27 de noviembre de 2005


TEMA DE PORTADA
Desnutrición veda el desarrollo
Progreso en la cuerda floja


Miles de niños salvadoreños reciben una dieta inadecuada. La mala alimentación afecta el desarrollo de su cerebro y les impide acceder a una mejor educación. Salir de la pobreza es muy difícil si no se les ayuda. Las consecuencias de la malnutrición son graves e irreversibles

Florencia Couto
vertice@elsalvador.com


La inadecuada alimentación infantil afecta a más del 25% de los menores. Las tallas bajas son alarmantes Foto EDH /Wilfredo Díaz

La desnutrición infantil perjudica el progreso de los salvadoreños, y el desarrollo económico de nuestro país corre peligro. El camino ya está marcado.

Las secuelas de esta enfermedad limitarán las vidas de las generaciones futuras. No podrán progresar lo suficiente ya que seguirán inmersas en la pobreza, según la opinión de especialistas consultados por Vértice y un estudio del Banco Mundial.

La doctora Mirella de Wollants, experta en nutrición, arroja la primera piedra: “Creo que mucho de la falta de progreso económico está basado en el déficit intelectual que tiene parte de la población salvadoreña por la deficiencia alimentaria”.

Y Carlos Acevedo, coordinador adjunto del informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), enfatiza que si un niño no recibe en los dos primeros años de su vida los nutrientes adecuados, el daño será irreversible.

La desnutrición, un tema alarmante de la actualidad, tiene varias caras. Está presente en África, donde los niños no tienen acceso a los alimentos y más bien está ligada a la hambruna. Son comunes las imágenes de infantes cuyos cuerpos son débiles y demacrados. Para ese continente, el hambre es una manera lenta y atroz de morir.

En muchos de los países africanos más del 60% de la población presenta cuadros de desnutrición, de acuerdo con un estudio publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El informe plantea que el 75% de la población de El Congo está desnutrida. Le siguen Somalia (71%) y Burundi (70%).

Países en vías de desarrollo como el nuestro están en otro nivel. Aquí, la desnutrición no se aprecia a simple vista. No son las típicas imágenes de los niños de África. En el caso salvadoreño, el indicador es el retraso del crecimiento de los niños menores de cinco años de edad, comenta Helen de De León, gerente del Programa Libras de Amor.

Pero esto no termina allí. Diversos estudios confirman que la desnutrición en los primeros años de la vida afecta el crecimiento del cerebro y el desarrollo intelectual.

Y es por ello que un alto porcentaje de los estudiantes que obtienen muy bajo rendimiento escolar presentan una circunferencia craneana distinta y menor volumen encefálico, según una investigación que hizo en la década de los sesenta la Universidad de Chile y que toma como referencia la doctora De Wollants.

Balance necesario
La médico Florencia García, de FUSAL, define la desnutrición como una falta de nutrientes. Esto es cuando el cuerpo de una persona está mal nutrido. Puede haber una desnutrición o lo que llamamos una sobrenutrición (sobrepeso), que también trae implicaciones negativas. Es un desbalance entre los nutrientes del cuerpo, que no permite el desarrollo adecuadamente.

Alejando Alle, máster en economía, opta por hablar de la actualidad. Estima que, probablemente, la mamá y el papá de ese niño que hoy tiene desnutrición la padecieron en su niñez.

Por lo tanto, no se pudieron preparar, no tuvieron una buena formación. Y no habla de ser universitarios, sino de una formación cultural en el sentido de saber cosechar la tierra y poder tomar las medidas de higiene para que el chico no se enferme.

Los más perjudicados


Desde el punto de vista geográfico, esta enfermedad afecta más en las zonas rurales. Se dice que la prevalencia de la desnutrición crónica es una medida de la pobreza endémica y constituye un mejor indicador que la estimación del ingreso per cápita.

“En el área rural hay mucha deserción escolar. Niños aplazando grados y que generalmente son estigmatizados como tontos y lentos”, dice la doctora Florencia García, médica de Libras de Amor, quien aclara que estos menores muchas veces dejan la escuela y comienzan a trabajar rápido.

“No van a tener ninguna opción”, reflexiona Beatriz Carvajal, economista de la Fundación Salvadoreña para la Salud y el Desarrollo Humano (FUSAL). “Esta población, de aquí a 15 años, no va a tener capacidad intelectual y también tendrá capacidades físicas disminuidas”.

“Es el círculo vicioso de la pobreza”, sentencia Alle, y explica que como los padres no tuvieron una buena formación por la falta de los nutrientes indispensables en su niñez, tienen un coeficiente intelectual inferior a lo esperado.

No se necesita ser adivino para saber que este retraso del crecimiento tiene un impacto negativo sobre el desarrollo físico y psíquico de los niños; y, aparte, pone en peligro el desarrollo de los recursos humanos en El Salvador.

