17 de julio de 2005


De la Portada: Izquierda reciclada
El sendero de los escarlata

De la más reciente división del FMLN, resurge el Frente Democrático Revolucionario. La dirigencia pretende revivir el espíritu que dio vida a uno de los bloques más amplios de la izquierda en El Salvador

Alicia Miranda Duke / Foto EDH / Archivo
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10 DE OCTUBRE 1980
CINCO ORGANIZACIONES POLítico-militares se unen. la dirección quedó estructurada por la comandancia general. Uno de cada organización.

2 DE ABRIL DE 1980
EL FDR se formó por partidos políticos, sindicatos, profesionales y técnicos, pero, sobre todo, por la coordinadora revolucionaria de masas.

Pocos días después del 7 de junio, fecha en que renunciaron varios líderes del FMLN, El Salvador conoció sobre la formación de un nuevo proyecto político de izquierda: el Frente Democrático Revolucionario, FDR, unas siglas ya conocidas en el ambiente político.

El FDR se arropó en una bandera vieja, pero con objetivos específicos y ambiciosos. Sus pretensiones son poder competir por el Ejecutivo después de agrupar a partidos de centro izquierda y diversos sectores sociales de El Salvador.

La posibilidad de que lo logren plantearía un giro en la izquierda salvadoreña. De momento, han incorporado a su estrategia dos jugadas fundamentales.

La primera es una acción desde fuera del FMLN: inscribirán el nuevo partido y crearán una estructura compuesta por sectores sociales afines. Los partidos políticos de centro izquierda, como Cambio Democrático, también formarían parte. La idea es crear un bloque similar al Frente Amplio que llevó a Tabaré Vázquez a la presidencia de Uruguay en 2003.

El segundo movimiento se daría desde el mismo FMLN. Para ello, intentarán convencer a los efemelenistas que actualmente quieren renunciar de que no lo hagan, o al menos que las renuncias sean más dosificadas.

La dirigencia del FDR parte del hecho de que, después las elecciones de 2006, el FMLN saldrá más desgastado y, por ende, también el Partido Comunista (PC) que actualmente dirige al Frente. Los comunistas —de acuerdo con lo planteado— perderían poder y los efemelenistas serían comandados por una corriente más moderada con la cual el FDR podría unirse.

Aunque no le negarán espacio a los inconformes con el PC, la idea es preparar al FMLN desde dentro para que, llegada la hora cero, se sume al grupo en las presidenciales.

La estrategia incluye el espaldarazo de algunos gobiernos latinoamericanos. Francisco Jovel, dirigente del FDR, explicó que buscarán apoyos en otros gobiernos de izquierda para lograrlo. Pero aclaró que Inacio Lula da Silva, Presidente de Brasil, se asemeja más a la izquierda que están proponiendo que Hugo Chávez, mandatario de Venezuela.

En términos ideológicos, buscarán reivindicar el concepto de ser un “frente revolucionario”, el mismo que, paradójicamente, los llevó a unificarse en 1980.

“Estamos reagrupando las fuerzas políticas que formaron el proyecto para darle una auténtica continuidad a la lucha de los años 60, 70 y 80”, sostuvo el político.

Pero, para otros, esta intención está lejos de ser realidad. Mario Aguiñada Carranza, ex dirigente del FDR en los 80, dice que es imposible revivir el espíritu que los llevó a unirse, pues son dos contextos completamente distintos.

“En aquella época algunos empresarios que habían estado apoyando la primera Junta (Revolucionaria de Gobierno), profesionales que habían estado en el gobierno, grupos de demócratas cristianos que después configuraron en el Movimiento Popular Social Cristiano, gente de la Coordinadora Revolucionaria de Masas y del Partido Radical Democrático se agrupó. La razón más fuerte fue la represión y el cierre de espacios democráticos, incluso hizo posible que poco después el FMLN y el FDR se unieran. Hoy es otro contexto”, analiza Aguiñada.


