23 de enero 2005


REPORTAJE
Porno made in El Salvador

Redes. Pese al control de la Policía Internacional en la lucha contra la pornografía, las redes de explotadores sexuales se han interesado en un rubro hasta hoy no explotado: el cine, industria que genera muchos ingresos y que ahora busca promover una viñeta que diga: “Filmado en El Salvador”

Juan Carlos Rivas
Juan Carlos Rivas
La productora de la película
Especializada en producir filmes con chicas latinas. Esta productora tiene su base en la ciudad de Los Ángeles.

Carlos (seudónimo) le dijo borracho, a unos amigos del colegio, que había participado en una película porno con unos gringos.

Que traían un “encargo” de Los Ángeles donde las de latinas se vendían bien. Habían decidido hacer una prueba y filmar en locaciones en San Salvador.

Los socios de la productora (que después averiguamos se llamaba Hot latinas/Video Amor) habían conseguido cierto éxito con producciones sumamente explícitas como “Amor tour”, “Noches de sexo loco” o “Latinas debutantes”.

Dada la demanda de pornografía con chicas paisanas en una comunidad compuesta en su mayoría por chicanos y centroamericanos, se decidió filmar un vídeo en diferentes puntos de la capital salvadoreña.

Contrataron a dos parejas de jóvenes de entre 20 y 25 años para trabajar dos días consecutivos. Cerraron el trato en un conocido centro comercial. Al día siguiente partirían hacia la costa.

La “producción” se llevó a cabo desde temprano, se aprovechó todo. Desde la soledad en la carretera un día a media semana, hasta un stop para dejar en el vídeo a una de las chicas orinando en el pavimento.

Escenas de la cinta
“Pupusas calientes” es un filme pornográfico de baja calidad cinematográfica. Hasta ahora es el único que puede encontrarse en los anaqueles de algunas rentadoras de vídeos en San Salvador.
DESNUDOS EN EL MAR
Una de las escenas donde finaliza un capítulo, se escogieron playas cercanas a la capital.
Sexo al aire libre
No hay argumento, solo un grupo de jóvenes que tiene sexo sin inhibiciones.
Besos, caricias y...extremos
Esta escena es el preámbulo para un trío, un recurso que da resultados en pornografía.
Actores locales
Fueron dos parejas de jóvenes quienes participaron en la realización del vídeo
Locaciones en la playa
Parte del gancho lo constituyeron lugares recreativos de nuestro país.

Lo demás: la llegada al mar, las duchas con agua fría quizás furtivamente en las instalaciones de un club privado, los escondites naturales tras las rocas del Zonte o la playa atardeciendo en tonos rojos y encendidos, sólo fueron el pretexto para mostrar escenas monótonas y extremas de sexo duro.

Ninguna delicadeza, dirección o esfuerzo actoral se evidencian en lo que es otra película extrema sin argumento.

Un texto escrito sólo con la palabra sexo en todas sus páginas quizás porque el consumidor actual así lo exige.

Porque pese a la prohibición y al combate a nivel mundial de los delitos de índole sexual, el mercado de consumidores de pornografía cubre una red que abarca todo el mundo, y es dirigida por complejas y complicadas mafias que operan, según Interpol, entre Brasil, España y Alemania, algunas con conexiones en los Estados Unidos y las últimas que se han logrado detectar abarcan desde Guatemala hasta Panamá.

En El Salvador uno de los casos más sonados de pornografía y producción de vídeos fue el de la agencia de modelaje “Eventos de El Salvador”, escándalo que surgió a raíz de una denuncia en donde, se dijo, se obligaba a las muchachas a posar desnudas, para luego ser filmadas clandestinamente y después comercializar las grabaciones.

En ese momento se habló de un posible contacto con redes costarricenses de pornografía. Sin embargo, la Fiscalía dio por cerrado el proceso al no presentarse otra denuncia.

Con el caso de los vídeos, el juez 9 de Instrucción detuvo la prueba o vista de los mismos en cuatro ocasiones. Salvo algunas fiscales y policías nadie más verificó esa prueba pese a que se constituye como la única referencia que se tiene en el país de filmaciones relacionadas a los delitos de comercio sexual.

En cuanto a las producciones cinematográficas, logramos detectar un par de títulos en dos videocentros de San Salvador; en el resto, la mayoría son producciones brasileñas o norteamericanas.

Al consultar a la Unidad de Investigaciones de la PNC, éstos dijeron desconocer la producción de cine y simplemente presumen que se podría estar haciendo.

Lo único que la Policía y la Interpol-El Salvador han detectado ha sido el intercambio por Internet y el uso de “web cams” que, se presume, permite a los usuarios mostrar o acceder a pequeños shows caseros en vivo. Después de eso no hay más datos.

