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Bajo
el mando de una pastilla
Antidepresivos
En El Salvador, los casos de personas con depresión han aumentado
en los últimos años, al mismo tiempo que ha crecido el
consumo de antidepresivos. El Ministerio de Salud explica que las causas
son múltiples. Sin embargo, este fenómeno podría
ser mucho mayor a las cifras oficiales. ?
Las cifras de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) son alarmantes: más de121 millones
de personas padecen de depresión en todo el mundo.
Hace cinco años, esta enfermedad representó la quinta
causa de incapacidad laboral. Para 2020, el organismo prevé que
ocupará el segundo puesto, detrás de los problemas cardíacos.
En El Salvador, la situación no dista mucho. La Unidad de Epidemiología
del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) registró
un aumentó del 35 por ciento en los casos de depresión
en los últimos cinco años.
En 2000, se atendieron 6 mil 713 casos. A finales de 2004, la red nacional
de hospitales registró 10 mil 411, convirtiéndose en el
segundo trastorno del comportamiento que más afecta a la población
después de los de ansiedad.
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Frente a esto, no es raro que, según las mismas
estadísticas del Ministerio, el consumo de antidepresivos haya
aumentado en los últimos años. Si bien estos medicamentos
no son de uso exclusivo en las personas depresivas, en el país
hay una relación proporcional entre el aumento del consumo y
del padecimiento, de acuerdo con las autoridades.
Con el incremento de estas patologías se necesita usar
medicamentos antidepresivos, analizó Patricia de Hernández,
jefa de la Unidad Técnica de Medicamentos e Insumos Médicos,
responsable de la compra de fármacos en la red nacional de salud.
Según sus datos, sólo la utilización de uno de
estos químicos, la sertralina, creció 306 por ciento en
el período de 2002 a 2004.
Esto se refleja en lo que sucede en el área de emergencias del
Hospital Nacional Psiquiátrico Dr. José Molina Martínez,
mejor conocido como el Siquiátrico, en Soyapango.
Sentada frente a su escritorio, que está en uno de los cubículos
del hospital, la doctora Marisol Domínguez, jefa de emergencias
de ese centro hospitalario, muestra sus estadísticas: el 12.3
por ciento de las consultas en 2004 se deben a episodios depresivos.
La cifra aumenta si se le suman los trastornos mixtos de ansiedad y
depresión: 6.3 por ciento; además de los casos de distinia,
un tipo de depresión, con el 1.5 por ciento de los casos atendidos.
El resultado final de la suma es que, de cada diez personas que acuden
por primera vez al a emergencia del Siquiátrico, dos padecen
depresión. Son cifras bastante alarmantes, dice Domínguez.
El MSPAS, que atiende al 80 por ciento de la población a través
de la red clínica, concuerda con los datos de la siquiatra, situando
la enfermedad como el segundo trastorno mental y del comportamiento
que más afecta a los salvadoreños.
La realidad no cambia en el Instituto Salvadoreño del Seguro
Social (ISSS), entidad encargada de atender al 21 por ciento de la población
económicamente activa. La doctora Claudina de Campos, jefa de
Siquiatría del Instituto, explica que no tienen un registro exacto
que refleje el crecimiento, pero que han notado un aumento en las consultas
por la misma causa y, por ende, del consumo de los medicamentos.
Todos coinciden en que las cifras de cuadros depresivos y del consumo
de estos medicamentos son preocupantes.
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Cifras
mundiales.
De 181 países estudiados por la Organización Mundial
de la Salud (OMS) para la elaboración del informe sobre
salud mental, publicado en 2001, el 41 por ciento de las naciones
no dispone de una política de salud mental, el 25 por ciento
carece de legislación sobre el tema y el 28 por ciento
no cuenta con un presupuesto independiente para la salud mental
El informe también establece que una de cada cuatro personas
desarrolla uno o más trastornos mentales o conductuales
en algún momento de la vida.
