24 de julio de 2005


Germán Rey:
“La independencia no se cede”

Dos maestros del periodismo hablan sobre la calidad en el oficio. Son Germán Rey y María Teresa Ronderos, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Junto a ellos, el empresario Roberto Murray Meza, presidente de la Fundación Empresarial para la Acción Social (Fundemas) explica por qué el empresariado ajeno a los medios apoya la formación de periodistas, hecho que en El Salvador despierta curiosidad por su novedad. Ayer concluyó un taller sobre periodismo político y cobertura de elecciones, dictado por los maestros y auspiciado por Fundemas.

Ciro Granados / Foto EDH: Wilfredo Díaz
vertice@elsalvador.com


“Germán Rey explicó que las relaciones entre su Fundación y la que dirige Murray Meza son transparentes, y no se pone en riesgo la independencia periodística.” Foto EDH

¿Por qué una empresa privada ajena a los medios está tan interesada en que los periodistas se actualicen? ¿Cuál es la rentabilidad?

Roberto Murray Meza.
Fundemas está involucrada porque hemos encontrado que nuestro quehacer en la promoción de la responsabilidad social es, básicamente, transmitir, fomentar y transformar valores, y que la sociedad se alimenta de valores y de información a través de los medios.

Creemos que en la medida que Fundemas pueda facilitar la capacitación de periodistas, ustedes estarán en mejor condición de transmitir mejor información, valores de responsabilidad que van a beneficiar a la sociedad salvadoreña.

¿En qué forma se benefician? ¿Cuál es el retorno de esta inversión?

RMM. Una ciudadanía mejor informada tiene la capacidad de tomar mejores decisiones, alcanzar mayores niveles de bienestar y de vivir una sociedad cívica democrática más fructífera. Estamos creando un proceso, y el sector privado quiere dejar su contribución y encontramos en la FNPI un socio maravilloso.

Germán Rey.
Me parece que es un fenómeno interesante. Los periódicos no pueden ser islas. Deben estar en permanente interacción con la diversidad de actores de la sociedad: el empresariado, los sindicatos, las organizaciones civiles, iglesias, etc. Y no se trata de una relación indiscriminada con empresarios, sino de una relación con fundaciones y empresas que han hecho de la responsabilidad social un tema central. Y es un tema central también para los periódicos, porque la primera responsabilidad social de un periódico es hacer un periodismo de calidad, riguroso, democrático, pluralista, útil para las demandas y expectativas de la sociedad.

Al final, la información no es un bien que le pertenece a los periódicos, le pertenece a la sociedad. Una de las características fundamentales del periodismo es la independencia, pero en todos estos tipos de alianza e interacciones la independencia no se cede, es algo que se construye precisamente en un diálogo con los diversos sectores. La independencia no es un valor que sólo se tiene, sino que se expone cuando se interactúa. Además, son relaciones transparentes frente a la sociedad. Estas alianzas queremos hacerlas con instituciones que permitan íntegramente la salvaguarda de la independencia, con organizaciones comprometidas con proyectos de país.

¿Hasta dónde deben llegar las relaciones entre el empresariado ajeno a los medios y la FNPI? ¿Es paranoico pensar que los empresarios buscan o esperan algo después de la especialización periodística?

RMM. El maestro Germán Rey y yo hemos tratado de manifestar cómo en esta relación es muy delicado el garantizar la independencia de los medios y de la FNPI, porque son ellos los que deciden quiénes son los que deben participar en los programas.

GR. Es absolutamente justo que los empresarios y organizaciones civiles piensen también en términos de rentabilidad social. En la manera en que tengamos periodismo más libre e independiente, de mejor calidad, más comprometido con la verdad, tendremos una ciudadanía mejor informada y un país muchísimo mejor.

¿No se pone en peligro la independencia del periodista en vista de que los empresarios que pagan esta formación son parte de una clase que dirige los partidos políticos?

GR. No se pone en peligro siempre y cuando las relaciones sean transparentes, en las interacciones que tengan los medios con los diversos sectores sociales. El periodismo siempre habla con sectores que tienen intereses, y el propio periódico tiene intereses.

María Teresa Ronderos.
No, al contrario, creo que es muy positivo ver a empresarios preocupados por ayudar en la formación de los periodistas. Desde luego, la FNPI se sostiene con iniciativas muchas veces privadas, pero en su cuerpo de maestros somos periodistas. Para mí, la independencia es un valor inclaudicable, no importa quién esté pagando el curso. Empresarios que financien este tipo de capacitaciones son buenos para la independencia del oficio.

María T. Ronderos, una maestra.” Foto EDH

Coyuntura electoral

Entrando un poco más en materia política ¿Cómo lograr evitar la manipulación de los partidos y los políticos, sobre todo cuando tienen asesores que salieron de nuestras filas?

