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Reportaje
Cisticercosis
Viviendo
con el enemigo
La cisticercosis es una infección ocasionada
por un parásito muy común en El Salvador, pero del que
poco conoce la población.
La ignorancia lleva a la contaminación de personas que podrían
manifestar síntomas sin saber lo que tienen. Lo peligroso es
que la infección es grave e incluso puede ocasionar hasta la
muerte.
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| La Organización Mundial para la Salud (OPS)
estima que en Latinoamérica 100 de cada 100 mil habitantes
sufren padecimientos, como epilepsias, ocasionadas por la cisticercosis
Foto EDH / Wilfredo Díaz |
María Elena M. era una mujer muy
sana. Pocas veces visitó al médico hasta que un día
comenzó a sentir constantes dolores de cabeza, mareos, vómitos
y una perturbadora visión borrosa.
A partir de ese momento, su salud desmejoró paulatinamente.
Consultó a varios médicos y tomó muchos medicamentos
sin observar resultados alentadores.
El dolor continuó durante meses hasta el punto de doblegarla
por completo.
Tres meses después de manifestar los primeros síntomas
ingresó, inerte, en estado de coma, al Hospital General del ISSS
(Instituto Salvadoreño del Seguro Social).
Fue sometida a una serie de estudios, incluyendo una tomografía
del cerebro que reveló el origen de el padecimiento.
Una enfermedad más común que conocida. María Elena
tenía neurocisticercosis, una infección cerebral ocasionada
por una larva.
La gravedad de la infección le había provocado una hidrocefalia.
María Elena apenas podía entender lo que el neurocirujano
le explicó poco después de que recuperara la conciencia.
La larva del parásito conocido como taenia solium había
llegado hasta su cabeza y le estaba provocando una inflamación
severa en el cerebro.
De inmediato fue sometida a dos cirugías para extirparle dos
quistes de los cisticercos. Le colocaron una válvula para drenar
el líquido cefalorraquídeo que le producía la inflamación
y, posteriormente, la sometieron a un tratamiento antiparasitario.
Pese al optimismo que muestra por la recuperación de la mujer,
el doctor Fernando Mencilla Pauler mide la gravedad a la que llegó
la paciente con una frase: Estuvo al borde de la muerte sin saber
lo que tenía.
Huésped silencioso
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| Esta enfermedad se manifiesta en todo el mundo,
especialmente en regiones con malas condiciones higiénicas.
La cisticercosis también es conocida como el cáncer
sanitario. |
La cisticercosis es una de las enfermedades
causadas por parásitos más comunes en El Salvador.
El doctor Pauler estima que, de todas las parasitosis, la cisticercosis
abarca más del 40 por ciento, y aunque el Ministerio de Salud
y Asistencia Social (MSPAS) no lo tenga registrado como un problema
de salud muy frecuente, el doctor Mario Serpas, jefe de Epidemiología
del MSPAS, asegura que podría llegar a serlo.
La prevalencia en la población, especialmente en la zona rural,
y la facilidad con la que se trasmite han llevado a que las autoridades
del ISSS a que hayan catalogado a este parásito como un problema
de salud pública.
Pero lo más grave radica en que se trata de un huésped
poco conocido por la población, que se transmite fácilmente
y que muy pocas veces se advierte su presencia.
Hay quienes son portadores del parásito durante años y
no lo manifiestan hasta que la salud se ha comenzado a deteriorar, incluso
hasta perder la vida. Ella tuvo suerte, sentencia Mencilla
Pauler señalando a María Elena.
El neurocirujano asegura que un poco más de tiempo sin tratamiento
podría haberle provocado un desenlace fatal.
La paciente fue intervenida a tiempo y hoy, seis meses después
de la segunda operación, está recuperada en un 95 por
ciento. Sin embargo, el galeno le recuerda algo que la mujer viene escuchando
desde que le diagnosticaron cisticercosis: Tienes que cuidar lo
que comes y bebes.
Contaminación
La severidad con la que el médico le advierte no es una exageración
para María Elena.
La contaminación por cisticercos o larvas de tenia es tan fácil
como tomar un poco de agua contaminada o comer una carne mal cocida.
La higiene es clave.
La fuente principal de transmisión son las heces humanas. Los
alimentos que han tenido contacto con éstas y son mal cocidos
contaminan al ser humano cuando los ingiere.
Una vez en el sistema digestivo, las larvas perforan la pared intestinal
y se desplazan por el torrente sanguíneo hasta otras partes del
cuerpo.
El o los huéspedes pueden alojarse en los músculos estriados,
ojos, hígado y otros órganos. Una de las adhesiones más
graves sucede cuando el cisticerco se aloja en el cerebro. Entonces
aparece el padecimiento conocido como neurocisticercosis.
