16 de enero 2005


La hora de la paz

Aunque la firma de los Acuerdos de Paz sucedió la última noche de 1991, el 16 de enero de 1992 se hizo la ceremonia formal. A 13 años de distancia, algunos protagonistas recuerdan la histórica fecha.

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com

En el almuerzo compartieron mesas antiguos enemigos. Y la voz del ranchero Vicente Fernández amenizó la gran ocasión.Foto EDH / Archivo


Ese 16 de enero, el general Mauricio Ernesto Vargas se levantó a las 6:00 de la mañana y, luego de bañarse y desayunar, bajó a las tiendas en la primera planta del hotel.

Ahí, compró un juego de bolígrafos marca Sheafer con enchape de oro pues “quería guardarlos como recuerdo y usarlo esa única vez”.

Luego regresó a su habitación y se puso el uniforme militar que no había lucido desde que iniciaron los 28 meses y 3 días de negociación que llevaba en su cuenta.

“Me consideraba un asesor político militar en las negociaciones, no un representante de las Fuerzas Armadas”, explica. Junto a su esposa, Ana Regina, bajó al lobby y abordó el autobús que conduciría a la delegación gubernamental hacia el castillo de Chapultepec.

Tras una noche de plácido sueño Félix Alfredo Cristiani, entonces presidente de El Salvador, madrugó, desayunó frijoles y huevos picados, vistió un traje negro que ya había estrenado y abordó el charter de la aerolínea TACA que trasladaría a la comitiva gubernamental y a los invitados especiales desde El Salvador hacia México.

NOMBRE: Gral. Mauricio Ernesto Vargas
PAPEL EN LAS NEGOCIACIONES: Asesor político militar
OCUPACIÓN: Empresario
Durante la ofensiva de 1989, el General Vargas era el Comandante Oriental donde defendió San Miguel.
El cese al fuego, la entrega de armas por parte del Frente y el acuartelamiento del ejército fueron los temas en los que más trabajó.
Al concluir el conflicto se convirtió en columnista de La Prensa Gráfica y actualmente administra su propia empresa exportadora.
NOMBRE: Alfredo Cristiani
CARGO: Presidente de la República 1989-2004
OCUPACIÓN: Presidente honorario de ARENA, empresario
Durante su discurso de toma de posesión aseguró que el objetivo de su mandato sería finalizar el conflicto armado. Nombró a la Comisión Negociadora, pero nunca participó en una reunión con los negociadores del Frente. Sin embargo, firmó los acuerdos, comprometiéndose a darles cumplimiento. Actualmente administra el negocio familiar.
NOMBRE: Óscar Santamaría
CARGO EN COMISIÓN: Coordinador
OCUPACIÓN: Ejerce como Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales
Antes de incorporarse a la política era director ejecutivo de la ANEP.
Cristiani lo convirtió en ministro de la Presidencia y luego lo nombró coordinador de la comisión negociadora gubernamental.
Está en conversaciones para brindar consultorías sobre el tema de integración debido a la experiencia que adquirió al frente del SICA.

En primera fila, Cristiani tuvo tiempo para meditar la sugerencia de Mauricio Gutiérrez Castro: firmar el Acuerdo de Paz y escribir la frase: “Por una paz en un Estado de Derecho”. Al aterrizar, la delegación oficial se concentró en un hotel del D.F. para luego trasladarse, bajo estrictas medidas de seguridad, al escenario donde se firmarían los Acuerdos.

Como el resto de la Comisión Negociadora que representaba al Gobierno salvadoreño, Óscar Santamaría llegó al país azteca días antes de la ceremonia. Sin embargo, María Teresa, su esposa, arribó a México junto a la delegación gubernamental. Ambos se reunieron hasta que ingresaron al castillo de Chapultepec.

Salvador Sánchez Cerén dejó la cama temprano, se bañó y vistió un traje gris que había estrenado en la campaña diplomática del FMLN por Sudamérica en 1986.

Alojado en la casa de un colaborador del Frente, a unos 45 minutos del Castillo, desayunó junto a “los compañeros” que desde el frente de batalla habían llegado para la ocasión, entre los que estaban Salvador Samayoa y Francisco Jovel.

El segundo, después de trasnochar firmando las 94 páginas de los Acuerdos de Paz, regresó al Hotel Presidente, México, por la madrugada. Ahí, toda la Comandancia del FMLN tenía habitaciones reservadas, pero muy poco las utilizaron, pues la actividad previa al 16 de enero había sido de ir y venir “llegando al hotel sólo para cambiarse de ropa”, asegura Jovel.

