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Voto
2006 municipales-Legislativas
Constructores de la democracia
¿Tiene
cultura cívica el salvadoreño? ¿Se informa sobre
las plataformas políticas de los candidatos antes de marcar una
bandera en la papeleta de votación?, ¿o vota simplemente
porque un eslogan o una cuña de radio le parecen atractivas?
Aunque el Ministerio de Educación incorporó el civismo
en los programas educativos hace tres años, políticos
y analistas coinciden cuando afirman que todavía hay lecciones
sobre
civismo que hace falta enseñar y aprender
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Ciudadanos del
futuro. El Tribunal Supremo Electoral, las ONG y la empresa privada
han procurado que los niños vivan la experiencia de votar.
Foto EDH /ARCHIVO
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Fiesta cívica. Este concepto es mencionado
miles de veces durante los eventos electorales de nuestro país.
Aunque los medios de comunicación y la mayoría de salvadoreños
solemos confundir cultura cívica con cultura electoral, el civismo
es más que votar el día de los comicios.
Para las Ciencias Sociales, la cultura cívica, la cultura ciudadana
o el civismo son un conjunto de valores y prácticas que dan sustento
a la democracia.
La cultura cívica es más que el ejercicio del sufragio
y el respeto a los símbolos patrios. También significa
pedir cuentas a los funcionarios públicos de su gestión,
participar en la toma de decisiones y respetar a quienes piensan diferente.
En esto coincidieron el vicepresidente de Ideología de ARENA,
René Figueroa; el director ejecutivo de la Fundación Salvadoreña
para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), Álvaro
Guatemala; el presidente de la Comisión de Estudios Legales de
Fusades, Juan Daniel Alemán; el magistrado del Tribunal Supremo
Electoral Eugenio Chicas; el efemelenista Sigfrido Reyes; la dirigente
del PDC Guadalupe Martínez; y el diputado del PCN Francisco Merino.
Si enseñar civismo significa dar a conocer los procedimientos,
los valores y las reglas de la democracia, Vértice quiso saber:
¿Quién fomenta el civismo en nuestro país?, ¿cómo
lo hace? ¿lo está haciendo bien? y si lo hace mal
¿qué consecuencias puede traer esto al país?
Pequeños ciudadanos
Cada dos años, los alumnos de las escuelas públicas, donde
se imparte educación cívica, viven su propia fiesta electoral.
Los estudiantes de tercer ciclo forman partidos políticos, eligen
candidatos y elaboran plataformas de gobierno.
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Limitaciones. Los esfuerzos por
inculcar la cultura cívica a la población rural
aún son muy limitados.
Foto EDH /ARCHIVO
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Mediante el voto secreto eligen a quienes los representarán
en el Consejo Directivo Escolar de su centro, que estará al lado
de padres y maestros.
Los funcionarios estudiantiles tienen dos años para gobernar
y, así, cumplir las promesas hechas a sus compañeros.
Esta pizca de democracia no existiría en las escuelas si en enero
de 2002 la Comisión de Cultura y Educación de la Asamblea
Legislativa, en su dictamen No 97, no hubiera recomendado al Ministerio
de Educación que incluyera en los programas educativos asignaturas
que fomentaran los valores morales y cívicos.
En respuesta a este llamado, la entonces Ministra de Educación
Evelyn Jacir de Lovo envió una carta a dicha comisión
para informar que a partir de ese año se comenzaría a
impartir la asignatura de Moral y Cívica de primero a noveno
grado, y al año siguiente en bachillerato.
Para el diputado Francisco Merino, la reincorporación de esta
materia resultó ser un acierto, pero se hizo bastante tarde:
10 años después de la firma de los Acuerdos de Paz.
Merino cree que las carencias en cultura cívica que hay entre
los salvadoreños se deben a que justo cuando inició el
conflicto, en 1979, una reforma educativa suprimió dicha materia
de la enseñanza formal.
