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TEMA
DE PORTADA
Desnutrición
veda el desarrollo
Progreso en la cuerda floja
Miles de niños
salvadoreños reciben una dieta inadecuada. La mala alimentación
afecta el desarrollo de su cerebro y les impide acceder a una mejor educación.
Salir de la pobreza es muy difícil si no se les ayuda. Las consecuencias
de la malnutrición son graves e irreversibles
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La inadecuada alimentación
infantil afecta a más del 25% de los menores. Las tallas
bajas son alarmantes Foto
EDH /Wilfredo Díaz
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La desnutrición infantil perjudica el progreso
de los salvadoreños, y el desarrollo económico de nuestro
país corre peligro. El camino ya está marcado.
Las secuelas de esta enfermedad limitarán las vidas de las generaciones
futuras. No podrán progresar lo suficiente ya que seguirán
inmersas en la pobreza, según la opinión de especialistas
consultados por Vértice y un estudio del Banco Mundial.
La doctora Mirella de Wollants, experta en nutrición, arroja
la primera piedra: Creo que mucho de la falta de progreso económico
está basado en el déficit intelectual que tiene parte
de la población salvadoreña por la deficiencia alimentaria.
Y Carlos Acevedo, coordinador adjunto del informe sobre Desarrollo Humano
del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), enfatiza
que si un niño no recibe en los dos primeros años de su
vida los nutrientes adecuados, el daño será irreversible.
La desnutrición, un tema alarmante de la actualidad, tiene varias
caras. Está presente en África, donde los niños
no tienen acceso a los alimentos y más bien está ligada
a la hambruna. Son comunes las imágenes de infantes cuyos cuerpos
son débiles y demacrados. Para ese continente, el hambre es una
manera lenta y atroz de morir.
En muchos de los países africanos más del 60% de la población
presenta cuadros de desnutrición, de acuerdo con un estudio publicado
por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO).
El informe plantea que el 75% de la población de El Congo está
desnutrida. Le siguen Somalia (71%) y Burundi (70%).
Países en vías de desarrollo como el nuestro están
en otro nivel. Aquí, la desnutrición no se aprecia a simple
vista. No son las típicas imágenes de los niños
de África. En el caso salvadoreño, el indicador es el
retraso del crecimiento de los niños menores de cinco años
de edad, comenta Helen de De León, gerente del Programa Libras
de Amor.
Pero esto no termina allí. Diversos estudios confirman que la
desnutrición en los primeros años de la vida afecta el
crecimiento del cerebro y el desarrollo intelectual.
Y es por ello que un alto porcentaje de los estudiantes que obtienen
muy bajo rendimiento escolar presentan una circunferencia craneana distinta
y menor volumen encefálico, según una investigación
que hizo en la década de los sesenta la Universidad de Chile
y que toma como referencia la doctora De Wollants.
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Balance necesario
La médico Florencia García, de FUSAL, define la
desnutrición como una falta de nutrientes. Esto es cuando
el cuerpo de una persona está mal nutrido. Puede haber
una desnutrición o lo que llamamos una sobrenutrición
(sobrepeso), que también trae implicaciones negativas.
Es un desbalance entre los nutrientes del cuerpo, que no permite
el desarrollo adecuadamente.
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Alejando Alle, máster en economía, opta
por hablar de la actualidad. Estima que, probablemente, la mamá
y el papá de ese niño que hoy tiene desnutrición
la padecieron en su niñez.
Por lo tanto, no se pudieron preparar, no tuvieron una buena formación.
Y no habla de ser universitarios, sino de una formación cultural
en el sentido de saber cosechar la tierra y poder tomar las medidas
de higiene para que el chico no se enferme.
Los más perjudicados
Desde el punto de vista geográfico, esta enfermedad afecta más
en las zonas rurales. Se dice que la prevalencia de la desnutrición
crónica es una medida de la pobreza endémica y constituye
un mejor indicador que la estimación del ingreso per cápita.
En el área rural hay mucha deserción
escolar. Niños aplazando grados y que generalmente son estigmatizados
como tontos y lentos, dice la doctora Florencia García,
médica de Libras de Amor, quien aclara que estos menores muchas
veces dejan la escuela y comienzan a trabajar rápido.
No van a tener ninguna opción, reflexiona Beatriz
Carvajal, economista de la Fundación Salvadoreña para
la Salud y el Desarrollo Humano (FUSAL). Esta población,
de aquí a 15 años, no va a tener capacidad intelectual
y también tendrá capacidades físicas disminuidas.
Es el círculo vicioso de la pobreza, sentencia Alle,
y explica que como los padres no tuvieron una buena formación
por la falta de los nutrientes indispensables en su niñez, tienen
un coeficiente intelectual inferior a lo esperado.
No se necesita ser adivino para saber que este retraso del crecimiento
tiene un impacto negativo sobre el desarrollo físico y psíquico
de los niños; y, aparte, pone en peligro el desarrollo de los
recursos humanos en El Salvador.
