25 de septiembre de 2005


“No existe pecado más grande que el olvido”

Parece que la única frustración en la vida de Simon Wiesenthal fue no haber podido capturar a los criminales nazis más reclamados por la comunidad de sobrevivientes del holocausto.

Christian Fuerst / DPA
Foto EDH /Ap
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Wiesenthal, cuya autobiografía lleva por título “Justicia, no venganza”, contó con al menos 18 birretes de doctor honoris causa.
La frase que encabeza esta página era el lema vital de Simon Wiesenthal. Este arquitecto judío, conocido como “cazador de nazis”, buscó desde Viena durante más de 50 años a los “cerebros” y ejecutores del Holocausto, el asesinato masivo de millones de judíos. Con esta tarea “alargó el campo de concentración durante otras cuatro décadas”, dijo una vez. Jamás olvidó “ni una de las caras de los torturadores”, indicó.

Wiesenthal trabajó hasta una edad muy avanzada en su pequeña oficina en Viena. Su objetivo era entregar a la Justicia al mayor número de criminales, de los que desenmascaró a unos 1,100.

Su éxito más espectacular fue el descubrimiento del teniente coronel de las SS Adolf Eichman, que en 1960 fue secuestrado en Argentina por el Mossad, los servicios secretos israelíes, condenado a muerte en Israel y ejecutado en 1962.

En esta línea se sitúa también el desenmascaramiento del policía vienés Karl Silberbauer en 1963, que había hecho detener en Amsterdam a Anne Frank, de 14 años, o el descubrimiento del comandante del campo de concentración de Treblinka, Franz Stangl, en 1967 en Brasil.

Wiesenthal nació el 31 de diciembre de 1908 cerca de Lvov, Ucrania, que por aquel entonces formaba parte del imperio austro-húngaro. Desde 1941 y hasta su liberación en Mauthausen en mayo de 1945 por parte de los estadounidenses, sobrevivió a varios campos de concentración. También sobrevivió su esposa Cyla, para quien pudo conseguir previamente un “certificado de ciudadana aria”. Sin embargo, ambos perdieron 89 familiares y parientes.

En 1947 fundó en Viena el Centro Judío de Documentación y se dedicó a la búsqueda de criminales nazis. Para Wiesenthal, esta tarea suponía entre otras cosas la “ejecución de lo dispuesto en el testamento” de una joven judía que antes de su asesinato en un campo de concentración había escrito en su diario: “¡No nos olviden y no olviden a nuestros asesinos!”.

El pequeño centro de documentación de Wiesenthal, donde abrió 6,000 actas sobre presuntos criminales de guerra y elaboró una lista completa de mandos de las SS con 90,000 nombres, se encuentra en el centro de Viena,
precisamente donde se situaba el cuartel general de la Gestapo en Austria. Wiesenthal investigó personalmente un total de 3,000 casos y facilitó información desde Viena a servicios secretos y gobiernos. Estos, sin embargo -tal y como lamentó el propio Wiesenthal-, no siempre actuaron, sobre todo durante la Guerra Fría.

No todo mundo apoyó su afán por atrapar a los criminales nazis.

El hecho de que un hombre como Wiesenthal se ganara enemigos por su trabajo y provocara conflictos era algo inevitable. Conocido es su enfrentamiento con el canciller socialdemócrata austriaco Bruno Kreisky, también de origen judío. El político amenazó con perseguir legalmente e incluso “expatriar” a Wiesenthal, cuando el “cazador de nazis” presentó documentos según los cuales varios políticos socialdemócratas contaban con un pasado nazi. Kreisky llamó públicamente “Nestbeschmutzer” (alguien que ensucia su propio nido) y “moralista inútil” a Wiesenthal. En 1982 explotó frente a la casa de Wiesenthal una bomba que habían colocado allí los neonazis.