Tanto Merino como René Figueroa creen que los salvadoreños
perdieron muchos valores cívicos durante la guerra y esto salió
a flote tras la firma de los Acuerdos, cuando se cayó en la cuenta
de que la violencia ya no era generada por el conflicto sino por la
delincuencia y la descomposición social.
Sin embargo, Merino, Figueroa y Guadalupe Martínez consideran
que las nuevas generaciones están recuperando los valores que
sus predecesores perdieron, gracias a la educación que están
recibiendo.
Sigfrido Reyes, del FMLN, cree que a pesar de las reformas educativas
aún se descuida la formación en valores ciudadanos.
Pero la responsabilidad de fomentar el civismo no recae exclusivamente
sobre las autoridades de educación. Juan Daniel Alemán,
de Fusades, opina que las dos piedras angulares para difundir la cultura
cívica en una sociedad democrática son la escuela y la
familia.
El magistrado del Tribunal Supremo Electoral por el FMLN, Eugenio Chicas,
estima que el fomento de la cultura cívica es un tema de nación
en el que todas las instituciones de la sociedad, incluidos los medios
de comunicación y las iglesias, tienen un papel que desempeñar.
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LIntolerancia. A 13 años
de los Acuerdos de Paz, hay rezagos de la guerra.
Foto EDH /ARCHIVO
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Sin embargo, el TSE hace lo suyo mediante programas
en los que enseña los procedimientos propios de un evento electoral.
Mientras tanto, René Figueroa es de la opinión que los
partidos políticos también son actores importantes en
la construcción de la cultura cívica. Para él,
si la campaña es de altura, de respeto, con propuestas
concretas, la gente se siente motivada (para ir a votar).
Sin embargo, todos los entrevistados coinciden al señalar que
la cultura cívica va más allá de la emisión
del sufragio. Según Alemán, el concepto de civismo es
toda una identidad, una cultura en la que se observan valores como la
tolerancia ciudadana y la solidaridad.
Para este profesional, esos valores son necesarios tanto para que una
persona decida ir a votar como para que cumpla un reglamento como el
de Tránsito, por citar un caso. Alemán pone un ejemplo:
Respetar los semáforos también es parte de la cultura
cívica.
El tribunal educador
En 2004, cientos de niños y niñas participaron en las
elecciones infantiles que se realizaron en el marco de las presidenciales.
El ensayo es visto con buenos ojos por analistas y políticos,
pero les resulta insuficiente.
Por eso, el Tribunal Supremo Electoral planea contar con una nueva Dirección
con el objetivo de fortalecer el civismo en el país. El ente
colegiado tiene, desde hace varios años, con un programa a través
del cuál los alumnos de primaria y secundaria aprenden el procedimiento
a seguir para emitir el voto.
Para este trabajo, el TSE ha contado con la colaboración de diversas
organizaciones no gubernamentales, como el Consorcio de ONG de Educación
Cívica (Mesas ciudadanas). Sin embargo, Eugenio Chicas reconoce
que el TSE no es la única institución preocupada por este
tema y recuerda que también Fusades y la Asociación Nacional
de la Empresa Privada (ANEP) se han interesado en el tema de la democracia
y pueden contribuir en la misma dirección.
Más allá del voto
El sufragio es importante, pero la democracia se hace todos los días.
Así se resume la visión de Álvaro Guatemala respecto
de la cultura cívica. Para él, la democracia está
en permanente construcción y el civismo no es algo que se deba
inculcar con miras a un evento electoral, ni sólo entre los potenciales
votantes. También los aspirantes a cargos públicos deben
ser educados al respecto.
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Inusual. Hasta el año pasado,
el país tenía altos niveles de abstención.
Foto EDH /ARCHIVO
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Si el ciudadano debe saber qué se le ofrece y
quién se lo ofrece, el funcionario público debe presentar
una oferta de gestión clara, y preocuparse por conocer a sus
representados para, en su momento, rendirles cuentas. Como el director
ejecutivo de Fusades, al funcionario electo popularmente, al Presidente,
se le llama mandatario porque la ciudadanía le da el mandato
para que la represente.