Como consecuencia, la disminición de la desnutrición crónica
potenciará el crecimiento económico y ayudará a
reducir la pobreza, según el estudio de la FAO.
Varios de los entrevistados analizaron el impacto de la problemática
actual dentro de 15 años, cuando estos niños tengan 18
ó 20 años. Van a ser la población económicamente
activa, se adelanta Alle.
Mientras que la doctora García aclara que si el 25% de estos
niños en el área rural está desnutrido, hay que
tener en claro que van a tener algún déficit cuando lleguen
a la edad adulta, con la consecuencia que ello va a traer.
Van a llegar a ser únicamente mano de obra en la construcción
o en la agricultura. Porque no van a poder optar por una buena educación,
porque no tienen una oportunidad.
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La cara de la
desnutrición en el país
El retraso de crecimiento se define como baja estatura para una
determinada edad y refleja los efectos acumulados a largo plazo
por alimentación inadecuada, malas condiciones sanitarias
y enfermedades habituales en ambientes pobres e insalubres
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Y de eso se trata el desarrollo del país. Si
ellos tienen más oportunidades, el país puede desarrollarse.
Pero es grave si el 25% de esos niños no va a tener la
posibilidad de evolucionar porque sus capacidades van a estar disminuidas,
enfatiza García.
En el mismo sentido, Carlos Acevedo expone que el problema del subdesarrollo
involucra muchos factores.
El tema de la desnutrición es clave y va ligado a la diferencia
de ingresos. El que no tiene ingresos, no tiene educación ni
tiene nutrición (adecuada). Entonces, no tiene posibilidades
de insertarse bien en la sociedad, observa.
Para Alle, las secuelas de las desnutriciones y cosas que ocurrieron
en el pasado las vemos hoy. Probablemente, la población
económicamente activa (más o menos un 25%) han sido niños
desnutridos, expresa.
Dice que las consecuencias de la guerra se palpan en que actualmente
no hay niveles de formación muy generalizados. Donde hay
más carencias es en los niveles medios, que son los que están
en la maquinaria productiva, afirma.
El problema de la desnutrición de acuerdo
con Alle es que perpetúa la pobreza.
El niño pobre nace con el castigo que sus padres no tuvieron
buena alimentación y por lo tanto no tienen buena formación,
ni buen desarrollo. Por eso no mandan a sus hijos a la escuela y no
los alimentan bien, explica.
Estoy segura de que en 15 años no se va a arreglar la cosa
estima De Wollants; sin embargo, pienso que en 60 ó
100 años sí va a cambiar. Los niños que hoy tienen
de 4 a 15 años van a crecer en este período de crisis.
No hay una fuente de empleo que les dé un trabajo adecuado.
Habla que, por ello, van crecer alimentándose mal y que eso se
va a traducir en que padecerán desnutrición y tendrán
tener menos habilidades mentales y físicas.
La crisis del café
E l declive de la agricultura en la economía salvadoreña
tiene una repercusión directa con los problemas en la nutrición
infantil como mayor presencia de retardo en la talla de los niños,
se indica en un estudio elaborado por Álvaro Trigueros Argüello,
un experto del Banco Mundial.
En el boletín Análisis de la Pobreza y el Impacto
Social de la Crisis del Café en El Salvador (editado en
inglés), Trigueros asocia esta crisis (en regiones específicas
del país) con la deficiente nutrición infantil.
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Análisis
El prólogo del informe de la FAO señala que la desnutrición
es una tragedia injustificable y una amenaza para el crecimiento
económico y la estabilidad política a nivel mundial.
Personas
800
Millones están hambrientas en el mundo entero, según
la FAO
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Consejo
Para paliar la crisis del café en El Salvador es necesario
reforzar los programas de nutrición en zonas cafetaleras,
estima un estudio del Banco Mundial de este año.
Apaneca
57%
Menores de 5 años con algún grado de desnutrición
en 2004.
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Entiende que esta enfermedad es consecuencia de las
profundas transformaciones en las estructuras productivas de la economía
salvadoreña desde 1980 hasta el presente.
Buena parte de la población rural pobre reside en zonas
cafetaleras. La información a nivel municipal muestra que en
aquellos departamentos con mayor actividad cafetalera (Ahuachapán,
Santa Ana, Sonsonate y Usulután) existe una asociación
positiva entre la intensidad de café por área y el retardo
en talla del censo escolar de primer grado de 2000, señala
el informe.
Para ejemplificar esto toma el caso de Ahuachapán, el departamento
con mayor intensidad de café por área. Allí, el
porcentaje de niños con peso insuficiente aumentó. Esto
refuerza la idea que en las zonas con mayor intensidad de café
por área hay problemas serios de malnutrición, identificados
con la pobreza estructural, continúa el documento.
La problemática es que a los hogares que están en situación
socioeconómica desventajosa, la crisis en la agricultura les
impide oportunidades de empleo y de generación de ingresos.
