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LA
OPINIÓN
El
silencio de Monge
La
semana pasada, Ricardo Monge, secretario general del Sindicato de Trabajadores
del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (STISSS), fue acusado
por agresión sexual en una menor de 12 años.
La adolescente, quien es hijastra del acusado, se encontraba en la casa
de éste cuando supuestamente se le abalanzó. La niña
sostuvo ante la Fiscalía General de la República (FGR)
que intentó tocarla y besarla.
Tres días después, Monge fue acusado formalmente ante
el Juzgado 3o. de Paz de Santa Tecla.
El juez de Paz es el que al final decidirá si hay suficientes
motivos para que el proceso judicial continúe; sin embargo, hay
cosas que no dejan de sorprender.
Se ordenó practicar un examen toxicológico para saber
si él había tomado alcohol. El resultado fue negativo,
pero creo que el estado no es un agravante. Al menos moralmente no.
No existe diferencia entre una agresión motivada por los efectos
del alcohol y una en completa lucidez. Una agresión sexual es
una agresión sexual en cualquier circunstancia, mucho más
cuando se trata de un menor de edad.
Monge guarda silencio. Hasta el momento, las únicas voces que
se han escuchado son la de la menor y su madre. La primera para reiterar
la agresión y la segunda para acusarlo ante la policía
y, después, ante la Fiscalía.
Sin embargo, el sindicalista no ha querido aclarar el caso ante los
medios de comunicación. Simplemente guarda silencio.
¿El sindicalista se quedó sin palabras? ¡Paradójico!
Una persona a la que siempre se le ha visto gritando por los derechos
de los trabajadores del Seguro Social y los derechohabientes, con los
argumentos siempre a flor de piel, hoy parece una caja hermética.
Esta vez no se le está denunciando por corrupción ni por
nada que tenga que ver con la labor que realiza en el sindicato. Para
mí, esta vez, la acusación es realmente grave y no creo
que haya razón para mantener silencio. Ni él ni el resto
de los salvadoreños.
Una que otra persona ha condenado el presunto hecho, pero casi en susurro.
Esperaría que si se logra comprobar que es responsable, tanto
el sindicato de los trabajadores del Seguro Social como las organizaciones
de mujeres, partidos políticos y el resto de la sociedad sean
más enfáticos en su condena. Como tendría que hacerse
en todos los casos que suceden a diario en El Salvador.
El abuso sexual es muy común en el país, mas no por eso
hay que acostumbrarse. Las autoridades de justicia tienen la obligación
de castigar a los que atenten contra la niñez; y el resto de
la población tiene que denunciar.
No tiene que haber medias tintas cuando se trata de niños y niñas
vulneradas. Quiero pensar que el caso Katia Miranda todavía está
fresco en la mente de los salvadoreños.
No hay razón para actuar con prudencia y discreción esta
vez, ni en ninguna otra ocasión. El secretario general del STISSS
fue acusado de agresión sexual por una menor de edad. ¿Qué
tiene que decir ante esto, señor Ricardo Monge?.
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