GR. Ese es un problema. Yo fui ombudsman del periódico El Tiempo (Colombia) y una de mis preocupaciones era lo que llamo la puerta giratoria del periodismo a la política y al periodismo, que no es cosa nueva en América Latina. Eso me preocupa muchísimo. Pero el periodismo puede dar lo que es: un periodismo de calidad, que investiga, que se documenta; no puede ser emocional o analfabeta, que no solo le siga el paso a las campañas o a los asesores de imagen de los partidos. Los partidos tienen todo el derecho a tener asesores de imagen y oficinas de prensa; pero el periodismo tiene todo el deber de escuchar puntos de vista de los partidos y también indagar sobre aquellos temas que muchas veces son difíciles y que pertenecen a la agenda de la ciudadanía y a los intereses de un país. Porque, finalmente, mucho de lo que el elector va a tener para tomar una decisión proviene del papel de los medios.

MTR. Creo que es el gran reto. El periodista moderno tiene que enfrentar verdaderas máquinas sofisticadas de creación de imagen de los políticos. El periodista tiene una gran herramienta que es prepararse más para ser más profesional, usar mejor los instrumentos de la profesión para buscar la verdad. Un periodista, en un momento dado, lo que tiene que hacer es ir a buscar qué es lo que le está pasando a la gente, si a esa gente se le están resolviendo o no los problemas. En la medida en que haga bien la tarea no va a ser sujeto de manipulación, hay que comprobar y contrastar lo que dicen los asesores de imagen. Ahora, si se sienta a esperar que lo alimenten con las versiones oficiales, obviamente se convierte en un instrumento de esa manipulación.

En una etapa electoral, los periodistas y los medios afrontan el riesgo de ir más allá de la formación de opinión y caer en el proselitismo velado —y a veces descarado— ¿Qué rol debe asumir un medio en este tipo de coyunturas?

Germán Rey opina que, aparte de escuchar a los políticos, se debe indagar en temas que pertenecen a la agenda de la ciudadanía.
- “No se puede poner al periodismo al servicio de un determinado tipo de ideología
en términos partidarios”.
- “Los periódicos tienen el derecho, en su línea editorial, a definir cuál es su comprensión de la política”.
Foto EDH

GR. Nunca al proselitismo. No debería haber nunca una visión sesgada por una determinada orientación política. No se puede poner el periodismo al servicio de un determinado tipo de ideología en términos partidistas. Tercero, los periódicos tienen pleno derecho en su línea editorial a definir cuál es su comprensión de la política, pero en la línea informativa deben manejarse con estándares de calidad periodística. En cuarto lugar, el periodismo no es un escenario para tratar de que se convierta la opinión en una especie de estímulo a la persecución de aquellos que no piensan como uno. El periodismo no debe desprestigiar a la política... la debe mira críticamente, pero no la puede desprestigiar porque es el lugar que se han inventado los seres humanos para buscar arreglar los problemas que tiene una comunidad.

MTR. Me parece que muchos procesos en América Latina están llevando a la polarización. Vemos el caso de Venezuela donde muchos periodistas han tomado partido y están con (el presidente Hugo) Chávez o contra él. Pienso que el periodista ahí empieza a fallar porque se sale de su papel para convertirse en otra cosa. Se debe nada más informar, por ejemplo, sobre si Chávez realmente está haciendo cosas que benefician a la gente más pobre o no. Y no simplemente, porque es antichavista, todo lo que haga Chávez está mal... ni una cosa ni la otra.
 
¿Se desprestigia sola la política?


GR. ... Y mucho. Claro, quiero señalar que el desprestigio de la política no viene por el papel de los medios, sino por la acción de la política; pero en algunos casos ha habido algunos mensajes que han hecho prosperar ciertos tipos de movimientos políticos mientras que se ha resquebrajado institucionalidades políticas que son importantes.

¿Qué le recomiendan a los lectores para lograr distinguir entre una información equilibrada y una sesgada?

GR. Le podría responder recordando los problemas que como ombudsman encontré: uno de ellos era que los periódicos tienen una agenda reactiva y una propositiva, eso significa que a veces se transforman en boletines de prensa en las campañas y no tienen una capacidad propia para indagar en los temas que le interesan a la ciudadanía. Dos, a veces se banaliza la política y hemos tenido una política de personaje y no de ciudadanos, entonces se hace show sobre la vida privada de un candidato, pero los ciudadanos no saben cuáles son las propuestas y los programas. Tercero, la equidad, es un tema difícil: los periódicos deben tener un manejo equitativo de la información de los candidatos, pero si son 20 candidatos ¿hay cubrir a todos?... sobre eso los medios tienen que definir algún tipo de política.

MTR.
Tiene que medir, en una nota, primero la transparencia, si se sabe de dónde sale la información o son fuentes anónimas. El abuso de las fuentes anónimas debe darle una clave al lector de que ahí hay algo. Segundo, si esa posición es transparente, ver si se le da oportunidad al contrario, si está dejando que el otro también hable. Mi gran consejo al lector es que también puede ser un reportero de su realidad y contrastar la información que leyó o escuchó sobre su barrio

María Teresa Ronderos opina que a los candidatos con mayores posibilidades de ganar se les debe escudriñar con más cuidado. “Creo que siempre son saludables las ‘gargantas profundas’ en la medida que la información se procese y se constate”

¿Cuáles son los principales pecados que normalmente comete un periodista o un medio en una campaña electoral?