Esto puede tener repercusiones de largo plazo si afecta los flujos
de inversión en capital humano, afirma el informe. Ejemplifica
con el caso de las familias muy pobres, donde generalmente sucede que
al bajar los ingresos de los adultos por una crisis de carácter
temporal como la del café el hogar se ve obligado a retirar
a sus hijos de la escuela para generar más entrada de dinero.
Es ahí donde disminuyen las probabilidades de que aumente el
nivel de educación de la nueva generación y, por tanto,
se tiene un impacto negativo a lo largo de toda la vida, al tener menores
posibilidades de empleo más calificado en el futuro.
Entender el problema
Aunque muchas veces la desnutrición no se ve, la mejor herramienta
para combatirla es la educación, ya que en muchos casos los padres
no tienen formación y en vez de comprar un tamal o pan con queso
prefieren darle a sus hijos gaseosa con churros, menciona De Wollants.
Lo mismo sucede con el café que se da a los más pequeños
de la familia, sustituyendo alguna bebida nutritiva, como leche o atol.
La falta de un aporte adecuado de hierro no permite
el crecimiento adecuado del cerebro. Esto afectará el funcionamiento
intelectual esperado. Es por ello que se juntan dos problemas: el intelectual
y el físico. La verdad es que lo físico y de la
talla creo que no es tan importante, analiza De Wollants, para
quien lo relevante es la parte intelectual.
Explica que su afirmación de que la falta de desarrollo del país
está basada en el déficit intelectual que tiene parte
de la población salvadoreña por la deficiencia alimentaria,
está demostrada.
Tengo una amiga psiquiatra que dice que muchos de los problemas
de agresividad en los buseros, por ejemplo, estriban en su alimentación
deficiente. Por eso no son tan hábiles en sus movimientos, están
más agresivos y por eso tratan mal a la gente.
Es una cadena, sintetiza.
Volviendo a términos generales, la desnutrición ha aumentado
en todo el mundo. Por ello hay que considerar a la educación
(que significa, para el caso, conocer las secuelas a largo plazo de
la desnutrición en la edad temprana) como la palanca de cambio
para mejorar la calidad de vida de los pueblos.
De Wollants opina que la solución está en manos del gobierno,
que es quien debe encontrar fuentes de productividad que permita a estas
personas mantenerse. Entonces, la siguiente generación
la que venga en 40 años va a estar bien, finaliza.
El caso chileno puede ser tomado como parámetro. Chile derrotó
la desnutrición, que en los años 60 era de 180 por cada
mil habitantes. Durante 40 años, y con una inversión millonaria,
la atacaron por medio de un programa que incluyó al 70% de los
niños menores de seis años.
Aunque el Mahatma Gandhi no se caracterizaba por tener
una alimentación metódica, sus palabras llaman a la reflexión:
Si quieres progresar no debes repetir la historia, sino hacer
una historia nueva. Esto, para el problema de la desnutrición,
aplica con firmeza.
La ventana de acción es aún estrecha
Libras de Amor, el programa de nutrición de FUSAL,
mejoró la condición de los menores de 5 años, las
mujeres embarazadas y las madres lactantes con un año de trabajo
Son pocos años los que se tienen para poder revertir las secuelas
que marcarán, en el desarrollo económico del país,
a los que hoy están desnutridos. El programa Libras de Amor va
un paso más atrás. Se enfoca en que aquellos niños
de 0 a 5 años que padecen algún tipo de desnutrición
puedan recuperarse, desarrollar la masa encefálica y así
tener la oportunidad de progresar.
La grave situación de la desnutrición infantil que vive
El Salvador, registrada en la encuesta FESAL 2002-2003, es lo que llevó
a la creación del programa integral de nutrición en octubre
de 2004. Libras de Amor tiene como principal objetivo contribuir a la
superación de la pobreza y la desnutrición en nuestro
país, ya que ofrece a las personas la oportunidad de tener una
familia saludable.
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Alarmante
situación
Al argentino Alejandro Alle, máster en Economía,
dice que es feroz que uno de cada cuatro niños tenga desnutrición.
Es un crimen, ya que no hay nadie más desprotegido
que un niño pobre. Para combatir esto, cree en las
acciones subsidiarias del Estado, bien dirigidas y de forma transparente.
Afirma que la desnutrición no solo es mala para los afectados
sino también para la sociedad, ya que perjudica el crecimiento
económico del país porque esos infantes tienen desventaja
en la formación
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Tienen
que ser valientes
La falta de un aporte adecuado de hierro no permite el crecimiento
adecuado del cerebro, ni va a dar el funcionamiento intelectual
adecuado. Hay dos problemas diferenciales de la desnutrición:
la parte intelectual y la parte física. Para la doctora
Mirella S. de Wollants, para que El Salvador logre combatir la
desnutrición hay que poner a gobernantes aptos y hacerles
un estudio psicológico para buscar a las personas más
conscientes y valientes que quieran el cambio.
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