15 de mayo de 2005


Reportaje
Estafa a puño y letra

Dos firmas idénticas a contraluz son la primera evidencia de que algo anda mal. En nuestro país se han multiplicado los cheques, escrituras y letras de cambio utilizados por criminales expertos en lucrarse al firmar en nombre de otras personas

LILIAN MARTINEZ
VERTICE

vertice@elsalvador.com

El primer análisis de una firma sospechosa se realiza utilizando una lupa.. Foto EDH

Los asaltabancos y estafadores tienen una forma más segura de obtener dinero fácil. Ésa es la conclusión de dos investigadores del Departamento de Delitos Financieros, de la División Antinarcóticos de la PNC, quienes persiguen estafas de 50 mil dólares o más.

Solo el año pasado dicha división investigó 15 casos de estafa a instituciones financieras por medio de la falsificación de firmas en cheques genuinos.

Los investigadores aseguran haber identificado el modo de operar de estos delincuentes, quienes, además de ingeniárselas para reproducir cheques que a primera vista parecen idénticos a los emitidos por las instituciones bancarias, acuden al “mercado negro”, donde chequeras y documentos únicos de identidad están a la venta a precios que van desde los $100 hasta los $250, dependiendo de cuán reales parezcan o de si son auténticos.

Con chequera en mano se acude a un individuo que tiene el don de imitar firmas y se manda a un “supernumerario” a cambiarlo. “Al ver que el cheque tienen todas las marcas de seguridad, la cajera lo paga sin más”, explica el investigador.

La PNC asegura haber capturado a individuos que cambiaron cheques robados, pero reconoce que al ser estos el último eslabón de las bandas de estafadores, éstas reclutan a nuevos cambistas y siguen con sus fechorías.

Sin embargo, las investigaciones de la Unidad de Patrimonio Privado, de la Fiscalía General de la República, indica que los cabecillas de estas bandas ni siquiera tienen que ir al mercado negro en busca de chequeras robadas. “Tienen gente al interior de los bancos que les dan información, y gente que les colabora para obtener documentos de identidad”, explica el coordinador de la unidad, Óscar Torres.

Es así como estos delincuentes de cuello blanco obtienen las generales de los titulares de cuentas corrientes con fondos suficientes como para retirar sumas de dinero con varios ceros.

“Consiguen un DUI y se presentan al banco diciendo que han perdido la chequera. Ahí los atienden y les dicen cuándo pueden regresar por la reposición”, explica Torres. Con la chequera genuina, los retiros de dinero empiezan a efectuarse. Y la víctima se da cuenta de que lo es hasta que se presenta al banco a retirar dinero y le dicen que tiene fondos insuficientes.

Identidad suplantada

Las firmas falsas no sólo se utilizan en cheques. Un clasificado en el periódico sirvió para que Héctor Mata -nombre ficticio- lograra alquilar la casa donde crecieron sus hijos. Un día de 2001, Mata rentó la vivienda a un individuo esquivo y mal encarado, según recuerda.

El hombre pagó la casa por un par de meses hasta que un día visitó a Mata diciendo que estaba interesado en comprarla. “Voy a hacer un préstamo -dijo-, y para dármelo el banco me pide una copia de la escritura y del documento de identidad del propietario”. Mata confió en el inquilino y le dio las copias solicitadas.

Han pasado cuatro años desde entonces y Mata está arrepentido de haber confiado en aquel hombre, cuyo retrato hablado ha sido insuficiente para que la Fiscalía lo pueda identificar. Los últimos cuatro de sus 71 años de vida, Mata los ha pasado intentando recuperar la casa que perdió a manos de una banda de estafadores.

Los delincuentes falsificaron su firma de la forma más descarada: un hombre más alto y con menos cabello dijo ser Héctor Mata ante un notario, frente a quien firmó un contrato para vender la casa propiedad de Mata.

Según la jefa de la Unidad de Delitos Relativos a la Administración de Justicia y la Fe Pública de la Fiscalía, Sandra Yanira Salazar, dicha institución ha investigado el caso y cuenta con los elementos suficientes para demostrar penalmente que Mata ha sido víctima de un delito.