GR. Una radicalización definida por la postura política del medio. Tener un periodismo partidista y no uno profesional. Convertir el periodismo en una agencia de noticias de las oficinas de los candidatos. Y hacerse el del oído sordo frente a las críticas que los ciudadanos deben verter sobre aquellos políticos que estén más cercanos a las afinidades editoriales. Y bajar la guardia en términos de la investigación, de la documentación juiciosa. El periodista se gana la confianza, que es su capital, diariamente, escribiendo bien, siendo crítico, se la gana con su precisión y rigor periodístico. Sé que es difícil. Los propietarios de medios saben también que su mayor capital no es la dependencia de los políticos ni de los gobernantes, sino la confianza y credibilidad de la gente.

¿Tienen los medios la fuerza suficiente para incidir en una votación?


GR.
Ese es un punto de debate. Las definiciones políticas no sólo dependen de lo que los medios digan, también tienen que ver con las creencias de la gente, con el trabajo de los políticos profesionales en la sociedad, con las coyunturas. Un evento puede transformar una encuesta. Aunque, tampoco se puede decir que los medios hagan nada. Los medios son indispensables, lo saben muy bien los ciudadanos, los periodistas y los políticos que cada vez entienden mejor que una parte del proceso político se hace en los medios. En la medida en que tengamos ciudadanos más formados y más participativos serán más libres frente a una eventual manipulación de los medios.

MTR. Es tan relativo. Los medios, en mi país, todos, se pusieron a favor de un referendo. Hicieron campaña a favor... y el referendo perdió. A veces los lectores no le hacen caso a los medios. Cuando los medios sí se sintonizan con su ciudadanía potencian una opinión. Pero creo que la capacidad para cambiar una postura pública, es muy difícil.
 
En las campañas se desatan guerras sucias. ¿Es saludable para la democracia que las “gargantas profundas” esperen estas coyunturas para filtrar información sobre adversarios?

GR. Es uno de los puntos que los medios deben manejar con más ecuanimidad. No me podría negar al hecho que existieran “gargantas profundas”; además, miro con absoluto escándalo la última decisión que ha tomado la Corte Suprema de Estados Unidos que hizo que una periodista fuera a la cárcel por no revelar la fuente, eso me parece una bomba contra la libertad de expresión y contra el ejercicio fiscalizador del periodismo. El problema no es que haya fuentes que filtren, sino quién las valora, quién sabe si esa revelación es adecuada, justa o sustentada. El criterio está en el periodista que maneja la fuente, en el editor que maneja la sección, en el director que decide cuál es el volumen que el periódico le quiere dar a determinado tema. Los periodistas deben ser maestros para percibir la insidia y para rebelarse contra eso.

MTR. Siempre son saludables las “gargantas profundas” en la medida que la información se procese, y no simplemente se revele lo que dijo el informante sin ninguna constatación.
 
Hablando de criterios y ecuanimidad ¿qué significa en una campaña la justicia en los espacios destinados a la cobertura política? ¿Se les debe dar igual cantidad de espacio a los partidos que pautan más que a los que tienen menos plata? ¿o se debe guiar por las acciones de los partidos sin importar su tamaño?

GR. No creo que las decisiones sobre la equidad informativa en elecciones deba ser determinada por la plata. Deben ser tomadas por el criterio de país, y es saludable que el periodista exponga los diversos puntos contrastantes que tiene una sociedad. Un medio puede tener su propia definición editorial, pero el manejo informativo debe ser lo más pluralista posible. No creo que sea una labor de milimetría y pienso que los temas y actores políticos que deben ser más relevantes en un medio son aquellos que en la sociedad sean más importantes, o aquellos que no teniendo mucha incidencia en la sociedad están trabajando en unos proyectos políticos a los cuales se le ve futuro. Los medios deben tener el arte de hacer visible lo invisible.

MTR.
Hay un gran dilema, porque se le puede dar un mismo espacio al chiquito que al grande, o al que tiene plata y al que no tiene, y, si el grande es el que va a ganar no se le profundiza lo suficiente. La gente necesita más profundidad en el que tiene más opción de ganar. De todas maneras, no se puede descuidar a las candidaturas, aunque sean pequeñas, que estén proponiendo cosas nuevas, interesantes, novedosas o renovadoras. Ahí es donde empieza a jugar el periodista con su criterio. También es muy importante que los candidatos que tienen una alta posibilidad de ganar los escudriñemos con mucho más cuidado, porque de ellos va a salir el gobernante.
 
Frente a la crisis de los partidos políticos ¿cuál es el papel de los medios en la defensa del sistema democrático?

GR. La mejor defensa es la investigación, el análisis de los problemas de la democracia. De ninguna manera la mampara o la mentira sobre lo que está sucediendo. Deben revelarse los problemas de la democracia para fortalecerla.


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