Como consecuencia, la disminición de la desnutrición crónica potenciará el crecimiento económico y ayudará a reducir la pobreza, según el estudio de la FAO.

Varios de los entrevistados analizaron el impacto de la problemática actual dentro de 15 años, cuando estos niños tengan 18 ó 20 años. “Van a ser la población económicamente activa”, se adelanta Alle.

Mientras que la doctora García aclara que si el 25% de estos niños en el área rural está desnutrido, hay que tener en claro que van a tener algún déficit cuando lleguen a la edad adulta, con la consecuencia que ello va a traer.

Van a llegar a ser únicamente mano de obra en la construcción o en la agricultura. Porque no van a poder optar por una buena educación, porque no tienen una oportunidad.

La cara de la desnutrición en el país
El retraso de crecimiento se define como baja estatura para una determinada edad y refleja los efectos acumulados a largo plazo por alimentación inadecuada, malas condiciones sanitarias y enfermedades habituales en ambientes pobres e insalubres

Y de eso se trata el desarrollo del país. Si ellos tienen más oportunidades, el país puede desarrollarse. “Pero es grave si el 25% de esos niños no va a tener la posibilidad de evolucionar porque sus capacidades van a estar disminuidas”, enfatiza García.

En el mismo sentido, Carlos Acevedo expone que el problema del subdesarrollo involucra muchos factores.

“El tema de la desnutrición es clave y va ligado a la diferencia de ingresos. El que no tiene ingresos, no tiene educación ni tiene nutrición (adecuada). Entonces, no tiene posibilidades de insertarse bien en la sociedad”, observa.

Para Alle, las secuelas de las desnutriciones y cosas que ocurrieron en el pasado las vemos hoy. “Probablemente, la población económicamente activa (más o menos un 25%) han sido niños desnutridos”, expresa.

Dice que las consecuencias de la guerra se palpan en que actualmente no hay niveles de formación muy generalizados. “Donde hay más carencias es en los niveles medios, que son los que están en la maquinaria productiva”, afirma.

El problema de la desnutrición —de acuerdo con Alle— es que perpetúa la pobreza.

El niño pobre nace con el castigo que sus padres no tuvieron buena alimentación y por lo tanto no tienen buena formación, ni buen desarrollo. Por eso no mandan a sus hijos a la escuela y no los alimentan bien, explica.

“Estoy segura de que en 15 años no se va a arreglar la cosa —estima De Wollants—; sin embargo, pienso que en 60 ó 100 años sí va a cambiar. Los niños que hoy tienen de 4 a 15 años van a crecer en este período de crisis. No hay una fuente de empleo que les dé un trabajo adecuado”.

Habla que, por ello, van crecer alimentándose mal y que eso se va a traducir en que padecerán desnutrición y tendrán tener menos habilidades mentales y físicas.

La crisis del café


E l declive de la agricultura en la economía salvadoreña tiene una repercusión directa con los problemas en la nutrición infantil —como mayor presencia de retardo en la talla de los niños—, se indica en un estudio elaborado por Álvaro Trigueros Argüello, un experto del Banco Mundial.

En el boletín “Análisis de la Pobreza y el Impacto Social de la Crisis del Café en El Salvador” (editado en inglés), Trigueros asocia esta crisis (en regiones específicas del país) con la deficiente nutrición infantil.

Análisis
El prólogo del informe de la FAO señala que la desnutrición es una tragedia injustificable y una amenaza para el crecimiento económico y la estabilidad política a nivel mundial.

Personas
800
Millones están hambrientas en el mundo entero, según la FAO
Consejo
Para paliar la crisis del café en El Salvador es necesario reforzar los programas de nutrición en zonas cafetaleras, estima un estudio del Banco Mundial de este año.

Apaneca
57%
Menores de 5 años con algún grado de desnutrición en 2004.

Entiende que esta enfermedad es consecuencia de las profundas transformaciones en las estructuras productivas de la economía salvadoreña desde 1980 hasta el presente.

“Buena parte de la población rural pobre reside en zonas cafetaleras. La información a nivel municipal muestra que en aquellos departamentos con mayor actividad cafetalera (Ahuachapán, Santa Ana, Sonsonate y Usulután) existe una asociación positiva entre la intensidad de café por área y el retardo en talla del censo escolar de primer grado de 2000”, señala el informe.

Para ejemplificar esto toma el caso de Ahuachapán, el departamento con mayor intensidad de café por área. Allí, el porcentaje de niños con peso insuficiente aumentó. Esto refuerza la idea que en las zonas con mayor intensidad de café por área hay problemas serios de malnutrición, identificados con la pobreza estructural, continúa el documento.

La problemática es que a los hogares que están en situación socioeconómica desventajosa, la crisis en la agricultura les impide oportunidades de empleo y de generación de ingresos.

