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REPORTAJE
El negocio de lo macabro
Los
asesinos en serie tienen una gran demanda comercial en los Estados Unidos.
Sus muñecos, discos, pelos, autógrafos y obras de arte
son un éxito de ventas en sitios de Internet. Tratan de frenar
el merchandising, pero no hay nada que detenga la manía
por el morbo
Memorabilia es el nombre con que se conoce a los objetos relacionados
o pertenecientes a celebridades en especial músicos, actores
y deportistas que se guardan como recuerdos.
Esa palabra y ese hábito originaron otro término, Muerderabilia,
cada vez más incorporado en la sociedad estadounidense aunque
desconocido en El Salvador. Es casi lo mismo, pero los elementos de
culto pertenecen a asesinos famosos.
El curioso fenómeno data de hace varios años, pero cada
tanto vuelve a ser tema de debate público al detectarse que en
Internet se venden objetos de asesinos en serie.
Lo que más llama la atención son los muñecos estilo
Barbie con la imagen de cuatro de los criminales en serie más
notorios de los Estados Unidos: Jeffrey Dahmer, John Wayne Gracy, Ed
Gain y Ted Bundy.
El responsable es un escultor llamado David Johnson, de 34 años,
que le vio veta al negocio y guardó sus escrúpulos en
la misma caja fuerte donde deposita sus ganancias.
Y sí, es bastante vergonzoso hacer esto. Gano plata gracias
a esos espantosos asesinatos. Pero lo mismo pasa con los documentales
de Discovery Channel o con los que escriben libros sobre ellos y se
llenan de dinero sin que nadie diga nada, explica Johnson.
Todo empezó en 2000, cuando el escultor tropezó con un
coleccionista de muñecos que le pidió que le hiciera uno
de Ted Bundy.
| El
terror vive en todos lados |
-En
Los Ángeles, una de las atracciones que más convoca
es el Museo de la Muerte. Fundado en 1995 por James Healy, está
repleto de
material de los criminales.
- Andy Gore, que se describe como un enfermo mental, es el creador
de la muñeca de Jeffrey Dahmer, asesino que desmedraba a
sus víctimas.
-Me divierto con lo que
hago... Es lo mismo que
hacen los talk shows, sólo que yo tengo las bolas para decir
que soy una mierda de persona y que me lleno de plata con esto,
dice Gore. |
Cuando otros lo vieron terminado, empezaron a pedirme más,
confiesa. Unos amigos lo convencieron de que lo subastara en el sitio
eBay, el más famoso de los Estados Unidos, y le pagaron 160 dólares.
A pesar de no tener nada de promoción, es un gran éxito.
Se venden varios cientos por mes y hasta tuve que aumentar el precio
porque no daba abasto con la producción, concluye. Cada
muñeco cuesta 24.99 dólares y hay un descuento por el
set completo: $89.99.
Por menos dinero, en la versión inglesa del sitio de subastas
se puede conseguir Diary Of A Serial Killer, uno de los tres DVD de
Michael Manson, otro asesino en serie.
Fiscales y Víctimas
A pesar de las críticas y los repudios generalizados que reciben
Johnson y sus colegas, no hay nada ilegal al respecto. Los abogados
de las víctimas pretenden promulgar una norma que impida sacar
rédito de la muerderabilia, pero es complicado.
En 1977 se puso en vigencia una ley luego de la millonaria oferta que
una editorial le hizo al asesino en serie David Berkowitz por sus memorias.
Se le llamó la Ley del Hijo de Sam porque así se lo conocía
a Berkowitz, quien asesinó a 6 personas, hirió gravemente
a otras 7 y mantuvo alerta a toda Nueva York por 13 meses.
Sin embargo, esa ley, en la que la gran parte de las ganancias iba a
los familiares de las víctimas, fue declarada inconstitucional
en 1991. Desde entonces, cada estado se maneja con su propia reglamentación,
que en la mayoría de los casos es nula.
Además, cuando se habla de objetos manufacturados como los muñecos
de Johnson es poco lo que se puede hacer. Los protege la Primera Enmienda
de la Constitución estadounidense (los derechos a la libre
empresa y a la libertad de expresión).
Andy Kahan, un texano a cargo de la División de Asistencia a
las Víctimas del Crimen, encabeza la lucha contra la muerderabilia.
Con elementos manufacturados como los muñecos no se puede
hacer nada.
Ir a la corte sería una pérdida de tiempo. Esto es otro
ejemplo de una cultura que cubre de glamour a los asesinos y se olvida
de las víctimas, denuncia.
