18 de septiembre de 2005


Dilema electoral

El nuevo Frente Democrático Revolucionario quiere ser una izquierda lista para gobernar en 2009. Según políticos y analistas, la forma en que el FDR afronte las elecciones de 2006 determinará su destino. El nuevo partido tiene muchísimo en común con el FMLN

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com

Foto EDH / Wilfredo Díaz

No es un secreto. El trabajo de recolección de firmas para inscribir al Frente Democrático Salvadoreño (FDR) como partido político ante el Tribunal Supremo Electoral ha sido un proceso contra el reloj.

Si el FDR pretende ser parte de una coalición o competir en solitario el próximo marzo, las 48 mil firmas que se ha propuesto reunir deberán ser aceptadas por el TSE antes de que convoque a los partidos a participar en las elecciones municipales y legislativas de 2006.

Concentrar todos sus esfuerzos en participar en dicho evento, en opinión de varios analistas podría ser un traspié para un partido que desde el inicio de su gestación, a penas hace tres meses, no sólo se propuso llegar con vida a 2009, sino convertirse en una oposición capaz de llegar al poder Ejecutivo.

Los efederristas parecen estar conscientes del peligro que para dicho proyecto significa lanzarse a la palestra electoral. Ileana Rogel, diputada del FDR, dijo a Vértice que su partido está considerando todas las opciones, incluso la de que miembros de su partido se incorporen a otro instituto político para el evento electoral de marzo. “Estamos evaluando qué pasaría si nos vamos en coalición con otro partido, o si solo hacemos una alianza”, dijo Rogel.

Por su parte, el secretario general del FDR, Julio Hernández, explicó que la tendencia en dicho instituto político es más bien a tener una participación limitada en marzo de 2006.

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Tanto él como Rogel creen que el partido rojo y amarillo tiene grandes posibilidades de éxito si decide competir exclusivamente en las municipalidades donde están aseguradas algunas simpatías. Los efederristas han identificado ciudades de occidente y la zona metropolitana de San Salvador como sitios donde cuentan con “fuerza política”. Tal es el caso de Mejicanos, cuyo consejo municipal y alcalde renunciaron al FMLN y se incorporaron a las filas del FDR.

Gracias a previas deserciones del FMLN, los efederristas cuentan con su propia fracción legislativa. Pero competir en marzo por escaños en la Asamblea es un punto en el que Ileana Rogel y Julio Hernández no coinciden.

Ella cree que si el FDR compite sólo a nivel municipal no correrá el riesgo de desaparecer, pues la cuota del 3% del total de votos se le exige solamente a los partidos que compiten en las legislativas.

Pero él opina que si el FDR, el Partido Popular Social Cristiano (PPSC) y Cambio Democrático (CD) conforman un bloque de oposición bien consolidado podrían llegar a disputarle el tercer lugar al PCN en las elecciones legislativas. Los tres son escisiones del FMLN, con quien suscriben alianzas.

Los pasos previos

Para no desaparecer en 2006, los efederristas contemplan la posibilidad de no competir como partido para obtener escaños en la Asamblea Legislativa. Foto EDH / Wilfredo Díaz

Correr antes de caminar podría ser catastrófico para el proyecto 2009 del FDR. Así lo cree el politólogo Napoleón Campos, quien considera que la tentación electorera lleva a los partidos a la muerte.

Para que el FDR no corra la misma suerte que otros partidos formados por disidentes, antes de participar en elecciones debe demostrar que tiene capacidad de convocatoria. Esto va más allá de reunir las 48 mil firmas para inscribirse ante el TSE e implicaría contar con empresarios de primer nivel en sus filas.

La postura de Campos es compartida por el sociólogo y catedrático Joaquín Aguilar, quien cree que la perspectiva de este partido debe ser “formar el hogar donde quepan todos”.