“Esto puede tener repercusiones de largo plazo si afecta los flujos de inversión en capital humano”, afirma el informe. Ejemplifica con el caso de las familias muy pobres, donde generalmente sucede que al bajar los ingresos de los adultos —por una crisis de carácter temporal como la del café— el hogar se ve obligado a retirar a sus hijos de la escuela para generar más entrada de dinero.

Es ahí donde disminuyen las probabilidades de que aumente el nivel de educación de la nueva generación y, por tanto, se tiene un impacto negativo a lo largo de toda la vida, al tener menores posibilidades de empleo más calificado en el futuro.

Entender el problema


Aunque muchas veces la desnutrición no se ve, la mejor herramienta para combatirla es la educación, ya que en muchos casos los padres no tienen formación y en vez de comprar un tamal o pan con queso prefieren darle a sus hijos gaseosa con churros”, menciona De Wollants. Lo mismo sucede con el café que se da a los más pequeños de la familia, sustituyendo alguna bebida nutritiva, como leche o atol.

La falta de un aporte adecuado de hierro no permite el crecimiento adecuado del cerebro. Esto afectará el funcionamiento intelectual esperado. Es por ello que se juntan dos problemas: el intelectual y el físico. “La verdad es que lo físico y de la talla creo que no es tan importante”, analiza De Wollants, para quien lo relevante es la parte intelectual.

Explica que su afirmación de que la falta de desarrollo del país está basada en el déficit intelectual que tiene parte de la población salvadoreña por la deficiencia alimentaria, está demostrada.

“Tengo una amiga psiquiatra que dice que muchos de los problemas de agresividad en los buseros, por ejemplo, estriban en su alimentación deficiente. Por eso no son tan hábiles en sus movimientos, están más agresivos y por eso tratan mal a la gente.

Es una cadena”, sintetiza.
Volviendo a términos generales, la desnutrición ha aumentado en todo el mundo. Por ello hay que considerar a la educación (que significa, para el caso, conocer las secuelas a largo plazo de la desnutrición en la edad temprana) como la palanca de cambio para mejorar la calidad de vida de los pueblos.

De Wollants opina que la solución está en manos del gobierno, que es quien debe encontrar fuentes de productividad que permita a estas personas mantenerse. “Entonces, la siguiente generación —la que venga en 40 años— va a estar bien”, finaliza.

El caso chileno puede ser tomado como parámetro. Chile derrotó la desnutrición, que en los años 60 era de 180 por cada mil habitantes. Durante 40 años, y con una inversión millonaria, la atacaron por medio de un programa que incluyó al 70% de los niños menores de seis años.

Aunque el Mahatma Gandhi no se caracterizaba por tener una alimentación metódica, sus palabras llaman a la reflexión: “Si quieres progresar no debes repetir la historia, sino hacer una historia nueva”. Esto, para el problema de la desnutrición, aplica con firmeza.

La ventana de acción es aún estrecha

Libras de Amor, el programa de nutrición de FUSAL, mejoró la condición de los menores de 5 años, las mujeres embarazadas y las madres lactantes con un año de trabajo

Son pocos años los que se tienen para poder revertir las secuelas que marcarán, en el desarrollo económico del país, a los que hoy están desnutridos. El programa Libras de Amor va un paso más atrás. Se enfoca en que aquellos niños de 0 a 5 años que padecen algún tipo de desnutrición puedan recuperarse, desarrollar la masa encefálica y así tener la oportunidad de progresar.

La grave situación de la desnutrición infantil que vive El Salvador, registrada en la encuesta FESAL 2002-2003, es lo que llevó a la creación del programa integral de nutrición en octubre de 2004. Libras de Amor tiene como principal objetivo contribuir a la superación de la pobreza y la desnutrición en nuestro país, ya que ofrece a las personas la oportunidad de tener una familia saludable.

 

Alarmante situación
Al argentino Alejandro Alle, máster en Economía, dice que es feroz que uno de cada cuatro niños tenga desnutrición. “Es un crimen, ya que no hay nadie más desprotegido que un niño pobre”. Para combatir esto, cree en las acciones subsidiarias del Estado, bien dirigidas y de forma transparente. Afirma que la desnutrición no solo es mala para los afectados sino también para la sociedad, ya que perjudica el crecimiento económico del país porque esos infantes tienen desventaja en la formación
“Tienen que ser valientes”
La falta de un aporte adecuado de hierro no permite el crecimiento adecuado del cerebro, ni va a dar el funcionamiento intelectual adecuado. Hay dos problemas diferenciales de la desnutrición: la parte intelectual y la parte física. Para la doctora Mirella S. de Wollants, para que El Salvador logre combatir la desnutrición hay que poner a gobernantes aptos y hacerles un estudio psicológico para buscar a las personas más conscientes y valientes que quieran el cambio.

 

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