Para la OMS, el suicidio sigue siendo una de las consecuencias
más comunes y casi siempre evitables. De hecho, además
de la esquizofrenia, los trastornos depresivos causan el 60 por
ciento de los suicidios en el mundo.
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Fármacos y salud mental
La OMS estableció que la depresión es un un
trastorno mental común caracterizado por una sensación
de tristeza, pérdida del interés en las actividades y
una disminución de la energía vital.
Un trastorno mal tratado o mal medicado puede ocasionar consecuencias
graves como la muerte.
¿Sus causas? En el Hospital Siquiátrico, por ejemplo,
se encontraron dos variables recurrentes en los cuadros clínicos:
la situación económica y el desempleo. Algo plasmado en
la última encuesta de la CID-Gallup, en donde éstas ocupan
las primeras posiciones en las preocupaciones de los salvadoreños.
Pero la directora ejecutiva del Consejo Nacional de Salud Mental, Eugenia
de Villalobos, expuso un elemento extra. En la actualidad, existe un
mejor diagnóstico o identificación de la enfermedad. Algo
que no existía hasta hace poco tiempo, porque no había
un parámetro médico para diagnosticarla.
Un tercer un factor es de ámbito cultural. De acuerdo con el
Ministerio de Salud, son las mujeres de entre 25 y 44 años las
más afectadas.
¿Por qué? Juegan un doble y hasta triple rol en
la mayoría de los hogares. Salen de su trabajo y tienen que ocuparse
de los hijos y de todo lo que haga falta en el hogar, explica
Domínguez. Por el machismo que existe en nuestra sociedad,
los hombres canalizan sus frustraciones y depresiones a través
de otros medios como, por ejemplo, el alcohol, añade.
Sin embargo, la siquiatra reconoció que tanto hombres como mujeres
tienden a estigmatizar todo lo que tenga que ver con salud mental. La
depresión y los temas relacionados como el consumo de antidepresivos,
muchas veces se resume erradamente en la palabra locura.
Esto ha llevado a que, en la práctica, se dé un mal manejo
de estas patologías y, por ende, que no vayan a pasar consulta
y se automediquen.
Existen depresiones leves -explicó Domínguez-. Hay
una baja en su estado de ánimo, hay tristeza, melancolía,
y se empieza a perder un poco el sueño. En una depresión
moderada, el cuadro anterior se acentúa e incluso las labores
cotidianas se ven un poco afectadas.
En un cuadro depresivo grave, el paciente puede quedar postrado
en la cama, puede perder de 20 a 30 libras de peso, no duerme y tiene
ideaciones suicidas concretas. Cuando el cuadro depresivo se desborda
puede llegar a la pérdida de la realidad y del control,
describió la especialista.
Domínguez explicó que una depresión leve se puede
superar con sicoterapia. En cambio, una moderada o una grave casi siempre
necesita el acompañamiento de antidepresivos para normalizar
al paciente.
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DIFERENCIAS
Se
tiende a confundir a los antidepresivos con los ansiolíticos.
Ambos pueden medicarse al mismo tiempo para tratar múltiples
trastornos. Sin embargo, son fármacos completamente diferentes.
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ANTIDEPRESIVOS
- No causan dependencia en el ser humano.
- Es un tratamiento a veces prolongado.
- No se necesita receta médica para adquirirlos.
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ANSIOLíTICOS
- Pueden causar dependencia en los consumidores
- Generalmente se usan para controlar estados ansiosos.
- Únicamente se pueden adquirir bajo prescripción
médica.
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La explicación biológica a la enfermedad
es que ésta obedece a un desequilibrio en los neurotransmisores.
El siquiatra Wilfredo Arévalo explicó que la depresión
es una enfermedad relacionada con un desequilibrio químico de
sustancias que ayudan en la transmisión de las señales
eléctricas entre las neuronas (la serotonina y la catecolamina).
