20 de febrero de 2005


Entrevista

“No soy dueño de la verdad”

Juan Enríquez Cabot vino a El Salvador a decir unas cuantas verdades. Habló sobre la
necesidad de conjugar esfuerzos para apostarle a la educación. Vino a incentivar a gobierno, empresarios, padres de familia y estudiantes para entender las carreras exitosas. Narró las experiencias que han tenido países desarrollados y, sobre todo, dijo que tenemos futuro

Ciro Granados
vertice@elsalvador.com

Enríquez Cabot viaja por el mundo predicando que el futuro ya llegó y lo que naciones exitosas han hecho para alcanzar un desarrollo envidiable. Foto EDH


Es de apariencia tranquila y conversación amigable. No se traba con grandilocuencias, aunque lo que esté diciendo sea ciencia pura; tampoco es amigo de los formalismos, y por eso el periodista no debe extrañarse de que este personaje se ponga cómodo, se quite los zapatos y se arrellane en la silla.

Juan es mitad mexicano y mitad estadounidense. Desciende de los famosos Moors Cabot, y sus antecesores han sido hombres y mujeres de letras, de negocios, de política y de pensamiento.

Por ello no es raro que Juan sea un académico, un científico.
Para escribir el libro “Mientras el futuro te alcanza”, se tardó ocho años y tuvo que viajar a muchos países.

El resultado fue demoledor: su obra se ha convertido en un best seller y es de obligada consulta para gobernantes, políticos, analistas, catedráticos, empresarios y todo aquel interesado en conocer que el futuro ya llegó.

En el libro nadie se pierde. No está escrito bajo los tradicionales cánones del aburrimiento en un volumen donde se habla de ciencia y tecnología; más bien tiene una redacción vivaz y atractiva de la cual cuesta despegarse.

El estudioso vino a El Salvador, la semana pasada, para dictar una conferencia sobre lo que sostiene en su obra: que es necesario llegar a niveles altos de conocimiento para poder tener desarrollo económico.

Su tesis se basa en que, en el mundo de hoy —y el de mañana, por ahora— la genética será la rama dominante de la forma de hacer negocios. ¿Cómo? Porque, por ejemplo, al terminar de conocer el genoma humano, es posible modificarlo de tal manera que se puedan evitar o curar enfermedades. Y esto, unido a las investigaciones de códigos genéticos de otras especies, amplía el panorama para la humanidad.

Si a esto le añadimos la tecnología de computadoras, el vehículo del desarrollo se vuelve más rápido. Entonces, los empresarios sabrán qué negocios poner, y a quiénes contratar. Y los estudiantes sabrán qué carreras cursar.
Eso ya lo entendieron naciones de éxito como Singapur, Estados Unidos, Corea, Japón. Ahora falta que lo conozcan y tropicalicen países como El Salvador.

Juan, en esta entrevista, no se limita a las meras cifras, también entra en cuestiones morales.

¿Cómo se dieron cuenta los países de avanzada que el futuro idóneo era el del conocimiento? ¿Por azar, por bolitas de cristal o porque llegó alguien como usted a decirles que lo hicieran?
Por “default”, porque no tenían en qué caerse muertos. Porque no eran autosuficientes en cosas como el agua. No se podían distraer en invertir en pozos petroleros, porque no había petróleo; no podían invertir en subsidios agrarios porque no había campos. Lo último que les quedaba era invertir en su gente... ¡y les salió!

¿Quién debe ser, en estos países, el motor constante de ese cambio que muta a cada rato?

Hay que generar un consenso social de que, si no hacemos esto, las cosas no van a salir bien. Porque en América Latina somos muy dados a “¡que actúe el presidente, el gabinete...!”. Si los padres de familia coreanos pueden invertir la misma cantidad de dinero que el Gobierno en clases extra de inglés y matemáticas ¿por qué nosotros no? La educación es un instrumento de movilidad social y el consenso es muy importante.

¿Quién debe generar ese consenso. Se debe hacer por plebiscito o simplemente la gente irá cayendo en la cuenta?

Creo que hay que hacerlo vía un acuerdo nacional, no un partido u otro, y que llegue quien llegue, se tengan los mismos objetivos. Algo muy importante es no politizarlo.

“No tengo una solución para todos los países. CAda país tendrá una solución distinta. Lo que quiero es generar una serie de preguntas, un debate”
Foto EDH

¿Quién debe dar el primer paso: el gobierno, los padres, los empresarios o los estudiantes?
Todos. La ventaja de una sociedad pequeña como ésta es que puedes sentar en la mesa a la gente que representa cosas, que es legítima. Se puede juntar a mil gentes, a discutir en serio qué hicieron otros países de tamaño similar al de El Salvador y ponerse a pensar en los pasos para hacer eso aquí.