Comparador óptico forense. Se usa para analizar simultáneamente las firmas indubitada y dubitada.. Foto EDH

En el expediente está el registro original de la cédula del estafado, una copia de la cédula falsificada y el testimonio del notario ante quien se firmó el contrato, quien al ser citado por un juez de lo civil dijo que el hombre que firmó el contrato ante él no era el mismo que se le presentaba ahí como Héctor Mata. Pero, al desconocer la verdadera identidad de los estafadores, la Fiscalía no ha podido llevar el caso a juicio penal.

Mata no es el único salvadoreño que ha perdido un bien, luego de que su firma fuera falsificada por un criminal. Durante los años 2003 y 2004, el departamento grafotécnico del Laboratorio Científico de la Policía Nacional Civil realizó 579 análisis de firmas, de los que 202 correspondían a cheques, 138 a escrituras públicas y 75 a letras de cambio en los que había sospecha de falsificación de firmas.

Hasta marzo de 2005, ese departamento ha recibido solicitudes para verificar la autenticidad de rúbricas en 33 cheques, 10 escrituras y siete letras de cambio. Las víctimas de estos delitos han sido personas naturales o instituciones financieras.

Talones de Aquiles

El señor Mata entregó el extracto de la escritura de su casa y una fotocopia de su cédula a un individuo que luego los utilizó para vender el inmueble a sus espaldas. La escritura sirvió para tener las generales de la casa y la fotocopia de la cédula para falsificarla y cambiar la foto de Mata por la del individuo que firmó ante el notario que dio fe del contrato de compraventa.

La firma del contrato tiene un trazo tembloroso. La del verdadero Mata, no. Un análisis realizado por dos peritos de la División Técnica Científica de la PNC resultó contundente: “La firma objeto de análisis no proviene del puño gráfico del señor Héctor Mata”.

La prueba grafotécnica es una forma científica de comprobar la veracidad o falsedad de una firma. Cuando un juez estima necesario realizarla, solicita al jefe del departamento grafotécnico que envíe un perito a recolectar los documentos y las firmas necesarios para el análisis.

El juez entrega documentos con la firma genuina (indubitada) y el documento con la firma cuestionada (dubitada) a los peritos, quienes piden al titular de la rúbrica escribirla varias veces sobre papel pautado (rayado), hasta que se cree contar con suficientes elementos de prueba. El análisis de ambas firmas puede llevar horas o semanas, dependiendo de la complejidad de la misma y de las muestras recolectadas.

Las firmas “fáciles” se revisan utilizando una lupa. Pero si la firma es complicada, puede pasar por un estereoscopio, una caja de luz trasmitida, un comparador óptico forense y un video espectral de comparación -que detecta tachaduras-.
Por medio de cámaras fotográficas digitales se lleva la imagen a la computadora y se amplían las zonas que los peritos necesita estudiar.

“No hay dos iguales”


Video espectral de comparación. Mediante diferentes filtros, este aparato permite ver tachaduras.Foto EDH

Basta observar a un niño de kinder para constatar que cuando empezamos a escribir hacemos nuestros primeros trazos de manera indecisa. El pulso tiembla y no se sabe cómo sostener el lápiz. Con el tiempo y la práctica se adquiere lo que el jefe de la unidad grafotécnica de la PNC, Carlos Armando Cáceres, define como “personalidad gráfica”. Entonces, tanto el puño como la mano se habitúan a esa función y los movimientos se graban en el cerebro.

Los análisis grafotécnicos sirven como prueba en casos penales y civiles. En los primeros, el valor de la prueba grafotécnica depende de la sana crítica del juez. Pero en los juicios civiles la prueba es tasada, por lo que la prueba grafotécnica tiene valor de semiplena prueba y debe estar acompañada, al menos, de otra semiplena, como un testigo, para ser considerada como plena prueba.

En el caso de la estafa de la que fue víctima Héctor Mata, el juez de lo civil declaró nulo el contrato en el que se falsificó su firma. Pero el abogado defensor de quien había comprado la casa -por un tercio de su valor real- apeló el fallo y una Cámara de lo Civil resolvió que no se había demostrado la falsedad del documento.

Esto, a pesar de que la Cámara tuvo a la vista el informe grafotécnico que concluyó que la firma sometida a prueba era falsa y, además, la declaración de un notario que reconoció ante el juez de lo civil que el señor Mata no era quien había comparecido ante sus oficios para firmar la venta del inmueble.