Y es precisamente entre los que reciben ese mandato y los que aspiran
a recibirlo que la falta de cultura cívica puede quedar en evidencia
durante las campañas electorales, como lo señala Guadalupe
Martínez.
La pedecista, recriminada por el FMLN tras firmar junto a Joaquín
Villalobos el pacto de San Andrés con el gobierno del ex presidente
Armando Calderón Sol, cree que la intolerancia de los dos partidos
más importantes del país ha sido transmitida a los ciudadanos.
Esto, añade, menoscaba la cultura cívica.
Los partidos políticos, que también son responsables de
la formación cívica de los ciudadanos, sean estos militantes
o no, deben realizar una labor educativa no sólo en época
de campaña, sino durante todo el año, según el
comentario de Sigfrido Reyes.
Él y Figueroa aseguran que sus respectivos partidos realizan
una labor educativa constante y no sólo entre sus simpatizantes.
Cuando uno va a una comunidad siempre habla de los principios,
de los valores, de solidaridad, del aspecto ideológico, del respeto
a las instituciones del Estado, explica Figueroa.
Por su parte, Reyes asegura que el FMLN no se limita a hacer un papel
electoral, sino que hace una labor de conscientización a lo largo
de todo el año para enseñar a las personas cuáles
son sus derechos como ciudadanos.
Si el país cuenta con esfuerzos provenientes de partidos políticos
e instituciones como el Ministerio de Educación para difundir
la cultura cívica, cabe preguntarse ¿cuán efectivos
resultan estos esfuerzos? y ¿qué clase de frutos están
dando?
COSECHA Cívica
Cada lunes, los estudiantes de los jardines infantiles públicos
son instruidos por sus maestras en diferentes valores como solidaridad,
respeto y compañerismo.
El diputado Francisco Merino cree que si las actuales generaciones empiezan
a dar muestras de conocer a qué tienen derecho como ciudadanos
de un país democrático, los futuros votantes serán
aún más exigentes con sus predecesores. Para Merino, los
estudiantes que reciben educación cívica desde la parvularia
superarán con creces la deficiencia de valores que se generó
a raíz del conflicto armado.
Durante los próximos años habrá una ciudadanía
más consciente de sus derechos y deberes, afirma Merino.
Según este diputado, los niños y adolescentes de hoy tendrán
tiempo suficiente para interiorizar los valores cívicos gracias
a un proceso educativo de años. Eso es lo que nos permite
expresar que sí hay avances (en materia de formación cívica),
argumenta el pecenista.
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Más que símbolos
patrios
La página web del Tribunal Supremo Electoral ofrece a los
visitantes un concepto de cultura cívico-política
que coincide con el expresado por los entrevistados: El
modelo cívico supone... la existencia de individuos activos
e interesados (en política), pero al mismo tiempo responsables
y solidarios.
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La visión optimista de Merino es compartida,
en cierta forma, por Guadalupe Martínez. Ella ve en los estudiantes
de tercer ciclo una generación más analítica y
menos apasionada. Pero cree que desde la educación formal todavía
se puede hacer más.
Pero no todas las tareas pendientes son achacadas a la ausencia de programas
oficiales del ministerio de Educación.
Martínez señala que los políticos, que deberían
enseñar a la ciudadanía a vivir en democracia y a tolerar
al oponente, siguen protagonizando debates en los que descalifican
al otro por la vía del maltrato, el insulto y la ridiculización.
Sumado a esto, los funcionarios electos a través del sufragio
aún no son conscientes de que la confianza que el elector deposita
en ellos merece y exige la presentación de resultados.
