15 de mayo de 2005



Juan es una bomba de tiempo. Tiene 12 años y hace dos que dejó la escuela. Su madre lo describe como un caso perdido. Él nunca adquirió responsabilidad alguna. Mientras llega su adolescencia, este niño, procedente de un hogar disfuncional, está cayendo en una espiral peligrosa que amenaza incluso con volverlo un travestido.



 

Además
Estafa a puño y letra
Dos firmas idénticas a contraluz son la primera
evidencia de que algo anda mal. En nuestro país se
han multiplicado los cheques, escrituras y letras de
cambio utilizados por criminales expertos en lucrarse
al firmar en nombre de otras personas

 
DE PORTADA

Los hermanos y sus traumas
Dispares. Jackeline es una niña estudiosa, pero se orina en la cama. Rodrigo se las arregla solo y tiene reacciones agresivas. Diferentes a Juan, sus hermanos manifiestan la influencia del entorno a su manera

“Mi hijo es caso perdido”
Sin esperanza. Rodrigo resuelve y Jackeline es una inversión. Yessica considera a Juan como el hijo problemático: ni estudia ni colabora

A un paso del abismo
En los dos primeros años de vida de Juan, el zapatero fue la única figura paterna, incluso materna. El padre biológico había sido condenado a 10 años de cárcel por violación, y Yessica, en un ataque de hedonismo, se había olvidado de la crianza de su hijo. “Yo sólo jodiendo pasaba”, recuerda la joven, reduciendo a una las actividades que llevó a cabo entre 1994 y 97.

REPORTAJE

Cuando la muerte se fuma la vida
En El Salvador, el consumo del “crack” ha aumentado considerablemente desde que se ubicó por primera vez en 1996. Debido a su precio relativamente bajo se ha convertido en la droga de mayor accesibilidad y, a la vez, en la más peligrosa. Estas pequeñas piedras cristalinas, semejantes a la octava parte de un cubito de azúcar, pueden llevar desde la adicción extrema hasta la muerte por las complicaciones que generan en el cuerpo. Y, lo peor, amenazan con quedarse por tiempo indefinido

Como en un laberinto
El siguiente relato es la historia de un joven “pucher” que, por razones de seguridad, guardó su nombre. Dos semanas de compartir con vendedores callejeros son el resultado de esta historia.


Momentos cotidianos

Malos tratos es hospitales

“De niña escape varias veces de clases”

A Dios rogando


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