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Germán
Rey:
La
independencia no se cede
Dos maestros del periodismo hablan sobre la calidad en el oficio. Son
Germán Rey y María Teresa Ronderos, de la Fundación
Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Junto a ellos, el empresario
Roberto Murray Meza, presidente de la Fundación Empresarial para
la Acción Social (Fundemas) explica por qué el empresariado
ajeno a los medios apoya la formación de periodistas, hecho que
en El Salvador despierta curiosidad por su novedad. Ayer concluyó
un taller sobre periodismo político y cobertura de elecciones,
dictado por los maestros y auspiciado por Fundemas.
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Germán
Rey explicó que las relaciones
entre su Fundación y la que dirige Murray Meza son transparentes,
y no se pone en riesgo la independencia periodística.
Foto EDH
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¿Por qué una empresa privada ajena
a los medios está tan interesada en que los periodistas se actualicen?
¿Cuál es la rentabilidad?
Roberto Murray Meza. Fundemas está involucrada porque hemos
encontrado que nuestro quehacer en la promoción de la responsabilidad
social es, básicamente, transmitir, fomentar y transformar valores,
y que la sociedad se alimenta de valores y de información a través
de los medios.
Creemos que en la medida que Fundemas pueda facilitar la capacitación
de periodistas, ustedes estarán en mejor condición de
transmitir mejor información, valores de responsabilidad que
van a beneficiar a la sociedad salvadoreña.
¿En qué forma se benefician? ¿Cuál es
el retorno de esta inversión?
RMM. Una ciudadanía mejor informada tiene la capacidad
de tomar mejores decisiones, alcanzar mayores niveles de bienestar y
de vivir una sociedad cívica democrática más fructífera.
Estamos creando un proceso, y el sector privado quiere dejar su contribución
y encontramos en la FNPI un socio maravilloso.
Germán Rey. Me parece que es un fenómeno interesante.
Los periódicos no pueden ser islas. Deben estar en permanente
interacción con la diversidad de actores de la sociedad: el empresariado,
los sindicatos, las organizaciones civiles, iglesias, etc. Y no se trata
de una relación indiscriminada con empresarios, sino de una relación
con fundaciones y empresas que han hecho de la responsabilidad social
un tema central. Y es un tema central también para los periódicos,
porque la primera responsabilidad social de un periódico es hacer
un periodismo de calidad, riguroso, democrático, pluralista,
útil para las demandas y expectativas de la sociedad.
Al final, la información no es un bien que le pertenece a los
periódicos, le pertenece a la sociedad. Una de las características
fundamentales del periodismo es la independencia, pero en todos estos
tipos de alianza e interacciones la independencia no se cede, es algo
que se construye precisamente en un diálogo con los diversos
sectores. La independencia no es un valor que sólo se tiene,
sino que se expone cuando se interactúa. Además, son relaciones
transparentes frente a la sociedad. Estas alianzas queremos hacerlas
con instituciones que permitan íntegramente la salvaguarda de
la independencia, con organizaciones comprometidas con proyectos de
país.
¿Hasta dónde deben llegar las relaciones entre el empresariado
ajeno a los medios y la FNPI? ¿Es paranoico pensar que los empresarios
buscan o esperan algo después de la especialización periodística?
RMM. El maestro Germán Rey y yo hemos tratado de manifestar
cómo en esta relación es muy delicado el garantizar la
independencia de los medios y de la FNPI, porque son ellos los que deciden
quiénes son los que deben participar en los programas.
GR. Es absolutamente justo que los empresarios y organizaciones
civiles piensen también en términos de rentabilidad social.
En la manera en que tengamos periodismo más libre e independiente,
de mejor calidad, más comprometido con la verdad, tendremos una
ciudadanía mejor informada y un país muchísimo
mejor.
¿No se pone en peligro la independencia del periodista en vista
de que los empresarios que pagan esta formación son parte de
una clase que dirige los partidos políticos?
GR. No se pone en peligro siempre y cuando las relaciones sean
transparentes, en las interacciones que tengan los medios con los diversos
sectores sociales. El periodismo siempre habla con sectores que tienen
intereses, y el propio periódico tiene intereses.
María Teresa Ronderos. No, al contrario, creo que es muy
positivo ver a empresarios preocupados por ayudar en la formación
de los periodistas. Desde luego, la FNPI se sostiene con iniciativas
muchas veces privadas, pero en su cuerpo de maestros somos periodistas.
Para mí, la independencia es un valor inclaudicable, no importa
quién esté pagando el curso. Empresarios que financien
este tipo de capacitaciones son buenos para la independencia del oficio.
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María
T. Ronderos, una maestra. Foto EDH
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Coyuntura electoral
Entrando un poco más en materia política ¿Cómo
lograr evitar la manipulación de los partidos y los políticos,
sobre todo cuando tienen asesores que salieron de nuestras filas?
GR. Ese es un problema. Yo fui ombudsman del periódico
El Tiempo (Colombia) y una de mis preocupaciones era lo que llamo la
puerta giratoria del periodismo a la política y al periodismo,
que no es cosa nueva en América Latina. Eso me preocupa muchísimo.
