21 de agosto de 2005


Caso asentamientos
El cambio enigmático de Ariel Sharon

El primer ministro israelí es criticado por la salida de los asentamientos. Sharon dice que es por el bienestar común. Aunque, amenaza, si los palestinos actúan con violencia después de la retirada, sentirán el terror del fuego como nunca

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El premier no se amilanó pese a las críticas de mucha gente de su mismo pueblo. Foto EDH / AP

La transformación de Ariel Sharon de constructor a destructor de asentamientos judíos quedó sellada en una reunión secreta con enviados estadounidenses en Roma, en noviembre de 2003. Pero pasarían casi dos años antes de que el primer ministro revelara su plan de devolver la Franja de Gaza y partes de Cisjordania.

Durante cuatro décadas, Sharon había sido el principal promotor de la construcción de asentamientos israelíes en territorios reclamados por los palestinos para su futuro estado. En ese hotel de Roma, dicen dos de sus asistentes, fue el primer líder israelí que estableció un cronograma claro para desmantelar algunos de los asentamientos.

Y pese a una vehemente oposición en su país, incluyendo acusaciones de que traicionó a los colonos, y los intentos de los más intransigentes por desbancarlo, siguió adelante con el plan de retiro. Sin embargo, durante toda la conmoción política de los dos últimos años, el cambio de Sharon ha sido un enigma. Sus asistentes y los observadores aventuran una serie de explicaciones, desde sicológicas hasta estratégicas.

El primer ministro, conocido en el mundo como el líder israelí más intransigente, siempre ha tenido una visión pragmática que le ha permitido adaptarse a una situación política cambiante.

Algunos dicen que los años de violencia y derramamiento de sangre pueden haberle hecho comprender finalmente que Israel no puede retener todos los territorios que capturó en la guerra de 1967. Ceder Gaza podría ser parte de una brillante movida táctica para apoderarse de todo Jerusalén y retener los asentamientos más grandes en Cisjordania.
Como primer ministro, Sharon se rodeó de asesores políticos moderados que le ayudaron a conformar el plan de Gaza, incluyendo su hijo, Omri, y su abogado y viejo amigo Dov Weisglass.

Sharon también espera mejorar su imagen empañada por la guerra y asegurarse un lugar en la historia como uno de los más grandes líderes israelíes, dicen sus allegados.

Algunos de sus adversarios, entre ellos Zvi Hendelo, legislador y líder de colonos en Gaza, afirmó que el plan de retiro era un intento cínico de Sharon para desviar la atención de varias investigaciones por corrupción contra él. Sus críticos conjeturan que los fiscales se resistirían a procesarlo en su condición de primer ministro que trata de reflotar las esperanzas de paz.

Nostalgia. Los israelíes habían vivido más de tres décadas en estos lugares. Ariel Sharon fue uno de los férreos luchadores para la edificación de estas comunidades. Foto EDH / AP

El mismo Sharon ha dicho que ceder la atestada Gaza, donde viven 1 millón 300 mil palestinos, es el único modo de proteger Israel como democracia judía y de mantener zonas de Cisjordania con significación religiosa para los judíos devotos.

Ha reconocido que el sueño de los intransigentes de mantener todos los territorios bíblicos de Israel es imposible. “Tuvimos un sueño, no pudimos cumplir todo el sueño, pero logramos concretar una parte importante de ese sueño”, dijo Sharon en un reciente discurso.

Como alguien que ha invertido gran parte de su tiempo construyendo los asentamientos, tomar la decisión de retirarse “fue tan difícil como la partición del Mar Rojo”, afirmó.

El biógrafo de Sharon, Uzi Benziman, dijo que el premier siempre ha sido hábil para utilizar individuos y situaciones con el fin de promover sus grandes planes. Sharon, secular, nunca tuvo una conexión con la tierra bíblica de Israel, afirmó Benziman, enérgico crítico suyo.

“Sharon es un extraordinario oportunista, no tiene inconvenientes de pasar de una posición a otra y de un partido a otro”, dijo Benziman, .

Arnon Perlman, que fue un alto consejero de Sharon hasta el año pasado, dijo que su ex jefe tiene una visión y que el retiro de Gaza es parte de un plan a largo plazo. “Él nunca pensó que produciría una paz definitiva, pero supuso que tomaría las medidas que eventualmente llevarían a ella”, afirmó Perlman.

Sharon pasó más de dos décadas en varios cargos ministeriales construyendo asentamientos en territorios reclamados por los palestinos. A mediados de los años 70, como asesor del primer ministro Yitzhak Rabin, del Partido Laborista, de centroizquierda, Sharon se unió a un grupo de ocupantes ilegales en una aislada colina en Cisjordania, empujando a los soldados que fueron a evacuarlos. Luego negoció un acuerdo que permitió a los colonos permanecer en el lugar y a la larga construir el asentamiento de Elon Moreh, donde hoy vive un millar de personas.

