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Tecnología
A un paso del espacio
La
carrera espacial da cada vez pasos más agigantados en la conquista
del universo. Jorge Zapparoli es un ingeniero óptico que tiene
raíces salvadoreñas y que trabaja en el programa espacial
de los Estados Unidos. Entre sus metas está convertirse en astronauta
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Ikonos 1
es un satélite de comunicaciones que toma fotografías
a 400 mil millas de distancia (detalle);Jorge Zapparoli trabajó
en la instalación de los paneles solares.
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Estamos en las puertas de la aventura más
grande que la raza humana se ha embarcado. Nuestro espíritu de
exploradores está a punto de llevarnos, en unos 15 a 20 años,
a habitar la Luna y, claro, al tener una presencia humana permanente
en nuestro satélite natural, estamos a un paso del intrigante
planeta Marte y, quizás, muy cerca de las primeras colonias del
hombre y de la mujer en el planeta gemelo de nuestra querida Tierra.
Así piensa Jorge Zapparoli, un estadounidense de padres salvadoreños.
También sueña con ser astronauta. Este ingeniero óptico
con especializaciones en telecomunicaciones de combate aplicó
un día a una compañía aeroespacial y calificó
para el área de sistemas integrados. Esto le permitió
trabajar de cerca en el programa espacial, específicamente comunicación
satelital en la empresa Lockheed Martin Space Systems que trabaja en
la Base Edwards del Ejército de los Estados Unidos.
En esta base se rompió la barrera del sonido por primera vez
y es el lugar en donde el ejército estadounidense realiza sus
pruebas.
Fui a una entrevista a la compañía y ese mismo día
me contrataron. Cuando me dieron el tour por la planta me di cuenta
de que eso es lo que quería hacer por el resto de mi vida.
Para decir la verdad, mis planes eran graduarme de ingeniero eléctrico
y volver a El Salvador. En mis vacaciones apliqué a varias empresas
pero no tuve resultados.
Regresé y trabajé en Xerox Nueva York, pero no era
emocionante, hasta que fui a Lockheed Martin... y me cambió la
vida, relata este compatriota.
La corporación es una integradora de sistemas de alta tecnología,
en ese ramo es la número uno en el mundo.
Sus labores se dividen en aeronáutica, sistemas electrónicos,
servicios de información y tecnología, soluciones y sistemas
integrados y sistemas espaciales.
En estos últimos, Jorge ha participado en el programa de defensa
espacial como misiles balísticos nucleares de la Marina, satélites,
instrumentos científicos para las estaciones espaciales, misiles
defensivos y actualmente en el proyecto Láser Aerotransportado,
que sirve para detener misiles.
Un astronauta maya
Cualquiera podría preguntarse ¿que llevó a este
joven a integrarse a un programa de defensa espacial, sobre todo cuando
se trata de alta tecnología? La respuesta es simple: como todo
niño, Jorge quería ser astronauta.
Nació en Nueva Orleans el 26 de diciembre de 1965, de padres
salvadoreños, emigró primero a Costa Rica y posteriormente
radicó un tiempo en El Salvador, donde pasó su infancia
y adolescencia.
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Aeronáutica.
Zapparoli -primer plano- labora en Lockheed Martin Space Systems;
es un especialista en telecomunicaciones.Foto EDH
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En realidad yo quería ser geólogo,
paleontólogo y astronauta. Tengo dos tíos que estudiaban
geología y me fascinaba quedarme despierto con ellos cuando estudiaban.
Con la serie El Hombre Nuclear quise ser piloto. También
influyó la serie Cosmos 1999, porque me fascinaba la ciencia.
Pasaba horas leyendo una enciclopedia y la colección de Julio
Verne de 1895 que tenía mi papá.
Pero ya tenía la idea de ingresar al ejército, me
llamaba la atención el Army por la preparación y porque
ayudan con la universidad. Así que en septiembre del 84 salí
para los Estados Unidos y me instalé en la casa de una amiga
de mi mamá.
A los dos días empecé a trabajar como mesero en
un edificio para personas de la tercera edad, y tres días después
comencé a estudiar el tercer año. Me gradué de
high school, recibí ofertas para jugar fútbol pero tenía
que trabajar.
Mis primos ya se habían enlistado en el Army y decidí
hacer lo mismo. Era octubre del 85. Fueron por mí en Navidad
y para enero estaba en Fort Gordon, Georgia, para comenzar mi entrenamiento
en especialidad ocupacional, la cual fue, Telecomunicaciones de Combate,
indica Zapparoli.
