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Reportaje:
El precio de soñar
La
búsqueda de la vacación ideal puede llevarlo a ese lugar
que siempre quiso conocer... o provocarle dolores de cabeza, tanto a
usted como a las empresas que ofrecen tarifas preferenciales en gastos
de viaje.
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Alberto Granja, experto en el área de Internet,
ya había firmado un contrato para gozar de los servicios de una
conocida cadena hotelera mundial.
Así que, hace cinco meses, cuando una amable señorita
le llamó por teléfono a su casa para decirle que era el
feliz ganador de una estadía gratis en un hotel de su elección
a nivel local él no quiso rechazar el regalo. La
noche del 21 de marzo llegó al hotel que le habían indicado.
Ahí, según le había dicho la gestora telefónica,
Alberto tendría derecho a un cóctel y, tras escuchar una
conferencia, recibiría su certificado.
La gestora que atendió a Alberto no dijo que antes de ingresar
al cóctel, a él le preguntarían sobre sus ingresos
y el número y tipo de las tarjetas de crédito a su nombre.
Alberto pasó ese filtro. Podía ser miembro del club. La
puerta blanca se abrió delante de él. El joven profesional
ingresó a un pequeño salón, donde ocho jóvenes
pulcramente vestidos, con saco y corbata, esperaban sentados. Alguien
invitó a Alberto a sentarse y otra persona le dio la bienvenida,
estrechando su mano e iniciando una conversación similar a la
siguiente:
Licenciado ¿a qué se dedica?
Trabajo en el área de Internet de un banco.
¡Ah! ¡Qué interesante!... Y dígame ¿cuándo
fue la última vez que se fue de vacaciones?
En diciembre.
¡Ah! ¿Y a dónde fue?
A Montelimar.
¡Bonito lugar! ¿Y a dónde le gustaría
ir en sus próximas vacaciones?
Pues, a Cancún. Siempre me ha llamado la atención.
Ok. ¿Y cuánto gasta al año en actividades
recreativas?
Unos $1,000 dólares.
Bueno, le voy a explicar. Nosotros ofrecemos un servicio de tarifas
preferenciales en boletos, cruceros, renta de autos
La conversación continuó agradable, tentadora. El vendedor,
la gestora y la empresa misma esperaban que al final de la jornada,
que duró alrededor de dos horas y media, Alberto estaría
firmando un nuevo contrato para convertirse en miembro de Business Vacation
Club S.A. de C.V. (BVC), una empresa legalmente establecida que ofrece
tarifas preferenciales a sus clientes en todo lo relacionado al turismo
local e internacional. Por este servicio cobra entre mil y 2 mil dólares
por membresía, la cual tendrá vigencia de 10 a 20 años.
Lo que no imaginaron quienes llamaron a Granja, posiblemente, es que
el 28 de junio de 2005 él y otras 11 personas estarían
presentando una denuncia contra BVC ante la Dirección General
de Protección al Consumidor (DPC).
La denuncia derivó en una conciliación el pasado 11 de
agosto.
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1.- UNA
LLAMADA. Hablan a su casa u oficina para invitarlo a un cóctel
y decirle que se ha ganado una estadía de hotel gratis.
2.- ENTREVISTA.
Antes de entrar al salón del cóctel
se verifica si usted tiene los ingresos necesarios para ser parte
del club.
3.-
ASESORÍA. Una
vez dentro de la sala, usted se sienta junto a un vendedor que
le hablará sobre los servicios que se ofrecen.
4.-
VIDEO
Al terminar la presentación del vendedor, éste le
invita a ver una cinta que muestra los sitios que usted podrá
visitar.
5.-
NEGOCIACION.
El vendedor le pregunta si usted cree poder pagar la prima y le
ofrece un plan de cuotas, según su capacidad.
4.-
EL
CERTIFICADO. Aunque no compre el servicio, usted recibe un
certificado que será activado pagando al hotel
y avisando al emisor.
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Según el director general de Protección
al Consumidor, Mario Cruz, tanto este tipo de empresas como sus clientes
podrían ahorrarse dolores de cabeza si fueran más cuidadosos
al vender o comprar los servicios.
