23 de octubre de 2005


TEMA DE PORTADA
Una ley utópica

El aguacero que cayó sobre nuestro país hace dos semanas demostró que varias zonas que los capitalinos consideraban seguras realmente no lo son. La seguridad podría estar fuera de San Salvador

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com


Indigentes. Decenas de ancianos viven en la mendicidad sin tener la posibilidad de ser recogidos y llevados a un asilo.
Foto EDH /Archivo

“Todo lo que dice la ley es una maravilla, pero muchos de los aspectos que contempla no se ponen en práctica”, señaló el Dr. Antonio Velásquez, director del asilo Sara Zaldívar.

El profesional hace referencia a la Ley de Atención Integral para la Persona Adulta Mayor en cuyas páginas se plantean deberes de las instancias públicas hacia los ancianos que poco o nada se cumplen.

Por ejemplo, el artículo 23 de la normativa establece: “En caso de desamparo o abandono, corresponde al Estado la atención de las personas adultas mayores, ya sea de forma directa o por medio de instituciones establecidas o creadas para tal efecto, entre ellas Hogares, Asilos o casas de Asistencia Social”.

Pero hasta los asilos públicos se ven obligados a omitir admisiones, no por falta de espacio, sino por ausencia de recursos.

“No podemos recibir más adultos mayores porque el dinero no alcanza ni para atender a los que ya tenemos”, agregó sor Irma Gladys, del asilo nacional de Santa Ana.

El doctor Velásquez secunda la posición de la religiosa: “Cuando el presupuesto ya no nos alcanza lo que hacemos es restringir los ingresos, porque no podremos brindarles una buena atención si no contamos con suficientes recursos”.

Pero no es necesario visitar los albergues para darse cuenta de la poca atención del Estado a los adultos mayores.

Basta recorrer las calles de San Salvador para percatarse de la situación de abandono en la que se encuentran decenas de abuelos, pese a la existencia de una ley creada con el fin de proteger a personas tan vulnerables.

Geriatría: una especialidad que tiene pocos seguidores
“Los servicios médicos de las instituciones públicas y municipales deberán contar con atención Geronto-Geriátrica”.

Consulta. Médicos generales atienden a los abuelos.
Foto EDH /Archivo
Así dictamina el artículo 11 de la Ley de Atención Integral para la Persona Adulta Mayor. Sin embargo, esta disposición se queda en papel, debido a que en el país se cuenta apenas con siete profesionales especializados en esta área, según la Asociación Geriátrica de El Salvador, en comparación con los 320 pediatras inscritos en la
Asociación de Pediatría de EL Salvador.

Para Antonio Velásquez, geriatra y director del Asilo Sara Zaldívar, esta profesión no es común en el país porque ninguna universidad ofrece la carrera; tampoco hay un hospital especializado para la atención a las personas de la tercera edad. Además, está el poco interés de los futuros galenos por adiestrarse en este campo.

Según el Registro Nacional de las Personas Naturales, en el país existen casi 259 mil personas mayores de 70 años —que poseen DUI— es decir, que existe un geriatra para 37 mil ancianos.


A esto hay que sumarle que no todos los especialistas brindan sus servicios en el sector público, es decir que se debe acceder a consultas privadas a las que no todos los mayores podrán tener acceso.

Mientras tanto, esta parte de la población está en manos de médicos generales que no podrán brindarles la atención que les daría un especialista.
Ley de atención integral
ART. 23 “En caso de desamparo o abandono, corresponde al Estado la atención de las personas adultas mayores, ya sea de forma directa o por medio de instituciones establecidas o creadas para tal efecto....”

 

 

 

 

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