Los entrenamientos en esta área comprendían prácticas
para un escenario real de guerra. Los expertos en comunicaciones eran
los encargados de mantener el flujo de las mismas entre el frente de
batalla y los cuarteles generales de operaciones.
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Comunicaciones.
Los programas de defensa espaciales utilizan telescopios que
sirven para monitorear la troposfera, estratosfera y mesosfera.
Su mantenimiento depende de los ingenieros espaciales. De convertirse
Zapparoli en astronauta realizaría trabajos como el de
la ilustración.
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Dicha especialización sirvió para que
Jorge fuera destacado en un Tour of duty en Corea, el cual
duró cerca de 12 meses.
Estuve en Camp Hovey, a unos cuantos kilómetros de la zona
desmilitarizada, que es la frontera entre Corea del Sur y Corea del
Norte. Mi trabajo en la unidad era el de mantener las comunicaciones
de radio en una zona montañosa de mucha interferencia.
El día consistía en levantarse a las cinco de la
mañana para hacer ejercicio, así fuera una temperatura
bajo cero o un calor intenso.
Nos formábamos alrededor de las 8 y alistábamos
nuestro equipo para comenzar las prácticas. Luego, al finalizar
el día, el montón de soldados sueltos en Corea, bueno,
ni se diga..., recuerda sonriendo.
Completó su educación militar y se trasladó a un
pueblo llamado Matoon, en Illinois, donde comenzó sus estudios
universitarios.
Cursó Pre-ingeniería en Lake Land College
y fue transferido a la Southern Illinois University donde se graduó
como ingeniero electricista.
Para esa época sirvió en la Guardia Nacional del Estado
de Illinois donde realizaba trabajos administrativos. Hasta que aplicó
en Lockheed Martin donde pasó al área de sistemas, óptica
e ingeniería espacial.
Al borde del espacio
Su experiencia militar y su especialidad en comunicaciones lo hicieron
calificar para el área de comunicación satelital, específicamente
en los programas espaciales que la compañía realiza en
conjunto con el ejército de los Estados Unidos.
Comenzó su participación en el área de defensa
espacial, hasta que logró trabajar en importantes proyectos como
el Satélite IKONOS1, que se encarga de tomar fotografías
a 400 mil millas de distancia, y capaz de captar objetos de hasta un
metro de resolución.
Trabajó en los paneles solares de la Estación Espacial
Internacional los cuales generan cerca de un cuarto de millón
de watts.
Después laboró con un aparato de la NASA que se llama
HIRDLS (High Resolution Dynamics Limb Sounder), que es parte del satélite
AURA, un observatorio que lleva como carga cuatro instrumentos científicos
cuya misión es investigar la atmósfera de nuestro planeta.
A la par del trabajo, ha sacado una maestría en Gerencia de ingeniería
y otra en Ciencias ópticas, mientras llega septiembre, cuando
tenga que empezar una maestría más: Astronaútica
y Tecnología espacial.
Esta maestría lo facultará para aplicar a la próxima
convocatoria para ser astronauta (sólo hay dos latinoamericanos,
uno mexicano y un tico). Aplican muchísimas personas, es
sumamente difícil y agotador y califican a los más preparados
y a los más inteligentes. No quiero un día arrepentirme
de no haber tratado.
Yo pienso que si se deja de estudiar y de aprender, uno se hace
viejito, agrega.
La carrera de Astronaútica y Tecnología espacial trata
sobre el diseño, construcción y operación de naves
espaciales, ya sean satélites o naves tripuladas.
Zapparoli ha trabajado recientemente en este campo, en los proyectos
del telescopio Infrarrojo, que se opera a través de consolas.
El equipo de Jorge, compuesto por tres personas, tuvo a su cargo una
de ellas y, además, participó en el proyecto Rayo láser,
que corresponde al programa de defensa espacial.
La Astronaútica trata sobre propulsión espacial,
mecánica de órbitas, viajes en el sistema solar y fuera
de él, sistemas de poder y térmicos de naves espaciales,
en fin, todo aplica en mi corporación y en mi área,
cuenta.
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AURA
Este satélite busca información sobre la capa de
ozono y elabora un plan de búsqueda en otros planetas donde
se presume pueda haber vida.
Las fotografías satelitales permiten tener tanto una mejor
ubicación de lo que se busca como una resolución
perfecta. Operan con tecnología Kodak
La tecnología del satélite IKONOS 1 produce las
más detalladas fotografías, las cuales se utilizan
en biofísica, ecología y defensa espacial.