Malos entendidos
El primer contacto de Dany Reyes con BVC fue similar al de Alberto Granja.
Reyes firmó el contrato y a las semanas habló a la empresa
para hacer una reservación en el hotel Dream View, de Miami.
La reservación se hizo con la tarifa preferencial a la que sólo
los miembros de dicho club tienen acceso. Sin embargo, cuando Reyes
estaba ya en su habitación observó las tarifas que los
hoteles suelen colocar en las puertas y descubrió para
su sorpresa que estaba pagando lo que cualquier otro huésped.
Al volver presentó una queja, pero asegura no haber recibido
una explicación convincente.
La queja de Mauricio López, un profesional de las comunicaciones,
es otra. Él cotizó un boleto aéreo a los Estados
Unidos por medio del club y luego lo cotizó directamente con
la aerolínea. La segunda cotización resultó más
baja que la primera. Estas experiencias llevaron a Reyes y a López
a intentar desistir de sus contratos.
Al respecto, representantes del mencionado club argumentan que los clientes
consiguen precios más bajos porque tienen millas u otros programas
de descuento que se los permiten, lo que ya no es responsabilidad de
la empresa. Sin embargo, aseguran que cuando un cliente consigue una
cotización más baja, puede presentarla a sus oficinas
para llegar a un acuerdo favorable a ambas partes.
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CLAUSULA
DECIMA.
Aquí, según el abogado y ex fiscal Carlos Alberto
Godoy, se insiste en que el acuerdo no constituye un perjuicio
económico para el adquirente y que todo ha sido voluntario.
No obstante, esta cláusula puede quedar sin efecto en la
medida que la explicación del contrato hecha al cliente,
en el momento de adquirir la membresía, pudiera haber excedido
los beneficios reales a los cuales tendrá acceso.
PRIMA Y CUOTAS
Una de las quejas de clientes como Kamal Saade es que el saldo
que quedaría pendiente se le ha cargado a sus tarjetas
de crédito. La empresa asegura que los clientes están
conscientes de los cobros pues firman los comprobantes.
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En el caso de Kamal Saade, el interés de que
su esposa y sus pequeños hijos disfrutaran de un año de
entradas gratis al parque acuático Atlantis lo motivó
a adquirir los servicios del club el 8 de marzo pasado.
Saade y su familia llegaron al balneario y tuvieron que pagar $60 para
ingresar. Kamal llamó al club para quejarse. Ahí le reconfirmaron
que como miembro tenía derecho al ingreso gratuito en Atlantis.
Sin embargo, él ya había pagado el costo de las entradas.
Esto molestó al padre de familia y lo motivó a pedir la
cancelación del contrato.
Sobre este caso, la empresa de descuentos explicó que Kamal pasó
por alto ir a las oficinas de Atlantis para que le fotografiaran y entregaran
el carné de miembro, necesario para ingresar gratis al lugar.
Mario Cruz asegura que las denuncias contra este club no son las únicas
contra empresas de este tipo interpuestas en la DPC.
Hasta junio de 2005, la DPC había recibido 52 querellas contra
empresas comercializadoras de timeshare (tiempo compartido
en hoteles) y tarifas preferenciales en todo lo relacionado con viajes.
La mayoría de estas denuncias están en vías de
conciliación y ninguna ha derivado en la imposición de
multas a las empresas denunciadas, pues todas han acatado las recomendaciones
de la DPC.
Según Cruz, los malos entendidos entre clientes y empresas radican
en que durante el proceso de venta se ofrece más de lo que realmente
se proporcionará o no se explica ni comprenden detalladamente
los procedimientos a seguir.
Por ello, la DPC está revisando los contratos de adhesión
de las empresas que ofrecen tarifas preferenciales o venden tiempos
compartidos. Tras la revisión, la Dirección sugerirá
los cambios necesarios para evitar problemas entre clientes y empresarios.
Cruz afirma: A veces, los vendedores mencionan temporadas altas
incluidas y (éstas) no están en los contratos.
Además, indica, hay casos en que el cliente tiene
dificultades para pagar o quiere desistir del contrato porque no le
han cumplido lo ofrecido y las empresas no se lo permiten, pues hay
una prima de por medio que se niegan a reembolsar.
