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Seguridad
PPI:
un cuerpo que no da abasto
Fue
creado en 1992 como una unidad especial de protección de la Policía
Nacional Civil. Pese a no ser policías, reciben uno de los mejores
entrenamientos en seguridad y ataque. Y aunque están dispuestos
a entregar su vida por los protegidos, su principal fortaleza dicen
es la educación y el trato para con ellos. A pesar de las deficiencias
que posee toda institución, su trabajo es uno de los más
alabados
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Jueces,
diputados, diplomáticos y otros funcionarios son protegidos
por agentes del PPI. Foto EDH
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En cuestión de segundos, tres hombres aparecieron
de la nada frente a las puertas del establecimiento, un negocio ubicado
en una importante zona comercial de San Salvador.
Sacaron ametralladoras de los maletines y aceleraron el paso con la
intención de asesinar al propietario, un empresario que solía
llegar temprano a su negocio y que por su participación en la
política nacional había solicitado seguridad a la Policía
Nacional Civil específicamente al PPI, la Unidad de Protección
a Personalidades Importantes.
Los agentes, al momento del atentado, lograron advertir la presencia
de los delincuentes y procedieron a repeler el ataque.
Se inició un tiroteo que terminó con la muerte de uno
de los maleantes, mientras los otros dos se ocultaron en un bus con
la intención de escaparse. En ese momento cesó el fuego.
Ahí pusimos en práctica el entrenamiento y demostramos
ser profesionales al no poner en peligro la vida de las otras personas,
comenta el jefe del PPI, inspector José Domingo Bogrand, quien
relató el procedimiento a seguir cuando se establece el límite
entre el policía de seguridad y el policía de escolta.
En esas situaciones uno debe saber cómo actuar, no perder
el control y no sentir miedo. Estamos entrenados para responder en segundos
y proteger al principal, que es nuestro trabajo, agrega.
Esta unidad es uno de los cuerpos élites con que cuenta la PNC.
Está regulado por una ley que trata sobre la protección
a personas sujetas a seguridad especial, un procedimiento que se pone
en marcha según el cargo del funcionario o según el tipo
de decisiones que toma. De igual forma, si existe una amenaza de muerte
hacia él o ella.
La Unidad cuenta con una estructura e infraestructura propias donde
trabajan más de mil personas, de las cuales 878 se clasifican
como personal operativo, es decir, escoltas entrenados en
seguridad especial, vigilancia, explosivos, armas y tiro, conducción
de vehículos, dispositivos de seguridad, defensa personal y en
cursos de alto riesgo y relaciones públicas.
Hacen
falta reformas
El jefe de la Unidad propone una reforma que permita no divulgar
la identidad de los testigos en las vistas públicas, así
como un mecanismo que pueda coordinar a través de las instituciones
policiales centroamericanas para poder movilizar testigos en el
área con otras identidades, otros trabajos y otros domicilios
que garanticen su vida. Yo creo que si se reforma eso estaremos
resolviendo un gran problema, indica.
Propone también, en el caso de las peticiones hechas por
los fiscales, que haya un solo fiscal que analice las solicitudes
para establecer qué personalidad amerita la protección.
La Unidad también ha sufrido bajas, sobre todo lesionados,
como el caso de un legislador del PDC que sufrió un atentado.
El escolta lleva un año en recuperación en el hospital.
Otros agentes resultaron inválidos luego de una emboscada
y uno murió en otro caso, cumpliendo su deber. |
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Inspector
José Domingo Bogrand
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Su función es atender tres áreas o departamentos
que comprenden seguridad personal, la cual se brinda a funcionarios,
diplomáticos, personalidades y testigos (diputados, políticos,
colaboradores de la policía, etc.); seguridad de instalaciones,
la que se brinda a embajadas y consulados, organismos internacionales
o edificios públicos; y un departamento administrativo, que tiene
bajo su responsabilidad aspectos como la logística, el pago de
salarios y el control interno.
En casos de protección judicial, se llega a un convenio con la
Corte Suprema de Justicia y son los funcionarios quienes proponen a
su gente de confianza (porque así lo establece la ley). Los costos
quedan a total disposición del gobierno, en este caso de la policía
a través del PPI.
LOS OTROS POLICíAS
Estos agentes usan el equipo reglamentario, poseen su carné de
la PNC, cobran en la institución y tienen acceso a las prestaciones
sociales como seguro de vida o salud, pero no son policías en
el sentido estricto del concepto.
