18 de septiembre de 2005


Reportaje
Cisticercosis
Viviendo con el enemigo

La cisticercosis es una infección ocasionada por un parásito muy común en El Salvador, pero del que poco conoce la población.
La ignorancia lleva a la contaminación de personas que podrían manifestar síntomas sin saber lo que tienen. Lo peligroso es que la infección es grave e incluso puede ocasionar hasta la muerte.

Alicia Miranda Duke
vertice@elsalvador.com

La Organización Mundial para la Salud (OPS) estima que en Latinoamérica 100 de cada 100 mil habitantes sufren padecimientos, como epilepsias, ocasionadas por la cisticercosis Foto EDH / Wilfredo Díaz

María Elena M. era una mujer muy sana. Pocas veces visitó al médico hasta que un día comenzó a sentir constantes dolores de cabeza, mareos, vómitos y una perturbadora visión borrosa.

A partir de ese momento, su salud desmejoró paulatinamente.

Consultó a varios médicos y tomó muchos medicamentos sin observar resultados alentadores.
El dolor continuó durante meses hasta el punto de doblegarla por completo.

Tres meses después de manifestar los primeros síntomas ingresó, inerte, en estado de coma, al Hospital General del ISSS (Instituto Salvadoreño del Seguro Social).

Fue sometida a una serie de estudios, incluyendo una tomografía del cerebro que reveló el origen de el padecimiento.

Una enfermedad más común que conocida. María Elena tenía neurocisticercosis, una infección cerebral ocasionada por una larva.

La gravedad de la infección le había provocado una hidrocefalia.

María Elena apenas podía entender lo que el neurocirujano le explicó poco después de que recuperara la conciencia. La larva del parásito conocido como taenia solium había llegado hasta su cabeza y le estaba provocando una inflamación severa en el cerebro.

De inmediato fue sometida a dos cirugías para extirparle dos quistes de los cisticercos. Le colocaron una válvula para drenar el líquido cefalorraquídeo que le producía la inflamación y, posteriormente, la sometieron a un tratamiento antiparasitario.

Pese al optimismo que muestra por la recuperación de la mujer, el doctor Fernando Mencilla Pauler mide la gravedad a la que llegó la paciente con una frase: “Estuvo al borde de la muerte sin saber lo que tenía”.

Huésped silencioso

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Esta enfermedad se manifiesta en todo el mundo, especialmente en regiones con malas condiciones higiénicas. La cisticercosis también es conocida como el cáncer sanitario.

La cisticercosis es una de las enfermedades causadas por parásitos más comunes en El Salvador.

El doctor Pauler estima que, de todas las parasitosis, la cisticercosis abarca más del 40 por ciento, y aunque el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS) no lo tenga registrado como un problema de salud muy frecuente, el doctor Mario Serpas, jefe de Epidemiología del MSPAS, asegura que podría llegar a serlo.

La prevalencia en la población, especialmente en la zona rural, y la facilidad con la que se trasmite han llevado a que las autoridades del ISSS a que hayan catalogado a este parásito como un problema de salud pública.

Pero lo más grave radica en que se trata de un huésped poco conocido por la población, que se transmite fácilmente y que muy pocas veces se advierte su presencia.

Hay quienes son portadores del parásito durante años y no lo manifiestan hasta que la salud se ha comenzado a deteriorar, incluso hasta perder la vida. “Ella tuvo suerte”, sentencia Mencilla Pauler señalando a María Elena.

El neurocirujano asegura que un poco más de tiempo sin tratamiento podría haberle provocado un desenlace fatal.
La paciente fue intervenida a tiempo y hoy, seis meses después de la segunda operación, está recuperada en un 95 por ciento. Sin embargo, el galeno le recuerda algo que la mujer viene escuchando desde que le diagnosticaron cisticercosis: “Tienes que cuidar lo que comes y bebes”.

Contaminación

La severidad con la que el médico le advierte no es una exageración para María Elena.

La contaminación por cisticercos o larvas de tenia es tan fácil como tomar un poco de agua contaminada o comer una carne mal cocida. La higiene es clave.

La fuente principal de transmisión son las heces humanas. Los alimentos que han tenido contacto con éstas y son mal cocidos contaminan al ser humano cuando los ingiere.

Una vez en el sistema digestivo, las larvas perforan la pared intestinal y se desplazan por el torrente sanguíneo hasta otras partes del cuerpo.

El o los huéspedes pueden alojarse en los músculos estriados, ojos, hígado y otros órganos. Una de las adhesiones más graves sucede cuando el cisticerco se aloja en el cerebro. Entonces aparece el padecimiento conocido como neurocisticercosis.

Recomendaciones
Contagiarse con cisticercos es mucho más fácil que curarse. Para evitarlo es necesario seguir una serie de simples instrucciones.

