20 de noviembre de 2005


LA OPINIÓN
Leer no es un castigo

Geraldine Varela
vertice@elsalvador.com

En varias ocasiones estuve a punto de que me expulsaran de la institución en la que estudiaba, pero en lugar de ello me hacían llegar al colegio todos los sábados para leer libros con títulos como "Atrévete a ser diferente"o "Atrévete a ser un triunfador".

No era malo lo que pretendían mis maestros, no eran malos los libros que me hacían leer, pero ahora, al tomar un libro me cuesta no pensar en la lectura como un castigo.
Hace un par de años no podía agarrar un ejemplar por puro placer; leer era sinónimo de tedio, de imposición.

No me ha sido fácil, es más, no me es fácil considerar la lectura como un entretenimiento, como un pasatiempo divertido.

A medida que avanzo en las páginas las historias me atrapan, pero el comienzo de un libro es todo un reto.
Pero mis traumas de niñez no tienen que ver con una realidad irrefutable: en El Salvador existe una aversión a la lectura importante.

No me hace sentir mejor saber que no estoy sola, que hay muchos niños y niñas que carecen de oportunidades
para desarrollar el hábito de lectura y que, además, hay una falta de motivación por parte de sus educadores.

Los programas educativos contemplan una serie de lecturas, pero no hay formas de promoverlas de una manera más positiva, es decir, de una manera para que resulten ser un deleite. Los jóvenes aborrecen la lectura porque no han tenido a su alcance actividades que les interesen en tal práctica.

Según profesionales de la psicología, una de las bases importantes para formar en la
niñez un hábito de lectura es facilitarles obras atractivas de acuerdo a su edad y de acuerdo a sus intereses.
La mitología griega es interesante, cuando se tiene la edad para interesarse en ello.

No tengo moral para decirles impositivamente que lean, sólo puedo aconsejar que lo hagan, que se interesen por un libro.

La lectura es una fuente de inspiración y permite contemplar las cosas desde otra perspectiva, nos introduce a un mundo de fantasías aunque leamos la realidad; nos permite conocer otros países del mundo sin salir del nuestro, otras culturas, otras formas de pensamiento y de vida.

Leer es entretenido, no puede ser inculcado como una obligación o como un castigo.
¿Que si ya superé mi aversión a la lectura?, Sigo en eso.


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