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TEMA
DE PORTADA
Amenaza
constante
Hay que definir cuál es el riesgo a aceptar
Cristina
Solana Tramunt llegó al país en 2002 como parte de Geólogos
del Mundo. Esta ONG se coordina con alcaldías e instituciones
como el SNET para identificar las zonas de peligro y enseñar
a las comunidades más vulnerables a convivir con éste
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Foto EDH /Mauricio
Cáceres
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La reciente emergencia ha convertido a Cristina Solana
en la voz oficial de la oficina de Geólogos del Mundo en nuestro
país. Para ella, el paso de Stan ha significado, además
de pérdidas humanas y materiales, una oportunidad para poner
el tema de la gestión de riesgo en la agenda nacional.
La profesional insiste en que además de estudios técnicos,
nuestro país necesita educación. No basta con que la estructura
de una casa sea segura, porque podría ser que la forma en que
se intervino el lugar donde ha sido construida la vuelva vulnerable.
¿Cómo identificar donde construir viviendas seguras?
La construcción con cero riesgo no existe; es más,
la construcción no debe ser tomada como un hecho aislado. No
tengo que pensar solamente si al construir mi vivienda en un lugar va
a ser seguro o no. Tal vez la estructura pueda serlo, pero el conjunto
de intervención puede que vuelva la zona insegura. Entonces no
hay que focalizar el tema.
¿Por qué no hay que focalizarlo?
Porque las características del suelo (en este país), las
características del territorio no se conocen o no se les da la
suficiente importancia. Lo básico es saber dónde estamos
construyendo, encima de qué. Y en ese sentido es donde intervienen
todos los técnicos que yo llamo elementales porque son los que
proporcionan la información base.
¿Cuál es esa información inicial a identificar?
Hay que identificar cuáles son las características del
territorio que lo hacen reaccionar de uno o de otro modo. Es decir,
identificar los riesgos en ese territorio, asociados a su dinámica
natural; pero también establecer cuál es el impacto de
la intervención en ese territorio. Y además, determinar
cuál es el impacto de la intervención en este territorio
intentando combinar e interrelacionar los fenómenos de la dinámica
(del territorio).
¿Cuál es la dinámica del territorio salvadoreño?
Sabemos que en El Salvador hay cuatro dinámicas que son recurrentes:
las inundaciones, los terremotos o sismos, los volcanes y todo lo que
son inestabilidades de laderas o deslizamientos. Luego, hay huracanes,
que cada vez están sumando más a esta lista de dinámica
natural. Pero esto no es sólo dinámica natural, el hombre
tiene un poder de catalizar esos fenómenos.
¿Qué papel tiene la mano del hombre en todo esto?
Hay fenómenos estrictamente naturales, como los terremotos
y las erupciones de volcanes, ya que el hombre no puede provocarlos
ni pararlos. Esto forma parte de la dinámica interna, pero en
la dinámica externa sí interviene el hombre. Por ejemplo:
en el cambio climático, en las inundaciones (el hombre como especie
interviene muchísimo en la generación de inundaciones)
y en los deslizamientos (la intervención en las laderas puede
favorecer y acelerar deslizamientos).
¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que el territorio
es seguro?
Cero riesgo no existe. Pero tenemos la posibilidad de minimizarlo
al máximo, para ello hay que conocer bien el territorio donde
estamos construyendo.
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Visión
Este problema no se va a solucionar hasta que haya una cultura,
una educación profunda y una gran conciencia. |
Tarea
En el área metropolitana estamos trabajando para la
integración de la sección de riesgos en la planificación. |
Dificultades
En los países que reciben los golpes de la naturaleza
hay un actitud de negación del riesgo, de no creer lo sucedido. |
Trabajo
en equipo
En la gestión del riesgo hay que trabajar con
todos: los geólogos, los geógrafos y los psicólogos. |
¿Quién tendría que producir
ese tipo de información?
Todas las instituciones técnicas que trabajan en el territorio,
en la geografía territorial, como hidrólogos, geólogos
y biólogos. La institución nacional que trabaja este tema
es el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET). Por otra parte
la OPAMSS pretende renovarse y ser una SNET a nivel regional. También
deberían crearse en otros puntos (del país) instituciones
que conozcan e investiguen el territorio para saber cómo hay
que intervenirlo y dónde realmente no se puede. Las municipalidades
también deberían fortalecer esa capacidad de observación
del territorio y trasladarla a su población.
¿Son suficientes los estudios técnicos?
Si no aterrizan, no nos sirven. Cuando conocemos cómo funciona
la dinámica territorial divulgamos, sensibilizamos a la población,
a diferentes niveles. El primero es en las escuelas, como se hace en
otros países, y da muy buenos resultados. Así evitamos
todo el trauma asociado a la ocurrencia de estos eventos.
En cuanto a trasmitir la información territorial
a la población ¿cuál ha sido la experiencia a nivel
local?
Estuvimos trabajando dos años en Santa Tecla y vimos que se puede
trasladar ese mensaje técnico a un nivel muy comprensible para
la población. Ahí se ha dado un resultado tremendamente
positivo: cuando la gente toma conciencia de cómo son los fenómenos,
entiende que forma parte en la búsqueda de soluciones. Se han
hecho unos comités donde la gente participa a nivel municipal.
¿Cómo se le explica a alguien que vive a la par de
un talud que eso puede ser un peligro y que él puede ser parte
de la solución?
Hay cierta arrogancia de parte de los técnicos. A la gente muchas
veces no hace falta explicarle, porque ellos ven (el peligro). Saben
cuáles son las dinámicas, porque están cerca de
esos fenómenos, eso los hace ser investigadores empíricos.
Sólo hay que matizar y puntualizar algunos puntos, pero la gente
sabe que el agua desestabiliza. Hay conceptos que son muy propios del
sentido común. Luego, evidentemente, la interrelación
entre ellos es lo que tiene un grado técnico de complejidad y
que hay que traducir para que la gente puede ser un ente activo en la
identificación del terreno.
¿En qué medida puede colaborar la población?
Hasta el punto de ellos mismos monitorear, comprender e interrelacionar.
Pero eso tiene un límite: tampoco le podemos pedir a la gente
que se haga especialista. Pero podemos pedir a las autoridades municipalidades
que tengan gente competente.
En conclusión ¿debemos aprender a vivir con situaciones
de riesgo?
La realidad es que el riesgo nunca va a ser cero, pero sí
pueden vivir con un nivel de riesgo real. Lo que se necesita es saber
cuáles son esos puntos críticos, cuál es el riesgo
y cuál es el nivel que vamos a aceptar. Decidir si aceptamos
un riesgo bajo, uno medio o un riesgo alto. Esa es la discusión
en positivo que hay encima de la mesa. Evidentemente el nivel aceptado
es bajo. Ya no se quiere arriesgar nada.
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