En el hotel, antes de partir hacia Chapultepec, los comandantes evadieron las preguntas de los periodistas pero aceptaron participar en una sesión fotográfica; incluso el New York Times aprovechó para mostrarlos vistiendo trajes que los hacían lucir como banqueros y no como alzados en armas, según leyó Sánchez Cerén más tarde en una edición especial de dicho periódico.

Emociones previas

En medio de una ola de abrazos y saludos, David Escobar Galindo rebalsaba optimismo. Ante las dudas y preguntas sobre el futuro se limitaba a exclamar: “¡Hoy ya estuvo!”. Y ésa, según Mauricio Ernesto Vargas, se convirtió en la muletilla del momento: “¡Hoy ya estuvo!”, empezaron a decir todos los representantes del Estado salvadoreño.

“Antes de la ceremonia platicamos sobre el cese de fuego y las desmovilizaciones. Nos preguntábamos qué resultado podía dar ese experimento que estábamos haciendo, si los salvadoreños teníamos la tolerancia para absorber a lo que íbamos y si el FMLN iba a entregar sus armas, esa era una preocupación”, recuerda Vargas.

Al acto asistieron reconocidos empresarios, intelectuales, diputados y presidentes de los órganos Legislativo y Judicial. Foto EDH / Archivo

“Algunas personas me abrazaban y lloraban, eran compañeros que habían perdido familiares en la guerra”, agrega Jovel.

“Para nosotros el acto era una cuestión de tranquilidad, puesto que la jornada agotadora la habíamos tenido en el marco de las pláticas y de las negociaciones”, explica Sánchez Cerén.

Gestos de paz

La antesala de la ceremonia era un enjambre de personalidades ligadas a uno u otro bando. Poco a poco, los invitados ingresaron al salón principal.

Una vez sentado junto al presidente mexicano, Carlos Salinas de Gortari, Alfredo Cristiani le pidió permiso para romper el protocolo, sin explicarle lo que haría. El mandatario le respondió: “Usted manda aquí, esta es su fiesta”.

Así, todo se desarrolló según la agenda.

Sánchez Cerén no ocultó su alegría al saludar invitados. Foto EDH / Archivo

A las 11:30 de la mañana, al empezar el acto, el ambiente aún era tenso, según manifiesta Salvador Samayoa en un capítulo de su libro “El Salvador: La reforma pactada”.

Pero el paso de los minutos calmó las cosas y llegaron los discursos de las partes. Schafik Handal, como coordinador efemelenista, leyó un texto que, según Francisco Jovel, “había sido suficientemente meditado”.

El vuelo privado desde Nueva York, el 1 de enero de 1992. Horas antes habían concluido las negociaciones. Foto EDH / Archivo

Las palabras: “El FMLN ingresa a la paz abriendo su mano, que ha sido puño, y extendiéndola amistosamente a quienes hemos combatido, como corresponde a un desenlace sin vencedores ni vencidos, con el firme propósito de dar comienzo a la unificación de la familia salvadoreña” resultaron la más impactante expresión del FMLN en esa ceremonia, según Samayoa.

El entonces miembro de las FPL dice que en ese momento “el ambiente comenzó a cargarse de profundas esperanzas y emociones”. Sin embargo, la “catarsis” llegó con la intervención de Alfredo Cristiani.

Una sorpresa

Óscar Santamaría concluyó así 30 meses de negociación. Foto EDH / Archivo

A las 12:21 p.m., luego que los representantes del Gobierno, los del FMLN y el secretario de la ONU firmaron los tres originales del Acuerdo, personal de protocolo llevó los tomos a la mesa principal donde Cristiani firmó y escribió la frase sugerida por Gutiérrez Castro.

Los aplausos iniciaron, pues el presidente tenía la opción de no firmar; pero su rúbrica representaba su apoyo a los acuerdos.

Sin embargo, tenía preparada una sorpresa más. “Había estado pensando qué hacer para que de verdad esa firma diera por terminado el proceso de conflicto”, recuerda.

A pocos momentos de la firma, frente a la mesa presidencial, al mandatario se le ocurrió “darles la bienvenida oficial” a los efemelenistas.

Bajó de la tarima para besar a su esposa, que le había acompañado en todo el proceso y había sido “como la secretaria en las reuniones secretas”.

Luego, ante la mirada incrédula de los presentes y contra todo pronóstico, se aproximó a la mesa de los firmantes y provocó un terremoto de emociones, sonrisas y aplausos estrechando la mano a los ya ex comandantes Schafik Handal, Salvador Sánchez Cerén, Joaquín Villalobos, Eduardo Sancho, Nidia Díaz, Guadalupe Martínez y Roberto Cañas. Los invitados, el país y el mundo celebraron el gesto.

