20 de noviembre de 2005


Voto 2006 municipales-Legislativas
Constructores de la democracia

¿Tiene cultura cívica el salvadoreño? ¿Se informa sobre las plataformas políticas de los candidatos antes de marcar una bandera en la papeleta de votación?, ¿o vota simplemente porque un eslogan o una cuña de radio le parecen atractivas? Aunque el Ministerio de Educación incorporó el civismo en los programas educativos hace tres años, políticos y analistas coinciden cuando afirman que todavía hay lecciones sobre
civismo que hace falta enseñar y aprender

Lilian Martínez/Lorena Baires
vertice@elsalvador.com


Ciudadanos del futuro. El Tribunal Supremo Electoral, las ONG y la empresa privada han procurado que los niños vivan la experiencia de votar. Foto EDH /ARCHIVO

“Fiesta cívica”. Este concepto es mencionado miles de veces durante los eventos electorales de nuestro país. Aunque los medios de comunicación y la mayoría de salvadoreños solemos confundir cultura cívica con cultura electoral, el civismo es más que votar el día de los comicios.
Para las Ciencias Sociales, la cultura cívica, la cultura ciudadana o el civismo son un conjunto de valores y prácticas que dan sustento a la democracia.

La cultura cívica es más que el ejercicio del sufragio y el respeto a los símbolos patrios. También significa pedir cuentas a los funcionarios públicos de su gestión, participar en la toma de decisiones y respetar a quienes piensan diferente.

En esto coincidieron el vicepresidente de Ideología de ARENA, René Figueroa; el director ejecutivo de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), Álvaro Guatemala; el presidente de la Comisión de Estudios Legales de Fusades, Juan Daniel Alemán; el magistrado del Tribunal Supremo Electoral Eugenio Chicas; el efemelenista Sigfrido Reyes; la dirigente del PDC Guadalupe Martínez; y el diputado del PCN Francisco Merino.

Si enseñar civismo significa dar a conocer los procedimientos, los valores y las reglas de la democracia, Vértice quiso saber: ¿Quién fomenta el civismo en nuestro país?, ¿cómo lo hace? ¿lo está haciendo bien? y —si lo hace mal— ¿qué consecuencias puede traer esto al país?
Pequeños ciudadanos

Cada dos años, los alumnos de las escuelas públicas, donde se imparte educación cívica, viven su propia fiesta electoral. Los estudiantes de tercer ciclo forman partidos políticos, eligen candidatos y elaboran plataformas de gobierno.

Limitaciones. Los esfuerzos por inculcar la cultura cívica a la población rural aún son muy limitados. Foto EDH /ARCHIVO

Mediante el voto secreto eligen a quienes los representarán en el Consejo Directivo Escolar de su centro, que estará al lado de padres y maestros.

Los funcionarios estudiantiles tienen dos años para gobernar y, así, cumplir las promesas hechas a sus compañeros.

Esta pizca de democracia no existiría en las escuelas si en enero de 2002 la Comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Legislativa, en su dictamen No 97, no hubiera recomendado al Ministerio de Educación que incluyera en los programas educativos asignaturas que fomentaran los valores morales y cívicos.

En respuesta a este llamado, la entonces Ministra de Educación Evelyn Jacir de Lovo envió una carta a dicha comisión para informar que a partir de ese año se comenzaría a impartir la asignatura de Moral y Cívica de primero a noveno grado, y al año siguiente en bachillerato.

Para el diputado Francisco Merino, la reincorporación de esta materia resultó ser un acierto, pero se hizo bastante tarde: 10 años después de la firma de los Acuerdos de Paz.

Merino cree que las carencias en cultura cívica que hay entre los salvadoreños se deben a que justo cuando inició el conflicto, en 1979, una reforma educativa suprimió dicha materia de la enseñanza formal.

Tanto Merino como René Figueroa creen que los salvadoreños perdieron muchos valores cívicos durante la guerra y esto salió a flote tras la firma de los Acuerdos, cuando se cayó en la cuenta de que la violencia ya no era generada por el conflicto sino por la delincuencia y la descomposición social.

Sin embargo, Merino, Figueroa y Guadalupe Martínez consideran que las nuevas generaciones están recuperando los valores que sus predecesores perdieron, gracias a la educación que están recibiendo.

Sigfrido Reyes, del FMLN, cree que a pesar de las reformas educativas aún se descuida la formación en valores ciudadanos.

Pero la responsabilidad de fomentar el civismo no recae exclusivamente sobre las autoridades de educación. Juan Daniel Alemán, de Fusades, opina que las dos piedras angulares para difundir la cultura cívica en una sociedad democrática son la escuela y la familia.