DIVERSIFICACIÓN. Después de la paz varios partidos de izquierda se han desprendido del FMLN. El nuevo FDR intentará unificarlos en una sola fuerza para las elecciones de 2009.


Historia paralela


Ambos frentes sellaron una alianza en 1980, cuando El Salvador vivía momentos de inestabilidad social y política, que se habían agudizado después del golpe de Estado del 15 de octubre de 1979.

El 2 de abril de 1980 se formó el FDR. El 10 de octubre le siguió el FMLN, una organización que surgió de cinco fuerzas político militares.

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Es una fuerza débil

Dagoberto Gutiérrez, ex dirigente del FMLN, asegura que, aunque ambos frentes nacen en un mismo contexto, no eran la misma cosa.

“El FDR expresó el ensanchamiento social de la lucha contra la dictadura. Cuando nació se dijo: ‘Somos más los que estamos en contra de esa dictadura’”, explica. La diferencia, para Gutiérrez, está en que el FMLN nació como una fuerza político y militar.

La alianza continuó casi toda la guerra. Participaron en todas las negociaciones de paz. La dirigencia del FDR regresó al país a finales de la década y participó con otra bandera de Convergencia Democrática en las elecciones presidenciales de 1989.

Después de la firma de los Acuerdos de Paz, el FMLN ha hecho alianzas con otros partidos de izquierda o de centro, pero siempre en contextos electorales muy específicos o en bloques legislativos.

De esas uniones, en las urnas es el FMLN el partido que más apoyo recibe. Sin embargo, es también el que más divisiones internas ha experimentado desde la firma de los Acuerdos de Paz. Aunque siempre han existido corrientes ideológicas y planteamientos diferentes, después de convertirse en un partido legal, comenzaron a aflorar las desavenencias con más frecuencia.

La primera fue en 1994, cuando Joaquín Villalobos y un grupo de diputados votaron apartados del resto de la fracción para aprobar el aumento al IVA.

Luego vinieron las escisiones de Dagoberto Gutiérrez, quien se fue en 1996 sin mayor alharaca, y Facundo Guardado en 2001.

Mismos colores. “Revolucionario, pero democrático”, asegura Francisco Jovel, dirigente del FDR.

Siguen siendo rojos

En un nuevo escenario político, el nuevo FDR reclama para sí “la visión política que busca una transformación estructural, un mundo más justo, pero en un marco constitucional”. Una definición de izquierda que, dicen, no le pertenece al Partido Comunista.

“No hemos renunciado a la lucha por las transformaciones estructurales, porque sigue habiendo gente pobre. Pero los tiempos también traen nuevos retos —como el tema de la emigración— que demandan nuevas formas para solucionar el problema. Las revoluciones no necesariamente tienen que ser armadas ni violentas ni provocadoras de cierto desconcierto social. Se pueden hacer de forma progresiva, pacífica y planificada”, sostiene Jovel.

Pero, ¿qué posibilidades tiene la izquierda de ser una opción en El Salvador?

Dagoberto Gutiérrez habla de izquierdas. La primera es una izquierda que entra en la lógica del funcionamiento del sistema político. Ésa, asegura, no tiene posibilidad.

En cambio, cree que hay otra con posibilidades: “Es una izquierda que no sólo se sitúa frente al gobierno, sino que frente al poder. Que sabe dialogar de manera horizontal. Que complementa la lucha de la mujer con la lucha del hombre y la lucha del hombre con la lucha de la mujer.Ésa es una izquierda que sabe relacionar la fe con la esperanza”.

Álvaro Artiga, director de la Maestría de Ciencias Políticas de la UCA, prefiere hablar de votos: “No hay que perder de vista que el FMLN es el que más éxito tiene en las urnas. Ahora, eso depende de si hay un recambio generacional, además de que asuman las nuevas preocupaciones sociales de la gente. Si no lo hacen tienen pocas posibilidades de ser una opción”.


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