Una visión de país debe ser consensuada. ¿Basta con leer su libro para fijar un rumbo, se le debe consultar a la sociedad o se debe implantar esta decisión por decreto?
No, éste es un libro; yo no soy dueño de la verdad ni tengo una solución para todos los países. Cada país tendrá una solución distinta. Lo que yo quiero hacer es generar una serie de preguntas, un debate, y que la gente, al empezar a debatir, diga: ‘Capaz que para nosotros parte de la salida puede ser ésta”. Y concentrar a mucha gente. Yo mandaría a 50 gentes a Singapur y de paso haría escala en Corea y Tailandia o Bangalore, en la India. Ya no sigan mandando gente a Europa, Europa no tiene un modelo a copiar ahorita para ustedes.

¿Por dónde deben empezar los empresarios para llegar al nivel de negocios del futuro? ¿Importando cerebros o generando primero un mercado al cual satisfacer?

Primero, obligando, a través de sus contrataciones, a que haya estándares académicos. ¿Cómo voy a contratar a alguien? ¿Porque me cae bien? ¿Porque conoce a Federico, que es primo de “La Chata”? ¿O lo voy a contratar porque esta muchacha fue la mejor de su generación? Vamos a empezar por premiar la excelencia académica, especialmente en ciencias y este tipo de cosas. Segundo, armemos un consenso de qué mentes se requieren para importar a corto plazo. ¿Dónde vamos a fijar excelencia? Entonces, en estos sectores sí vamos a competir. Y si van a hacer eso, busquen 100 paquistanos brillantes, 100 hindúes brillantes, 100 chinos brillantes y vean lo que se requiere para que vengan a armar sus negocios. Eso fue lo que hizo Canadá cuando Hong Kong se comenzó a volver una colonia china en vez de inglesa.

¿No le parece que nos estamos acercando demasiado a Dios al comenzar a aprender el idioma de la vida?

Creo que ésa es una pregunta que se hace la humanidad cada vez que hay un avance científico, porque el avance te lleva a que haya religiones que desaparezcan por completo. Las religiones inteligentes, las que sobreviven, son las que se saben adaptar a las verdades que vamos aprendiendo. Si mantienes una religión basada en la estatua que es la que te trae el agua, pero única y exclusivamente si sacrifican a 20 locos, y dejas de sacrificar y de todas maneras viene el agua, pues entonces hay evidencia de que ese dios sangriento no es necesariamente lo que te trae el agua. Si tú fijas tu religión y dices: “Somos el ombligo del mundo y todo gira en torno a nosotros”... y resulta que no, pues tienes un problema de disonancia importante. Al aprender el misterio de la vida aprendemos que la vida es mucho más complicada, mucho más variada, mucho más extensa de lo que pensábamos... que somos parte del ombligo de este universo, pero no somos el ombligo del universo. Yo tendría mucho cuidado con permitir que un pueblo no tenga moral, por un lado, pero que solamente se guíe por la moral y no por la ciencia, por el otro. Creo que tiene que haber un balance.

¿Llegar a estos descubrimientos genéticos y tecnológicos nos acerca más a Dios? ¿A conocerle un poco más o por lo menos a entender quién o qué es Dios?

Hay que pensar con cuidado qué es lo que está pasando en este mundo. Por primera vez estamos empezando a descubrir planetas alrededor de otras estrellas. Hasta hace ocho años no lo sabíamos y resulta que hay muchos planetas, resulta que la vida puede vivir en muchos lugares en distintas circunstancias. Hay que imaginarnos, por un segundo, que encontramos otra forma de vida en algún otro planeta. ¿Es más importante que nosotros? ¿Menos? ¿Está ahí, porque nosotros estamos aquí? ¿Es un instrumento paralelo? ¿Hay una evolución paralela? ¿Qué significa cuando ocho especies de prototipos de ser humano llegan a la extinción?, algunos de los cuales son contemporáneos nuestros. Nosotros llegamos a estar a más o menos 12 mil especímenes de la extinción. Hay que tener cuidado en pensar si algún día no llegaremos a descubrir que la vida es mucho más variada y extensa de lo que nos imaginábamos, que tiene muchas formas y que, al igual que el universo, no gira en torno a nosotros... capaz que la vida tampoco.
Frente a toda esta modernidad, Juan, ¿dónde quedan las anclas del alma?, la religión, por ejemplo.
Las religiones poderosas y las milenarias... Yo no sé si tenga razón la musulmana, la budista, la protestante o la católica; lo que sí sé es que son religiones en evolución, y que lo que fue absoluta palabra hace dos mil o tres mil años, la vemos de una manera algo modificada en algunas instancias en la medida que entendamos más. Entonces, creo que el dogmatismo, en términos religiosos... hubo alguien que usó una frase muy hermosa: ‘Nunca te atrevas a poner un punto y aparte donde Dios colocó una coma’. (Decir) ‘esto es la palabra de Dios y nunca va a cambiar’ es cómo tú y yo interpretamos, en este momento, en este contexto, la palabra. Pero parte de lo que hacemos como especie es que seguimos aprendiendo, y en esa medida el Dios del Viejo Testamento no es el Dios del Nuevo Testamento, es una figura completamente distinta.

¿Pueden congeniar los avances de la genética y la tecnología con la espiritualidad?

