27 de febrero 2005


REPORTAJE
Estudiantes, al filo del colapso

La Escuela de Medicina de la Universidad de El Salvador (UES) reporta el aumento de casos de alumnos con estrés permanente y depresión. Algo que tiene en vilo a las autoridades de dicha entidad. Alberto y Francisco, a quienes se les cambió el nombre por respeto a sus familiares, no lograron manejar la situación

Alicia Miranda
Vertice@elsalvador.com
Una carrera para pocas personas
Un doctorado en medicina implica ocho años de estudio y otros tres para realizar el residentado en el área que se desee. No todos salen avantes en estos 11 años de carrera.

El 27 de marzo de 2004, la Policía Nacional Civil (PNC) encontró el cuerpo sin vida de Alberto R. Estaba tirado boca abajo, con un vaso en la mano, en cuyo fondo había una sustancia blanquecina.

La Fiscalía General de la República (FGR) filial Santa Ana dijo que el líquido era Lannate, un pesticida altamente tóxico. El hallazgo y su historia clínica abonaron para que la Fiscalía concluyera que Alberto se había suicidado.

Un balde de agua fría cayó sobre los docentes de la Escuela de Medicina de la Universidad de El Salvador. Siete meses antes, otro estudiante, Francisco H. (de cuarto año de Medicina) había ingerido la misma sustancia.

Alberto y Francisco habían perdido la batalla ante una depresión; pero ellos no son los únicos con ese diagnóstico en la facultad. De hecho, el número de los alumnos de Medicina con depresión ha aumentado. Hoy es una realidad que mantiene preocupados a los docentes de esta facultad.

Aunque no se tiene un registro preciso del aumento de depresiones, la directora de la escuela de Medicina, Marina Paredes, explica un parámetro para medir el incremento es la demanda de asistencia sicológica y siquiátrica en la facultad. Antes, un docente asistía a dos estudiantes; ahora, ese mismo docente asiste hasta a seis alumnos.

La escuela de Medicina dice que está tratando de intervenir de manera integral a través de un programa de salud mental para orientar a los educandos.

En el segundo y tercer años del doctorado en Medicina comienzan a ver Anatomía y Farmacología. Ambas materias son conocidas por ser “los primeros coladores”.

Con el refuerzo se pretende paliar un problema que, se asegura, viene de fuera. Francisca Burgos, docente de Sicología, explica que los estudiantes entran a la universidad mucho más vulnerables y con una serie de problemas familiares que les impide absorber esos niveles de estrés que conlleva la carrera.

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Origen de la tensión

Sin embargo, en los pasillos de la facultad, algunos docentes que prefieren hablar sin decir sus nombres aseguran que el problema es más preocupante de lo que parece.

Lo que escandaliza a la dirección de la Escuela es sólo una parte. La mayoría de estudiantes que presentan depresión —sobre todo en los últimos años de la carrera— nunca busca ayuda. Es decir, la cifra total está pasando inadvertida.

Además, dos profesores de la UES consultados creen que las condiciones que ofrece la escuela tampoco son las mejores. Este fenómeno, dicen, comienza desde el momento en que dejan entrar a cualquier estudiante,
independientemente de si tiene o no las habilidades necesarias.

Francisca Burgos sospecha que ése fue el caso de Francisco H. Lo recuerda como un muchacho ansioso que muchas veces no podía controlarse y que sufría problemas de concentración. “Se le dieron técnicas para mejorar su concentración”, relata.

Pero la ansiedad continuó y, sumada a otros problemas familiares, terminó por doblegarlo. Francisco se suicidó en su cuarto año. “Es probable que no estaba preparado para la Medicina”, añade Burgos.

A partir del quinto año llevan cinco áreas de estudio: medicina, cirugía, pediatría, dermatología y siquiatría.

“No todos pueden soportar ese estrés”

Claudia Padilla de Campos, siquiatra, explica que los estudiantes de Medicina se someten a niveles presión altos. Sin embargo, dice que cuando entran al área clínica la situación empeora, porque tienen la responsabilidad de atender a pacientes. La presión y el estrés aumentan de manera significativa.

“Un interno tiene que tomar decisiones inmediatas de las que depende, muchas veces, la vida de un paciente. No tienen la certeza de que lo que están haciendo es lo correcto, pero lo hacen”, observa.

Los que empiezan a dudar caen en estados depresivos, y una persona que no tiene una estructura emocional y sicológica sólida de confianza en sí misma se sentirá culpable. “Esa culpa es generadora de grandes depresiones. Cualquier error lleva una carga emocional grande, sobre todo cuando un estudiante es interno”, añade.

La siquiatra afirma que aunque todos los estudiantes sienten cansancio y estrés, no todos responderán de la misma forma. En ese sentido, las personas pre depresivas o extremadamente ansiosas no pueden soportar la presión. “Esto puede hacer que muchas personas puedan tomar la decisión de un suicidio, pues no pueden soportar la carga de una tensión tan grande y permanente de la Medicina”.

Sin embargo, dice que el apoyo familiar puede ser determinante para que ese estrés no se convierta en una depresión de la que, tal vez, no pueda salir.

 

 

Área Básica
1º a 4º
Externos
5º a 6º
Interno
Social
Residentes
3
Años
Son clases teóricas en la facultad y visitas al hospital.
Años
Llevan una carga académica, una asistencial y turnos.
Año
Los turnos, la carga académica y la asistencial se duplican.
Año
Trabajan para el hospital pero ya son médicos egresados.
Años
Extra para quien quiera especializarse en un área.

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