Mencilla Pauler afirma que el tiempo que tarde una persona en manifestar este mal dependerá, entre otras cosas, del sistema inmunológico de cada cual. María Elena, por ejemplo, manifestó dolores de cabeza, vómitos y visión borrosa durante un tiempo. Meses después, la fémina ingresó en el hospital en coma y con una severa hidrocefalia.

La sintomatología también depende del lugar en el que se hayan alojado los cisticercos. La mayoría de ellos se va para el cerebro, ocasionando desde simples dolores hasta epilepsias.

En cambio, si el parásito se aloja en los ojos la persona contaminada irá perdiendo paulatinamente la visión.

Subregistro

El Ministerio de Salud registra la enfermedad como teniasis, que es la larva ya adulta y que vive como lombriz en el sistema digestivo. Popularmente es conocida como solitaria.

En ese caso, la cisticercosis sería un evento posterior a una teniasis.

Mario Serpas explica que la teniasis no es muy común; sin embargo, en el caso de la neurocisticercosis es una de las formas clínicas más frecuentes. “Especialmente la neurocisticercosis por la avidez que tienen los cisticercos a depositarse en el sistema nervioso central”, añade.

Pese a lo anterior, indica que no es una enfermedad de vigilancia epidemiológica porque no produce brotes agudos.
El MSPAS registró en 2004 un total de 2,162 casos de teniasis. Pese a que la cifra no parece inquietante, podría existir un subregistro de casos de cisticercosis.

El doctor Mencilla Pauler detalla que todas las personas están expuestas a una contaminación; no obstante, factores como el sistema inmunológico son los que permiten que la enfermedad se manifieste.

Hay quienes pueden pasar años sin saber que están contaminados o manifestar síntomas sin saber qué es lo que tienen.

Para el neurocirujano, lo mejor sería conocer cómo se transmite y educar a la población para que termine el mito de que sólo por comer carne de cerdo se adquiere la neurocisticercosis.

“Un estudio que hicieron en Guatemala lo definió como el cáncer sanitario, porque la fuente de contagio son las heces humanas. La insalubridad en la que viven muchos abona al contagio”, agregó el profesional.

Mitos del cerdo

Se piensa que sólo por comer carne de cerdo una persona puede contaminarse. No es un parásito exclusivo de este animal. Lo que contamina es la mala manipulación de los alimentos que han tenido contacto con las heces humanas. La carne de cerdo bien cocida no transmite cisticercosis.

Otras fuentes

Las aguas negras o las verduras regadas con éstas pueden tener parásitos.
También puede haber una autocontaminación: cuando alguien que tenga la tenia no se lava las manos al ir al baño y se vuelve a contagiar con los cisticercos que expulsó a través de sus apropias heces.

Dos estados del mismo parásito

Ambas son enfermedades conocidas como zoonosis, es decir que comparten los seres humanos y los animales.

La diferencia es que la teniasis es el parásito adulto (solitaria). En cambio, la cisticercosis es el estado larvario de la lombriz.

Si bien ambos estados son dañinos, a corto o largo plazo la cisticercosis puede ocasionar daños más graves, pues las larvas se transportan hasta diferentes órganos de la persona, ocasionándole enfermedades.

La tenia, por el contrario, se instala en el sistema digestivo y puede vivir durante años como un huésped alimentándose hasta que es expulsada por la persona.

Diagnóstico

La teniasis se puede diagnosticar mediante exámenes de heces. La cisticercosis requiere de tomografías computarizada, radiografías o resonancia magnética.

El tratamiento también es diferente. Para el caso de la tenia se aplican medicamentos antiparasitarios.

Los cisticercos, especialmente los alojados en el cerebro o los ojos, necesitan de medicinas más fuertes, al mismo tiempo que cirugías para extirpar los quistes ocasionados por las larvas.

HIGIENE PERSONAL
Lavarse las manos después de ir al baño y, especialmente, a la hora de manipular alimentos o de comer. La cisticercosis y la teniasis se manifiestan especialmente en regiones poco desarrolladas y con poco acceso a servicios básicos.
COCINAR BIEN LAS CARNES
La mala cocción de la carne de cerdo o la de res pueden causar la enfermedad. El calor ocasiona que los huevos del parásito mueran y que, a la hora de ingerirlos no representen un peligro para la salud de la población.
AGUA PURA
Tomar agua embotella o hervida. Una forma de hacer inocua el agua es filtrándola. Al comer verduras, éstas tienen que estar bien lavadas, porque a veces han sido regadas con aguas negras y pueden tener cisticercos.
PERSONAS CONTAMINADAS
Las heces de un paciente que alberga una tenia deben ser eliminadas con mucho cuidado para evitar que contagien a otras personas o animales. Una persona que sospeche que tiene el parásito debe ser tratada de inmediato.
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