Cuando estas sustancias no funcionan de manera normal, el paciente presenta
cuadros depresivos. Cuando existe un desequilibrio en esta sustancias
es necesario regularlas a través de fármacos, dijo
Arévalo.
El caso es similar al de pacientes que sufren de hipertensión
o de diabetes y que necesitan un medicamento para que su vida transcurra
normalmente.
De hecho, los antidepresivos también se medican, en menor grado,
en pacientes con cuadros clínicos extras como las tiroides, cefaleas
migrañosas, colon irritable o niños con enuresis (niños
mayores que todavía mojan la cama).
Existen una gama de antidepresivos, pero el uso de uno o de otro dependerá
del perfil de cada paciente y del tipo de depresión que presente.
De ahí la importancia de un control médico especializado
a la hora de tomalos.
Sin embargo, al respecto la realidad en El Salvador difiere mucho de
lo ideal.
Al ser medicamentos que se venden sin receta médica, todos los
consultados concuerdan en que el fenómeno de la automedicación
está presente y que el aumento en el consumo de antidepresivos
podría ser mayor al que presentan las cifras oficiales.
Lo común es escuchar que se dan medicamentos sin que haya
un diagnóstico de por medio, sostuvo Arévalo.
El siquiatra explicó que los antidepresivos no causan dependencia,
por lo que la prolongación del tratamiento no afecta a un paciente.
Sin embargo, esto no significa que la automedicación no cause
efectos secundarios (ver infografía).
Existen varios tipos de antidepresivos. Los más conocidos son
los del grupo de los tricíclicos (los más antiguos y los
que más efectos secundarios generan), los inhibidores de recaptación
de la serotonina (los más novedosos y nobles) y los inhibidores
selectivos de la monoaminooxidasa.
Los dos primeros son los que más se usan en la red de clínicas
de salud del Ministerio, los hospitales nacionales y en el ISSS.
Marisol Domínguez, del hospital Siquiátrico, explica que
la medicación de uno o de otro es de acuerdo al perfil del paciente.
Los inhibidores tienen menos efectos colaterales, por lo que, pese a
que son más caros, se prefiere usar en pacientes más vulnerables,
como las personas mayores.
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CÓdigo
de salud
Art. 54 El Ministerio organizará y desarrollará
actividades de salud mental para el estudio, investigación,
prevención, tratamiento y rehabilitación de las
enfermedades y trastornos mentales o problemas psicológicos
de la población en general y principalmente de la infancia.
- No se necesita receta médica para adquirirlos.
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Depresión Nacional
Los pacientes que han recibido tratamientos adecuados durante
dos o más años se mantienen estables y controlados, dice
la jefa de Emergencias del Siquiátrico. Sin embargo, son los
no controlados quienes más le preocupan a las autoridades
de Salud en el país.
Mantenemos bajo control a los que comenzaron a tratarse, pero
eso no quiere decir que estén disminuyendo los cuadros depresivos,
sostiene Domínguez.
Hace cuatro años, la OMS declaró a 2001 como el Año
de la Salud Mental. El nombramiento era un reflejo de la preocupación
de dicho organismo mundial por los diferentes trastornos mentales y
del comportamiento.
En ese mismo año, según explicó De Villalobos,
se sumó a la red nacional de salud el protocolo para la utilización
de los medicamentos para la depresión. A partir de ese momento,
los pacientes fueron mejor diagnosticados.
Según dijo el doctor Moisés Guardado, jefe del Programa
Nacional de Salud Mental, queda entre líneas que
los fenómenos depresivos siempre hayan estado presentes en la
sociedad salvadoreña, pero que al mejorar el diagnóstico
de la enfermedad hayan salido a flote.
El tema de la salud mental en El Salvador es prácticamente nuevo.
Por ejemplo, hasta hace pocos años la depresión estaba
unida al diagnóstico físico. Es decir, no se abordaba
como un trastorno del comportamiento con consecuencias graves.