Pero, más importante que esto es que el FDR organice estructuras territoriales, algo que para Aguilar es una carrera contra el tiempo y en opinión del analista Kirio Waldo Salgado no será realidad antes de que finalice 2005.

Napoleón Campos ve promisorio que el FDR compita por algunas alcaldías, pero cree que competir por escaños legislativos sería como llevar a este partido al rastro electoral. En su opinión, el voto de las clases medias y los militantes no se consigue con diputados sino con alcaldes.

Además de demostrar su poder de convocatoria antes de participar en elecciones, el analista Óscar Picardo cree que el FDR necesita definir un proyecto político, una visión de país y una visión ideológica muy clara que determine “qué son y qué no son”. Para Picardo este último punto es muy delicado ya que eso, precisamente, es lo que no ha quedado claro respecto a otros movimientos que han nacido para desaparecer. El analista cree que el FDR necesita diferenciarse del FMLN y presentar una propuesta acorde a las necesidades de la sociedad actual. Respecto a este mismo punto el sociólogo Aguilar señala que el FDR debe buscar la manera de no ser visto como una izquierda “light” o como una izquierda que reniega de la izquierda.

En busca de identidad

Cuando el FDR realice su primer congreso, planificado para el 2 de octubre, la carta de principios y los estatutos del partido serán presentadas a las bases.

Mientras tanto, dos equipos de trabajo discuten el contenido de dichos documentos y los dirigentes del partido sostienen tertulias privadas con conocedores de distintos temas para intercambiar puntos de vista.

Y en un gesto que el secretario general Julio Hernández califica como muestra de que les preocupa producir pensamiento, la página electrónica del FDR cuenta con un foro en el que se invita a la ciudadanía a discutir diversos temas.

Según Ileana Rogel los estatutos y la carta de principios —que el 9 de septiembre ya iba por el tercer borrador— deberán reflejar la pluralidad que puede existir entre los integrantes del FDR. La diputada afirma que su partido está debatiendo las reglas que les permitan, en la práctica, tener espacio para la mayor diversidad de pensamiento de izquierda, ya sea socialista, socialdemócrata o comunista. Rogel explica: “No podemos casarnos estrictamente con una de esas definiciones porque queremos que haya de todo”.

No obstante, esta característica no es la única con la que el FDR pretende diferenciarse del FMLN.

El nuevo partido de izquierda busca contar con valores como “la solidaridad, la honestidad y la capacidad de autocrítica” que, según Rogel, le fue inculcada en los primeros años de militancia efemelenista y que, en su opinión, ya no se practica en el partido rojo.

Lo que no está claro es la medida en que estos excomunistas puede distanciarse del comunismo.

Finalmente, el partido rojo amarillo quiere distanciarse del FMLN en el hecho de que no pretende ser una eterna oposición, sino una izquierda lista para gobernar en 2009.

Deuda estratégica

El proceso
El FDR es un embrión gestado por deserciones comunistas.

junio 8-2005
Los diputados Ileana Rogel y Jorge Escobar son parte de los 150 militantes que renuncian al FMLN.

juLio 9-2005
Trescientos
efemelenistas de Sonsonate renuncian al FMLN. La mayoría se une luego al FDR.

julio 12-2005
Los primeros tres concejales de San Salvador se van del FMLN para incorporarse a
las filas del FDR.

sept. 2-2005
El edil Carlos Rivas Zamora se marcha del FMLN, pero no se une al FDR. Cuatro
concejales más
sí lo hacen.

La historia reciente no augura un prometedor futuro al FDR. No es difícil recordar la corta vida que tuvieron los partidos fundados por otros ex comunistas.

Que el FDR supere los meses de vida que tuvieron sus predecesores dependerá no solo de que participe o no en las elecciones de marzo, de que organice sus estructuras territoriales y de que defina su ideología. La nueva oposición enfrenta otra serie de retos.