Existen gracias a un decreto, el 572, de la misma ley de protección
especial que faculta a los funcionarios que deseen seguridad a seleccionar
personal de su confianza que servirá de guardaespaldas o escolta
durante el tiempo que dure su misión.
Pero los costos o gastos de estas personas seleccionadas corren por
cuenta del Estado, lo que significa una inversión o presupuesto
que, dada la demanda de servicios, no alcanza a cubrir al cien por ciento
la administración.
A pesar de que el mismo inspector en jefe dice no tener mayores necesidades,
existe una solicitud de presupuesto para 100 nuevas plazas y la cual
se ha hecho a la Asamblea Legislativa por un monto de $2.5 millones
para poder atender dichas peticiones.
El trabajo ha aumentado, dando lugar a dos fenómenos: la demanda
por el buen servicio que se presta y la demanda por la proliferación
de los hechos delictivos.
Esto origina dos situaciones más: hay ex funcionarios que no
han entregado sus escoltas y cierto descontrol en el número de
peticiones. Esto último es el caso de los fiscales de todo el
país, quienes solicitan de acuerdo con la fuente del PPI,
sin filtro alguno, protección para todos los casos, a pesar de
existir un procedimiento de selección dentro de la estructura
organizativa de la unidad.
La demanda por el buen servicio que presta la Unidad se debe a la preparación
que los agentes del PPI reciben, dado el tipo de trabajo que realizan
y que, muchas veces, los lleva a coordinar actividades con especialistas
extranjeros en seguridad e inteligencia como en el caso de las Cumbres
Presidenciales, las reuniones para tratados de libre comercio o la Cumbre
Antiterrorismo que significó la presencia de 32 naciones y en
donde se coordinó con los servicios de inteligencia de los Estados
Unidos.
Cuando nos preguntamos por qué, entendemos que es porque
estamos capacitándonos más, porque trabajamos con gente
de todo el mundo que tiene experiencia en seguridad, agrega el
inspector Bogrand.
Por esta razón, muchas instituciones solicitan los servicios
del PPI, como el reciente caso de la visita de unos generales estadounidenses.
La embajada solicitó nuestro apoyo a pesar de que ellos
venían a visitar al Ejército; esto nos indica que nuestro
trabajo es aceptado y está bien hecho, añade el
mismo jefe policial.
PLACAS Y SONRISAS
El entrenamiento permite que se le pueda dar protección a 431
personalidades entre las que se hayan víctimas y testigos de
delitos. Pero también se le da a ex funcionarios que no han puesto
a la disposición de la unidad los 40 policías que se encuentran
en una situación que no se justifica. Lo ideal sería
que pusieran a la disposición a estas personas y que hubiera
una ley que dejara bien claro eso, detalla Bogrand.
No obstante, el inspector formuló una propuesta en 2002 para
reformar la ley en muchos sentidos, una solicitud que fue interpuesta
a través del jefe de la policía y que todavía está
a la espera de una resolución. Mientras tanto, la demanda crece.
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Jueces,
diputados, diplomáticos y otros funcionarios son protegidos
por agentes del PPI. Foto EDH
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La ley establece un número de cuatro escoltas como máximo
y dependiendo del cargo del funcionario.
Pero muchos de ellos se niegan a devolver a los agentes alegando que
necesitan seguridad.
Hay una aspecto interesante en este trabajo de riesgos: parte de la
demanda radica en que la preparación de los agentes del PPI esta
centralizada en el respeto, el trato y la adaptación del agente
para con su principal quien es la pieza clave.
Esta relación diaria de buen trato y respeto ha llevado a formar
amistades pese a la distancia el inspector cuenta con un fólder
extenso de felicitaciones que recibe por el trabajo realizado,
ya que a diario diversas personalidades visitan el país ya sea
por negocios, por donaciones o por razones políticas.
Sin embargo, las relaciones han ido más allá, como ha
sucedido con cinco casos de escoltas (hombres y mujeres) que han conseguido
casarse con algunos de sus protegidos e incluso han emigrado a varias
regiones, todo por el trato de los salvadoreños para con los
extranjeros.
Se han dado esos casos y lo que les hemos dicho ha sido: Suerte
que tiene la muchacha, agrega el funcionario. Y concluye:
Ahora lo va a cuidar mejor... .
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