El abogado civilista Carlos Alfredo Ramos Contreras explica que “la declaración del notario como testigo es semiplena prueba, que con la semiplena prueba de la falsedad de la firma completa la prueba necesaria para que hubiera sido favorable al demandante; y, sin embargo, no lo fue”.

Según el jefe de la Unidad Técnico Científica de la PNC, comisionado Edgar Lizama, ésta es la primera vez que, a pesar de la conclusión del departamento grafotécnico, el caso no se resuelve a favor de la persona cuya firma fue falsificada. “Algunos jueces no valoran plenamente esta prueba, porque desconocen el procedimiento por medio del cual se obtienen los resultados y el carácter científico de ésta”, se lamenta Carlos Cáceres.

A pesar de excepciones como el caso Mata, las conclusiones del departamento grafotécnico han ayudado a llevar tras las rejas a algunos responsables de estafas. “Muchas veces, a quien se detiene es a la persona que llega a cambiar, pero no se logra identificar a quienes les proporcionan los documentos”, dice la Fiscalía. Así que mientras los autores intelectuales de estos delitos sigan sueltos, habrá que cuidar la firma propia... tanto como la billetera.

Proteja su firma

Según la Unidad de Delitos Financieros de la Dan, los robos a mano armada de bancos disminuyen, pero aumentan los casos de falsificación de firmas.

El jefe del Departamento Grafotécnico del Laboratorio Científico de la PNC, Carlos Armando Cáceres, recomienda seguir las siguientes medidas de prevención: n No proporcionar copias de su DUI ni de escrituras públicas a persona que no conozca bien.

- No firmar documentos en blanco, tales como hojas de retiro, letras de cambio, pagarés ni cheques.

- En el caso de hojas de retiro y letras de cambio, si por alguna circunstancia deben firmarse en blanco, debe ponérsele el monto por el que se firma.

- No emitir cheques por sumas insignificantes, que solamente proporcionan información en cuanto a la firma y a su número de su cuenta.

- No endosar cheques para cobrarlos a nombre de desconocidos. “A veces en el banco le dicen que andan apurados y le piden endosarlo... son cheques robados”, afirma el experto.

- No acostumbre firmar los cheques de su chequera (en blanco). En caso de pérdida o robo el delincuente los cambiará sin contratiempo.

- En el caso de notarios, mantener siempre a la vista sus hojas de protocolo al momento de ser firmadas por sus clientes.
- En las empresas hay casos de que algunos cheques deben llevar dos firmas. El segundo que firma debe cerciorarse de si el primero realmente firmó (verificando o consultando).

- De ser posible, pedir a las personas que firmen en su presencia.

- No imitar la firma de nadie, aún a solicitud del titular de la misma. Cuando le digan que debe firmar tal o cual documento, nunca pida a otra persona que firme en su lugar.

Análisis grafotécnico

Nš 1 y 3 Estos movimientos gráficos se consideran hábitos escriturales con base en la reiterada ejecución, similar en las otras firmas de comparación.

Nš 2 El tercer gramma de la letra “m” sobresale en su zona superior. Su espacio interior es estrecho respecto a los dos movimientos anteriores por su ejecución en ángulo.

Nš 4 En la ejecución del barrado de la “t” se comienza ejerciendo una presión progresiva y con un movimiento ascendente, manifestándose un inicio acerado y en gancho.

Nš 5 En la elaboración del ojal de la letra “e” existe un cambio súbito de dirección y se evidencia con la reproducción de un ángulo.

Nš 6 Ángulo en zona inferior derecha de supuesta “s”.

Nš 7 Al final del rasgo que se asemeja a una letra “s” se realiza un movimiento regresivo por lo que existe un repaso del trazo.

Nš 8 En el rasgo final de la “t” se ejerce presión uniforme hasta el final, produciéndose una salida o escape de forma abrupta.

Nš 9 La habilidad escritural que presenta la firma dubitada permite también dar valor identificador a la ejecución similar de este movimiento.

Nš 10 El trazo ascendente del primer gramma de la letra “m” no vuelve por el mismo sitio del trazo descendente, formándose consecuentemente un bucle.

CONCLUSIÓN: Ambas provienen del mismo puño gráfico (aunque parezcan diferentes).

 

 



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