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A
BOCA DE JARRO
Admiro
la vida de Hitler, no lo que hizo
Mauricio Bonilla, uno de los máximos
exponentes de la danza salvadoreña, es, a sus 43 años,
igual que un muchacho ávido de proyectar un sentimiento al espectador
cuando baila, y de conocer la historia universal. Pero además
busca otros destinos que bien pueden aterrizar en la política.
Admira la crítica social que hacía Cantinflas y dice que
agradece a la vida por todo lo que le ha dado y que trata de vivirla
con energía y sin rencores.
¿Qué
le gusta y qué no de la política?
La política me encanta si la vemos desde el punto positivo; hay
algunas (acciones) sucias, pero sin política no podemos hacer
nada. Con buenas políticas podemos encaminar a un país
hacia un desarrollo, pero si éstas se desvirtúan vienen
los desequilibrios.
¿Participaría en política?
Yo sí. Para comenzar se podría trabajar en una alcaldía
y después no sabemos si en una presidencia.
¿Qué haría si hoy gana un millón de dólares
en la lotería?
¡Dios mío! Pagar mis deudas. Después me iría
de viaje porque eso me encanta.
¿En qué se deleita más: en el baile o en los viajes?
Las dos cosas. El baile es increíble, la paso bien, hay gente
que valora la danza. Pero con los viajes uno aprende mucho, a convivir
con la gente, conocer otras culturas, las comidas, la educación,
incluso los bailes.
¿Cuántos países ha visitado?
De Europa como 10; en Estados Unidos unas veinte ciudades, Centroamérica
completa y casi toda Sudamérica.
¿Descríbame su casa?
Mi casa me encanta porque hay alguien que me recibe, mi mamá,
mi hermana, mi hijo y una perrita. Me hace falta que mi papá
ya fallecido me reciba siempre con una taza de café.
Tengo en mi casa cuadros, videos, música, libros...
¿Hay algún personaje que admira más?
Salvador Dalí por su excentricidad; Federico García Lorca
por su literatura; y la vida de Hitler, no por lo que hizo que no fue
del todo bueno, sino por lo que pudo haber hecho y porque fue un líder.
También me encanta Marilyn Monroe.
¿Adónde le gustaría ir cuando muera?
Al cielo, con Dios.
¿Seguirá bailando allá?
Sí, porque realmente a Dios se le adoraba en un principio con
danzas y música. Yo le adoraría así (bailando).
¿Alguna vez soñó ser un Barishnikov o un Nureyev?
Sí. En especial Barishnikov porque lo sentía un artista
más completo, me gusta más por su gracia, por su fuerza.
¿Por qué utiliza tantas plumas en los vestuarios que usted
diseña?
Porque me encantan las aves, y siento que hay más libertad de
todo tipo, y por los colores que atraen mucho a la gente.
¿Defina a una mujer y a un hombre guapos?
Marilyn Monroe, físicamente y por lo que ella representa; y por
el otro lado, Ricky Martin por su belleza física y porque es
un artista.
¿Y qué huella quiere dejar, cómo quieren que lo
recuerden?
Como una persona alegre, extrovertida, carismática y buena gente.
¿Qué le apasiona más además del baile?
Soy muy romántico, muy enamoradizo, aunque estable en mis relaciones
al menos de mi parte. Pero también me apasiona mucho el tango
y hacer sentir bien a los que me rodean.
¿Qué otras habilidades tiene?
Las coreografías, que es otra cosa que bailar, y el diseño
de ropa, una herencia de mis padres.
¿Qué coreografías ha creado usted?
Muchas como Al final del viaje, Miguel Ángel, Sinatra, y Un hombre,
un instante y una vida, basada en la vida de Federico García
Lorca y Salvador Dalí.
¿Qué es lo más especial que siente cuando baila?
El sentimiento, sobre todo cuando es una coreografía muy apasionada
uno hasta llora. Y me encanta que la gente disfrute eso. El problema
de los bailarines actuales es que son muy mecánicos, tienen que
proyectar algún sentimiento.
¿Qué significan sus hijos para usted?
Muchísimo, una inspiración para seguir trabajando y estudiando.
¿Dé tres razones para ir a ver La jaula de las locas?
Primero, quizá la temática; segundo, el vestuario; y tercero...
para que se diviertan.
¿Dígame algo de lo que se arrepiente de haber hecho en
la vida?
No haber aceptado una beca para estudiar en Moscú. Me la ofreció
hace muchos años en España un embajador argentino.
¿Cuál es el ritmo que menos le gusta bailar?
El reggaetón. Lo he bailado cuando imparto clases populares.
¿Posaría desnudo para un pintor?
Sí.
¿Qué hace en sus ratos libres?
Tengo muy pocos ratos libres pero me gusta irme a jugar al casino. También
leo mucho la Biblia, me gustan los salmos y la vida de Jesús.
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