Ese mismo año, Menachem Begin ganó las elecciones como titular del Partido Likud, de línea dura, y designó a Sharon ministro a cargo de los asentamientos.

Con su plan de establecer 12 nuevas comunidades en Cisjordania, Sharon se convirtió rápidamente en el “ángel guardián” de los colonos.

Para 1982, Sharon había contribuido a erigir por lo menos 38 asentamientos como parte de un plan global de impedir el establecimiento de un estado palestino contiguo. Publicitó los asentamientos fronterizos como “comunidades habitacionales” y dispuso que los residentes recibieran rebajas impositivas y otros incentivos para establecerse en ellos.
De 1990 a 1992, como ministro en el gobierno de línea dura del primer ministro Yizhak Shamir, Sharon supervisó otra campaña de construcción de asentamientos que erigió más comunidades en Cisjordania.

En 1998, después que el entonces primer ministro Benjamin Netanyahu puso fin al plan del Memorandum Wye que entregaba algunos terrenos de Cisjordania a los palestinos, Sharon incitó a los colonos a “atrapar las colinas”, lo que desembocó en el establecimiento de docenas de puestos clandestinos que el gobierno promete hoy desmantelar.
En 2001, varios meses después del estallido de la lucha entre israelíes y palestinos, Sharon fue elegido primer ministro con la promesa de aplastar a los militantes palestinos. Pero los ataques suicidas y atentados palestinos continuaron, pese a las represalias militares enérgicas.

Israel parecía atrapado

Por la fuerza. Centenares de israelíes permanecieron en sus casas hasta que se venció el plazo y fueron sacados por soldados. Foto EDH / AP

A nivel nacional, algunos altos oficiales del ejército y aun ex jefes del servicio de seguridad Shin Bet advirtieron que las políticas de Israel estaban destinadas a desembocar en una catástrofe nacional. A la vez, la tasa de aprobación de Sharon cayó por escándalos de corrupción.

A nivel internacional, Sharon recibió crecientes presiones para poner fin a la escalada de violencia. Se presentaron iniciativas de paz, incluyendo un acuerdo extraoficial negociado por ex dirigentes israelíes y palestinos. Y el mundo árabe propuso su propio plan de paz.

No obstante, Ariel Sharon dijo que con el entonces líder palestino Yasser Arafat en el poder no tenía nadie confiable con quien negociar, y sostuvo que Israel debía actuar unilateralmente para protegerse.

Los críticos de Sharon dijeron que su motivo verdadero era evitar negociaciones que inevitablemente habrían llevado a demasiadas concesiones. Una medida unilateral podía bloquear los intentos por hacer que Israel volviera a la mesa de negociaciones y permitir que Sharon llevase la voz cantante.

Weisglass, el alto asesor de Sharon, condujo un equipo que produjo el plan del retiro de Gaza, dijo Eyal Arad, consultor de relaciones públicas que acuñó el término “desligamiento” para describirlo.

Weisglass dijo que el plan ya ha producido beneficios, mejorando la posición internacional de Israel. Sharon dice además que él ha conquistado el apoyo tácito de Estados Unidos para quedarse con grandes asentamientos en Cisjordania en cualquier futuro plan de paz.

Los palestinos temen que Sharon no reanudará las conversaciones de paz después del retiro de Gaza y que intentará congelar la situación durante años. Pero otros opinan que la convicción personal o la presión internacional podrían impulsarlo a concretar otros retiros de Cisjordania si gana la reelección en 2006.

Muchos creen que únicamente Sharon, el padre del movimiento de los asentamientos, es capaz de desmantelar los enclaves, al igual que lo hizo en 1982 con los asentamientos israelíes en el desierto del Sinaí como parte del plan de paz con Egipto.

Gershon Shefet, un colono judío de la comunidad de Ein Zurim en Cisjordania, estaba con Sharon cuando el entonces primer ministro Menachem Begin llamó a Sharon desde Camp David, donde se estaban efectuando conversaciones de paz, para pedirle consejo acerca de si evacuar los asentamientos en el Sinaí.

Sharon le dijo a Begin que sí, recordó Shefet.

En ese momento, Shefet se dio cuenta de que Sharon —que había estado a su lado construyendo asentamientos en colinas aisladas de Cisjordania— “podía hacer de todo. Podía construir y destruir'.
“No sé quién es el verdadero Sharon porque es muy complejo”, dijo Shefet. “Le dejo a usted el interrogante”.

 


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