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Entrevista
No
soy dueño de la verdad
Juan
Enríquez Cabot vino a El Salvador a decir unas cuantas verdades.
Habló sobre la
necesidad de conjugar esfuerzos para apostarle a la educación.
Vino a incentivar a gobierno, empresarios, padres de familia y estudiantes
para entender las carreras exitosas. Narró las experiencias que
han tenido países desarrollados y, sobre todo, dijo que tenemos
futuro
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Enríquez Cabot viaja por
el mundo predicando que el futuro ya llegó y lo que naciones
exitosas han hecho para alcanzar un desarrollo envidiable.
Foto EDH
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Es de apariencia tranquila y conversación amigable. No se traba
con grandilocuencias, aunque lo que esté diciendo sea ciencia
pura; tampoco es amigo de los formalismos, y por eso el periodista no
debe extrañarse de que este personaje se ponga cómodo,
se quite los zapatos y se arrellane en la silla.
Juan es mitad mexicano y mitad estadounidense. Desciende de los famosos
Moors Cabot, y sus antecesores han sido hombres y mujeres de letras,
de negocios, de política y de pensamiento.
Por ello no es raro que Juan sea un académico, un científico.
Para escribir el libro Mientras el futuro te alcanza, se
tardó ocho años y tuvo que viajar a muchos países.
El resultado fue demoledor: su obra se ha convertido en un best seller
y es de obligada consulta para gobernantes, políticos, analistas,
catedráticos, empresarios y todo aquel interesado en conocer
que el futuro ya llegó.
En el libro nadie se pierde. No está escrito bajo los tradicionales
cánones del aburrimiento en un volumen donde se habla de ciencia
y tecnología; más bien tiene una redacción vivaz
y atractiva de la cual cuesta despegarse.
El estudioso vino a El Salvador, la semana pasada, para dictar una conferencia
sobre lo que sostiene en su obra: que es necesario llegar a niveles
altos de conocimiento para poder tener desarrollo económico.
Su tesis se basa en que, en el mundo de hoy y el de mañana,
por ahora la genética será la rama dominante de
la forma de hacer negocios. ¿Cómo? Porque, por ejemplo,
al terminar de conocer el genoma humano, es posible modificarlo de tal
manera que se puedan evitar o curar enfermedades. Y esto, unido a las
investigaciones de códigos genéticos de otras especies,
amplía el panorama para la humanidad.
Si a esto le añadimos la tecnología de computadoras, el
vehículo del desarrollo se vuelve más rápido. Entonces,
los empresarios sabrán qué negocios poner, y a quiénes
contratar. Y los estudiantes sabrán qué carreras cursar.
Eso ya lo entendieron naciones de éxito como Singapur, Estados
Unidos, Corea, Japón. Ahora falta que lo conozcan y tropicalicen
países como El Salvador.
Juan, en esta entrevista, no se limita a las meras cifras, también
entra en cuestiones morales.
¿Cómo se dieron cuenta los países de avanzada
que el futuro idóneo era el del conocimiento? ¿Por azar,
por bolitas de cristal o porque llegó alguien como usted a decirles
que lo hicieran?
Por default, porque no tenían en qué
caerse muertos. Porque no eran autosuficientes en cosas como el agua.
No se podían distraer en invertir en pozos petroleros, porque
no había petróleo; no podían invertir en subsidios
agrarios porque no había campos. Lo último que les quedaba
era invertir en su gente... ¡y les salió!
¿Quién debe ser, en estos países, el motor constante
de ese cambio que muta a cada rato?
Hay que generar un consenso social de que, si no hacemos esto, las cosas
no van a salir bien. Porque en América Latina somos muy dados
a ¡que actúe el presidente, el gabinete...!.
Si los padres de familia coreanos pueden invertir la misma cantidad
de dinero que el Gobierno en clases extra de inglés y matemáticas
¿por qué nosotros no? La educación es un instrumento
de movilidad social y el consenso es muy importante.