Sí. Muchos científicos son muy espirituales. Darwin empezó pensando que iba a hacer un párroco. Muchos de los que estudian Física hoy día entienden que el universo que conocemos, que tiene miles de millones de años luz de tamaño, empezó en una materia que tiene menos de la punta de tu pluma. Y cuando tú puedes generar un universo de este tamaño (partiendo) de materia que cabe en la punta de una pluma, pues hay algo ahí muy especial.
¿Pueden las religiones aprovecharse de estos avances para explicar la existencia de Dios?
Para explicar la existencia de Dios... pues hay gente que lo está haciendo. Creo que siempre y cuando lo hagas con la mente abierta, pues adelante.

Frases de avanzada
Lo que ha hecho este especialista es analizar el éxito de países que entendieron que la tecnología era la gran apuesta en la que debían enfocar sus proyecciones.
A importar neuronas
“Busquen 100 paquistanos, 100 hindúes y 100 chinos brillantes y vean lo que se requiere para que vengan a armar sus negocios”
Ciencia y arte
“Una sociedad que es pura ciencia es aburrida. Y una sociedad que es toda cultura no va a poder mantener su cultura”
Religión
“Las religiones inteligentes, las que sobreviven, son todas las que se saben adaptar a las verdades que
vamos aprendiendo”

¿Es hora de regresar a las sociedades secretas, como los masones... (interrumpe)
Para nada.

... donde siempre, en teoría, propiciaban los grandes aprendizajes?
Para nada. Lo que estoy argumentando es que la sociedad tiene que ser más abierta, que todo mundo tiene que tener educación. Cuando yo era chamaco, iba a la escuela y a la misa todos los días, a las siete de la mañana, y una de las cosas que pasaban es que no teníamos derecho a saber cuál era la palabra de Dios porque se leía en latín, porque se prohibía traducir las biblias; a los que tradujeron las primeras biblias al idioma que nosotros hablamos los acabaron matando por tratar de esparcir esa palabra.
Creo que parte de lo que estoy argumentando con la educación, con la ciencia, es que haya una apertura absoluta de que quien quiera conocer, estudiar y debatir, lo pueda hacer. Y si quieres mantener ciertos principios morales, mantenlos; pero no me obligues a que tenga tu creencia absoluta, porque las sociedades que hacen eso, caso tras caso, acaban siendo un desastre. Si quieres un ejemplo muy específico: España, en 1492, se vuelve el país más poderoso del mundo y lo primero que hace es expulsar a sus principales financieros, investigadores, hidrólogos, consultores, constructores, matemáticos, físicos, botánicos, muchos de los cuales eran judíos o musulmanes; las grandes universidades en España eran musulmanas donde trabajaban los judíos.

¿No nos estamos, acaso, convirtiendo en máquinas sapiens para construir otras máquinas?

No, yo creo que un chamaco, hoy, tiene una cantidad de conocimientos que sería inconcebible para uno de hace 200 años. Y no es porque el chamaco de hoy sea una maquinita. Los chamacos de hoy son más eficaces que nosotros.

Si la tendencia es hacia las ciencias y las ingenierías ¿en qué categoría deben quedar las enseñanzas como el arte y la literatura?
Mira, una de las grandes cosas que hacemos en América Latina es el arte, es la literatura, la comida, el teatro. No estoy diciendo que no tengamos emociones, sino que una sociedad que es pura ciencia es aburrida, sin cultura. Y una sociedad que es toda cultura es una que no va a poder fondear, mantener su cultura.
¿Cómo ve usted a la humanidad dentro de 100 años? Nárreme una escena.
Si tú me enseñas un periódico que dice, en 100 años, ‘los seres humanos llegaron a la Tercera Guerra Mundial y destruyeron una parte importante del planeta’, no me sorprendería. Si me muestras un New York Times de 100 años que dice que a través de mecanismos como la Unión Europea, una Unión Americana, etcétera, pueblos que milenariamente se habían atacado los unos a los otros abrieron sus fronteras y empezaron a trabajar juntos... tampoco me sorprendería. Si tienes casos como Alemania y Francia, que después de guerra tras guerra ahora son aliados, abren sus fronteras y trabajan en un país y otro libremente, creo que sí tenemos la capacidad para mejorar las cosas.

¿Qué fue lo que hicimos en el Siglo XX? Matamos a mucha gente, a través de guerras, pero también en ese siglo incrementamos el tiempo promedio de vida más o menos de 30 a 69 años, casi duplicamos la esperanza de vida.
Dentro de un siglo, si la gente vive 150 ó 300 años en mejores condiciones, con más riqueza y conocimiento... tampoco me va a sorprender. Y si tuviera que hacer una predicción, creo que va a ser una cosa intermedia: vamos a hacer unas cosas extraordinariamente destructivas, pero al fin y al cabo la gente va a vivir bastante mejor en 100 años, va a conocer mucho más, va a estar viajando a otros lugares que no sea el planeta Tierra; creo que va a aprender a vivir en un poco más de paz, porque las consecuencias de no hacer eso se vuelven cada vez más caras.
¿Habremos descifrado por completo el genoma humano? ¿Podremos modificarlo?
Sí, eso ya empezamos a hacerlo. Es cuestión de tiempo.


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