16 de octubre de 2005


TEMA DE PORTADA
Amenaza constante
“Hay que definir cuál es el riesgo a aceptar”

Cristina Solana Tramunt llegó al país en 2002 como parte de Geólogos del Mundo. Esta ONG se coordina con alcaldías e instituciones como el SNET para identificar las zonas de peligro y enseñar a las comunidades más vulnerables a convivir con éste

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com


Foto EDH /Mauricio Cáceres

La reciente emergencia ha convertido a Cristina Solana en la voz oficial de la oficina de Geólogos del Mundo en nuestro país. Para ella, el paso de Stan ha significado, además de pérdidas humanas y materiales, una oportunidad para poner el tema de la gestión de riesgo en la agenda nacional.

La profesional insiste en que además de estudios técnicos, nuestro país necesita educación. No basta con que la estructura de una casa sea segura, porque podría ser que la forma en que se intervino el lugar donde ha sido construida la vuelva vulnerable.

¿Cómo identificar donde construir viviendas seguras?
La construcción con cero riesgo no existe; es más, la construcción no debe ser tomada como un hecho aislado. No tengo que pensar solamente si al construir mi vivienda en un lugar va a ser seguro o no. Tal vez la estructura pueda serlo, pero el conjunto de intervención puede que vuelva la zona insegura. Entonces no hay que focalizar el tema.

¿Por qué no hay que focalizarlo?

Porque las características del suelo (en este país), las características del territorio no se conocen o no se les da la suficiente importancia. Lo básico es saber dónde estamos construyendo, encima de qué. Y en ese sentido es donde intervienen todos los técnicos que yo llamo elementales porque son los que proporcionan la información base.

¿Cuál es esa información inicial a identificar?

Hay que identificar cuáles son las características del territorio que lo hacen reaccionar de uno o de otro modo. Es decir, identificar los riesgos en ese territorio, asociados a su dinámica natural; pero también establecer cuál es el impacto de la intervención en ese territorio. Y además, determinar cuál es el impacto de la intervención en este territorio intentando combinar e interrelacionar los fenómenos de la dinámica (del territorio).

¿Cuál es la dinámica del territorio salvadoreño?
Sabemos que en El Salvador hay cuatro dinámicas que son recurrentes: las inundaciones, los terremotos o sismos, los volcanes y todo lo que son inestabilidades de laderas o deslizamientos. Luego, hay huracanes, que cada vez están sumando más a esta lista de dinámica natural. Pero esto no es sólo dinámica natural, el hombre tiene un poder de catalizar esos fenómenos.

¿Qué papel tiene la mano del hombre en todo esto?
Hay fenómenos estrictamente naturales, como los terremotos y las erupciones de volcanes, ya que el hombre no puede provocarlos ni pararlos. Esto forma parte de la dinámica interna, pero en la dinámica externa sí interviene el hombre. Por ejemplo: en el cambio climático, en las inundaciones (el hombre como especie interviene muchísimo en la generación de inundaciones) y en los deslizamientos (la intervención en las laderas puede favorecer y acelerar deslizamientos).

¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que el territorio es seguro?
Cero riesgo no existe. Pero tenemos la posibilidad de minimizarlo al máximo, para ello hay que conocer bien el territorio donde estamos construyendo.

Visión
“Este problema no se va a solucionar hasta que haya una cultura, una educación profunda y una gran conciencia”.
Tarea
“En el área metropolitana estamos trabajando para la
integración de la sección de riesgos en la planificación”.
Dificultades
“En los países que reciben los golpes de la naturaleza hay un actitud de negación del riesgo, de no creer lo sucedido”.
Trabajo en equipo
“En la gestión del riesgo hay que trabajar con
todos: los geólogos, los geógrafos y los psicólogos”.

¿Quién tendría que producir ese tipo de información?
Todas las instituciones técnicas que trabajan en el territorio, en la geografía territorial, como hidrólogos, geólogos y biólogos. La institución nacional que trabaja este tema es el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET). Por otra parte la OPAMSS pretende renovarse y ser una SNET a nivel regional. También deberían crearse en otros puntos (del país) instituciones que conozcan e investiguen el territorio para saber cómo hay que intervenirlo y dónde realmente no se puede. Las municipalidades también deberían fortalecer esa capacidad de observación del territorio y trasladarla a su población.

¿Son suficientes los estudios técnicos?
Si no aterrizan, no nos sirven. Cuando conocemos cómo funciona la dinámica territorial divulgamos, sensibilizamos a la población, a diferentes niveles. El primero es en las escuelas, como se hace en otros países, y da muy buenos resultados. Así evitamos todo el trauma asociado a la ocurrencia de estos eventos.

En cuanto a trasmitir la información territorial a la población ¿cuál ha sido la experiencia a nivel local?
Estuvimos trabajando dos años en Santa Tecla y vimos que se puede trasladar ese mensaje técnico a un nivel muy comprensible para la población. Ahí se ha dado un resultado tremendamente positivo: cuando la gente toma conciencia de cómo son los fenómenos, entiende que forma parte en la búsqueda de soluciones. Se han hecho unos comités donde la gente participa a nivel municipal.

¿Cómo se le explica a alguien que vive a la par de un talud que eso puede ser un peligro y que él puede ser parte de la solución?
Hay cierta arrogancia de parte de los técnicos. A la gente muchas veces no hace falta explicarle, porque ellos ven (el peligro). Saben cuáles son las dinámicas, porque están cerca de esos fenómenos, eso los hace ser investigadores empíricos. Sólo hay que matizar y puntualizar algunos puntos, pero la gente sabe que el agua desestabiliza. Hay conceptos que son muy propios del sentido común. Luego, evidentemente, la interrelación entre ellos es lo que tiene un grado técnico de complejidad y que hay que traducir para que la gente puede ser un ente activo en la identificación del terreno.

¿En qué medida puede colaborar la población?

Hasta el punto de ellos mismos monitorear, comprender e interrelacionar. Pero eso tiene un límite: tampoco le podemos pedir a la gente que se haga especialista. Pero podemos pedir a las autoridades municipalidades que tengan gente competente.

En conclusión ¿debemos aprender a vivir con situaciones de riesgo?
La realidad es que el riesgo nunca va a ser cero, pero sí pueden vivir con un nivel de riesgo real. Lo que se necesita es saber cuáles son esos puntos críticos, cuál es el riesgo y cuál es el nivel que vamos a aceptar. Decidir si aceptamos un riesgo bajo, uno medio o un riesgo alto. Esa es la discusión en positivo que hay encima de la mesa. Evidentemente el nivel aceptado es bajo. Ya no se quiere arriesgar nada.

 

 

Copyright 2005 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.