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INTERNACIONAL
Orgullo y política:
India rechaza la ayuda por sismo
Los
funcionarios dicen que no tienen necesidad de que Naciones Unidas ni
agencias de ayuda extranjeras les entreguen tiendas de campaña.
Así, el país pretende afirmarse como potencia mundial.
Pero ¿cuál es el precio que debe pagar por aspirar a un
lugar en el Consejo de Seguridad?
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| Afortunados.
Unas 140 mil personas quedaron en la calle por el sismo. Esta familia
consiguió refugio. |
Las calamidades de la naturaleza no sólo ponen
a prueba la capacidad de un estado. Pueden ofrecer oportunidades inesperadas
para la maestría en el juego político.
Tomemos el caso de India. El gobierno ha anunciado que no necesita ayuda
internacional para recuperarse del terremoto del 8 de octubre que destruyó
aldeas en la parte de Cachemira controlada por India, mató a
unas 1,300 personas ahí y desplazó a unas 30,000 familias.
Conforme las temperaturas caen casi al grado de congelación en
los caseríos montañeses de Cachemira, las estimaciones
más liberales sugieren que menos de la mitad de las familias
sobrevivientes tienen tiendas donde dormir.
Sin embargo, funcionarios indios dicen que no tienen necesidad de que
Naciones Unidas ni agencias de ayuda extranjeras traigan tiendas.
Dicen que pueden atender a su gente, y que las tiendas están
proviniendo de productores privados y las fuerzas armadas indias. Lo
que es más, India ha enviado ayuda a su vecino y archirrival,
Pakistán, incluyendo 620 tiendas. Nosotros mismos estamos
atendiendo a nuestras víctimas, dijo Navtej Sarna, portavoz
del Ministerio de Relaciones
Exteriores. Cuando hay ofrecimientos de países amigos y
algo se necesita, esos ofrecimientos son considerados.
Es demasiado pronto para decir si India, que busca un escaño
permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, puede seguir
sola. Ciertamente hay enojo en la Cachemira administrada por India entre
la gente que ha sido obligada a construir sus propias tiendas con tablones
de madera y hojas de lámina recuperadas de entre los escombros.
Aún así, la postura de India dice mucho sobre la política
de la ayuda para desastres, y sobre las ambiciones de afirmarse como
potencia mundial.
India también rechazó la ayuda internacional tras el tsunami,
aunque posteriormente dejó que Naciones Unidas y agencias privadas
ayudaran. Hace tres años, rechazó la ayuda para el desarrollo
de varios donantes extranjeros, diciendo que ya no era necesaria.
En resumen, India ha estado ansiosa por mostrarse como un donante, en
vez de un receptor. Lo que podemos manejar por nosotros mismos,
lo hacemos, dijo Hamid Ansari, diplomático indio retirado.
Hay cierta sensación de auto-confianza en que podemos manejarlo
y, permítame decirlo, el deseo de indicar que uno es capaz de
manejar las cosas por sí mismo.
Pratap Bhanu Mehta, director de del Centro para la Investigación
Política, vio reflejado en el rechazo de ayuda exterior de India
hasta ahora un deseo de ser vista como una potencia global emergente,
o un integrante de lo que él llama los muchachos grandes.
El riesgo es que en nuestro rechazo no pensamos que estamos impidiendo
que llegue la ayuda a la gente que la considera vital, dijo Mehta.
Estamos jugando a la política con la ayuda, usándola
para hacer una declaración.
El enfoque de Pakistán ha sido exactamente el contrario. Afectado
mucho más duramente por el sismo del 8 de octubre con un
número de muertos de más de 42 mil, Pakistán
ha solicitado la ayuda mundial y permitido a los extranjeros viajar
a su lado de Cachemira y a los tradicionalmente bien vigilados rincones
de la provincia de la Frontera Noroeste, las dos áreas que sufrieron
más daño.
Pakistán es el fabricante de tiendas más grande del mundo,
pero no puede producir las suficientes. Naciones Unidas dijo que se
necesitaban urgentemente 350 mil tiendas adicionales y que 500 mil sobrevivientes
del terremoto aún no habían recibido atención médica
alguna, alimentos ni asistencia de otro tipo.
Funcionarios del gobierno estatal en Cachemira dijeron que estaban intrigados
por la escasez de tiendas. Es realmente asombroso para nosotros,
que en este país con un base poblacional tan grande, un ejército
de más de un millón de hombres y tantas fuerzas paramilitares,
simplemente no tengamos suficientes tiendas, dijo Muzaffar Baig,
Ministro de finanzas y planeación de Cachemira. Cada día
recibimos sólo entre 300 y 400 tiendas del gobierno central.
Que el sismo sacudiera a la provincia de Jammu y Cachemira, que ha sido
el centro de una larga disputa territorial entre India y Pakistán,
hace particularmente espinosa la política de ayuda. El gobierno
indio nunca se ha inclinado por la intervención externa en Cachemira,
de manera que el tema de la ayuda exterior a las víctimas del
sismo es un asunto sensible.
Nueva Delhi ha adoptado un enfoque abierto para ayudar a Pakistán
durante esta tragedia, y un enfoque cerrado para aceptar asistencia
humanitaria extranjera en su lado de la Cachemira dividida, dijo
Michael Krepon, presidente del Centro Henry L. Stimson, con sede en
Washington y que estudia asuntos de seguridad. Parte de esto tiene
que ver con el orgullo nacional, el cual es agravado por la sensibilidad
hacia la intervención de gobiernos extranjeros en el estado indio
de Jammu y Cachemira.
Los líderes de Cachemira han presionado a Nueva Delhi para que
acepte la ayuda internacional como un gesto humanitario. Permitan
a las organizaciones internacionales venir y ayudar al pueblo cachemiro,
dijo Yasin Malik, líder de un grupo separatista llamado Frente
de Liberación de Jammu y Cachemira. India ganará.
No perderán con este tipo de gesto.
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