18 de diciembre de 2005


TEMA DE PORTADA
Una historia INCONCLUSA

En el plan de robo a dos bancos en Nochebuena o en Nochevieja habría algo más que cuatro jornaleros. La investigación abarcará a empleados bancarios y de seguridad. Pese a que la policía fue alertada del túnel en septiembre, lo que tienen es un pírrico trofeo conseguido por azar.

Jorge Beltrán /Florence Couto
vertice@elsalvador.com


Seguro. En algunos tramos, el subterráneo había sido revestido de cemento para evitar pequeños desprendimientos. Foto EDH / Luis Villalta

El epidosio del túnel no sólo se trató de dos chulones capturados, quienes, por cierto, fueron desnudados por la policía.

Más allá de los cuatro jornaleros detenidos, existen una estructura más sofisticada, que aún no ha sido descubierta por la policía, que ya había sido informada acerca de esos planes. Sin embargo, no habían hecho nada.

El conato de atraco es un calco de lo sucedido entre el seis y siete de agosto en una agencia bancaria brasileña. por ello la policía apunta sus baterías más allá de los dos sujetos que escarbaban de día y otros dos que de noche sacaban la tierra.

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El principal reto de las autoridades es llegar hasta los que estarían más arriba de William Torres, el hombre que rentó con artimañas la casa desde donde inició el subterráneo.

Entre los cuatro obreros y los cerebros de la operación habría una diferencia abismal. La Fiscalía y policía considera a los capturados, el estrato más bajo de la red, a excepción de Torres que estaría en un nivel medio.

Holgura. Lo alto y ancho del pasadizo permite que cualquier persona pudiera desplazarse sin complicaciones. Foto EDH / Luis Villalta

No descartan que en el devenir de las investigaciones se pueda comprobar alguna conexión con los robabancos brasileños; pero demomento, sólo son conjeturas, pues William Torres, hasta ahora el pico más alto de la banda, no registra salidas del país.

Las autoridades también indagan a otro sujeto salvadoreño que estaría un poco más arriba de Torres, y a Elí Isaí López Escobar, propietario del DUI(documento único de identidad) que Torres usó para firmar el contrato de arrendamiento de la casa en la colonia Layco, muy cerca de dos bancos y un supermercado.

Torres utilizó el nombre de Luis Mario Martínez Sánchez, del cual las autoridades no saben si se trata de alguien conocido de Torres o simplemente fue un nombre elegido al azar.

Pero de López Escobar si hay pistas. Según el abogado Mario Machado, representante legal del Banco Agrícola y querellante de la Asociación Nacional de la Empresa Privada(ANEP), LópezEscobar está encarcelado desde mayo anterior, acusado de pertenecer a una banda de robafurgones. En la causa contra este sujeto,Machado afirma ser abogado acusador.

Pico. Herramienta usada en para escarbar. Foto EDH / Luis Villalta

Quien ha quedado fuera de las investigaciones, al menos en las que se practicaron antes de la audiencia inicial, es Oscar Ernesto Portillo Alfaro, a quien pertenece el dui 03043918-2, hallado en el interior del túnel.

Curiosamente, Portillo Alfaro es del domicilo de Lourdes, Colón, lugar donde los cinco involucrados en el caso trabajaban en un taller de estructuras metálicas, propiedad de Torres, quien proveía de escaparates a una reconocida empresa de golosinas.

Aunque aclaran que sólo son conjeturas, un alto jefe fiscal y otro policial dicen estar seguros de que la banda contaba con información sobre los sistemas de seguridad bancaria y de las ubicaciones de las bóvedas, pues no es lógico pensar que excavaría un túnel guiados sólo por el azar.

La banda habría contado con información sobre la ubicación de las cajas fuertes, los planos de las agencias bancarias y los dispositivos de seguridad con que cada instalación contaba.
Y tal parece que las corazonadas de los funcionarios se van materializando.

Autoridades aseguraron que dos empleados de uno de los bancos que serían robados, abandonaron sus empleos luego de conocerse la intención de robo.