NOMBRE: Salvador Sánchez Cerén
CARGO EN COMISIÓN: Representante de las FPL
CARGO ACTUAL: Miembro de la Comisión Política del FMLN y diputado
Desde 1970 fue dirigente de ANDES 21 de Junio. Era profesor de primaria cuando se unió al FMLN, a inicios de la guerra, donde fue conocido como “Leonel González”. Fue el primer miembro de la comandancia guerrillera que ingresó al país tras los Acuerdos, pues debía preparar el ingreso de sus demás “compañeros”. Es aliado de Schafik Handal.
NOMBRE: Francisco Jovel
CARGO EN COMISIÓN: Representante del PRTC
CARGO ACTUAL: Analista de Apoyo Legislativo
Mientras era estudiante universitario, entre 1971 y 1972, promovió la creación del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRTC).
Antes de la firma y durante el año siguiente, representó al FMLN en la Comisión para la Consolidación de la Paz (Copaz), junto a Joaquín Villalobos.
Actualmente trabaja en la conformación de Concertación Social Demócrata.
NOMBRE: Salvador Samayoa
CARGO EN LA GUERRA: Representante de las FPL
CARGO ACTUAL: Gestor del proyecto Acción Democrática
La junta de gobierno instaurada luego del Golpe de Estado de 1979 lo nombró Ministro de Educación. Al año siguiente se unió a las FPL. De 1992 a 1994 formó parte del mecanismo verificador del cumplimiento de los Acuerdos. Fue director del Consejo Nacional de Seguridad Pública y por hoy participa en la creación de un partido socialdemócrata.

“Ellos sabían que todo el proceso me negué a estar en el mismo salón con ellos. Me imagino que no esperaban que yo firmara y me dio la impresión que fue una sorpresa agradable para ellos”, afirma Cristiani.

El gesto no sólo sorprendió a la ex guerrilla, también a los representantes del gobierno. “No nos había comentado que iba a saludar a los líderes de la guerrilla”, asegura Óscar Santamaría.

De regreso a El Salvador, el 16 de enero, Óscar Santamaría entregó los acuerdos a Cristiani. Foto EDH / Archivo

Pero el detalle que llamó la atención de Francisco Jovel, fueron las lágrimas que vieron brotar de los ojos del mandatario salvadoreño al terminar su discurso.

“Hubo mil comentarios entre los periodistas y los políticos sobre eso. Algunos decían que lloraba porque se acababa el viejo mundo en el que había nacido y crecido... Otros sostenían que era una expresión de mucha emoción”, afirma Jovel.

Al concluir la ceremonia, la fiesta se trasladó a la residencia presidencial mexicana de Los Pinos, donde el general Vargas descubrió que estaría sentado junto a Joaquín Villalobos, y Óscar Santamaría compartió mesa con Roberto Cañas, mientras que Sánchez Cerén estuvo al lado del coronel Duke.

Luego de degustar el almuerzo escuchando la potente voz de Vicente Fernández, cada una de las delegaciones se retiró.

Sánchez Cerén, Samayoa y Jovel, participaron en las distintas celebraciones organizadas por los simpatizantes del FMLN en la ciudad de México y empezaron a preparar maletas para regresar al país, el 29 de enero.

Vargas, Santamaría y Cristiani arribaron a El Salvador al filo de las 8 de la noche. Desde el aeropuerto, se dirigieron a la Iglesia El Rosario, donde luego de un breve Tedéum se unieron a los casi 50 mil simpatizantes del gobierno congregados en la Plaza Libertad.

A una cuadra de distancia se encontraban otros miles de simpatizantes del FMLN celebrando igualmente la paz.

De pronto, ante la vista inquieta de Cristiani, atravesando la calle que une dichas plazas un grupo de efemelenistas llegó a la Plaza Libertad portando sus estandartes.

“Lo simpático es que se empezaron a mezclar con la gente de ARENA sin ningún incidente”, rememora Cristiani quien después de eso se fue a dormir plácidamente a su casa, como el resto del país lo hizo esa noche, por primera vez, luego de doce años de pesadillas.

El camino que precedió a los Acuerdos de Paz
Ginebra. Abril de 1990
• Las comisiones negociadoras se reúnen en el Palacio de las Naciones donde firman un acuerdo político que establece el cese del fuego como uno de los objetivos del proceso. Así la ONU empieza a acompañar la negociación.
Caracas. Mayo de 1990
• Se establece la agenda de la negociación: Fuerza Armada, sistema judicial, reforma constitucional, derechos humanos, sistema electoral, aspectos económicos y sociales y la verificación de los acuerdos por parte de la ONU.
Costa Rica. Junio de 1990
• Se establece un Acuerdo de Derechos Humanos. Por primera vez se exige a ambas partes que promuevan y respeten los derechos de la población civil. El gobierno rindió cuentas a un relator de derechos humanos de la ONU 13 años.

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