Con el incremento de usuarios, la Interpol ha calificado estos abusos como “delitos de pornografía asociados a la computación”, donde el intercambio o tráfico de fotografías y vídeos aficionados se da de forma natural. A excepción de la pornografía infantil (fotografías, revistas, vídeos, películas, etc.) que se persigue con todos los medios, el resto de producción pornográfica cuando no se trate de menores de 18 años no es perseguida.

Según el jefe de Interpol, seccional El Salvador, subcomisionado Ángel Miguel Barquero Silva, la explotación sexual comercial comprende “la prostitución, la pornografía y la trata de personas.

Actualmente manejamos un archivo de 150 mil fotografías de personas desaparecidas en el mundo, posiblemente algunas de estas son explotadas para producir vídeos, entre ellos menores de edad”.

Según nuestros códigos, los delitos contra la vida y la libertad sexual son perseguidos de oficio. “Es una tarea que le corresponde a la Fiscalía, que es la entidad que autoriza las averiguaciones y manda a la Policía Nacional Civil a proceder”, según palabras del subjefe de Investigaciones de la PNC, Inspector Iván Magín.

Pero si corresponde a la Fiscalía perseguir de oficio este tipo de delitos, ¿por qué no lo hace? El mismo inspector agrega que en las condiciones actuales de la institución, “no ha girado direccionamiento funcional (a la Policía) porque la Fiscalía está cargada de casos”.

Por su parte, el jefe de la Interpol El Salvador, agrega que “la Interpol tiene que investigar de oficio sobre todo hoy que se tienen nociones de una película pornográfica hecha en El Salvador, ya que se trata de un delito de interés público”, indica. No obstante, la Policía sigue sin tener pistas.

Latinas exóticas

El mismo jefe policial menciona el caso de la agencia de modelaje “Eventos de El Salvador” como uno donde se tuvo información de producción de vídeos caseros, y, según declaraciones de la única demandante (Brenda N.), el encargado (ya fallecido) debía enviar vídeos de sus modelos “imitando las posiciones del Kamasutra”, sesiones con las cuales podrían ganar hasta 13 mil colones cada una.

También le aseguró que “él iniciaría en El Salvador el mercado del vídeo pornográfico y que las principales oficinas estaban en Nueva York”.

De esta forma se estableció que existe una red en formación que está decidida a conquistar el mercado estadounidense con filmaciones que incluyen “actores” centroamericanos, ya que la especialidad de esta productora es la pornografía con chicas latinas.

Una muestra es el sugestivo título “Pupusas calientes”, la primera cinta pornográfica detectada para su comercialización en los Estados Unidos y en la que gira esta historia. Aunque no es la única producida localmente, es la mejor referencia que se tiene.

El filme logra su objetivo que es satisfacer a los amantes del género que son muchos y quiénes también son calificados como delincuentes según la Interpol. De esta forma los datos de ingresos generados por la venta y alquiler de pornografía en dvd, vhs o vcd no pueden ser calculados.

Esto se vuelve complicado, ya que las mafias organizadas y traducidas en redes de explotadores sexuales tienen una estructura informal pero compleja que comprende a “taxistas, hoteleros, dueños de bares y proxenetas, muchos de los cuales muestran una gran especialización”, según declaraciones de Casa Alianza, una ONG que vela por el bienestar de la población juvenil en Centroamérica, y quienes lograron infiltrarse en una red regional que operaba desde México hasta Nicaragua, con explotación infantil. Esta investigación se realizó en Costa Rica y entre otras cosas se detectaron vídeos caseros de jovencitos.

Pese a la persecución de Interpol, el avance de la pornografía se escapa del control de las autoridades en todas partes del mundo, y esto se debe a la doble moral que define a las sociedades y que permite, por una parte y desde el contexto del respeto a la individualidad, a realizar todo tipo de actividades mientras no se vean involucrados menores (es decir actividades de promoción, favorecimiento y remuneración por actos eróticos o sexuales); pero por otra, establece en las leyes que todas estas actividades son penadas y por lo tanto perseguidas, pero de la teoría a la práctica hay un camino sin resolver.

Mientras, la población joven se enfrenta al peligro de caer en manos de explotadores, sobre todo cuando la remuneración es tentadora. Todavía hay un camino largo con el tema de los vídeos ilegales, un callejón oscuro que sigue alumbrado silenciosamente por muchos focos rojos.

Interpol en alerta

La peliculita
La película trata sobre un grupo de jóvenes que realizan un viaje a la playa. Por la ubicación del lugar pudiera tratarse de El Zunzal y El Zonte, así como en los alrededores de un club en La Libertad. En otras escenas pueden verse locaciones en la capital (hay una vista del volcán de San Salvador) así como de un conocido motel camino al Puerto.
Casi no hay diálogos; tampoco romanticismo y erotismo, todo es porno duro como se le conoce, sexo sin inhibiciones así como tríos e intercambios. A pesar de la inexperiencia de los actores, el mal uso de la luz y a veces el descuidado manejo de la cámara, la película cumple su objetivo: satisfacer a los amantes del género.


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