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Recomendaciones
Contagiarse con cisticercos es mucho más fácil que
curarse. Para evitarlo es necesario seguir una serie de simples
instrucciones. |
Mencilla Pauler afirma que el tiempo que
tarde una persona en manifestar este mal dependerá, entre otras
cosas, del sistema inmunológico de cada cual. María Elena,
por ejemplo, manifestó dolores de cabeza, vómitos y visión
borrosa durante un tiempo. Meses después, la fémina ingresó
en el hospital en coma y con una severa hidrocefalia.
La sintomatología también depende del lugar en el que
se hayan alojado los cisticercos. La mayoría de ellos se va para
el cerebro, ocasionando desde simples dolores hasta epilepsias.
En cambio, si el parásito se aloja en los ojos la persona contaminada
irá perdiendo paulatinamente la visión.
Subregistro
El Ministerio de Salud registra la enfermedad como teniasis, que es
la larva ya adulta y que vive como lombriz en el sistema digestivo.
Popularmente es conocida como solitaria.
En ese caso, la cisticercosis sería un evento posterior a una
teniasis.
Mario Serpas explica que la teniasis no es muy común; sin embargo,
en el caso de la neurocisticercosis es una de las formas clínicas
más frecuentes. Especialmente la neurocisticercosis por
la avidez que tienen los cisticercos a depositarse en el sistema nervioso
central, añade.
Pese a lo anterior, indica que no es una enfermedad de vigilancia epidemiológica
porque no produce brotes agudos.
El MSPAS registró en 2004 un total de 2,162 casos de teniasis.
Pese a que la cifra no parece inquietante, podría existir un
subregistro de casos de cisticercosis.
El doctor Mencilla Pauler detalla que todas las personas están
expuestas a una contaminación; no obstante, factores como el
sistema inmunológico son los que permiten que la enfermedad se
manifieste.
Hay quienes pueden pasar años sin saber que están contaminados
o manifestar síntomas sin saber qué es lo que tienen.
Para el neurocirujano, lo mejor sería conocer cómo se
transmite y educar a la población para que termine el mito de
que sólo por comer carne de cerdo se adquiere la neurocisticercosis.
Un estudio que hicieron en Guatemala lo definió como el
cáncer sanitario, porque la fuente de contagio son las heces
humanas. La insalubridad en la que viven muchos abona al contagio,
agregó el profesional.
Mitos del cerdo
Se piensa que sólo por comer carne
de cerdo una persona puede contaminarse. No es un parásito exclusivo
de este animal. Lo que contamina es la mala manipulación de los
alimentos que han tenido contacto con las heces humanas. La carne de
cerdo bien cocida no transmite cisticercosis.
Otras fuentes
Las aguas negras o las verduras regadas
con éstas pueden tener parásitos.
También puede haber una autocontaminación: cuando alguien
que tenga la tenia no se lava las manos al ir al baño y se vuelve
a contagiar con los cisticercos que expulsó a través de
sus apropias heces.
Dos estados del mismo parásito
Ambas son enfermedades conocidas como zoonosis,
es decir que comparten los seres humanos y los animales.
La diferencia es que la teniasis es el parásito adulto (solitaria).
En cambio, la cisticercosis es el estado larvario de la lombriz.
Si bien ambos estados son dañinos, a corto o largo plazo la cisticercosis
puede ocasionar daños más graves, pues las larvas se transportan
hasta diferentes órganos de la persona, ocasionándole
enfermedades.
La tenia, por el contrario, se instala en el sistema digestivo y puede
vivir durante años como un huésped alimentándose
hasta que es expulsada por la persona.
Diagnóstico
La teniasis se puede diagnosticar mediante exámenes de heces.
La cisticercosis requiere de tomografías computarizada, radiografías
o resonancia magnética.
El tratamiento también es diferente. Para el caso de la tenia
se aplican medicamentos antiparasitarios.
Los cisticercos, especialmente los alojados en el cerebro o los ojos,
necesitan de medicinas más fuertes, al mismo tiempo que cirugías
para extirpar los quistes ocasionados por las larvas.
HIGIENE
PERSONAL
Lavarse las manos después de ir al baño y, especialmente,
a la hora de manipular alimentos o de comer. La cisticercosis y
la teniasis se manifiestan especialmente en regiones poco desarrolladas
y con poco acceso a servicios básicos. |
COCINAR BIEN LAS CARNES
La mala cocción de la carne de cerdo o la de res pueden causar
la enfermedad. El calor ocasiona que los huevos del parásito
mueran y que, a la hora de ingerirlos no representen un peligro
para la salud de la población. |
AGUA PURA
Tomar agua embotella o hervida. Una forma de hacer inocua el agua
es filtrándola. Al comer verduras, éstas tienen que
estar bien lavadas, porque a veces han sido regadas con aguas negras
y pueden tener cisticercos. |
PERSONAS CONTAMINADAS
Las heces de un paciente que alberga una tenia deben ser eliminadas
con mucho cuidado para evitar que contagien a otras personas o animales.
Una persona que sospeche que tiene el parásito debe ser tratada
de inmediato. |
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