El magistrado del Tribunal Supremo Electoral por el FMLN, Eugenio Chicas, estima que el fomento de la cultura cívica es un tema de nación en el que todas las instituciones de la sociedad, incluidos los medios de comunicación y las iglesias, tienen un papel que desempeñar.

LIntolerancia. A 13 años de los Acuerdos de Paz, hay rezagos de la guerra. Foto EDH /ARCHIVO

Sin embargo, el TSE hace lo suyo mediante programas en los que enseña los procedimientos propios de un evento electoral.

Mientras tanto, René Figueroa es de la opinión que los partidos políticos también son actores importantes en la construcción de la cultura cívica. Para él, “si la campaña es de altura, de respeto, con propuestas concretas, la gente se siente motivada (para ir a votar)”.

Sin embargo, todos los entrevistados coinciden al señalar que la cultura cívica va más allá de la emisión del sufragio. Según Alemán, el concepto de civismo es toda una identidad, una cultura en la que se observan valores como la tolerancia ciudadana y la solidaridad.

Para este profesional, esos valores son necesarios tanto para que una persona decida ir a votar como para que cumpla un reglamento como el de Tránsito, por citar un caso. Alemán pone un ejemplo: “Respetar los semáforos también es parte de la cultura cívica”.

El tribunal educador


En 2004, cientos de niños y niñas participaron en las elecciones infantiles que se realizaron en el marco de las presidenciales. El ensayo es visto con buenos ojos por analistas y políticos, pero les resulta insuficiente.

Por eso, el Tribunal Supremo Electoral planea contar con una nueva Dirección con el objetivo de fortalecer el civismo en el país. El ente colegiado tiene, desde hace varios años, con un programa a través del cuál los alumnos de primaria y secundaria aprenden el procedimiento a seguir para emitir el voto.

Para este trabajo, el TSE ha contado con la colaboración de diversas organizaciones no gubernamentales, como el Consorcio de ONG de Educación Cívica (Mesas ciudadanas). Sin embargo, Eugenio Chicas reconoce que el TSE no es la única institución preocupada por este tema y recuerda que también Fusades y la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) se han interesado en el tema de la democracia y pueden contribuir en la misma dirección.

Más allá del voto


El sufragio es importante, pero la democracia se hace todos los días. Así se resume la visión de Álvaro Guatemala respecto de la cultura cívica. Para él, la democracia está en permanente construcción y el civismo no es algo que se deba inculcar con miras a un evento electoral, ni sólo entre los potenciales votantes. También los aspirantes a cargos públicos deben ser educados al respecto.

Inusual. Hasta el año pasado, el país tenía altos niveles de abstención. Foto EDH /ARCHIVO

Si el ciudadano debe saber qué se le ofrece y quién se lo ofrece, el funcionario público debe presentar una oferta de gestión clara, y preocuparse por conocer a sus representados para, en su momento, rendirles cuentas. Como el director ejecutivo de Fusades, “al funcionario electo popularmente, al Presidente, se le llama mandatario porque la ciudadanía le da el mandato para que la represente”.

Y es precisamente entre los que reciben ese mandato y los que aspiran a recibirlo que la falta de cultura cívica puede quedar en evidencia durante las campañas electorales, como lo señala Guadalupe Martínez.

La pedecista, recriminada por el FMLN tras firmar junto a Joaquín Villalobos el pacto de San Andrés con el gobierno del ex presidente Armando Calderón Sol, cree que la intolerancia de los dos partidos más importantes del país ha sido transmitida a los ciudadanos. Esto, añade, menoscaba la cultura cívica.

Los partidos políticos, que también son responsables de la formación cívica de los ciudadanos, sean estos militantes o no, deben realizar una labor educativa no sólo en época de campaña, sino durante todo el año, según el comentario de Sigfrido Reyes.

Él y Figueroa aseguran que sus respectivos partidos realizan una labor educativa constante y no sólo entre sus simpatizantes.

“Cuando uno va a una comunidad siempre habla de los principios, de los valores, de solidaridad, del aspecto ideológico, del respeto a las instituciones del Estado”, explica Figueroa.

Por su parte, Reyes asegura que el FMLN no se limita a hacer un papel electoral, sino que hace una labor de conscientización a lo largo de todo el año para enseñar a las personas cuáles son sus derechos como ciudadanos.
Si el país cuenta con esfuerzos provenientes de partidos políticos e instituciones como el Ministerio de Educación para difundir la cultura cívica, cabe preguntarse ¿cuán efectivos resultan estos esfuerzos? y ¿qué clase de frutos están dando?

COSECHA Cívica


Cada lunes, los estudiantes de los jardines infantiles públicos son instruidos por sus maestras en diferentes valores como solidaridad, respeto y compañerismo.

