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INTERNACIONAL
A bordo de un ultraliviano
En un vuelo para salvar mariposas
Este
aventurero se embarcó en un reto que tenía la finalidad
de demostrar los problemas por los que atraviesan las mariposas monarcas
en su tradicional vuelo de emigración. Logró generar conciencia
ecológica; aunque, hacen falta esfuerzos
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| Papalotzin. En
este ultraliviano el piloto se percató de que el uso de pesticidas
y la tala afectan a las monarcas.Foto
EDH /NYT |
Francisco Gutiérrez tiene dificultades para expresar
con precisión cuándo se le ocurrió la idea. Fue
hace seis años y le llegó lentamente.
Como un experto planeador y piloto de aviones ultraligeros de las montañas
donde hibernan las mariposas monarcas, sentía una extraña
afinidad con ellas, y la noción de volar con ellas en su emigración
anual de Canadá a México se convirtió en su deseo
principal.
Por ello, cuando Gutiérrez voló su avión ultraligero,
pintado como una monarca, sobre el santuario de las mariposas, al mediodía
del 3 de noviembre, y lo hizo aterrizar sobre una autopista en la montaña,
marcó la más rara de las experiencias humanas, un sueño
hecho realidad.
Había viajado más de 7,000 kilómetros, desde Montreal
hasta el estado de Michoacán, siguiendo a las mariposas a baja
altitud. Realizó más de 90 horas de vuelo en 72 días,
promediando alrededor de 96 kilómetros diarios, en una hazaña
de la aviación dirigida a llamar la atención hacia la
precaria situación del insecto.
A veces me siento una mariposa, no un hombre comentó
Gutiérrez. Ahora puedo sentir lo que enfrentan en algunas
de las diferentes partes de Canadá, Estados Unidos y México.
Los primeros grupos de mariposas aleteaban hacia los densos bosques
de abetos de este lugar, mientras Gutiérrez aterrizaba para ser
recibido como un héroe por dos gobernadores, representantes de
los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, varios funcionarios
gubernamentales, decenas de niños vestidos como mariposas, bailarines
nativos americanos y un jefe indio Mazahua.
La intención era loable: llamar la atención hacia los
problemas que enfrentan las monarcas.
La tala ilegal sigue degradando las preservas donde hiberna la mariposa.
Los pesticidas usados en Estados Unidos y Canadá continúan
eliminando los cardos con que se alimenta el insecto y donde deposita
sus huevecillos.
Los extremosos inviernos de años recientes, que algunos científicos
creen relacionados con los cambios en el clima causados por los gases
de invernadero, han diezmado a las mariposas en México.
La migración anual de la monarca es un misterio natural. En agosto,
cuando los días se hacen más cortos, las mariposas dejan
de reproducirse y entran en una hibernación sexual. Luego, vuelan
hasta México, regresando siempre a las mismas colinas boscosas
en Michoacán, donde encuentran el equilibrio perfecto de frescura
y humedad para permanecer con vida durante varios meses, sin depositar
huevecillos. Final mente, en marzo, regresan al sur de Estados Unidos,
ponen sus huevecillos y mueren.
Luego, sus descendientes se dirigen hacia el norte con el sol, pasando
por numerosas generaciones durante el verano, hasta que la última
generación siente un indicio de invierno en el aire en agosto,
y comienza el largo regreso a México.
Después de seis años de intentarlo, Gutiérrez,
de 44 años, casi se había dado por vencido respecto a
encontrar patrocinadores para su proyecto, excepto el Fondo Mundial
para la Vida Silvestre. Luego, en junio, el gobernador de Michoacán,
Lázaro Cárdenas Batel, decidió repentinamente respaldar
la idea. El gigante telefónico de México, Telcel, donó
algo de dinero y el trato se concretó rápidamente.
Uno de los puntos notables del vuelo ocurrió en la mañana
del 6 de septiembre, cuando Gutiérrez maniobró su ultraligero,
bautizado como Papalotzin, una palabra indígena para referirse
a las monarcas, sobre las Cataratas del Niágara con una nube
de mariposas debajo de él.
Gutiérrez dijo que las monarcas vuelan en forma muy parecida
a los deslizadores, usando corrientes ascendentes para subir a hasta
entre 1,370 y 1,525 metros de altitud, y luego aprovechan los vientos
para volar. Pueden viajar hasta 144 kilómetros diarios. Su sentido
de la navegación es asombroso. Cuando entran a México,
las mariposas se elevan hasta 3,960 metros mientras se dirigen hacia
las tierras altas.
Gutiérrez siguió a grupos de insectos durante el viaje,
voló por todo tipo de clima, y evitó las tormentas generadas
por huracanes, deteniéndose cuando lo hacían las mariposas.
Aunque el aterrizaje de Gutiérrez generó una sensación
de buena voluntad hacia las mariposas, líderes ecologistas y
políticos afirman que la lucha entre el gobierno y los taladores
está muy lejos de llegar a su fin. El ritmo de la tala disminuyó,
pero continúa, afirmaron.
La Fundación Mundial de la Vida Silvestre creó un fondo
de 6.5 millones de dólares para pagar a las personas que viven
en y en torno a las reservas de las mariposas para que reporten la tala,
en vez de cortar los árboles ellos mismos. Pero los taladores
pagan también sobornos a las autoridades y agricultores locales.
Gutiérrez dijo que no considera que su viaje sea una gran hazaña
para la aviación, nada como el vuelo de Brian Milton en 1998
alrededor del mundo en un ultraligero.
Afirmó que emprendió el viaje solamente para destacar
la necesidad de que los tres países cooperen para salvar a la
mariposa.
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