La formación de un Programa Nacional de Salud Mental se implementó
en 2001, en el marco de la atención a la salud mental de los
salvadoreños. Pero por el momento, el alcance del programa, sin
ninguna línea presupuestaria, todavía es incipiente.
Existen cuatro unidades de salud mental en los hospitales generales
de Santa Ana, San Miguel, Neumológico y San Rafael, en Santa
Tecla. Y, dentro del Ministerio, se cuenta con 16 siquiatras.
Ahora, aún si los 71 siquiatras -los que hay en todo el
país- fueran del Ministerio, desde la perspectiva profesional
de salud mental médica, no damos respuesta, reconoció
Guardado.
Sin embargo, el programa está en proceso de capacitación
de personal. El objetivo es tener personal capacitado a nivel primario,
como enfermeras o médicos, con la capacidad de diagnosticar bajo
criterios mínimos para poder descentralizar el diagnóstico
y la asistencia de la salud mental.
A ello se suma la necesidad de un trabajo intersectorial. Hablar
de depresión no es sólo hablar de un estado de ánimo.
También hay que hablar de factores hereditarios, ambientales,
sociales y culturales. Todos los problemas relacionados con la salud
mental tienen que tener un abordaje integral, abonó De
Villalobos.
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TIPOS
DE ANTIDEPRESIVOS
Existe una gama de antidepresivos a la venta. A la población
que se atiende en las clínicas o unidades
de Salud del MSPAS se les da medicamentos del grupo de los tricíclicos,
e inhibidores de la serotonina.
- Los Tricíclicos. Son los más antiguos y los que
generan más efectos secundarios en la persona.
- Los Inhibidores Selectivos de la Recaptura de la Serotonina
(ISRS). Se indican a pacientes mayores o niños, por la
ausencia de efectos.
- Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO). Es el que menos se
receta. No puede tomarse junto a ciertos fármacos.
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Esfuerzos
El crecimiento de enfermedades relacionadas a trastornos mentales
y del comportamiento en los salvadoreños mantiene en constante
vilo a las autoridades.
Actualmente el Consejo Nacional de Salud Mental es la entidad rectora
y ejecutora de acciones en este tema.
El Consejo está integrado por cinco comisiones: una de Salud
(liderada por el Ministerio de Salud), de Legislación (a través
del Ministerio de Gobernación), la Comisión de Desastres
(que dirige el Ministerio de Defensa), Educación y Trabajo (ambas
lideradas por los ministerios respectivos).
Eugenia de Villalobos, directora ejecutiva del Consejo, explicó
que las acciones que llevan a cabo son intersectoriales y no se centran
únicamente en el tema de las depresiones o del consumo de fármacos.
Lo que hacemos es unirnos con diferentes sectores para trabajar
en beneficio de la salud mental, agregó.
Bajo ese esquema se elaboran capacitaciones al personal para dar asistencia
adecuada en la red de clínicas del MSPAS y poder descentralizar
la atención.
No obstante, las medidas que impulsa el Consejo tienen un alcance limitado.
Tanto ellos como el Ministerio de Salud, el ISSS y el hospital Siquiátrico
reconocen que los cuadros depresivos y el consumo de químicos
para tratarlos han aumentando en los últimos años. Los
entrevistados califican el fenómeno como algo realmente
preocupante, por lo que se están haciendo todo lo posible
vigilar la enfermedad y el consumo de los medicamentos.
Hasta la fecha, no existe un dato general que registre el aumento de
estos trastornos, y mucho menos se lleva una estadística exacta
en cuanto a los medicamentos que se están consumiendo en El Salvador.
Las cifras que existen son dispersas, aunque coinciden en el aumento
de los casos.
Si bien el siquiatra Moisés Guardado fue claro en prever una
mejor cobertura y atención en la salud mental en el futuro, también
advirtió que ni con los 71 siquiatras que hay en todo el país
se logrará dar respuesta a la demanda que existe.
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