El diputado Francisco Merino cree que si las actuales generaciones empiezan a dar muestras de conocer a qué tienen derecho como ciudadanos de un país democrático, los futuros votantes serán aún más exigentes con sus predecesores. Para Merino, los estudiantes que reciben educación cívica desde la parvularia superarán con creces la deficiencia de valores que se generó a raíz del conflicto armado.

“Durante los próximos años habrá una ciudadanía más consciente de sus derechos y deberes”, afirma Merino. Según este diputado, los niños y adolescentes de hoy tendrán tiempo suficiente para interiorizar los valores cívicos gracias a un proceso educativo de años. “Eso es lo que nos permite expresar que sí hay avances (en materia de formación cívica)”, argumenta el pecenista.

Más que símbolos patrios
La página web del Tribunal Supremo Electoral ofrece a los visitantes un concepto de cultura cívico-política que coincide con el expresado por los entrevistados: “El modelo cívico supone... la existencia de individuos activos e interesados (en política), pero al mismo tiempo responsables y solidarios”.

La visión optimista de Merino es compartida, en cierta forma, por Guadalupe Martínez. Ella ve en los estudiantes de tercer ciclo una generación más analítica y menos apasionada. Pero cree que desde la educación formal todavía se puede hacer más.

Pero no todas las tareas pendientes son achacadas a la ausencia de programas oficiales del ministerio de Educación.
Martínez señala que los políticos, que deberían enseñar a la ciudadanía a vivir en democracia y a tolerar al oponente, siguen protagonizando debates en los que “descalifican al otro por la vía del maltrato, el insulto y la ridiculización”.

Sumado a esto, los funcionarios electos a través del sufragio aún no son conscientes de que la confianza que el elector deposita en ellos merece —y exige— la presentación de resultados.

Para la pedecista, la rendición de cuentas no consiste solo en publicar los balances de una alcaldía o un ministerio en el internet, sino demostrar la incidencia que los gastos realizados tuvieron en la sociedad, el municipio y el país. Martínez lamenta que esta práctica aún no sea parte de la cultura de los partidos.

Otra de las tareas pendientes que tienen los partidos y los políticos, en cuanto a predicar el civismo con el ejemplo, es la de estimular y tomar en cuenta la participación de los ciudadanos.

René Figueroa afirma que si una alcaldía realiza cabildos abiertos contribuye a generar una cultura participativa.
Sin embargo, estos cabildos no suelen ser eventos en los que la autoridad local tome una decisión después de haber escuchado la opinión de los ciudadanos

Pendiente. Los políticos aún no interiorizan ciertas prácticas cívicas. Foto EDH /ARCHIVO

Según el Consorcio de ONG de Educación Cívica (Concivica), en la mayoría de los casos los cabildos abiertos son utilizados por las alcaldías para presentar a los ciudadanos las decisiones que ya han sido aprobadas por los concejos.

El efemelenista Sigfrido Reyes no descarta que en la última década el país haya dado pasos importantes en materia de cultura cívica, pero cree que aún hay sectores de la sociedad que no participan en política y se mantienen “pasivos”.

Reyes considera que esos sectores de la población, a raíz del desconocimiento de sus derechos y capacidades, “son sujetos de la demagogia, del engaño y son alucinados por la propaganda”.

El Voto a conciencia


¿Tomarán en cuenta los salvadoreños las plataformas de los partidos al votar para elegir concejos y diputados en marzo de 2006?

Francisco Merino ve a la ciudadanía salvadoreña como una población cada vez más consciente de sus derechos. Sin embargo, considera que la mayoría de salvadoreños no tiene la suficiente educación como para votar de forma diferenciada, para alcaldes y diputados. Algo que sí se empieza a observar entre ciudadanos con mayor nivel educativo.

El reto de fortalecer la cultura cívica continúa. Los cambios, entre ciudadanos y políticos, no sucederán de la noche a la mañana. Álvaro Guatemala reconoce que habrá que tener paciencia, pero “con paso seguro y todos los días”, porque la construcción de la democracia nunca termina.

Camino al civismo
“En la medida que un país está más educado y tiene cultura cívica, elegirá mejor a sus representantes”
Álvaro Guatemala - Fusades
“La cultura cívica será producto de cómo la ciudadanía capte la transformación de las instituciones ”
Eugenio Chicas - TSE
“Consideramos que no solo para la época de campaña (electoral) debe aflorar este sentimiento”
René Figueroa - ARENA
“Para los próximos años habrá una ciudadanía más consciente de sus derechos y deberes...”
Francisco Merino - PCN
“La cultura cívica es todavía un reto para que sectores significativos de la población dejen de ser sectores pasivos”
Sigfrido Reyes - FMLN
“La presentación es una novedad. Aún no es parte de la cultura de los partidos ni de los políticos ”
Guadalupe Martínez - PDC

Alcaldes y ciudadanos, al taller de civismo

Las organizaciones no gubernamentales también dedican esfuerzos a la educación cívica de los salvadoreños.
Para la realización de elecciones estudiantiles, el TSE ha contado con la colaboración de las organizaciones agrupadas en el Consorcio de Organizaciones no Gubernamentales de Educación Cívica (Concivica).