En enero de 1996, Wiesenthal fue atacado en Estados Unidos precisamente por parte del lado judío. Fracasó “en todos los grandes casos sobre nazis -Bormann, Barbie, Mengele, Eichmann- en la era de la posguerra”, afirmó Eli Rosenbaum, jefe del departamento de persecución del nacionalsocialismo del Departamento de Justicia norteamericano. Es “incompetente, ególatra, difusor de informaciones falsas, una figura trágica”, indicó.

El ex jefe de los servicios secretos israelíes, Isser Harel, calificó el papel de Wiesenthal en la detención de Eichmann de mito.

“No obtuvimos nada de Wiesenthal que fuera de importancia para la operación. Todas sus afirmaciones eran falsas”, dijo Harel.

La mayoría de estas acusaciones entretanto fueron rebatidas. La periodista británica Hella Pick, quien tuvo que huir cuando era niña con su familia de la Austria anexionada por Hitler, calificó en su libro sobre Wiesenthal de “reprimenda de un agente de los servicios secretos decepcionado por la vida”, que sólo quiere dar validez a sus propios méritos, las declaraciones de Harel.

El propio Wiesenthal relacionó las críticas procedentes de los Estados Unidos en los años 90 con su negativa a calificar públicamente en 1986 de criminal de guerra al ex secretario general de la ONU y presidente austriaco Kurt Waldheim. En lugar de eso propuso la intervención de una comisión de historiadores.

Controvertidas son también las numerosas distinciones y reconocimientos que le fueron concedidos a Wiesenthal en todo el mundo.

En la mira de Wiesenthal

De los 6,000 criminales que persiguió toda su vida, éstos son los más destacados.

Adolf Eichmann
Fue el organizador de la tristemente célebre “solución final”, con las deportaciones de más de tres millones de judíos a los campos de concentración alemanes.
Aribert Heim
Se desempeñó
como médico del campo de concentración de Mauthausen, donde habría asesinado de manera cruel a centenares de prisioneros. Sigue prófugo.
Franz Stangl
Comandante de los campos de concentración de Treblinka y de Sobibor.
Fue capturado en 1967 y condenado a cadena perpetua. Murió en prisión.
Josef Mengele
Participó como médico en el campo de exterminio de Auschwitz, seleccionando a los “no aptos para el trabajo”. Murió en Brasil. Wiesenthal no pudo atraparlo en vida.
Klaus Barbie
conocido como el “carnicero de Lyon” donde era el jefe de la Gestapo. En 1983 fue llevado a Francia, donde lo condenaron a
cadena perpetua. Murió en 1991.
Martin Bormann
Uno de los más estrechos colaboradores de Adolf Hitler. Difundió la aplicación de la eutanasia en el programa de selección racial. Se suicidó ingiriendo cianuro.
En la mira de Wiesenthal
El arquitecto judío Simon Wiesenthal, que se hizo conocido como “cazador de nazis”, buscó desde Viena durante más de 50 años a los cerebros y ejecutores del Holocausto, el asesinato masivo de millones de judíos.
Simon Wiesenthal nace el 31 de diciembre cerca de Lvov, Ucrania, que entonces formaba parte del imperio austro- húngaro. Nace en Nueva San Salvador el futuro ingeniero y mandatario Ricardo Arturo Nace en Nueva San Salvador el futuro ingeniero y man
Wiesenthal y su esposa son liberados en Mauthausen en mayo con el arribo del ejército de los Estados Unidos. Se niega a calificar públicamente de criminal de guerra al ex secretario general de la ONU y presidente austriaco Kurt Waldheim.
Funda en Viena, Austria, el Centro Judío de Documentación. Allí abrió 6,000 actas sobre presuntos criminales de guerra. Es atacado en EE.UU. por judíos que lo acusan de haber “fracasado en todos los grandes casos sobre nazis en la era de la posguerra”.
El Mossad, los servicios secretos israelíes, secuestran a Adolf Eichmannen Argentina. El prisionero sería ejecutado dos años después. Ha muerto, pero los centros en Jerusalén y Los Ángeles que llevan su nombre aún buscan a criminales nazis.

 

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