
|
 |
REPORTAJE
Salto
del café al turismo
Juayúa
es una ciudad que ha pasado de ser un importante productor del grano aromático
a un novedoso atractivo turístico, que cada fin de semana recibe
a más de mil visitantes.
 |
| Un santuario.
Las suaves cascadas del río Monterrey resultan una buena
opción. |
Se puede decir que esta ciudad, enclavada en la cordillera
Apaneca-Ilamatepec, es una tierra privilegiada.
Las 16 mil manzanas de bosque cafetero que la rodean, su altura que
supera los 1,000 metros sobre el nivel del mar y su clima fresco
la hacen un sitio envidiable.
Por varias décadas, Juayúa, en Sonsonate, no había
sido descubierta por esas virtudes.
La vida apacible sólo fue alterada por el movimiento en torno
a la producción de café y los festejos de enero en honor
del Cristo Negro, una réplica que hiciera Quirio Cataño
del que exhibe el templo católico de Esquipulas en Guatemala.
Hoy, se ve invadida los fines de semana por turistas que llegan de todas
partes, especialmente de San Salvador.
La razón de tanto alboroto es una especie de gancho turístico
que algunos juayuenses han ideado y que resultó en una alternativa
de sobrevivencia para algunos tras la caída de los precios del
café en el mercado mundial.
Antes de esta crisis, sin imaginarlo, un grupo de pobladores se unió
con la alcaldía en busca de alternativas económicas para
que el municipio dejara de depender exclusivamente de la producción
cafetera.
 |
| Cultivo sigue vivo.
Un buen número de juayuenses aún sobrevive del café. |
La conclusión de aquellas pláticas, que
se iniciaron en 1997, recayó en el turismo sin poner en peligro
la existencia de su principal patrimonio, los cafetales. Fue así
como inventaron un festival gastronómico de platillos internacionales
y típicos, para cuyo impulso fue clave la llegada de un capital
semilla de ¢150,000 procedente de la comuna.
Lo hacíamos en épocas festivas, pero, al ver el
éxito, decidimos hacerlos cada fin de semana, cuenta Jaime
Salgado, quien preside ahora el Comité de Turismo de Juayúa,
mejor conocido como Juayutur, integrado por 45 socios que cada sábado
y domingo satisfacen el paladar de los visitantes.
Esta feria culinaria permite que unas 250 personas se beneficien directamente
con un empleo, según los organizadores, y otra cantidad similar
de manera indirecta.
Don Francisco Granados, cuyo negocio se especializa en ancas de rana,
conejo, venado y churrasco, dice que para complacer a unos 200 clientes
cada fin de semana invierte unos $250 y emplea a unas 15 personas.
 |
| Paseo a la antigua.
Juayúa emula con sus carrozas a ciudades como Cartagena y
Antigua Guatemala. |
Al igual que don Francisco, otros se han convertido
en ese efecto multiplicador de empleo para un buen número de
personas.
El despertar turístico de esta ciudad se advierte en el surgimiento
de nuevos comercios. Algunas casas, antiguas y modernas, están
siendo remozadas para dar paso a hostales, restaurantes y cafeterías.
Tres trenecitos, varios carruajes tirados por caballos y una mototaxi
ofrecen, por un módico precio, un paseo por la ciudad.
Música en vivo y un reforzamiento de la seguridad, según
la policía y organizadores, complementan este tipo de entretenimiento.
La ciudad está ubicada al norte de Sonsonate y forma parte de
la Ruta de Las Flores, un proyecto que, por el momento, dormita y que
involucra además a Apaneca, Salcoatitán y Nahuizalco.
Descanso
El edil, Edgardo Aguilar Valladares, asegura sentirse complacido con
el desarrollo turístico que ha tenido la ciudad, pero cree que
aún falta por hacer. Por ejemplo, crear una ordenanza que imponga
reglas para que la feria funcione de manera ordenada y Juayúa
no se vaya a convertir en un mercado.
 |
Más que comida.
La panorámica de la ciudad
inspira a muchos. |
Dentro de la disposición municipal, que el alcalde
promete entrará en vigor después de recientes festejos
patronales, podría incluir el cobro de impuestos para los comerciantes,
dada la carga económica que causa a la comuna este
tipo de actividades, verbigracia, la posterior limpieza y recolección
de basura.
Jaime Salgado dice estar de acuerdo con una ordenanza, porque vendrá
a poner el orden con el que se debió iniciar la feria, pero habría
que esperar qué establecen esas normas, las cuales, según
él, tendrían que regular también a muchos vendedores
informales que alteran el orden, de los que nadie garantiza la calidad
del producto que venden y que roban la oportunidad de trabajo
a otros juayuenses.
Pese a estos pequeños problemas de organización o desacuerdos,
Juayúa sigue cautivando a muchos, tanto que instituciones como
la Corporación Salvadoreña de Turismo (Corsatur) la mira
como un importante destino para viajeros.
Roberto Ayala, encargado de información turística de la
institución, dice que apoyan mediante la promoción este
proyecto en dos sentidos: el festival gastronómico y las actividades
que hay alrededor de él, y La ruta del café,
que consiste básicamente en recorridos por algunas fincas y beneficios
donde los visitantes conocen todo el proceso de producción del
grano, desde su cultivo hasta el producto final: una humeante taza.
En esos recorridos (también) se hacen exposiciones sobre
el grano y sus beneficios. En ese sentido, pese a la caída del
café, hay un intento por potenciarlo, afirma Ayala.
Para Corsatur, la oferta de Juayúa se está diversificando.
Sitios como San José de la Majada y otras elevaciones (como el
cerro El Águila) son propicios para caminatas y turismo de aventura
(rapel).
 |
| Gastronomía.
La variedad y calidad de platillos atrae a centenares cada fin de
semana. |
Juayúa y otros sitios del país como Suchitoto
(Cuscatlán), La Palma y San Ignacio, en Chalatenango, han sabido
aprovechar sus virtudes naturales y han sentado las bases para creer
que una buena oferta turística puede contribuir al desarrollo
del país.
Crisis del grano y sobrevivencia
Se calcula en 16 mil manzanas el parque cafetero en
el municipio, pero no todo cosechará este año, como ha
ocurrido en los últimos tres, desde que la crisis mundial del
café golpea fuertemente al sector en todo el país.
Se cree que un 70% de las fincas está paralizado y solamente
invierten en labores de mantenimiento para no dejarlas perder. La finca
Los Planes es una de las pocas que está activa y que, a pesar
de su gran extensión (85 manzanas), tendrá una producción
tímida.
El mandador de la finca, Luis Mata, dice que de 200 personas que empleaban
hace cinco años en plena temporada, ahora se ha reducido a 70,
al igual que la cosecha, que ha pasado de 1,500 quintales a unos 400.
Andrés Martínez ha podido testificar de estos dramáticos
cambios tras 27 años de trabajo en las fincas.
Ahora gana, al igual que otros que cortan en Los Planes, $0.70 por arroba
del grano que hacen en tiempos de corta y, si tienen suerte de encontrar
empleo a nivel de mantenimiento de las fincas en el resto del año,
obtener $3.22 por un día de trabajo.
Por eso, para algunos, la alternativa viable a la crisis es la explotación
turística de estos bosques; sin embargo, varios propietarios
no se arriesgan.
El alcalde Aguilar dice que, por otro lado, han gestionado cooperación
extranjera para capacitar a personas en otras habilidades con el fin
de impulsar la microempresa y paliar un tanto la debilitada economía
local.
Copyright 2005
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|