¿Quién debe generar ese consenso. Se debe hacer por plebiscito
o simplemente la gente irá cayendo en la cuenta?
Creo que hay que hacerlo vía un acuerdo nacional, no un partido
u otro, y que llegue quien llegue, se tengan los mismos objetivos. Algo
muy importante es no politizarlo.
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No tengo una solución
para todos los países. CAda país tendrá una
solución distinta. Lo que quiero es generar una serie de
preguntas, un debate
Foto EDH
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¿Quién debe dar el primer paso:
el gobierno, los padres, los empresarios o los estudiantes?
Todos. La ventaja de una sociedad pequeña como ésta es
que puedes sentar en la mesa a la gente que representa cosas, que es
legítima. Se puede juntar a mil gentes, a discutir en serio qué
hicieron otros países de tamaño similar al de El Salvador
y ponerse a pensar en los pasos para hacer eso aquí.
Una visión de país debe ser consensuada. ¿Basta
con leer su libro para fijar un rumbo, se le debe consultar a la sociedad
o se debe implantar esta decisión por decreto?
No, éste es un libro; yo no soy dueño de la verdad ni
tengo una solución para todos los países. Cada país
tendrá una solución distinta. Lo que yo quiero hacer es
generar una serie de preguntas, un debate, y que la gente, al empezar
a debatir, diga: Capaz que para nosotros parte de la salida puede
ser ésta. Y concentrar a mucha gente. Yo mandaría
a 50 gentes a Singapur y de paso haría escala en Corea y Tailandia
o Bangalore, en la India. Ya no sigan mandando gente a Europa, Europa
no tiene un modelo a copiar ahorita para ustedes.
¿Por dónde deben empezar los empresarios para llegar al
nivel de negocios del futuro? ¿Importando cerebros o generando
primero un mercado al cual satisfacer?
Primero, obligando, a través de sus contrataciones, a que haya
estándares académicos. ¿Cómo voy a contratar
a alguien? ¿Porque me cae bien? ¿Porque conoce a Federico,
que es primo de La Chata? ¿O lo voy a contratar porque
esta muchacha fue la mejor de su generación? Vamos a empezar
por premiar la excelencia académica, especialmente en ciencias
y este tipo de cosas. Segundo, armemos un consenso de qué mentes
se requieren para importar a corto plazo. ¿Dónde vamos
a fijar excelencia? Entonces, en estos sectores sí vamos a competir.
Y si van a hacer eso, busquen 100 paquistanos brillantes, 100 hindúes
brillantes, 100 chinos brillantes y vean lo que se requiere para que
vengan a armar sus negocios. Eso fue lo que hizo Canadá cuando
Hong Kong se comenzó a volver una colonia china en vez de inglesa.
¿No le parece que nos estamos acercando demasiado a Dios al comenzar
a aprender el idioma de la vida?
Creo que ésa es una pregunta que se hace la humanidad cada vez
que hay un avance científico, porque el avance te lleva a que
haya religiones que desaparezcan por completo. Las religiones inteligentes,
las que sobreviven, son las que se saben adaptar a las verdades que
vamos aprendiendo. Si mantienes una religión basada en la estatua
que es la que te trae el agua, pero única y exclusivamente si
sacrifican a 20 locos, y dejas de sacrificar y de todas maneras viene
el agua, pues entonces hay evidencia de que ese dios sangriento no es
necesariamente lo que te trae el agua. Si tú fijas tu religión
y dices: Somos el ombligo del mundo y todo gira en torno a nosotros...
y resulta que no, pues tienes un problema de disonancia importante.
Al aprender el misterio de la vida aprendemos que la vida es mucho más
complicada, mucho más variada, mucho más extensa de lo
que pensábamos... que somos parte del ombligo de este universo,
pero no somos el ombligo del universo. Yo tendría mucho cuidado
con permitir que un pueblo no tenga moral, por un lado, pero que solamente
se guíe por la moral y no por la ciencia, por el otro. Creo que
tiene que haber un balance.