Pero el periodismo puede dar lo que es: un periodismo de calidad, que
investiga, que se documenta; no puede ser emocional o analfabeta, que
no solo le siga el paso a las campañas o a los asesores de imagen
de los partidos. Los partidos tienen todo el derecho a tener asesores
de imagen y oficinas de prensa; pero el periodismo tiene todo el deber
de escuchar puntos de vista de los partidos y también indagar
sobre aquellos temas que muchas veces son difíciles y que pertenecen
a la agenda de la ciudadanía y a los intereses de un país.
Porque, finalmente, mucho de lo que el elector va a tener para tomar
una decisión proviene del papel de los medios.
MTR. Creo que es el gran reto. El periodista moderno tiene que
enfrentar verdaderas máquinas sofisticadas de creación
de imagen de los políticos. El periodista tiene una gran herramienta
que es prepararse más para ser más profesional, usar mejor
los instrumentos de la profesión para buscar la verdad. Un periodista,
en un momento dado, lo que tiene que hacer es ir a buscar qué
es lo que le está pasando a la gente, si a esa gente se le están
resolviendo o no los problemas. En la medida en que haga bien la tarea
no va a ser sujeto de manipulación, hay que comprobar y contrastar
lo que dicen los asesores de imagen. Ahora, si se sienta a esperar que
lo alimenten con las versiones oficiales, obviamente se convierte en
un instrumento de esa manipulación.
En una etapa electoral, los periodistas y los medios afrontan el
riesgo de ir más allá de la formación de opinión
y caer en el proselitismo velado y a veces descarado ¿Qué
rol debe asumir un medio en este tipo de coyunturas?
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Germán
Rey opina que, aparte de escuchar a los políticos, se debe
indagar en temas que pertenecen a la agenda de la ciudadanía.
- No se puede poner al periodismo al servicio de un determinado
tipo de ideología
en términos partidarios.
- Los periódicos tienen el derecho, en su línea
editorial, a definir cuál es su comprensión de la
política. Foto EDH
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GR. Nunca al proselitismo. No debería
haber nunca una visión sesgada por una determinada orientación
política. No se puede poner el periodismo al servicio de un determinado
tipo de ideología en términos partidistas. Tercero, los
periódicos tienen pleno derecho en su línea editorial
a definir cuál es su comprensión de la política,
pero en la línea informativa deben manejarse con estándares
de calidad periodística. En cuarto lugar, el periodismo no es
un escenario para tratar de que se convierta la opinión en una
especie de estímulo a la persecución de aquellos que no
piensan como uno. El periodismo no debe desprestigiar a la política...
la debe mira críticamente, pero no la puede desprestigiar porque
es el lugar que se han inventado los seres humanos para buscar arreglar
los problemas que tiene una comunidad.
MTR. Me parece que muchos procesos en América Latina están
llevando a la polarización. Vemos el caso de Venezuela donde
muchos periodistas han tomado partido y están con (el presidente
Hugo) Chávez o contra él. Pienso que el periodista ahí
empieza a fallar porque se sale de su papel para convertirse en otra
cosa. Se debe nada más informar, por ejemplo, sobre si Chávez
realmente está haciendo cosas que benefician a la gente más
pobre o no. Y no simplemente, porque es antichavista, todo lo que haga
Chávez está mal... ni una cosa ni la otra.
¿Se desprestigia sola la política?
GR. ... Y mucho. Claro, quiero señalar que el desprestigio
de la política no viene por el papel de los medios, sino por
la acción de la política; pero en algunos casos ha habido
algunos mensajes que han hecho prosperar ciertos tipos de movimientos
políticos mientras que se ha resquebrajado institucionalidades
políticas que son importantes.
¿Qué le recomiendan a los lectores para lograr distinguir
entre una información equilibrada y una sesgada?
GR. Le podría responder recordando los problemas que como
ombudsman encontré: uno de ellos era que los periódicos
tienen una agenda reactiva y una propositiva, eso significa que a veces
se transforman en boletines de prensa en las campañas y no tienen
una capacidad propia para indagar en los temas que le interesan a la
ciudadanía. Dos, a veces se banaliza la política y hemos
tenido una política de personaje y no de ciudadanos, entonces
se hace show sobre la vida privada de un candidato, pero los ciudadanos
no saben cuáles son las propuestas y los programas. Tercero,
la equidad, es un tema difícil: los periódicos deben tener
un manejo equitativo de la información de los candidatos, pero
si son 20 candidatos ¿hay cubrir a todos?... sobre eso los medios
tienen que definir algún tipo de política.
MTR. Tiene que medir, en una nota, primero la transparencia, si
se sabe de dónde sale la información o son fuentes anónimas.
El abuso de las fuentes anónimas debe darle una clave al lector
de que ahí hay algo. Segundo, si esa posición es transparente,
ver si se le da oportunidad al contrario, si está dejando que
el otro también hable. Mi gran consejo al lector es que también
puede ser un reportero de su realidad y contrastar la información
que leyó o escuchó sobre su barrio
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María
Teresa Ronderos opina que a
los candidatos con mayores posibilidades de ganar se les debe
escudriñar con más cuidado. Creo que siempre
son saludables las gargantas profundas en la medida
que la información se procese y se constate
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¿Cuáles son los principales pecados
que normalmente comete un periodista o un medio en una campaña
electoral?
