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Internacional:
A pesar del terrorismo
Europa mantendrá las libertades civiles
No obstante los atentados de Madrid y Londres los ciudadanos del continente
europeo no parecen estar dispuestos a renunciar a sus libertades civiles
a cambio de la seguridad de impedir que los terroristas crucen con facilidad
sus fronteras
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Integración.
Un musulmán pasea en la misma acera que niños no
musulmanes en un barrio de Leeds, Inglaterra, donde la policía
realizó un cateo el miércoles/ Fotos EDH / Michael
Kamber/the New york times
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BERLÍN
Desde los ataques del 11 de septiembre hasta los bombazos en Madrid,
España, los europeos se han negado a sacrificar las libertades
civiles en el combate contra el terrorismo, y han criticado con dureza
a Estados Unidos por restringir los derechos de sus ciudadanos en aras
de la seguridad. Aun con los ataques contra Londres, hay pocos indicios
de que se esté reduciendo esta división filosófica.
Desde luego que algunos expertos europeos en contraterrorismo creen
que la determinación de Europa de mantener abiertas las fronteras,
la facilidad de movimiento y las libertades civiles ha sido lo que un
experto alemán en terrorismo, Rolf Tophoven, llama un regalo
para los terroristas. Todo es demasiado fácil para que
una vez dentro de la Unión Europea los yihadistas se muevan de
un país a otro dicen los expertos y propaguen sus
puntos de vista y establezcan grupos simpatizantes de Al Qaeda. Sin
embargo, por los primeros signos, Europa no va a cambiar de curso.
No pienso que los ataques en Londres cambien las políticas
europeas, dijo Tophoven.
Por una parte, es demasiado pronto para plantear que los ataques en
Londres fueron producto de las fronteras abiertas o de la tolerancia
excesiva a la actividad fanática musulmana en Gran Bretaña.
Si resulta que los tipos que lo hicieron tenían pasaportes
franceses y que llegaron de fuera para hacer este trabajo especial,
entonces es posible que surja cierta impresión de que las fronteras
están demasiado abiertas, dijo Gary Samore, un experto
en terrorismo del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos
de Londres, en entrevista telefónica. Los investigadores, no
obstante, se inclinan hacia la teoría de que los ataques en Londres
fueron el trabajo de terroristas que ya estaban en Gran Bretaña,
tal como lo han indicado las investigaciones más recientes.
En general, dijo Samore, la inteligencia de la policía británica
ha sido muy buena para vigilar musulmanes radicales dentro de Gran Bretaña
y ha logrado frustrar planes terroristas anteriores.
El MI5 tiene muy buenas relaciones con la comunidad musulmana
británica, y ha desarrollado una buena red de informantes, y
ha penetrado los grupos radicales, dijo Samore refiriéndose
al servicio de inteligencia interna de Gran Bretaña.
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Sin más evidencia, es imposible saber si hubo
fallas en la recopilación de inteligencia sobre los grupos en
Gran Bretaña o si gente de fuera ayudó en los ataques
o los dirigió.
Sin embargo, cualquiera que resulte ser el caso, dicen los expertos,
las comunidades musulmanas radicales se han establecido en varios países
europeos desde mucho antes de la oleada actual de ataques inspirados
en Al Qaeda, y eso hace que la situación en Europa sea diferente
de la de Estados Unidos.
Para Estados Unidos, había una lógica para hacer más
estrictos los procedimientos de inmigración después del
11 de septiembre, por lo cual se sometió a los extranjeros a
interrogatorios rigurosos, estuvieron bajo sospecha e incluso se tomaron
sus huellas digitales, lo que ha generado gran descontento entre los
visitantes europeos. Para Europa, con una población musulmana
radical de proporciones considerables ya establecida, tiene mucho menos
sentido.
Si los terroristas potenciales ya están dentro del país,
entonces la mejor forma de prevenir el terrorismo es hacer lo que Gran
Bretaña ya estaba haciendo, que es mantenerlos bajo vigilancia
constante.