Kahan también descubrió un juego de mesa llamado Serial
Killer, que se puede comprar en Internet por 50 dólares y que
viene envuelto en una bolsa de plástico como las que cubren los
cadáveres. El objetivo es matar la mayor cantidad de bebés
para convertirse en el rey de los asesinos.
Jennifer Frank, una colega de Kahan, trata de crear conciencia en la
gente: Deben entender el dolor de las familias de las víctimas,
que padecen y reviven el calvario tres y hasta cuatro veces. La primera
es el asesinato en sí mismo, luego el juicio, después
el insulto de que alguien frivolice la pérdida con un juguete,
y encima que saquen provecho económico de eso. ¿Cómo
no sentirse mal?.
El crimen paga
Aunque pasaron más de 20 años desde que su hija Elena
fuera encontrada mutilada, Harriet Semander no tiene paz. La Justicia
detuvo y procesó al responsable, Coral Eugene Watts, autor de
otros 38 asesinatos.
Pero la pesadilla de la madre continúa. Sobre todo cuando hace
cuatro años descubrió que en el sitio de subastas eBay
se ofrecía un mechón de pelo de Watts, a un precio de
9.99 dólares, y un autógrafo por 20. Me volví
loca cuando lo vi, pero lo que me puso más furiosa es que eBay
saque provecho de estas cosas, comenta Semander.
En un principio eBay trató de eludir las quejas aduciendo que
el sitio era apenas un intermediario entre el que ofrecía un
producto y el que lo compraba, y que sólo se preocupaba en cobrar
un porcentaje por la operación. Al final, y por las dudas, en
mayo de 2002 dejó de ofrecer objetos de muerderabilia, y ahora
éstos son más difíciles de encontrar.
Con un poco de paciencia y una tarjeta de crédito, en Internet
se puede conseguir cualquier cosa. Algunas inofensivas, como la radiografía
dental de Elvis Presley por la que un coleccionista desembolsó
4 mil dólares, o una tostada mordida por el cantante Justin Timberlake,
que se cotizó a 23.50. Pero hay otras realmente escalofriantes:
mechones de pelos, uñas, obras de arte y cartas de algunos asesinos
famosos.
Hace unos años se subastó el acta de defunción
de Sharon Tale, brutalmente asesinada por el clan Manson. Mucha aceptación
tuvieron varios ladrillos de la casa donde fue asesinada la mujer de
O. J. Simpson y las bolsas con tierra del patio donde John Wayne Gracy
enterró a sus 33 víctimas.
También se cotizan bien las fotografías de las escenas
del crimen tomadas por la policía y algunos objetos personales
de los asesinos que fueron conservados como evidencia y que misteriosamente
ingresaron al mercado negro.
locos y criminales
La mayoría de los vendedores de este tipo de material prefiere
ocultar su identidad. No es el caso de Ted Svejda, cuya especialidad
son trozos de madera de la casa que el asesino Ed Gain tenía
en Wisconsin. Gain se hizo aún más famoso cuando Alfred
Hitchcock se inspiró en él para hacer una de sus películas
más notables: Psicosis. Y sí, probablemente a los
familiares de las víctimas no les cause gracia, pero no voy a
dejar de venderlas porque me gano la vida con esto, admite Svejada.
Charles Manson, sentenciado de por vida luego de asesinar a la actriz
Sharon Tale y a otras 9 personas, es el más popular. Cuando el
escultor Johnson pretendió hacer un muñeco con su imagen
se encontró con que Manson tenía exclusividad sobre su
imagen. Y lo aprovecha muy bien.
Se venden camisas con su rostro y sus dibujos y pinturas realizados
en la cárcel tienen un valor increíble. Su potencial quedó
en evidencia con las ventas de los tres CD de música que grabó
en prisión. Es imposible encontrarlos en disqueras, pero sí
en los shoppings on-line.
¿Hay alguien que compra este tipo de cosas? Sí, eso es
claro. Y la variada oferta es consecuencia de una gran demanda, ¿Pero
a quién le puede interesar? Ante la ineludible pregunta, hay
varias respuestas. Para Johnson pasa por lo bizarro, lo morboso,
por tener algo que perteneció a alguien que hizo historia.
Según Kahan, muchos lo hacen porque están fascinados
con la personalidad del asesino y así se sienten más cerca
de ellos o porque sienten placer con el dolor ajeno.
Otras visiones se pueden encontrar en Collectors, un documental de Julian
Hobbs, que se ocupa del tema, que ofrece testimonios y que deja flotando
una pregunta final: ¿Quiénes están peor de la cabeza?
¿Los asesinos en serie o los coleccionistas?
Sin escrúpulos
Una de las cartas de un asesino en serie que se subastan en el sitio
de Internet de D & D's Bizarre Serial Killer Memorabilia; también
hay obras de arte y autógrafos.
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