GR. Una radicalización definida por la postura política
del medio. Tener un periodismo partidista y no uno profesional. Convertir
el periodismo en una agencia de noticias de las oficinas de los candidatos.
Y hacerse el del oído sordo frente a las críticas que
los ciudadanos deben verter sobre aquellos políticos que estén
más cercanos a las afinidades editoriales. Y bajar la guardia
en términos de la investigación, de la documentación
juiciosa. El periodista se gana la confianza, que es su capital, diariamente,
escribiendo bien, siendo crítico, se la gana con su precisión
y rigor periodístico. Sé que es difícil. Los propietarios
de medios saben también que su mayor capital no es la dependencia
de los políticos ni de los gobernantes, sino la confianza y credibilidad
de la gente.
¿Tienen los medios la fuerza suficiente para incidir en una votación?
GR. Ese es un punto de debate. Las definiciones políticas
no sólo dependen de lo que los medios digan, también tienen
que ver con las creencias de la gente, con el trabajo de los políticos
profesionales en la sociedad, con las coyunturas. Un evento puede transformar
una encuesta. Aunque, tampoco se puede decir que los medios hagan nada.
Los medios son indispensables, lo saben muy bien los ciudadanos, los
periodistas y los políticos que cada vez entienden mejor que
una parte del proceso político se hace en los medios. En la medida
en que tengamos ciudadanos más formados y más participativos
serán más libres frente a una eventual manipulación
de los medios.
MTR. Es tan relativo. Los medios, en mi país, todos, se
pusieron a favor de un referendo. Hicieron campaña a favor...
y el referendo perdió. A veces los lectores no le hacen caso
a los medios. Cuando los medios sí se sintonizan con su ciudadanía
potencian una opinión. Pero creo que la capacidad para cambiar
una postura pública, es muy difícil.
En las campañas se desatan guerras sucias. ¿Es saludable
para la democracia que las gargantas profundas esperen estas
coyunturas para filtrar información sobre adversarios?
GR. Es uno de los puntos que los medios deben manejar con más
ecuanimidad. No me podría negar al hecho que existieran gargantas
profundas; además, miro con absoluto escándalo la
última decisión que ha tomado la Corte Suprema de Estados
Unidos que hizo que una periodista fuera a la cárcel por no revelar
la fuente, eso me parece una bomba contra la libertad de expresión
y contra el ejercicio fiscalizador del periodismo. El problema no es
que haya fuentes que filtren, sino quién las valora, quién
sabe si esa revelación es adecuada, justa o sustentada. El criterio
está en el periodista que maneja la fuente, en el editor que
maneja la sección, en el director que decide cuál es el
volumen que el periódico le quiere dar a determinado tema. Los
periodistas deben ser maestros para percibir la insidia y para rebelarse
contra eso.
MTR. Siempre son saludables las gargantas profundas
en la medida que la información se procese, y no simplemente
se revele lo que dijo el informante sin ninguna constatación.
Hablando de criterios y ecuanimidad ¿qué significa
en una campaña la justicia en los espacios destinados a la cobertura
política? ¿Se les debe dar igual cantidad de espacio a
los partidos que pautan más que a los que tienen menos plata?
¿o se debe guiar por las acciones de los partidos sin importar
su tamaño?
GR. No creo que las decisiones sobre la equidad informativa en
elecciones deba ser determinada por la plata. Deben ser tomadas por
el criterio de país, y es saludable que el periodista exponga
los diversos puntos contrastantes que tiene una sociedad. Un medio puede
tener su propia definición editorial, pero el manejo informativo
debe ser lo más pluralista posible. No creo que sea una labor
de milimetría y pienso que los temas y actores políticos
que deben ser más relevantes en un medio son aquellos que en
la sociedad sean más importantes, o aquellos que no teniendo
mucha incidencia en la sociedad están trabajando en unos proyectos
políticos a los cuales se le ve futuro. Los medios deben tener
el arte de hacer visible lo invisible.
MTR. Hay un gran dilema, porque se le puede dar un mismo espacio
al chiquito que al grande, o al que tiene plata y al que no tiene, y,
si el grande es el que va a ganar no se le profundiza lo suficiente.
La gente necesita más profundidad en el que tiene más
opción de ganar. De todas maneras, no se puede descuidar a las
candidaturas, aunque sean pequeñas, que estén proponiendo
cosas nuevas, interesantes, novedosas o renovadoras. Ahí es donde
empieza a jugar el periodista con su criterio. También es muy
importante que los candidatos que tienen una alta posibilidad de ganar
los escudriñemos con mucho más cuidado, porque de ellos
va a salir el gobernante.
Frente a la crisis de los partidos políticos ¿cuál
es el papel de los medios en la defensa del sistema democrático?
GR. La mejor defensa es la investigación, el análisis
de los problemas de la democracia. De ninguna manera la mampara o la
mentira sobre lo que está sucediendo. Deben revelarse los problemas
de la democracia para fortalecerla.
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