Al igual que en Estados Unidos, en Europa hay un debate sobre el peso
relativo que es necesario darle a las libertades civiles, por una parte,
y al imperio de la ley, por la otra. Sin embargo, por lo general, los
europeos están más inclinados a errar del lado de las
protecciones civiles porque están convencidos de que adoptar
una línea demasiado severa sólo empeora las cosas.
El conflicto israelí palestino divide aún más las
actitudes europeas y estadounidenses. Los europeos simpatizan mucho
más con los palestinos y son más propensos a asumir actitudes
antiisraelíes que los estadounidenses, y por tanto han tendido
a ver un cierto tipo de oratoria musulmana radical como la respuesta
natural de pueblos con resentimientos naturales.
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Policías
y árabes conversaban el jueves tras guardar dos minutos
de silencio en honor a las víctimas del terrorismo.
Fotos EDH / Michael Kamber/the New york times
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Por lo general, los europeos se oponen a la guerra estadounidense
en Iraq, y muchos dicen que es responsable del incremento en la amenaza
terrorista contra ellos. Líderes políticos en Europa evitan
diplomáticamente criticar a Estados Unidos, pero con toda seguridad
los europeos comunes sí se han dado cuenta de que los países
atacados y amenazados con ser atacados son los que han apoyado la guerra
estadounidense en Iraq.
Lo que estamos atestiguando en Londres es la respuesta terrorista
a una política imperialista, dijo Ernst Otto Czempiel,
politólogo de la Universidad de Frankfurt y fundador del Instituto
de Investigación para la Paz de Frankfurt, en una entrevista
expresando una opinión europea generalizada.
Usar la fuerza militar contra el terrorismo y verlo como una prolongación
de la Unión Soviética o de una agresión hitleriana
no sólo está mal políticamente sino mal prácticamente,
dijo Czempiel. Bush ha producido lo opuesto de lo que pretendía
hacer.
En los círculos de la inteligencia europea se propaga el temor
de que Iraq se esté convirtiendo en otro Afganistán atrayendo
yihadistas que reciben entrenamiento en fabricación de bombas
y otras técnicas terroristas, para después infiltrarse
en países occidentales, dijo Tophoven. No son muchos, ni
siquiera cientos, dijo, pero unos cuantos de ellos son suficientes
para causar daños.
El debate sobre las libertades civiles contra las medidas de seguridad
severas e impertinentes no sólo se restringe a Europa, claro
está. En Washington, el presidente Bush está presionando
al Congreso para reanudar la Ley Patriota de Estados Unidos, la amplia
ley contra el terrorismo que fue aprobada como resultado de los ataques
del 11 de septiembre. Sin embargo, la medida se ha topado con barreras
en el Congreso.
Para volver a autorizar la ley, todavía se tiene que votar en
ambas cámaras. Sin embargo, el mes pasado, la Cámara de
Representantes aprobó una medida de gastos que despojó
a la ley de una disposición que facilitaba a los investigadores
federales la revisión de registros en librerías y bibliotecas.
Los países europeos no han aprobado equivalentes de la Ley Patriota,
y no obstante pueden adjudicarse un éxito considerable por depender
del trabajo policial y la inteligencia comunes, a pesar de los bombazos
en Madrid y Londres.
La policía británica dice que ha frustrado varios planes
previos de bombazos. Y en Alemania, los musulmanes radicales están
bajo vigilancia constante, en las casas y oficinas, y la policía
revisa sus computadoras en redadas regulares. Se han prohibido algunas
organizaciones que presuntamente fomentaban el odio y se ha expulsado
a unos cuantos presuntos extremistas.
Más aún, Alemania es el único país que ha
enjuiciado a personas acusadas de ser miembros del equipo terrorista
del 11 de septiembre. Sin embargo, ambos casos se fueron a pique, no
por algún escrúpulo excesivo por las libertades civiles
por parte de los alemanes sino porque Estados Unidos se negó
a proporcionar los expedientes con los interrogatorios a líderes
terroristas
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