No obstante, la policía dice que aún no ha gestionado ante la entidad, los cargos que esas dos personas desempeñaban.

Las autoridades dicen que las averiguaciones van caminando pero que no pueden adelantar más para no entorpecer las mismas.

Pero dejan entrever que lo que hasta ahora tienen en sus manos es un pírrico trofeo que un golpe de suerte les trajo: dos imputados encarcelados preventivamente, un menor de edad procesado pero con libertad irrestricta, y la esperanza de hallar elementos que prueben el delito de otros dos hombres exculpados provisionalmente.

Carreta. En que jalaban la tierra dentro del pasadizo. Foto EDH / Luis Villalta

Tan es así que para desenredar el ovillo no se atreven a ofrecer beneficios penales (criterio de oportunidad) a alguno de los dos topos, Rafael Cerna, menor de edad en libertad, y Miguel Crespín, bajo prisión preventiva.

Están seguros de que no les aportarían nada porque ellos sólo fueron contratados por Torres para cavar el túnel. Quienes harían trabajos de taladrar o dinamitar las bóvedas y de neutralizar los sistemas de seguridad serían de otro nivel.

El único que sabría un poco más sobre la organización seríaWilliam Torres, pero dudan de que quiera colaborar.

Consideran que éste no querría correr el riesgo que supone delatar a una banda bien organizada con el suficiente poder logístico y económico como para planificar un golpe bancario que les habría redituado muchos miles de dólares, pues la fecha posible para concretizar el atraco sería bien la noche del 24 de diciembre, o la del 31.

Ventilador. Usado para menguar el calor en el túnel. Foto EDH / Luis Villalta

La policía supone que los hampones aprovecharían la reventazón de cohetes para dinamitar las bóvedas. Así la explosión se confundiría con la de los petardos.

¿Ley corta o asunto de criterios?

El proceso judicial inició con un sinsabor para las autoridades investigadoras, tras la liberación, con diferentes matices, de cuatro de los imputados. El delito de hurto agravado en grado de tentativa no es considerado grave.

El día de la audiencia inicial, un juez de paz resolvió que contra dos acusados no habían los suficientes indicios que sustentaran la acusación. Estos fueron los sujetos que sacaban la tierra de la casa, proveniente del túnel.

Según el juzgador, los dos favorecidos podrían haber estado trabajando, sin saber de dónde provenía la tierra que fletaban.

No obstante, uno de ellos, que conversó escuetamente con Vértice, aceptó que durante el día trabajaba en el taller de William Danilo Torres, pintando escaparates, pero que durante la noche trabajaba sacando tierra de una casa en San Salvador. Por esa labor, William le pagaba el sueldo mínimo.

“Esos que planeaban eso están chiflados. Yo no sabía nada de eso. No quiero meterme en problemas, ya suficiente tuve”, aseguró José Adrián Sánchez.

Principal. William Torres, de azul, es el principal implicado en el caso del túnel. Adríán Sánchez y Mario Vásquez, fueron librados de culpa temporalmente. A Torres también lo acusan de falsedad ideológica y daños al Estado. Foto EDH / Luis Villalta

Mientras que para uno de los topos que construían el túnel, el juez lo dejó libre bajo fianza y otras medidas cautelares.

El delito de hurto agravado en grado de tentativa (que no perpetró) era menos grave y no ameritaba la detención provisional. Lo mismo aplicaba para el delito de daños al Estado y contra la dueña de la casa. Con el menor de edad sucedió otro tanto.

Pero el criterio de la Jueza Gloria Lizama, del tribunal Octavo de Instrucción, es diferente al de su colega que conoció en primera instancia el caso.

Para Lizama es obvio que el propósito de la excavación era hurtar el dinero que había en las bóvedas de los bancos.

Apegada a ese criterio, la juzgadora resolvió revocar la libertad bajo fianza de Miguel Ángel Crespín y el miércoles fue apresado, cuando acudió a una diligencia al tribunal.

La liberación de los cuatro encartados causó resquemor en diversos sectores sociales, especialmente en la empresa privada.