Kirio Waldo Salgado, Óscar Picardo y Joaquín Aguilar coinciden en señalar que un puntos a favor del FDR “es el hecho de contar con políticos conocidos”.

Sin embargo, esto hace más urgente definir los liderazgos. Aguilar cree que en dicho partido hay “muchos apóstoles y pocos discípulos”.

Para Julio Hernández, secretario general efederrista, esto no es un problema. Sostiene que en el partido hay espacio para distintos tipos de líderes. Estos surgirán, unos de manera espontánea, otros gracias a la formación de las bases jóvenes.

Además, si el FDR pretende participar en las elecciones de 2006 y llegar vivo a marzo de 2009, necesitará financiamiento. Julio Hernández cree que si un proyecto tiene coherencia y posibilidades de éxito encontrará apoyo económico.

Mientras dichos apoyos llegan, los efederristas han decidido solicitar préstamos personales para afrontar el reto electoral que se les avecina pues, en palabras de Ileana Rogel, no tienen un capital esperándolos ni gente que lo quiera donar.

Escenario electoral

Lograr un tercer lugar en las elecciones municipales de San Salvador en marzo próximo sería un buen resultado para el FDR, según el analista Campos.

El politólogo cree que este partido debe lanzar como candidato a un rostro fresco y que no genere anticuerpos. Con estos prerrequisitos Carlos Rivas Zamora y Héctor Silva quedarían descartados como posibles cartas a jugar.

Campos cree que al FDR le vendría bien tener como candidata a alguien que venga de trabajar por los intereses de la ciudadanía, aunque también considera una buena opción presentar como candidato por San Salvador a un empresario de “primera línea”.

Sin embargo, la suerte del FDR en marzo de 2006 no dependerá sólo de quién sea su candidato en la capital. Aguilar cree que el resultado se derivará de si los salvadoreños acuden a las urnas en igual o menor número que en 2004.

Aguilar estima que si los votantes son menos que en 2004, el FDR y sus aliados podrían obtener resultados pírricos, y el PCN saldría ganando. En cambio, si la convocatoria de 2004 se repite, el PCN y el PDC podrían desaparecer y el FDR, aunque no sea el gran ganador, saldría bien librado.

Por su parte, Napoleón Campos cree que ARENA será el partido ganador en 2006, que el CD y el PDC no sobrevivirán y que el PCN seguirá bien posicionado.

Sin embargo, estima que las elecciones de marzo generarán un clima favorable para que surja una alianza nacional, semejante a lo que la Unión Nacional Opositora (UNO) fue hace tres décadas. Campos cree que el FDR puede convertirse en uno de los impulsores de esa alianza nacional.

La visión optimista de Campos respecto al futuro del FDR es matizada por el diputado de Cambio Democrático, Héctor Dada Hirezi. Para él las circunstancias no son repetibles, y lo que un día fue la UNO estuvo estructurado en un Partido Demócrata Cristiano muy grande. Lo que no es el caso del FDR.

Igual opinión tiene el sociólogo Joaquín Aguilar, quien recuerda que la UNO surgió alrededor de un PDC fuerte y Napoleón Duarte.

Por su parte Kirio Waldo Salgado y el diputado pecenista Rafael Machuca no auguran un futuro muy promisorio al nuevo FDR.

Machuca cree que este partido no será rival, al menos para la derecha. Afirma no verle futuro al esfuerzo de este grupo de antischafikistas. Esta opinión es compartida por Kirio Waldo Salgado, quien tiene experiencia en fundar un partido y verlo morir, y que reconoce que el FDR es un hecho relevante en la actualidad, aunque tampoco le ve futuro, a menos que “radicalice” su discurso y pase de ser una “izquierda rosada” a una verdadera izquierda comunista.

Mientras los estatutos sigan siendo un borrador y las propuestas del FDR ante los problemas del país no sean conocidas por los votantes, las expectativas que los más optimas tienen respecto a este partido estarán lejos de ser realidad.

 

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