18 de diciembre de 2005


TEMA DE PORTADA
La policia fue alertada

Podría ser que con un buen procedimiento, descubran o prevengan la comisión de delitos graves cometidos o a punto de ejecutarse”, reza en parte de un aviso anónimo enviado a la policía sobre actividades sospechosas en el Pasaje Layco. Al parecer, el aviso fue ingnorado hasta que por casualidad un camión se hundió en el túnel.

Jorge Beltrán /Florence Couto
vertice@elsalvador.com


El 15 de septiembre de este año, justo 74 días antes de que por mera casualidad fuera descubierto el túnel a través del cual robarían dos bancos en Nochebuena o Nochevieja, en las oficinas de la Delegación Centro de la Policía recibieron un documento en el que los alertaban - con lujo de detalles - acerca de la posible ejecución de delitos en la casa donde fue iniciado el subterráneo.

El 29 de noviembre, cuando un camión recolector de basura se hundió en un tramo del tunel, tanto el director de la PolicíaNacional Civil, Ricardo Menesses, como el subdirector general de la corporación, Pedro González, aseguraron que la “inteligencia policial” ya tenía conocimiento del ilícito.

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Sin embargo, en el proceso judicial no consta que las autoridades hayan realizado diligencia alguna tendiente a impedir el asalto a los bancos.

Es más, un jefe fiscal aseguró que no tenían conocimiento de que la policía indagase alguna actividad ilícita, por lo que considera que es difícil pensar que la policía estuviera a la espera de capturarlos en el momento preciso que extraían el dinero.

“El túnel fue descubierto por casualidad. Que yo sepa no había ninguna investigación; laFiscalía no ha girado ninguna dirección funcional (orden de investigación) sobre el caso”, explicó el fiscal.

Funcionarios judiciales que conocen del proceso también han explicado que el requerimiento (acusación) fiscal se inicia con el hundimiento del camión. En todo el expediente no se hace alusión a la práctica de diligencias previas al incidente del hundimiento.

Es más, en la acusación tampoco se menciona el anónimo que les explicaba que de la casa sacaban tierra por las noches y, especialmente, en las madrugadas y que era despachada en un camión.

Al responsable del anónimo le parecía raro que a pesar de que las puertas de la vivienda tuviera sus propias chapas, quienes moraban o trabajaban en ella les ponían gruesas cadenas y candados.

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El informante anónimo les dibujó un croquis de ubicación de la vivienda donde se desarrollaba la actividad anormal. Y señalaba la ubicación del banco Scotiabank.

“Podría ser que con un buen procedimiento descubran o prevengan la comisión de delitos graves cometidos o a punto de ejecutarse”, rezaba la misiva manuscrita.

El documento tenía un sólo equívoco: decía que el número de la vivienda era el 301, cuando realmente era el 316. Pero ese error pudo haber sido salvado con una simple observación.
Los propietarios de la vivienda también detectaron la actividad anormal en la casa.

Fue por mera casualidad que se enteraron. Sólo que ellos sí indagaron.

Un día, en un restaurante de comida rápida, unas amigas preguntaron a la hija de la dueña de la vivienda 316 del pasaje Layco, si estaban remodelando la casa. La mujer les dijo que no.

Las conocidas le comentaron que veían que sacaban tierra de la casa. La mujer hizo contacto con el inquilino y acordaron el día que la dejarían entrar.

Al llegar, un día de septiembre, vieron el piso lavado pero con residuos de tierra blanca, una habitación estaba con candado y no tuvo acceso a ella. Y en la cochera estaba estacionado un vehículo, debajo del cual había una tabla. En un descuido del joven que habitaba la casa, la pariente de la propietaria de la vivienda levantó la tabla y vio el boquete.

Al siguiente día, Luis Mario(William Torres) las llamó para explicarles que tenía un amigo ingeniero que vivía en la colonia Altavista, Ilopango, y que este tenía un negocio de venta de tierra blanca con químico y que en la casa era que mezclaba el químico. El les dijo que no les había informado porque no lo creyó necesario.

La excusa que el inquilino les dio es muy parecida con la que daba la banda que robó los 70 millones de dólares en Brasil.

Para justificar las salidas constantes de un camión en el que transportaban la tierra del túnel, éstos decían que tenían una fábrica de grama sintética y que era eso lo que evacuaban en el camión.

En el proceso consta que sobre las pesquisas que hicieron los dueños de la vivienda, la Delegación Centro de la policía también fue informada. Pero tampoco hicieron caso.

Un alto jefe policial consultado admitió no saber acerca de la existencia del informe anónimo o de la información que los dueños de la construcción hicieron llegar a la policía.

Atribuyó ese desconocimiento a que el Centro de Inteligencia Policial sólo recoge información y la pasa a otras unidades policiales para que procedan.

Según el oficial, es posible que eso haya ocurrido y que por eso no haya constancia de la actividad policial en torno al caso.

“Si Inteligencia Policial sabe de una casa donde hay armas, su función no es proceder, sino sólo obtener información. Una vez que están seguros del ilícito, informan a la unidad policial correspondiente”, sostuvo el oficial a manera de ejemplo.

De ser cierto que la policía ya sabía, queda la inquietud de hasta cuándo iban a proceder. El ramal del túnel que conducía al BancoAgrícola estaba a dos metros de llegar al estacionamiento del banco.

Lo que decía el aviso

El informe anónimo incluía hasta un mapade ubicación de la casa sospechosa

-“Les informo que de la casa 301 del Pasaje Layco, ubicada exactamente al frente de la bodega de Super Selectos (. . .) picks llenos de tierra en horas de la madrugada y con bastante frecuencia desde el mes de julio 05 hasta esta fecha...

-“A dicha casa 301 entran y salen hombres desconocidos, pero el carro lo estacionan en las calles cercanas y casi siempre por la noche.

-“Además, a las puertas de ingreso de a pie como en carro de la verja, no obstante que tiene chapas, les han agregado cadenas y candados gruesos”.

-“Ese inmueble ha estado en venta o alquiler por mucho tiempo y al parecer, quienes permanecen ahí, la alquilan desde mediados de este año a la persona propietaria que creo es una anciana que vive o trabaja en Cojutepeque”.


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