¿Qué tenemos de diferente? ¿O es que, como sucedió en los años ochenta, Centroamérica es el tapón, el muro de donde no pasan?
JCS: Porque las derechas, hablando en términos vulgares, han fracasado totalmente y se pasan de un lado a otro, gobernando unos y otros, haciendo cosas similares. Otro ejemplo: Argentina nunca va a salir si sigue como va, de izquierda a izquierda. Hoy día el presidente de allá dice que va a combatir la inflación y va a seguir aumentando el gasto público; ese es un grado de irresponsabilidad tremenda. Diferente es el caso de Chile donde no se atreven a cambiar el sistema de libertad económica que avanzó en los tiempos de Pinochet.
Pero también se ve el caso de Bolivia, donde viene un populista como Evo Morales y puntea las encuestas.

¿Acaso no aprenden la lección de lo que está sucediendo a su alrededor?
MA: No, es un fenómeno político. No veo a nadie que esté abogando por tener un verdadero régimen de derecho, donde se respeta la vida y la libertad.

¿Ni siquiera el partido que usted ayudó a fundar?
MA: No. Casi no se habla de eso. De eso se habla en la academia, en los artículos de prensa; y va creciendo, pero muy lento. Como los partidos ofrecen resolverle los problemas a la gente, la competencia es ver quién convence a la población, pero no sale un político a decir: “Vamos a tener un régimen de derecho y son ustedes los que tienen que resolver sus problemas y el gobierno no se va a inmiscuir”.

Esa persona no gana ni un voto. Pero si dijéramos que vamos a adoptar normas de conducta para gobernar nuestras relaciones creo que se podría lograr unanimidad. Pero la gente no está dispuesta a aceptar las consecuencias de vivir bajo normas, porque si vamos a vivir así nadie tiene la obligación de resolverle los problemas a los demás. La gente no sabe cómo eso va a resultar en prosperidad.
Dígame qué estado del mundo y de la historia ha seguido ese concepto y ha resultado exitoso.

MA: Yo diría que por bastantes años lo hizo Estados Unidos, ahora ya no. Por ejemplo, cuando había una catástrofe, recuerdo que al presidente Adams le dijeron que había que ayudar y él respondió: “Voy a ver la Constitución... ahí no dice que tengo que ayudar”, y no ayudó. El gobierno no se podía meter, lo tenía prohibido en la Constitución, y tuvieron que distorsionar el significado de su Constitución para permitir que el gobierno se metiera.
Con ese pensamiento cualquiera diría que usted es de extremísima derecha.

MA: Si estar a favor de los derechos individuales es ser de extrema derecha, lo soy. Ahora, que levanten la mano quiénes no están de acuerdo conmigo en respetar los derechos individuales. Es normal que todos queramos protegernos de los demás; pero el sistema para protegernos es estableciendo los derechos individuales.

Liberal. Manuel Ayau es un fiel defensor de esta doctrina, que aboga por favorecer los derechos individuales.

Entonces ¿usted no cree en la solidaridad del Estado hacia los gobernados?
MA: No, realmente no creo en eso. Pero lo explicaría así: nosotros sabemos quiénes son lo que llamamos estado. Yo inventé una palabra que se llama “pipoldermus” para que cuando alguien dé un discurso de la solidaridad del Estado y cómo debe intervenir para resolver... que borre la palabra Estado cada vez que la menciona como un ser bondadoso, sabio, omnisciente y la sustituya por la palabra “pipoldermus”, que quiere decir: “Los pícaros políticos que por el momento detentan el poder”, entonces vamos a ver qué tal suena el discurso.

El gobierno no puede ayudar; es el aparato coercitivo, a quien le entregamos el legítimo poder y el monopolio de la coerción. Lo único que puede hacer es transferir lo que le pertenece a unos para otros.

¿Hasta qué punto es recomendable la pluralidad partidaria en países como los nuestros, sobre todo cuando el pastel se lo reparten los grandes ganadores?

MA: Creo que parte del problema se debe a la estructura partidaria eleccionaria. Los partidos se vuelven oligopolios políticos, y si nace un partido nuevo, la gente no vota por él aunque les gusta más, porque dicen: “Ese partido va a quedar cuarto”. Entonces no se sabe la fuerza que traen esas ideas nuevas, por el sistema de elección que existe.
JCS: Eso es en el caso de El Salvador donde sólo hay dos opciones.

En Guatemala tenemos una docena, que ha hecho mucho más difícil el escogimiento de un buen gobierno. Yo me inclino a tender hacia un bipartidismo y que el mercado político, de oferta y demanda, decida cuál será el resultado.

La oferta política aquí ha sido tan pobre que se multiplica muchísimo y ha sido castigada por esa demanda del elector. En el caso de El Salvador, me parece que es más saludable un bipartidismo, porque forza a los partidos a que realmente sean una institución que piense en el largo plazo la responsabilidad que tiene y que la población pueda ver, aglutinado, no en un gran abanico de opciones, el pensamiento de los líderes políticos.

¿Cuáles deben ser las grandes apuestas de partidos como el que ustedes ayudaron a fundar?
MA: Si el partido está teniendo éxito político una cosa es la que debería hacer: fortalecer el instituto de educación en filosofía política, para tener éxito en entender la economía y decidir una política más concreta. Habrá muchos políticos que creerán que todo eso es perder el tiempo, porque lo que quieren es tener el poder.