Para la pedecista, la rendición de cuentas no consiste solo en
publicar los balances de una alcaldía o un ministerio en el internet,
sino demostrar la incidencia que los gastos realizados tuvieron en la
sociedad, el municipio y el país. Martínez lamenta que
esta práctica aún no sea parte de la cultura de los partidos.
Otra de las tareas pendientes que tienen los partidos y los políticos,
en cuanto a predicar el civismo con el ejemplo, es la de estimular y
tomar en cuenta la participación de los ciudadanos.
René Figueroa afirma que si una alcaldía realiza cabildos
abiertos contribuye a generar una cultura participativa.
Sin embargo, estos cabildos no suelen ser eventos en los que la autoridad
local tome una decisión después de haber escuchado la
opinión de los ciudadanos
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Pendiente. Los políticos
aún no interiorizan ciertas prácticas cívicas.
Foto EDH /ARCHIVO
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Según el Consorcio de ONG de Educación
Cívica (Concivica), en la mayoría de los casos los cabildos
abiertos son utilizados por las alcaldías para presentar a los
ciudadanos las decisiones que ya han sido aprobadas por los concejos.
El efemelenista Sigfrido Reyes no descarta que en la última década
el país haya dado pasos importantes en materia de cultura cívica,
pero cree que aún hay sectores de la sociedad que no participan
en política y se mantienen pasivos.
Reyes considera que esos sectores de la población, a raíz
del desconocimiento de sus derechos y capacidades, son sujetos
de la demagogia, del engaño y son alucinados por la propaganda.
El Voto a conciencia
¿Tomarán en cuenta los salvadoreños las plataformas
de los partidos al votar para elegir concejos y diputados en marzo de
2006?
Francisco Merino ve a la ciudadanía salvadoreña como una
población cada vez más consciente de sus derechos. Sin
embargo, considera que la mayoría de salvadoreños no tiene
la suficiente educación como para votar de forma diferenciada,
para alcaldes y diputados. Algo que sí se empieza a observar
entre ciudadanos con mayor nivel educativo.
El reto de fortalecer la cultura cívica continúa. Los
cambios, entre ciudadanos y políticos, no sucederán de
la noche a la mañana. Álvaro Guatemala reconoce que habrá
que tener paciencia, pero con paso seguro y todos los días,
porque la construcción de la democracia nunca termina.
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Camino al civismo
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En la medida que un país
está más educado y tiene cultura cívica,
elegirá mejor a sus representantes
Álvaro Guatemala - Fusades
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La cultura cívica
será producto de cómo la ciudadanía capte
la transformación de las instituciones
Eugenio Chicas - TSE
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Consideramos que no solo
para la época de campaña (electoral) debe aflorar
este sentimiento
René Figueroa - ARENA
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Para los próximos
años habrá una ciudadanía más consciente
de sus derechos y deberes...
Francisco Merino - PCN
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La cultura cívica
es todavía un reto para que sectores significativos de
la población dejen de ser sectores pasivos
Sigfrido Reyes - FMLN
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La presentación
es una novedad. Aún no es parte de la cultura de los partidos
ni de los políticos
Guadalupe Martínez - PDC
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Alcaldes y ciudadanos, al taller de civismo
Las organizaciones no gubernamentales también
dedican esfuerzos a la educación cívica de los salvadoreños.
Para la realización de elecciones estudiantiles, el TSE ha contado
con la colaboración de las organizaciones agrupadas en el Consorcio
de Organizaciones no Gubernamentales de Educación Cívica
(Concivica).
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Cabildo abierto. Esta es una forma
de participación ciudadana.
Foto EDH /ARCHIVO
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Una de las organizaciones de este grupo es la Iniciativa
Social para la Democracia (ISD). El vocero de ésta, Ramón
Villalta, asegura que por medio de un diagnóstico se detectó
que en los municipios estudiados no se toma en cuenta la opinión
de los ciudadanos para decidir los proyectos que se realizarán.
Además, este trabajador social encontró que los ciudadanos
desconocían lo que significa ejercer la ciudadanía. Si
elegí puedo pedir cuentas y puedo participar en la toma de decisiones.
