26 de junio 2005



“Los medios son el primer poder”

Adela Cortina es una filósofa española que desde hace años vive enamorada de la ética o, mejor dicho, parece estar casada con la idea de que toda empresa en este mundo debe trabajar honestamente si es que se consiente comprometida con la construcción de una verdadera democracia. Y los medios informativos no están excluidos de ese compromiso, según afirma

Mirella Cáceres / Foto EDH: Oscar Payés
vertice@elsalvador.com

La profesional está convencida de que los medios informativos no son el cuarto poder dentro de una democracia. Foto EDH /


Usted vino al país a hablar de ciudadanía mediática y democracia. ¿Qué debemos entender por eso y en qué se relacionan esos términos?
La idea de ciudadanía es muy importante a todos los niveles, porque es una idea fundamental de que las personas tienen que hacer sus propias vidas y tienen que hacerlo solidariamente. La ciudadanía hay que ejercerla en la política, en la economía y también en los medios de comunicación. Así como se habla de ciudadanía política, se me ocurrió el término de ciudadanía mediática, que quiere decir que, en los medios de comunicación, los ciudadanos tienen que ser muy importantes. Normalmente se piensa que en los medios son los periodistas los más importantes, pero los ciudadanos también y (hay que) ayudarles a que sean verdaderos ciudadanos teniendo buena información. Si los medios nos dan buena información, nosotros podemos ser también los que elegimos, los que hacemos nuestra vida. Si no es así, estamos en una mala situación.

Y es que también la ciudadanía tiende a tener un alto grado de credibilidad en los medios de información.

Bueno, el grado de credibilidad, los medios tienen que ganárselo. Y yo creo que la ética es uno de sus retos. Un medio que sea creíble para los ciudadanos es, por una parte, algo extraordinario. Si no, no hay democracia. Si los medios de comunicación no son creíbles, es imposible que el pueblo tenga conocimiento de los hechos y tome buenas decisiones. Por eso los medios son fundamentales para la construcción de la democracia. Se ha dicho en muchas ocasiones que son el cuarto poder, pero yo creo que son el primer poder.

¿En realidad cree son el primer poder?
Totalmente. Porque la clave de la democracia es que los ciudadanos elijan libremente, pero para tener libertad es necesario tener información. Si uno no sabe entre qué está eligiendo, en realidad no es libre, ignora lo que está haciendo. Los medios de comunicación nos cuentan la realidad de una manera u otra. Un ciudadano puede saber lo que pasa en su casa o en su trabajo, pero lo que pasa en el pueblo de al lado, en todo el país o el mundo entero lo sabe por los medios de comunicación. Si éstos son veraces, transparentes y objetivos, tenemos buen conocimiento de la realidad; no hay democracia sin un conocimiento de la realidad. Por eso son ustedes el primer poder y no el cuarto.
Eso lleva a pensar que los medios deben trabajar de la mano con la ética.

Es impresionante. No hay democracia posible sin una ética de los medios de comunicación.

¿Y esto cómo se refleja? ¿Cómo un pueblo puede detectar que un medio está siendo suficientemente ético con él?
Claro, ésa es la dificultad. Hay una serie de productos que es más fácil detectar si son malos o buenos. Uno va a comer y se da cuenta si la comida está buena, mala o pasada. Pero un medio de comunicación es mas difícil, porque lo que produce es un producto espiritual, no material que se pueda tocar de alguna manera. Claro, de vez en cuando, el ciudadano puede constatar que lo que él conoce y lo que cuenta el medio no concuerdan, entonces empieza a darse cuenta de que este medio no está contando las cosas como debería. Por otra parte, hay distintos medios de comunicación y cuentan distintas cosas, por eso el pluralismo es bueno para que la gente lea distintas versiones.

- “Hay medios que ayudan a fortalecer la democracia, porque intentan informar lo mejor posible y potenciar la discusión.