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Paneles solares
Sirven para generar millones de watts en las estaciones espaciales.
Zapparoli ha trabajado en la mayoría así como en
diversos tipos de satélites
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El sueño de un niño
Esta oportunidad de acceder literalmente al espacio, ha hecho que Jorge
continúe soñando. Espera un día llegar a la luna
o visitar una colonia en Marte. Con ver las galaxias y las estrellas
se conforma. Pero sigue haciendo planes.
Actualmente trabaja en el proyecto de defensa Airborne láser
que trata sobre un rayo láser en un avión de carga, el
747-400F, cuya misión es destruir misiles (enemigos) antes de
que alcancen su objetivo.
En un mundo completamente loco como el de ahora,
cuando sea la hora de salvar a mis hijos o nietos luego que a alguien
se le ocurrió apretar un montón de botones, voy a pensar
en que todo el esfuerzo de muchos, de verdad valió la pena,
argumenta.
Por esta razón es que Jorge Zapparoli se entrega a su trabajo.
Mira el mundo con otra perspectiva, basado en un futuro que apunta a
la fascinación.
La idea de encontrar vida en otras partes es fascinante. Se supone
que en la Luna Europa hay océanos subterráneos, entonces,
debido a la fricción producida por el movimiento de las capas
tectónicas, se genera calor.
Si eso genera calor puede que haya un ambiente propicio para que
exista algún tipo de vida. En la Luna Io, de Júpiter,
se sabe de erupciones volcánicas. Aquí en la Tierra se
encuentra vida en los dos extremos (frío y calor) y eso se toma
como referencia, explica.
Entonces, se presume que en algún volcán de la luna
Io puede haber algún tipo de vida. En lo personal creo que sí
hay vida fuera de nuestro planeta.
¿Que pasaría? ¡Pues imagínese! Se cambiaría
toda la filosofía humana y todos los conceptos, ya que siempre
hemos pensado que somos el centro del universo y a lo mejor sólo
somos una especie más, reflexiona.
El director de la NASA dijo recientemente que si todo funciona
bien, alrededor del año 2010 habrán viajes a la luna.
Estoy calculando que en unos 25 años, cuando se reemplace
la flota de transbordadores y se lleven humanos para el trabajo allá
por el 2020, la Luna va a estar a un saltito. Sobre todo con las investigaciones
de motores con propulsión de plasma, las nuevas tecnologías
en generación de poder. La colonización está en
su infancia y ahí vamos.
Yo siento que la aventura espacial es una extensión de
los grandes exploradores, y el espíritu de viajar hacia lo desconocido
es algo que empuja a los humanos desde la antigüedad.
Cuando los primeros paneles solares fueron extendidos en la estación
espacial, la mayoría de nosotros teníamos lágrimas
porque una extensión de nosotros estaba flotando con ellos.
Los exploradores de la antigüedad no tenían el sistema
de soporte que los exploradores actuales tienen. Así que a través
de nuestra experiencia nos sentimos como si exploramos con ellos, como
si fuimos parte de los viajes de Marco Polo a China, concluye
este salvadoreño, que está cerca de caminar sobre la luna.
TecnologÍa de la nasa
en el salvador
Zapparoli
piensa crear una compañía de comunicaciones microsatelitales
con base en El Salvador.
Su intención es compartir sus conocimientos y desarrollar
el campo tecnológico con instrumentos de punta.
La tecnología en El Salvador -dice-no pasa del
Internet, y las pocas compañías que existen se
dedican a la distribución de servicios. Todas las empresas
dicen poseer la última tecnología pero no la tienen.
Salvo Taca, que posee la tecnología que estoy acostumbrado
a manejar.
¿Cómo sería si nos preocupáramos
más por despertar, alimentar y desarrollar la imaginación
de nuestros hijos, de nuestros niños y niñas y
de nuestros jóvenes, en lugar de interesarnos en cómo
quedó el Águila en el partido del domingo?
Algo más que maquilas... Me gustaría ser
un ejemplo de industria. Que se pueda contar con una especie
de oficina del embajador de la ciencia y la tecnología.
Es decir, que se pueda canalizar el conocimiento entre El Salvador
y cualquier lugar del mundo donde hayan salvadoreños.
Que se deje de pensar que la maquila es la industria que va
a desarrollar al país. Nuestra cultura va en contra de
la educación, sostiene este compatriota, que está
cerca de cumplir su sueño de infancia.
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