18 de septiembre de 2005


Religión
El encuentro en Roma

La despedida de muchos jóvenes no fue en Colonia, sino en el Vaticano, hacia donde lo siguieron. La próxima cita con el máximo jerarca de la Iglesia será en Australia.

Eunice Rojas y Oscar Bello
vertice@elsalvador.com

El Papa Ratzinger se reunió con los jóvenes en el Aula Paulo VI, donde en abril se encontró con los periodistas del mundo. Foto EDH / Archivo

El encuentro con Benedicto XVI no terminó en Colonia.

La delegación salvadoreña, como muchas de todo el mundo, lo siguió hasta su sede, en Roma, donde se volvieron a encontrar con él en la Audiencia General del miércoles 24 de agosto.

Una fila comenzó a formarse entre apretujones a las 6:30 a.m., para ingresar al Aula Paulo VI. Después de una espera de dos horas se abrió el paso para entrar.

Un grupo de jóvenes empezó a correr, pero no les duró mucho, porque unos imponentes guardias les cortaron el paso: “¡Aquí no se corre!”, les espetaron.

El busto de mármol del Papa Pablo VI, que se encuentra en el atrio el recinto que lleva su mismo nombre, parece dar la bienvenida a los visitantes, que se asombraban viendo la majestuosidad del lugar, la silla papal en el frente, los obispos ordenándose a un costado, las cámaras de televisión probando todo tipo de ángulos y una gran cantidad de peregrinos buscando el mejor puesto para ver más cerca al Papa.

Las banderas de Polonia, Argentina, Ecuador, Brasil y El Salvador, entre otros países, le daban un dinámico movimiento a todo el mar de personas que estaban ansiosas de escuchar en el idioma de cada quien al Vicario de Cristo. Los prelados que acompañarían al Sumo Pontífice se mostraban inquietos y deferentes, tanto que se animaban a dar las cuatro palmaditas cada vez que la multitud cantaba “¡Benedetto!”.

A las 10:30 de la mañana, Benedicto XVI ingresa al Aula Pablo VI por la parte de atrás y, para sorpresa de muchos, camina por todo el pasillo central saludando a los presentes, dándoles la mano a los que estaban a la orilla listos a apretar el obturador de sus cámaras.

Muchos se pusieron de pie en las butacas y otros corrieron encima de ellas por tratar de seguirle el paso al Papa. El sucesor de Pedro se detuvo un momento para saludar a un grupo de parejas recién casadas que habían asistido con todo y sus vestidos de novia y sus esmóquines para la bendición papal.

Llegó al proscenio y antes de sentarse en su aposento papal saludó a todos nuevamente con sus brazos elevados al cielo; su gran sonrisa llena de mucha emoción parecía estar diciendo a cada uno de los presentes “Gracias por estar aquí”.

El Papa Pablo VI deseaba que el Aula que lleva su nombre fuera la “cátedra de las catequesis del Papa”. Cumpliéndolo así, el Papa Benedicto inició un miércoles más esta audiencia que se diferenció de las anteriores por haber compartido su primer viaje apostólico fuera de Italia.

Jóvenes participan de una misa oficiada a campo abierto en Colonia.Foto EDH / Archivo

A continuación saludó a los presentes en sus idiomas respectivos. Cuando dijo “Saludo a los peregrinos de habla española…”, tuvo que detenerse para darle paso a las repetidas vivas y aplausos de los latinoamericanos que proclamaban en su nombre y que contagiaron al resto de los asistentes.

La audiencia duró dos horas y media exactas y era muy difícil perder la atención de lo que se escuchaba o dirigir la mirada a otro lado que no fuera hacia el Papa Benedicto XVI, quien se mostraba muy complacido, muy a gusto, leyendo el informe del trabajo que había realizado en los días anteriores.

Fraseario

“El terrorismo, de cualquier origen, es una opción perversa y cruel, que desdeña el derecho a la vida y corroe los fundamentos mismos de toda convivencia civil”

“Queremos buscar las vías de la reconciliación, la defensa de la libertad religiosa es imperativo y el respeto de las minorías una señal de civilización”

“El totalitarismo no libera al hombre, sino que le priva de su libertad y lo esclaviza. No son las ideologías las que salvan al mundo”

“Se puede criticar mucho a la Iglesia. Lo sabemos y el Señor mismo lo dijo: ‘Es una red con peces buenos y malos, un campo con trigo y cizaña’”

“La religión se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que place, y algunos saben también sacarle provecho”

 

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