Cabildo abierto. Esta es una forma de participación ciudadana. Foto EDH /ARCHIVO

Una de las organizaciones de este grupo es la Iniciativa Social para la Democracia (ISD). El vocero de ésta, Ramón Villalta, asegura que por medio de un diagnóstico se detectó que en los municipios estudiados no se toma en cuenta la opinión de los ciudadanos para decidir los proyectos que se realizarán.

Además, este trabajador social encontró que los ciudadanos desconocían lo que significa ejercer la ciudadanía. “Si elegí puedo pedir cuentas y puedo participar en la toma de decisiones”. Así explica Villalta el concepto.

Tras los resultados del diagnóstico, el trabajo de esta ONG se encaminó a dar educación cívica a gobernantes y a gobernados. Mientras a los primeros se les enseña que no deben imponerse, a los segundos se les indica que deben participar, pero a la vez ser tolerante y moderados.

También se pretende que el ciudadano aprenda a pedir cuentas y que el gobernante regule y facilite el acceso a la información de su gestión.

Hasta el momento, la ISD ha realizado este trabajo en 13 municipios de los departamentos de Cuscatlán y La Paz.
Esto deja en evidencia que el alcance del trabajo de estas organizaciones es limitado.

Villalta asegura que las acciones de la ISD y Concivica son apartidistas. Sin embargo, la pedecista Guadalupe Martínez cree que estas ONG tienen una visión polarizada del país.

Por su parte, Villalta asegura que su trabajo se ha realizado en alcaldías gobernadas por diferentes partidos, lo que según él comprueba su argumento. Además, cuando se invita a los candidatos de distintos institutos a presentar sus proyectos a la ciudadanía, se tiene como regla la ausencia de colores y símbolos partidarios.


Voto 2006 municipales-Legislativas
No todos los alumnos reciben clase de Cívica

¿Desde enero de 2002 es obligación que las escuelas y colegios privados incluyan en los currículos el tema de cultura cívica. Sin embargo, el 30 por ciento de alumnos del país no recibe estos conceptos, según la Investigación de Asesores Pedagógicos hecha en junio de 2005.

Dinámicas Los juegos en grupo ayudan a practicar la tolerancia, el respeto y la solidaridad entre los jóvenes. Foto EDH /ARCHIVO

Cristelina Henríquez, técnica educativa de la Jefatura Académica del Ministerio de Educación (Mined), explica que en teoría todos los docentes deberían impartir los valores cívicos.

Sin embargo, “desde mi oficina no le puedo garantizar que todos lo hagan. Ya el estudio nos da un parámetro de cómo estamos”, explica la especialista.

Los docentes de las escuelas privadas, a partir de la orden del Ministerio, fueron capacitados en ese tema. El proyecto piloto se puso en marcha en Juayúa, Sonsonate.

Ya en 2003, todos los centros de estudios utilizaban el programa.

El problema es que los controles que ejecuta el Mined no son diarios y se encuentran con maestros que le dan preferencia a otras asignaturas.

Análisis de currículos


Hernández acaba de terminar su propio análisis de los planes de estudio que en la actualidad reciben los alumnos. Los resultados, por un lado, son alentadores; pero por otro, reflejan deficiencias.

Por ejemplo, el tema de Valores, dentro de la materia Estudios Sociales, se encuentra incorporado en el plan de estudios desde parvularia hasta la educación media.

Incentivo. Los alumnos deben expresarse sobre los conceptos que reciben. Foto EDH /ARCHIVO

Pero en el tema de Participación dentro de la misma materia, la especialista encontró que sólo en parvularia, primero y noveno grados promueven esa conducta.

Al hablar de la democracia, los estudiantes de bachillerato deben enfrentar el concepto de participación política y comprender el trabajo de los partidos.

Esto a pesar de que el concepto de participación no esté incluido en todos los grados de estudio.

El documento, que es preparado como un informe ministerial, indica que los alumnos no reciben orientación sobre cómo pedirle cuentas a sus gobernantes, a pesar de que se les motiva a conocer el funcionamiento de las instituciones del Estado.

“Crear procesos eleccionarios en los centros de estudio es sólo una manera de educarlos en Cívica. Ellos deberían seguir el proceso de administración a sus gobernantes y analizar los resultados de las gestiones”, finaliza Henríquez.

 

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