23 de octubre de 2005


INTERNACIONAL
Orgullo y política:
India rechaza la ayuda por sismo

Los funcionarios dicen que no tienen necesidad de que Naciones Unidas ni agencias de ayuda extranjeras les entreguen tiendas de campaña. Así, el país pretende afirmarse como potencia mundial. Pero ¿cuál es el precio que debe pagar por aspirar a un lugar en el Consejo de Seguridad?

The New York Times
Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com


Afortunados. Unas 140 mil personas quedaron en la calle por el sismo. Esta familia consiguió refugio.

Las calamidades de la naturaleza no sólo ponen a prueba la capacidad de un estado. Pueden ofrecer oportunidades inesperadas para la maestría en el juego político.

Tomemos el caso de India. El gobierno ha anunciado que no necesita ayuda internacional para recuperarse del terremoto del 8 de octubre que destruyó aldeas en la parte de Cachemira controlada por India, mató a unas 1,300 personas ahí y desplazó a unas 30,000 familias.

Conforme las temperaturas caen casi al grado de congelación en los caseríos montañeses de Cachemira, las estimaciones más liberales sugieren que menos de la mitad de las familias sobrevivientes tienen tiendas donde dormir.

Sin embargo, funcionarios indios dicen que no tienen necesidad de que Naciones Unidas ni agencias de ayuda extranjeras traigan tiendas.

Dicen que pueden atender a su gente, y que las tiendas están proviniendo de productores privados y las fuerzas armadas indias. Lo que es más, India ha enviado ayuda a su vecino y archirrival, Pakistán, incluyendo 620 tiendas. “Nosotros mismos estamos atendiendo a nuestras víctimas”, dijo Navtej Sarna, portavoz del Ministerio de Relaciones
Exteriores. “Cuando hay ofrecimientos de países amigos y algo se necesita, esos ofrecimientos son considerados”.

Es demasiado pronto para decir si India, que busca un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, puede seguir sola. Ciertamente hay enojo en la Cachemira administrada por India entre la gente que ha sido obligada a construir sus propias tiendas con tablones de madera y hojas de lámina recuperadas de entre los escombros. Aún así, la postura de India dice mucho sobre la política de la ayuda para desastres, y sobre las ambiciones de afirmarse como potencia mundial.

India también rechazó la ayuda internacional tras el tsunami, aunque posteriormente dejó que Naciones Unidas y agencias privadas ayudaran. Hace tres años, rechazó la ayuda para el desarrollo de varios donantes extranjeros, diciendo que ya no era necesaria.

En resumen, India ha estado ansiosa por mostrarse como un donante, en vez de un receptor. “Lo que podemos manejar por nosotros mismos, lo hacemos”, dijo Hamid Ansari, diplomático indio retirado. “Hay cierta sensación de auto-confianza en que podemos manejarlo y, permítame decirlo, el deseo de indicar que uno es capaz de manejar las cosas por sí mismo”.

Pratap Bhanu Mehta, director de del Centro para la Investigación Política, vio reflejado en el rechazo de ayuda exterior de India hasta ahora un deseo de ser vista como una potencia global emergente, o un integrante de lo que él llama “los muchachos grandes”.

“El riesgo es que en nuestro rechazo no pensamos que estamos impidiendo que llegue la ayuda a la gente que la considera vital”, dijo Mehta. “Estamos jugando a la política con la ayuda, usándola para hacer una declaración”.
El enfoque de Pakistán ha sido exactamente el contrario. Afectado mucho más duramente por el sismo del 8 de octubre —con un número de muertos de más de 42 mil—, Pakistán ha solicitado la ayuda mundial y permitido a los extranjeros viajar a su lado de Cachemira y a los tradicionalmente bien vigilados rincones de la provincia de la Frontera Noroeste, las dos áreas que sufrieron más daño.

Pakistán es el fabricante de tiendas más grande del mundo, pero no puede producir las suficientes. Naciones Unidas dijo que se necesitaban urgentemente 350 mil tiendas adicionales y que 500 mil sobrevivientes del terremoto aún no habían recibido atención médica alguna, alimentos ni asistencia de otro tipo.

Funcionarios del gobierno estatal en Cachemira dijeron que estaban intrigados por la escasez de tiendas. “Es realmente asombroso para nosotros, que en este país con un base poblacional tan grande, un ejército de más de un millón de hombres y tantas fuerzas paramilitares, simplemente no tengamos suficientes tiendas”, dijo Muzaffar Baig, Ministro de finanzas y planeación de Cachemira. “Cada día recibimos sólo entre 300 y 400 tiendas del gobierno central”.

Que el sismo sacudiera a la provincia de Jammu y Cachemira, que ha sido el centro de una larga disputa territorial entre India y Pakistán, hace particularmente espinosa la política de ayuda. El gobierno indio nunca se ha inclinado por la intervención externa en Cachemira, de manera que el tema de la ayuda exterior a las víctimas del sismo es un asunto sensible.

“Nueva Delhi ha adoptado un enfoque abierto para ayudar a Pakistán durante esta tragedia, y un enfoque cerrado para aceptar asistencia humanitaria extranjera en su lado de la Cachemira dividida”, dijo Michael Krepon, presidente del Centro Henry L. Stimson, con sede en Washington y que estudia asuntos de seguridad. “Parte de esto tiene que ver con el orgullo nacional, el cual es agravado por la sensibilidad hacia la intervención de gobiernos extranjeros en el estado indio de Jammu y Cachemira”.

Los líderes de Cachemira han presionado a Nueva Delhi para que acepte la ayuda internacional como un gesto humanitario. “Permitan a las organizaciones internacionales venir y ayudar al pueblo cachemiro”, dijo Yasin Malik, líder de un grupo separatista llamado Frente de Liberación de Jammu y Cachemira. “India ganará. No perderán con este tipo de gesto”.

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