- “Si no hay pueblo, no hay democracia, y los medios de comunicación son fundamentales para que haya un pueblo maduro”

- “Sería importante que los medios trataran de hacer una apuesta por la venta de calidad. Eso les beneficiaría mucho”

¿Y el que haya demasiado bombardeo de información que nos llega de todos lados no puede de alguna manera generar confusión en la ciudadanía?
En realidad hay gente que dice que tenemos un encarnizamiento informativo, y efectivamente, estamos recibiendo mensajes continuamente. Entonces a la gente le resulta sumamente difícil procesarlos, porque llegamos a casa y leemos Internet y los periódicos, vemos la televisión y al final tenemos una enorme cantidad de información. Sin embargo, eso es el signo de nuestro tiempo, está allí y no lo vamos a poder cambiar. Lo que hay que hacer es ver cómo vivimos con esa cantidad de información. Porque no podemos decir: “Bueno, a partir de ahora vamos a eliminar unos cuantos medios para que la gente no tenga tanta información”. No, eso está allí y es bueno que hayan muchos medios y que sean muy plurales.

¿Eso es parte de la democracia?
Es parte de la democracia y parte del pluralismo. Lo importante es que cada uno de los medios deje bien claro qué tipo de sesgo ideológico tiene detrás para que las personas sepan y sean cada vez más maduras para saber entender los medios y elegir lo que les interesa. Seleccionar es importante.

Siempre se cataloga a los medios de comunicación como uno de los pilares fundamentales de la democracia, los fiscalizadores del Estado y usted misma dice los llama el primer poder, pero ¿quién vigila a los medios?
En principio, la ley, claro. Cuando un medio actúa de una manera ilegal... por ejemplo, el derecho a la intimidad es fundamental, igual el derecho a la confidencialidad, de la información aplicada a los niños... pero creo que es importante que las asociaciones de periodistas piensen conjuntamente cuáles son las modas prácticas del periodismo y que adopten un código de ética. Los códigos éticos no pretenden más que un grupo de profesionales creen lo que son malas y buenas prácticas, porque son ellos los que saben más que nadie qué está en contra su profesión y qué es lo que no... Por eso digo, sería bueno que las mismas asociaciones de periodistas se unieran y se dieran un código ético, autorregulándose.

¿Hasta dónde la ciudadanía debería vigilar el rol de los medios para ver en qué medida están comprometidos con el proceso de democracia de un país?
Yo creo que las asociaciones de ciudadanos y de consumidores son fundamentales. No sé si ocurre en El Salvador, pero en todas partes surgen asociaciones que se quejan de la mala calidad de los productos o de la relación calidad-precio. Y cada vez más tienen que haber asociaciones de consumidores de la televisión o de la prensa escrita que reclamen, se quejen o denuncien. Pero tampoco hay que dejarlo todo en manos de los ciudadanos, porque ellos también tienen que hacer su vida diaria. Allí la tarea es que, sobre todo, los mismos profesionales o empresas informativas son las que tienen que decir cuándo las cosas están bien hechas o no... Es exagerado cargarle todo al ciudadano. La ciudadanía activa me parece fundamental, otra cosa es que el ciudadano cargue con todo.

¿Cómo ve usted la relación ética-medios de comunicación?

La verdad es que hay una diferencia enorme entre unos medios y otros, sabemos que hay prensa escrita o televisión con una dosis de ética más en unos y en otros menos, siempre son graduales. Por eso me parece importante qué es lo que vamos a considerar buenas prácticas para así ir midiendo si las llevamos a cabo o no. Hay periódicos que nunca dan una información que no contrasten antes, y hay periódicos que, con tal de vender, (publican) cualquier información que les cae por delante.

¿Y también hay mucho amarillismo?

Sí, hay cantidad de cosas que se pueden encontrar en la prensa. Hay medios con mayor calidad, rigor, seriedad; y en otros, con tal de vender, lo que haga falta.

¿Cuán difícil resulta mantener la ética para aquellos medios que sobreviven de la publicidad? ¿Qué tanto pueden divorciarse de intereses que puedan impedir llevar a la práctica la ética?

Dificilísimo. Uno de los problemas fundamentales de los medios es que no viven tanto de ellos mismos como de la publicidad. El segundo recurso de los medios en realidad es el primero, la publicidad que quiere estar presente en aquellos medios que tienen una gran difusión, eso es evidente.