Almacenada. La tierra extraída del túnel era guardada en la casa 316 y era sacada en sacos. Foto EDH / Luis Villalta

Para muchos los capturados no cavaban el túnel para jugar a las escondidas. Todo apunta a que la intención de la excavación era el robo.

Para RaúlMelara, director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), el caso del túnel, ha puesto a prueba al sistema judicial.

Melara sostiene que hace falta que algunos jueces afinen su sana crítica, pues en el caso es obvio, con pruebas como el alquiler de la casa y el hecho de que uno de los túneles estuviera a dos metros de las instalaciones de un banco, que que la intención era robar el dinero de las agencias.

Para el ejecutivo, no es problema de leyes, pues se tienen las adecuadas y no se las puede estar cambiando cada vez que se cometa un delito.

Para Manuel Chacón, abogado penalista, en el caso hay suficientes elementos para demostrar la intención de los implicados.

El hecho de cavar un túnel y estar a dos metros de un banco son hechos inequívocos y no hay necesidad de que se inicie el acto (la sustracción del dinero), indicó el abogado.

Mientras que para Mario Machado, querellante en el caso, habría que actualizar las leyes porque la delincuencia está tomando acciones que la ley no contempla de por sí como delito.

De todas formas, en el caso de los dos imputados con prisión preventiva, en caso de que fuesen declarados culpables, la posibilidad de que les sustituyan la prisión por otras medidas es alta.

Según Machado, la pena para el hurto agravado es de cinco a ocho años, pena que se reduce a la mitad en caso de que el delito no se haya consumado, con es el caso.

“Entonces, si la pena es menor de tres años hay suspensión condicional del cumplimiento de la pena una vez que haya sentencia”, explicó el también querellante de la ANEP.

La chuloneada podría afectar

Los mismos abogados consultados aseguran que el hecho de que los dos excavadores fueran expuestos desnudos ante los medios de comunicación, podría derivar que en determinado momento, la defensa de los acusados pida la nulidad del proceso por haberles violado derechos constitucionales.

La Prucuradora de Derechos Humanos va más allá, al sostener que los policías podrían haber caído en un delito, pues con el hecho de haberles ordenado que se quitaran las ropas violaron garantías constitucionales de los imputados.

La procuradora dijo que no le sorprendía tal actitud pues son precisamente denuncias de esos abusos los que colman el trabajo de la Prucuraduría.

De ser así, los esfuerzos investigativos podrían haber sido en vano.

Pero un jefe policial defendió la actitud de los tres agentes captores, aduciendo que en el momento cuando fueron avisados del hundimiento de la calle y luego de descubrir el subterráneo, los policías estaban apegados a procedimientos normales para evitar ser agredidos y, de paso, garantizar la vida de los arrestados.

¿Negligencia policial?

El robo de los dos bancos no se concretizó por mera casualidad, porque la suerte quiso que un camión pesado se hundiera en un tramo del túnel.

Justo 74 días antes de que el túnel quedara en evidencia, la Delegación Centro de la policía recibió una carta en la que le advertían de que algo raro pasaba en una casa del Pasaje Layco.

En el papel explicaban con lujo de detalles, hasta con un croquis la casa de la cual los vecinos del pasaje sospechaban que podría estarse fraguando un delito.

El 29 de noviembre, cuando un camión se hundió accidentalmente en un tramo del túnel, el director y subdirector general de la policía, Ricardo Menesses y Pedro González, respectivamente, aseguraron que la “inteligencia policial” ya tenía conocimiento de lo que acontecían el lugar.

Sin embargo, en el proceso judicial no consta que las autoridades hayan realizado diligencia alguna tendiente a impedir el asalto a los bancos.

Es más, un jefe fiscal aseguro que ellos no tenían conocimiento de que la policía indagase alguna actividad ilícita.

Funcionarios judiciales también han explicado que el requerimiento (acusación) fiscal se inicia con el hundimiento del camión, que en todo el expediente no se hace alusión a la práctica de diligencias previas al incidente del hundimiento.

De todas maneras no queda claro si hubo negligencia policial o es que pretendían pillar a los ladrones justo cuando estuvieran dentro de las bóvedas cargando con el dinero.