Así explica Villalta el concepto.
Tras los resultados del diagnóstico, el trabajo de esta ONG se
encaminó a dar educación cívica a gobernantes y
a gobernados. Mientras a los primeros se les enseña que no deben
imponerse, a los segundos se les indica que deben participar, pero a
la vez ser tolerante y moderados.
También se pretende que el ciudadano aprenda a pedir cuentas
y que el gobernante regule y facilite el acceso a la información
de su gestión.
Hasta el momento, la ISD ha realizado este trabajo en 13 municipios
de los departamentos de Cuscatlán y La Paz.
Esto deja en evidencia que el alcance del trabajo de estas organizaciones
es limitado.
Villalta asegura que las acciones de la ISD y Concivica son apartidistas.
Sin embargo, la pedecista Guadalupe Martínez cree que estas ONG
tienen una visión polarizada del país.
Por su parte, Villalta asegura que su trabajo se ha realizado en alcaldías
gobernadas por diferentes partidos, lo que según él comprueba
su argumento. Además, cuando se invita a los candidatos de distintos
institutos a presentar sus proyectos a la ciudadanía, se tiene
como regla la ausencia de colores y símbolos partidarios.
Voto
2006 municipales-Legislativas
No todos los alumnos reciben clase de Cívica
¿Desde
enero de 2002 es obligación que las escuelas y colegios privados
incluyan en los currículos el tema de cultura cívica.
Sin embargo, el 30 por ciento de alumnos del país no recibe estos
conceptos, según la Investigación de Asesores Pedagógicos
hecha en junio de 2005.
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Dinámicas Los juegos en
grupo ayudan a practicar la tolerancia, el respeto y la solidaridad
entre los jóvenes.
Foto EDH /ARCHIVO
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Cristelina
Henríquez, técnica educativa de la Jefatura Académica
del Ministerio de Educación (Mined), explica que en teoría
todos los docentes deberían impartir los valores cívicos.
Sin embargo, desde mi oficina no le puedo garantizar que todos
lo hagan. Ya el estudio nos da un parámetro de cómo estamos,
explica la especialista.
Los docentes de las escuelas privadas, a partir de la orden del Ministerio,
fueron capacitados en ese tema. El proyecto piloto se puso en marcha
en Juayúa, Sonsonate.
Ya en 2003, todos los centros de estudios utilizaban el programa.
El problema es que los controles que ejecuta el Mined no son diarios
y se encuentran con maestros que le dan preferencia a otras asignaturas.
Análisis de currículos
Hernández acaba de terminar su propio análisis de los
planes de estudio que en la actualidad reciben los alumnos. Los resultados,
por un lado, son alentadores; pero por otro, reflejan deficiencias.
Por ejemplo, el tema de Valores, dentro de la materia Estudios Sociales,
se encuentra incorporado en el plan de estudios desde parvularia hasta
la educación media.
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Incentivo. Los alumnos deben expresarse
sobre los conceptos que reciben.
Foto EDH /ARCHIVO
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Pero
en el tema de Participación dentro de la misma materia, la especialista
encontró que sólo en parvularia, primero y noveno grados
promueven esa conducta.
Al hablar de la democracia, los estudiantes de bachillerato deben enfrentar
el concepto de participación política y comprender el
trabajo de los partidos.
Esto a pesar de que el concepto de participación no esté
incluido en todos los grados de estudio.
El documento, que es preparado como un informe ministerial, indica que
los alumnos no reciben orientación sobre cómo pedirle
cuentas a sus gobernantes, a pesar de que se les motiva a conocer el
funcionamiento de las instituciones del Estado.
Crear procesos eleccionarios en los centros de estudio es sólo
una manera de educarlos en Cívica. Ellos deberían seguir
el proceso de administración a sus gobernantes y analizar los
resultados de las gestiones, finaliza Henríquez.
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