Allí los medios tienen que hacer una gran apuesta por la calidad. Los estudios de calidad son importantes y yo creo que hay que hacer un enorme esfuerzo de imaginación para saber vender con calidad, desde hacer únicamente la venta de la cantidad como los partidos de fútbol que los ve todo el mundo, pero luego hay una serie de programas basura que sabemos los ve todo el mundo. La televisión, para poner un ejemplo, (que) pone programas basura porque los ve todo el mundo está haciendo una mala apuesta. Vende, pero se desacredita. Es más importante tratar de hacer, con imaginación, un programa de calidad pero que toda la gente vea, y eso se puede conseguir. Yo diría que en muchos lugares los periódicos que más se venden son los que tienden a ser más rigurosos e informan con más objetividad. Porque una cosa es a corto plazo, pero cuando llegue a largo plazo y la gente vea que éste suele contar las cosas más adecuadamente, que respeta determinados valores, la gente lo apoya. Sería importante que los medios trataran de hacer una apuesta por la venta de calidad.

¿Hasta qué punto cree que los medios están contribuyendo al consumismo y cómo contrasta esto con la construcción de la democracia?

Yo creo que un medio tiene que intentar dar una información rigurosa, opiniones que sean plurales, bien argumentadas y fundamentadas, que dé una interpretación de los hechos, que sean plausibles, que deje claro dónde está la información, la opinión y la interpretación, y que se ofrezca como plataforma donde los ciudadanos puedan expresarse. Porque la libertad de expresión tiene que ser de los periodistas, pero también de los ciudadanos. Si un medio entretiene, pero con programas de calidad, está ayudando a que haya una ciudadanía cada vez más madura, más informada, responsable, y una opinión pública donde se pueda debatir libremente. Es el alma de una democracia, si no hay debate público, abierto y plural, sin gente informada, no hay pueblo. Y es que pueblo quiere decir eso: los que están unidos por el debate público. Lo otro es la masa, y masa es un conjunto de gentes que se unen por emociones y son más fáciles de manipular. Una democracia, que quiere decir gobierno del pueblo; si no hay pueblo, no hay democracia, y los medios de comunicación son fundamentales para que haya un pueblo maduro, informado y que pueda tomar libremente sus decisiones.

Su trayectoria. Adela Cortina ha hecho de la promoción del respeto a la ética, en todos los niveles de la sociedad, su bandera.

Catedrática. Imparte cátedras de filosofía
jurídica, moral y política en la Universidad de Valencia, de su natal España.


Activista y escritora.
Dirige la Fundación para la Ética de los Negocios y las Organizaciones, Etnor; imparte charlas en diversos países y ha escrito varios libros.

Pero el que muchos medios de comunicación se constituyan en canales para generar un consumismo extremo ¿cómo atenta contra la democracia, y cómo impide que haya una ciudadanía mas pensante?
Yo escribí un libro que se titula Por una ética del consumo, publicado en 2002, y tuvo muy buena acogida, porque es verdad que estamos en la era del consumo, que la raíz de nuestras sociedades es el afán de consumir en todos los países, es una cuestión globalizada. Los medios de comunicación tienen que llevar publicidad, porque, si no, no sobreviven, pero una cosa es ésta y otra es que el medio se convierta también en un producto de consumo al final. Yo creo que los medios de comunicación lo que tienen que potenciar es que haya una buena información, una buena deliberación, una buena decisión y nunca venderse a generar una sociedad consumista, sino generar una sociedad democrática. No es lo mismo ciudadano que consumidor. El ciudadano hace su vida, el consumidor es alguien a quien al final le venden cualquier cosa.

Entonces ¿los medios tienen que encontrar un equilibrio?

Por supuesto. La ética tiene dos lados o virtudes fundamentales: la prudencia y la justicia. La justicia es clave, pero la prudencia es la que enseña a elegir el término medio. No se puede decir “Voy a hacer un medio sin publicidad”. Eso es suicida. Pero tampoco hay que hacer un medio en el que estamos volcados nada más en vender productos, no sólo porque llevamos publicidad sino porque además fomentamos su consumo. El término medio ha sido la sabiduría de siempre. Lo sustancial del medio que sea la de brindar la información, la opinión, el entretenimiento digno, creo que ésa debe ser su clave.

¿Están cumpliendo los medios su rol dentro de la construcción de la democracia?

Hay medios que ayudan a fortalecer la democracia, porque intentan informar de la mejor manera posible y potenciar la discusión, y, sin embargo, hay otros medios que lo que hacen es dar una visión deformada de la realidad, manipulada la realidad por intereses económicos, por intereses políticos, y eso es perverso para las sociedades.