¿Llegar a estos descubrimientos genéticos y tecnológicos
nos acerca más a Dios? ¿A conocerle un poco más
o por lo menos a entender quién o qué es Dios?
Hay que pensar con cuidado qué es lo que está pasando
en este mundo. Por primera vez estamos empezando a descubrir planetas
alrededor de otras estrellas. Hasta hace ocho años no lo sabíamos
y resulta que hay muchos planetas, resulta que la vida puede vivir en
muchos lugares en distintas circunstancias. Hay que imaginarnos, por
un segundo, que encontramos otra forma de vida en algún otro
planeta. ¿Es más importante que nosotros? ¿Menos?
¿Está ahí, porque nosotros estamos aquí?
¿Es un instrumento paralelo? ¿Hay una evolución
paralela? ¿Qué significa cuando ocho especies de prototipos
de ser humano llegan a la extinción?, algunos de los cuales son
contemporáneos nuestros. Nosotros llegamos a estar a más
o menos 12 mil especímenes de la extinción. Hay que tener
cuidado en pensar si algún día no llegaremos a descubrir
que la vida es mucho más variada y extensa de lo que nos imaginábamos,
que tiene muchas formas y que, al igual que el universo, no gira en
torno a nosotros... capaz que la vida tampoco.
Frente a toda esta modernidad, Juan, ¿dónde quedan las
anclas del alma?, la religión, por ejemplo.
Las religiones poderosas y las milenarias... Yo no sé si tenga
razón la musulmana, la budista, la protestante o la católica;
lo que sí sé es que son religiones en evolución,
y que lo que fue absoluta palabra hace dos mil o tres mil años,
la vemos de una manera algo modificada en algunas instancias en la medida
que entendamos más. Entonces, creo que el dogmatismo, en términos
religiosos... hubo alguien que usó una frase muy hermosa: Nunca
te atrevas a poner un punto y aparte donde Dios colocó una coma.
(Decir) esto es la palabra de Dios y nunca va a cambiar
es cómo tú y yo interpretamos, en este momento, en este
contexto, la palabra. Pero parte de lo que hacemos como especie es que
seguimos aprendiendo, y en esa medida el Dios del Viejo Testamento no
es el Dios del Nuevo Testamento, es una figura completamente distinta.
¿Pueden congeniar los avances de la genética y la tecnología
con la espiritualidad?
Sí. Muchos científicos son muy espirituales. Darwin empezó
pensando que iba a hacer un párroco. Muchos de los que estudian
Física hoy día entienden que el universo que conocemos,
que tiene miles de millones de años luz de tamaño, empezó
en una materia que tiene menos de la punta de tu pluma. Y cuando tú
puedes generar un universo de este tamaño (partiendo) de materia
que cabe en la punta de una pluma, pues hay algo ahí muy especial.
¿Pueden las religiones aprovecharse de estos avances para explicar
la existencia de Dios?
Para explicar la existencia de Dios... pues hay gente que lo está
haciendo. Creo que siempre y cuando lo hagas con la mente abierta, pues
adelante.
| Frases
de avanzada |
| Lo
que ha hecho este especialista es analizar el éxito de países
que entendieron que la tecnología era la gran apuesta en
la que debían enfocar sus proyecciones. |
A
importar neuronas
Busquen 100 paquistanos, 100 hindúes y 100 chinos brillantes
y vean lo que se requiere para que vengan a armar sus negocios |
Ciencia
y arte
Una sociedad que es pura ciencia es aburrida. Y una sociedad
que es toda cultura no va a poder mantener su cultura |
Religión
Las religiones inteligentes, las que sobreviven, son todas
las que se saben adaptar a las verdades que
vamos aprendiendo |
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¿Es hora de regresar a las sociedades secretas,
como los masones... (interrumpe)
Para nada.
... donde siempre, en teoría, propiciaban los grandes aprendizajes?
