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TEMA
DE PORTADA
La policia fue alertada
Podría
ser que con un buen procedimiento, descubran o prevengan la comisión
de delitos graves cometidos o a punto de ejecutarse”, reza en
parte de un aviso anónimo enviado a la policía sobre actividades
sospechosas en el Pasaje Layco. Al parecer, el aviso fue ingnorado hasta
que por casualidad un camión se hundió en el túnel.
El 15 de septiembre de este año, justo 74 días
antes de que por mera casualidad fuera descubierto el túnel a
través del cual robarían dos bancos en Nochebuena o Nochevieja,
en las oficinas de la Delegación Centro de la Policía
recibieron un documento en el que los alertaban - con lujo de detalles
- acerca de la posible ejecución de delitos en la casa donde
fue iniciado el subterráneo.
El 29 de noviembre, cuando un camión recolector de basura se
hundió en un tramo del tunel, tanto el director de la PolicíaNacional
Civil, Ricardo Menesses, como el subdirector general de la corporación,
Pedro González, aseguraron que la “inteligencia policial”
ya tenía conocimiento del ilícito.
Sin embargo, en el proceso judicial no consta que las
autoridades hayan realizado diligencia alguna tendiente a impedir el
asalto a los bancos.
Es más, un jefe fiscal aseguró que no tenían conocimiento
de que la policía indagase alguna actividad ilícita, por
lo que considera que es difícil pensar que la policía
estuviera a la espera de capturarlos en el momento preciso que extraían
el dinero.
“El túnel fue descubierto por casualidad. Que yo sepa no
había ninguna investigación; laFiscalía no ha
girado ninguna dirección funcional (orden de investigación)
sobre el caso”, explicó el fiscal.
Funcionarios judiciales que conocen del proceso también han explicado
que el requerimiento (acusación) fiscal se inicia con el hundimiento
del camión. En todo el expediente no se hace alusión a
la práctica de diligencias previas al incidente del hundimiento.
Es más, en la acusación tampoco se menciona el anónimo
que les explicaba que de la casa sacaban tierra por las noches y, especialmente,
en las madrugadas y que era despachada en un camión.
Al responsable del anónimo le parecía raro que a pesar
de que las puertas de la vivienda tuviera sus propias chapas, quienes
moraban o trabajaban en ella les ponían gruesas cadenas y candados.
En bandeja de plata
El informante anónimo les dibujó un croquis de ubicación
de la vivienda donde se desarrollaba la actividad anormal. Y señalaba
la ubicación del banco Scotiabank.
“Podría ser que con un buen procedimiento descubran o prevengan
la comisión de delitos graves cometidos o a punto de ejecutarse”,
rezaba la misiva manuscrita.
El documento tenía un sólo equívoco: decía
que el número de la vivienda era el 301, cuando realmente era
el 316. Pero ese error pudo haber sido salvado con una simple observación.
Los propietarios de la vivienda también detectaron la actividad
anormal en la casa.
Fue por mera casualidad que se enteraron. Sólo que ellos sí
indagaron.
Un día, en un restaurante de comida rápida, unas amigas
preguntaron a la hija de la dueña de la vivienda 316 del pasaje
Layco, si estaban remodelando la casa. La mujer les dijo que no.
Las conocidas le comentaron que veían que sacaban tierra de la
casa. La mujer hizo contacto con el inquilino y acordaron el día
que la dejarían entrar.
Al llegar, un día de septiembre, vieron el piso lavado pero con
residuos de tierra blanca, una habitación estaba con candado
y no tuvo acceso a ella. Y en la cochera estaba estacionado un vehículo,
debajo del cual había una tabla. En un descuido del joven que
habitaba la casa, la pariente de la propietaria de la vivienda levantó
la tabla y vio el boquete.
Al siguiente día, Luis Mario(William Torres) las llamó
para explicarles que tenía un amigo ingeniero que vivía
en la colonia Altavista, Ilopango, y que este tenía un negocio
de venta de tierra blanca con químico y que en la casa era que
mezclaba el químico. El les dijo que no les había informado
porque no lo creyó necesario.
La excusa que el inquilino les dio es muy parecida con la que daba la
banda que robó los 70 millones de dólares en Brasil.
Para justificar las salidas constantes de un camión en el que
transportaban la tierra del túnel, éstos decían
que tenían una fábrica de grama sintética y que
era eso lo que evacuaban en el camión.
En el proceso consta que sobre las pesquisas que hicieron los dueños
de la vivienda, la Delegación Centro de la policía también
fue informada. Pero tampoco hicieron caso.
Un alto jefe policial consultado admitió no saber acerca de la
existencia del informe anónimo o de la información que
los dueños de la construcción hicieron llegar a la policía.
Atribuyó ese desconocimiento a que el Centro de Inteligencia
Policial sólo recoge información y la pasa a otras unidades
policiales para que procedan.
Según el oficial, es posible que eso haya ocurrido y que por
eso no haya constancia de la actividad policial en torno al caso.
“Si Inteligencia Policial sabe de una casa donde hay armas, su
función no es proceder, sino sólo obtener información.
Una vez que están seguros del ilícito, informan a la unidad
policial correspondiente”, sostuvo el oficial a manera de ejemplo.
De ser cierto que la policía ya sabía, queda la inquietud
de hasta cuándo iban a proceder. El ramal del túnel que
conducía al BancoAgrícola estaba a dos metros de llegar
al estacionamiento del banco.
Lo que decía el aviso
El informe anónimo incluía hasta un mapade ubicación
de la casa sospechosa
-“Les informo que de la casa 301 del Pasaje Layco, ubicada exactamente
al frente de la bodega de Super Selectos (. . .) picks llenos de tierra
en horas de la madrugada y con bastante frecuencia desde el mes de julio
05 hasta esta fecha...
-“A dicha casa 301 entran y salen hombres desconocidos, pero el
carro lo estacionan en las calles cercanas y casi siempre por la noche.
-“Además, a las puertas de ingreso de a pie como en carro
de la verja, no obstante que tiene chapas, les han agregado cadenas
y candados gruesos”.
-“Ese inmueble ha estado en venta o alquiler por mucho tiempo
y al parecer, quienes permanecen ahí, la alquilan desde mediados
de este año a la persona propietaria que creo es una anciana
que vive o trabaja en Cojutepeque”.
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