El director de la DPC asegura que la institución ya ha sugerido
a los proveedores que concilien con los clientes sin necesidad de que
estos acudan a la DPC, ya que esto podría deteriorar su imagen
innecesariamente.
EL flanco débil
BVC se autodefine como un intermediario vacacional. Sus
servicios son ofrecidos a personas de alto poder adquisitivo que, en
teoría, no tienen tiempo para organizar y contratar todo lo necesario
para sus vacaciones.
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Kamal
Saade y Alberto Granja no se dan por satisfechos con el servicio
que les ha proporcionado BVC.
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La idea es que el cliente les llame con 15 días
de anticipación para reservar, por ejemplo, un hotel, proporcionando
tres opciones donde le interesaría alojarse.
El responsable de la atención al cliente de BVC se queja de que
hay gente que sólo da una opción y exige que ahí
se le haga la reservación, lo cual no es posible.
Debido a las quejas e inconformidades de este grupo de clientes, la
empresa vacacional afirma haber instruido a sus vendedores para que
le lean a los clientes los contratos antes de que estos los firmen.
El abogado y ex fiscal Carlos Alberto Godoy, consultado por Vértice
para tener una opinión experta sobre estos contratos, dice que
el documento deja claro que la única obligación de BVC
es proveer tarifas preferenciales o descuentos en los servicios de carácter
turístico que solicite el cliente. Sin embargo, la cláusula
novena del contrato deja dudas sobre el alcance de éste,
afirmó.
El abogado explica que si una persona contrata este servicio y no está
conforme porque no es lo que esperaba o lo que le ofrecieron, puede
tomar varias medidas legales. Una sería promover una acción
de arbitraje, de acuerdo a la cláusula séptima del contrato
analizado, o basada en la Ley de Mediación, Conciliación
o Arbitraje de nuestro país.
Otra opción legal es promover una acción de incumplimiento
de contrato por la vía civil. Dependiendo de la magnitud del
ofrecimiento verbal hecho con tal que la persona aceptara el contrato,
podría llegar a configurarse una estafa, en los términos
que señala el artículo 215 del Código Penal. Todo
lo anterior, según Godoy, debe analizarse a fondo en cada caso.
Por fortuna, la empresa ha expresado la intención
de conciliar con sus clientes y de atender las recomendaciones de la
DPC. En tanto, los clientes han aceptado las explicaciones de la compañía
les da. La experiencia ha sido aleccionadora tanto para los compradores
como para la intermediaria vacacional, ya que ésta busca los
medios para asegurarse de que los socios potenciales entiendan cuál
es el servicio que contratan. Los otros se prometen nunca más
firmar un documento sin haberlo leído y comprendido de principio
a fin.
Antes de meternos en este negocio nos aseguramos de que fuera
lícito, no hay irregularidad, aseguró el representante
legal suplente de BVC, José Antonio Grande. El auditor explicó
su voluntad de conciliar con los clientes: Lo menos que queremos
son estos problemas.
LOS PASOS DEL
COMPRADOR INTELIGENTE
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ANTICÍPESE
Hable a la DPC para saber si no hay denuncias contra la empresa
que lo ha contactado.
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COMPRENDA
Lea y asegúrese de entender todas las cláusulas
del contrato antes de firmarlo.
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ACLARE DUDAS
Si tiene dudas pregunte y verifique haber entendido qué
servicio le ofrecen.
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ASEGÚRESE
Verifique si lo que le ofrecieron verbalmente está escrito
en el contrato..
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BUSQUE CONCILIAR
Si no le cumplieron con lo pactado, ponga un reclamo ante el proveedor..
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ACUDA A LA DPC
Si el proveedor no le resuelve, acuda a la DPC con todos sus comprobantes
de pago.
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SEGÚN
LA LEY
Si el proveedor no cumplió con lo pactado tendrá
que reintegrar la membresía.
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CUIDE SU PLÁSTICO
Nadie puede hacer cobros de manera automática a su tarjeta
de crédito sin su consentimiento.
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ESTÉ
ATENTO
Ningún cliente está obligado a pagar cuotas más
altas que las pactadas.
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