Una cosa si es segura. Si hubiesen procedido cuando fueron avisados, por lo menos hubieran evitado los daños a las calles.

Por no haber actuado a tiempo, el Estado deberá gastar 21,485 dólares para reparar las averías dejadas por los humildes topos.

Cinco meses en la obra

La construcción del tunel inició en julio, un mes después de que la casa fuera arrendada. El inquilino aseguró a la propietaria que la quería para habitarla y poner un comedor.

El arrendamiento
El 11 de junio de 2005, William, Danilo Torres, usó el dui de otra persona y el nombre de Luis Mario Martínez Sánchez, y firmó el contraro de alquiler de la casa 326 del Pasaje Layco, de la colonia del mismo nombre.

El descubrimiento
El 29 de noviembre, un camión se hunde en el Pasaje Layco, de la colonia del mismo nombre. El accidente permitió arestar a dos hombres que construían un subterráneo para robar en dos agencias bancarias.

Más capturas
Mediante la colaboración de los “topos” arrestados, la policía captura en la tarde del mismo 29, a dos hombres que se encargaban de evacuar en un pick up durante la noche, la tierra que sacaban del túnel.

Arrestan a presunto cabecilla
El 30 de noviembre, Willian Danilo Torres, es arrestado. En ese momento, la policía dijo que era el cabecilla, ya que el fue quien rentó la vivienda con un dui diferente y con la identidad de otra persona.

De los cinco, sólo uno preso
El 5 de diciembre, un juez libera a cuatro implicados y sólo deja en preso a William Danilo Torres. Los que se deshacían de la tierra fueron exculpados provisionalmente y los topos con libertad condicional.

El menor implicado es liberado
El 6 de diciembre, Rafael C., de 16 años, es puesto en libertad irrestricta por el Juzgado Segundo de Menores. El día de la captura, la policía indicó que Rafael era mayor de edad, que tenía 18 años.

Un topo recapturado
El 13 de diciembre, la jueza Gloria Lizama, del Octavo de Instrucción, ordena recapturar a Miguel Ángel Crespín, porque para ella hay suficientes indicios que el túnel fue cavado para robar los bancos.

Audiencia preliminar
Para el 4 de mayo de 206, se ha fijado la fecha para la audiencia preliminar contra Torres y Crespín, en el Juzgado Octavo de Instrucción. La fecha de la vista de la causa contra el meno aún no ha ido fijada.

Las funciones de los cinco implicados
William Danilo Torres
Alquiló la casa, pagaba a los excavadores y a los que retiraban la tierra de la casa. En la banda, las autoridades lo consideran de nivel medio.
Miguel Angel Crespin
Era el encargado de hacer las excavaciones durante el día. Es empleado de Torres, en un taller que éste tienen en el cantón Las Moras, Colón.
Rafael A. C. G
Sacaba la tierra del túnel, la ponía en sacos y la almacenaba en la casa. Le pagaban 70 dólares a la quincena. Tiene 16 años.
 
Jose Adrian Santos R.
Conducía el pick up en que sacaban la tierra. Un juez resolvió sobreserlo provisionalmente. La Fiscalía tiene un año para investigarlo.
Mario Nelson Vásquez
Era el ayudante de Sánchez R. El también fue sobreseído provisionalmente de cargos. La Fiscalía tiene un año para investigarlo.
Investigados por las autoridades
No saben nada
Dos hombres son investigados por la policía debido a que el dui de uno de ellos fue hallado dentro del túnel. A otro lo investigan porque su número de dui se menciona en el contrato de arrendamiento de la casa 316. El abogado Mario Machado aseguró que López Escobar está preso. Lo acusan de robafurgones
Oscar Ernesto Portillo A.
Indagan una posible vinculación, ya que su dui fue hallado dentro del túnel. Según el documento, vive en el cantón Lourdes, de Colón.
Elí Isaí López Escobar
Está preso acusado de robar furgones. El número de dui de él fue usado por Willian Torres para hacer el contrato de alquiler de la casa.


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