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LA
OPINIÓN
Borrados
del mapa
El
huracán Stan y el terremoto de Cachemira son, desde hace algunos
días, los protagonistas de las noticias. Gracias a los medios
de comunicación, el mundo entero vivió de cerca ambas
tragedias, separadas tan sólo por algunos días y miles
de kilómetros.
El luto y la nostalgia fueron las consecuencias inmediatas. La subsiguiente
la estableció la gente, al entrar en acción. La naturaleza
arrasó, pero ante esto los hombres dejaron de ser simples espectadores
y comenzaron a trabajar por los demás.
Ayudar a los sobrevivientes de ambas catástrofes, alrededor de
2 millones, y cuyos muertos podrían superar la escalofriante
suma de 23 mil personas, fue y es una de las prioridades en todo el
mundo.
El volcán Ilamatepec, Stan y el sismo de hace diez días
no dieron respiro en El Salvador. Consternados y todavía asustados,
la meta impuesta por los propios salvadoreños fue la de salir
adelante. Las distinciones políticas y sociales se pusieron al
margen. Lo importante es reconstruir el futuro, sin olvidar a los que
dejaron de existir. Los borrados del mapa son la inspiración
para los afectados y los que ayudan.
Todos caminan de la mano, unidos y colaborando por una causa común:
la de hacer país. Dejando a un lado las penas personales y teniendo
como prioridad a los desconocidos. Esos que perdieron todo, que sufren
y que quieren levantarse, pero que lo harán más rápido
si se les tiende la mano.
Esto muestra que la solidaridad es uno de los valores con que cuenta
nuestro pulgarcito de América, ya que en todo momento la población
mostró su apoyo a los más necesitados con su constante
participación, desde todos los puntos del país y también
los hermanos lejanos.
Ambos acontecimientos el de Asia y el de Centroamérica,
impusieron su fuerza y arrasaron con todo lo que se les interpuso en
el camino. Niños, ancianos, hombres y mujeres se vieron afectados
por la fatalidad. Sus vidas cambiaron para siempre. Algunos lloran a
sus muertos y otros mantienen la esperanza de encontrarlos con vida.
Todos tienen metas claras, quieren pasar la página y comenzar
nuevamente. Saben que a pesar de que el camino puede ser difícil
hay mucha gente que los está ayudando desde el anonimato, llevando
víveres y abrigo a los refugios. Y también colaborando
con dinero. Poniendo su granito de arena para poder superar la imprevisible
adversidad de la naturaleza.
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