“La intervención
extranjera es un peligro
para la democracia. Y hace que se tomen decisiones que violan la soberanía”
“El ex presidente flores, se quejaba de que los empresarios siempre
estaban pidiendo
privilegios”

Democracia, sin una cultura liberal clásica, no funciona. Si eso se observa, la única opción que tiene el ciudadano para hacer fortuna es sirviendo a los demás, enriqueciendo a los demás. Y qué mejor sistema que uno en el que la gente compite por servir mejor a los demás...

¿Tendrán la suficiente inteligencia nuestros pueblos para entender que eso se necesita, que la democracia no es un fin?

MA: Dependerá de quiénes son los que lo están explicando. Por eso la importancia de ese tipo de institutos. Vamos caminando, pero lento.

JCS: Yo creo que las acciones de un partido deben ser encaminadas, permanentemente, a buscar la mejoría de los problemas principales de la población. Es algo que los obliga a ser una institución, porque no hay fórmulas mágicas, y menos de corto plazo.

La responsabilidad de un partido como ARENA es la formación de largo plazo de líderes internos que discutan a fondo lo que es un estado de derecho. Tienen una gran oportunidad, fuera del aspecto puramente mercantilista que es el que más prevalece en nuestro medio, los intereses de grupos y de sectores, tanto de tipo laboral como empresariales.

No porque un grupo empresarial dirija un partido necesariamente implica que esa economía que dirige a ese grupo es sana. Puede ser mejor que la que se dirige bajo un esquema socialista, pero el sistema mercantilista prevalece mucho, apoyado por sectores empresariales, que es totalmente contrario a un sistema de libertad individual derivado de un estado donde se respetan los derechos individuales. Para mí, esa coherencia debe existir dentro de un partido que se va renovando.

¿Bajo estas perspectivas, tienen oportunidades las izquierdas?
JCS: No, a menos que lleguen como de derecha y se transformen en el poder. Bajo el pensamiento de izquierda no creo que tengan futuro.

MA: No. Creo que lo que vamos a ver en el futuro de estos países es más mercantilismo, tirando más a la economía de mercado. Siempre va a prevalecer, porque los gobiernos le piden asesoría a los hombres de negocio exitosos; y generalmente no saben nada de economía, pero como son exitosos en el mundo económico creen que entienden economía, pero son dos cosas muy distintas.

¿Es peligroso que empresarios dirijan un partido?
MA: A mí me parece que sí. Porque estoy convencido de que son los empresarios los que han impedido que nos vayamos a una economía de mercado, no son los sectores laboral, ecológico ni la iglesia... es la influencia de los empresarios.

Pero esos empresarios son los que mantienen a un partido y luego recogen sus frutos. ¿Cómo congeniar esa relación?
MA: El presidente Flores de El Salvador se quejaba de que los empresarios siempre estaban pidiendo privilegios. Enseñando a los futuros empresarios que van a tener más éxito en una economía liberal, pero también sus riesgos van a ser mayores porque van a estar sujetos a la competencia. Lo que pasa es que la gente tiene miedo a la libertad porque no comprende qué es lo que va a pasar.

JCS: Yo conozco empresarios que cuando se convierten en políticos piensan como políticos y no en sus intereses. No es el mismo animal el político y el empresario, tienen que cambiar el sombrero. Hay gente que tiende a ser un estadista, que no mezcla sus intereses personales o económico-empresariales con la forma de gobernar. Se puede lograr.

Pero hay gente que cree que para manejar un país es mejor que lo hagan los empresarios porque saben cómo dirigir una empresa. Eso es lo más peligroso que hay, y además es falso, porque las motivaciones y los medios para hacer ambos manejos son totalmente diferentes. Lo que quiere decir a veces la gente es que se busca alguien que sepa mandar, que sepa ejecutar, organizar. Pero los fines de una empresa son diferentes a los de un gobierno; incluso, la mayoría son contradictorios.

¿Cuáles son los principales peligros para la democracia en nuestra región?
MA: Para mí, aunque le suene raro a mucha gente, es la influencia de gobiernos y entidades extranjeras como el Fondo Monetario, el Banco Mundial que durante tantos años se opusieron a la privatización y a la economía de mercado y que siguen con muchos errores... poco a poco están cambiando, pero mientras no cambien bastante, esa influencia es nefasta. Todas las ONG, los misiones diplomáticas de esos llamados gobiernos amigos.

JCS: Comparto esa opinión, porque democracia puede significar que cada país tiene la forma de decidir lo que más le conviene. En ese caso la intervención extranjera es un peligro para la democracia y, permanentemente, está haciendo que se tomen decisiones que violan incluso la soberanía de nuestros países.

El problema es que nuestras democracias son hambrientas.
MA: Y que los políticos se vuelven mendigos. Milton Friedman dijo: “Copien lo que hicieron los países ricos cuando eran pobres; no lo que están haciendo ahora que son ricos”. No sé de un país que se haya hecho rico con cargas fiscales altas.
JCS: ¿Y se ha encontrado solución al hambre de la gente con la ayuda extranjera? No se ha logrado.

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