¿Y en España cómo funcionan?

Creo que están bien en el sentido que hay pluralismo de medios, distintos periódicos, todos tienen detrás un sesgo ideológico y todo el mundo lo sabe. Lo más importante es que eso se sepa, que sea transparente, porque entonces el lector con el medio tiene mejor sintonía. Creo que hay periódicos de más calidad que otros, pero los más sobresalientes de España son buenos.
La televisión es otra cosa completamente, creo que se ha banalizado bastante, se ha dejado llevar por el tema de la publicidad y por la medición de las audiencias, pero por la cantidad no por la calidad, todo eso de reality show, televisión basura...

¿Resulta peligrosa esa tendencia?

Totalmente, a mi juicio, porque eso lo que genera no es un pueblo maduro, ni siquiera entretiene con dignidad. Claro que tienen que entretener, pero es diferente cuando hay una serie bien hecha y bonita, la gente la sigue. No es el fatalismo de decir que tenemos que hacer programas basuras, porque, si no, no vendemos. Eso no es verdad, se pueden vender programas de calidad. En España los hay y la gente los ve muchísimo. Entonces allí es donde está la apuesta del medio y que la empresa diga: ‘Vamos a generar venta, pero con calidad’. Pero hay otra que diga: ‘Nosotros ya sabemos lo que llega más fácilmente al público que son los cotilleos, los chismes...’.

¿Si estas tendencias no construyen ciudadanos maduros, qué retos se impone a los medios?

Pues yo diría el marco de la ley que es fundamental, pero también habría que optar por la ética de una empresa informativa y una ética de los profesionales de la comunicación. Las empresas informativas tienen que pensar en voz alta qué prácticas quieren asumir. Por ejemplo, apostar por programas que generan audiencia, pero no de cantidad, sino optar por la calidad. Si yo fuera esta empresa, esto lo publicitaría para dar un sello y una ventaja competitiva. Nosotros somos un periódico de calidad, apostamos por programas (o contenidos) que tienen ingenio y ayudan a la gente a pensar. Luego está la ética de los profesionales de la comunicación que deben tener una honestidad básica, contar lo que entienden y contrastar lo que se ve, y un trato objetivo, no aumentar ni suprimir, o que ocurra lo que en algún tiempo: de que nunca la verdad estropee un buen titular.

Esto lógicamente se traduce en beneficios.

Sí, en beneficios para las sociedad y para las empresas. Una cosa interesante de la ética es que no sólo vale la pena por sí misma, sino que es rentable, porque cuando una empresa hace buenas prácticas también genera confianza entre el público y la gente sigue más a ese periódico que a otros que pueden ser engañosos. .. La ética en la empresa informativa es rentable, genera dentro de la misma una cohesión de que están trabajando por valores que valen la pena y tienen reputación, que ya es un valor fundamental.

Hemos estado hablando de la ética en los medios, pero otros sectores, como los políticos, también tienen que estar casados con ella.

Desde los años 70 del siglo XX fueron apareciendo las distintas éticas aplicadas a cada una de las esferas de la vida social: hay una de los medios, de las empresas, pero la ética de los políticos se viene trabajando desde tiempos antiguos pues es fundamental para que sea una sociedad honesta y democrática. Creo que el primer sector, que es el político; el segundo, que es el económico, y el tercero, que es el social, tienen que articularse y ser éticos, porque, si no, la cosa no funciona.

¿Nadie puede evadir la ética?
Nadie, es fundamental para todos los sectores. Todo el mundo tiene compromiso con la ética. Siempre se ha entendido que los políticos deberían de ser muy éticos y estoy totalmente de acuerdo, porque ellos tienen una responsabilidad pública muy grande. Pero en los últimos tiempos nos estamos dando cuenta de que los ciudadanos y los empresarios son fundamentales... Se pone sobre el tapete la responsabilidad de las empresas que tienen un enorme poder, deben ser protagonistas del desarrollo junto con los políticos, y que además, actuando así, van a salir ganando, por una parte porque una empresa que actúa éticamente genera mejor reputación, mayor confianza y tienen una mayor cohesión interna. Por otra parte, se crea la costumbre que se debe de actuar honestamente, sin corrupción.



Copyright 2005 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.