Para nada. Lo que estoy argumentando es que la sociedad tiene
que ser más abierta, que todo mundo tiene que tener educación.
Cuando yo era chamaco, iba a la escuela y a la misa todos los días,
a las siete de la mañana, y una de las cosas que pasaban es que
no teníamos derecho a saber cuál era la palabra de Dios
porque se leía en latín, porque se prohibía traducir
las biblias; a los que tradujeron las primeras biblias al idioma que
nosotros hablamos los acabaron matando por tratar de esparcir esa palabra.
Creo que parte de lo que estoy argumentando con la educación,
con la ciencia, es que haya una apertura absoluta de que quien quiera
conocer, estudiar y debatir, lo pueda hacer. Y si quieres mantener ciertos
principios morales, mantenlos; pero no me obligues a que tenga tu creencia
absoluta, porque las sociedades que hacen eso, caso tras caso, acaban
siendo un desastre. Si quieres un ejemplo muy específico: España,
en 1492, se vuelve el país más poderoso del mundo y lo
primero que hace es expulsar a sus principales financieros, investigadores,
hidrólogos, consultores, constructores, matemáticos, físicos,
botánicos, muchos de los cuales eran judíos o musulmanes;
las grandes universidades en España eran musulmanas donde trabajaban
los judíos.
¿No nos estamos, acaso, convirtiendo en máquinas sapiens
para construir otras máquinas?
No, yo creo que un chamaco, hoy, tiene una cantidad de conocimientos
que sería inconcebible para uno de hace 200 años. Y no
es porque el chamaco de hoy sea una maquinita. Los chamacos de hoy son
más eficaces que nosotros.
Si la tendencia es hacia las ciencias y las ingenierías
¿en qué categoría deben quedar las enseñanzas
como el arte y la literatura?
Mira, una de las grandes cosas que hacemos en América
Latina es el arte, es la literatura, la comida, el teatro. No estoy
diciendo que no tengamos emociones, sino que una sociedad que es pura
ciencia es aburrida, sin cultura. Y una sociedad que es toda cultura
es una que no va a poder fondear, mantener su cultura.
¿Cómo ve usted a la humanidad dentro de 100 años?
Nárreme una escena.
Si tú me enseñas un periódico que dice, en 100
años, los seres humanos llegaron a la Tercera Guerra Mundial
y destruyeron una parte importante del planeta, no me sorprendería.
Si me muestras un New York Times de 100 años que dice que a través
de mecanismos como la Unión Europea, una Unión Americana,
etcétera, pueblos que milenariamente se habían atacado
los unos a los otros abrieron sus fronteras y empezaron a trabajar juntos...
tampoco me sorprendería. Si tienes casos como Alemania y Francia,
que después de guerra tras guerra ahora son aliados, abren sus
fronteras y trabajan en un país y otro libremente, creo que sí
tenemos la capacidad para mejorar las cosas.
¿Qué fue lo que hicimos en el Siglo XX? Matamos a mucha
gente, a través de guerras, pero también en ese siglo
incrementamos el tiempo promedio de vida más o menos de 30 a
69 años, casi duplicamos la esperanza de vida. Dentro
de un siglo, si la gente vive 150 ó 300 años en mejores
condiciones, con más riqueza y conocimiento... tampoco me va
a sorprender. Y si tuviera que hacer una predicción, creo que
va a ser una cosa intermedia: vamos a hacer unas cosas extraordinariamente
destructivas, pero al fin y al cabo la gente va a vivir bastante mejor
en 100 años, va a conocer mucho más, va a estar viajando
a otros lugares que no sea el planeta Tierra; creo que va a aprender
a vivir en un poco más de paz, porque las consecuencias de no
hacer eso se vuelven cada vez más caras.
¿Habremos descifrado por completo el genoma humano? ¿Podremos
modificarlo?
Sí, eso ya empezamos a hacerlo. Es cuestión de tiempo.
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