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TEMA
DE PORTADA
Cosecha con mano extranjera
Un efecto de las remesas
La
escasez de mano de obra para las cosechas se debe, principalmente, a
que miles de familias reciben remesas y no necesitan trabajar. Muchos
jóvenes de las zonas rurales no están interesados en participar
de las labores agrícolas
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Desmotivación.
Estos habitantes de Chirilagua, San Miguel, se distraen con una
partida de damas. En esa localidad, muchos viven de las remesas.
Foto EDH
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L as remesas que envían los salvadoreños
residentes en los Estados Unidos, la creciente migración de connacionales
y fenómenos naturales como Mitch son algunas de las causas que
han influido en el descenso de la mano de obra nacional destinada a
labores agrícolas. Así lo señaló José
Emilio Suadi, viceministro de Agricultura.
Roberto Espinal, ministro de Trabajo, coincide con tal postura. Según
él, la captación de remesas ha incidido de forma negativa
en los agricultores: La mano de obra está aquí,
lo que pasa es que no quiere incorporarse a la fuerza laboral.
Ricardo Esmahan, presidente de la Cámara de Agricultura y Agroindustrial
(Camagro), también lamenta el acomodamiento en que han caído
los campesinos con la constante recepción de remesas.
La primera generación de migrantes era la que estaba acostumbrada
a trabajar, los jóvenes de ahora están acostumbrados sólo
a recibir el dinero, no saben lo que es el trabajo, manifestó.
Las nuevas generaciones ya no quieren trabajar en el campo porque les
resulta una tarea muy dura, además de la poca remuneración
que obtienen. El estancamiento en el salario agrícola, desde
hace más de siete años, ha mermado el interés de
los campesinos en estas labores.
Los jornaleros ya no vislumbran en las faenas agrícolas una actividad
que les genere ingresos; esto obliga a muchos de ellos a buscar otras
formas de sustento.
La migración del campo hacia la ciudad en busca de mejores retribuciones
que pueden obtener en la maquila, industria y comercio informal
es otra de las motivaciones para abandonar las tareas agrícolas.
Y muchos más optan por viajar hacia Estados Unidos en busca de
mejores oportunidades.
Para Esmahan, estas migraciones son parte de un paradoja. Así
como los salvadoreños llegan a Estados Unidos a realizar los
trabajos que los estadounidenses ya no quieren hacer, los nicaragüenses
vienen a El Salvador a trabajar en las labores que los salvadoreños
ya no realizan, apuntó.
Por lo general, los connacionales llegan al país del norte a
realizar labores agrícolas, las mismas que han dejado de hacer
en su tierra de origen, pero con mejor salario.
Otro aspecto de acuerdo con los entrevistados que podría
haber repercutido en la fuga de mano de obra es la presencia de fenómenos
climáticos como el huracán Mitch. Luego de las constantes
lluvias, los cultivos quedaron seriamente dañados, y algunos
fueron destruidos por la saturación de agua. Esto provocó
el desempleo de cientos de campesinos, quienes tuvieron que buscar otros
derroteros.
Este año, la erupción del Ilamatepec, en Santa Ana, dañó
cafetales y propició más deserciones, sobre todo de los
colonos de las fincas afectadas.
Ahora, los nacionales que llegan a trabajar en los cultivos son los
que viven en condiciones paupérrimas, que no aspiran a emigrar
a Estados Unidos por la falta de recursos y a quienes la necesidad los
obliga a bregar aún en labores con baja remuneración.
TEMA
DE PORTADA
Cosecha
con mano extranjera
Migrantes buscan dólares
Atraídos
por la moneda estadounidense, nicaragüenses y hondureños
migran hacia El Salvador para trabajar durante la temporada de cosecha
de café, algodón y caña de azúcar. Con base
en la legislación salvadoreña, los jornaleros centroamericanos
tienen los mismos derechos que los nacionales.
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La
mayoría de los nicaragüenses y hondureños que
vienen a trabajar en las cortas, ingresan en calidad de turistas.
Foto EDH
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Las
motivaciones de los hondureños y nicaragüenses por abandonar
sus países e ingresar a El Salvador, están ligadas al
poco valor adquisitivo de su moneda y los bajos salarios que reciben
en sus tierras. Aparte, tienen la ventaja de estar amparados por las
leyes salvadoreñas. De ahí la migración constante.
Los mejores salarios hacen que trabajadores de países vecinos
vean esta nación como una tierra de oportunidades.
En El Salvador, los cortadores de café devengan $0.80 de dólar
por cada arroba (25 libras) entregada. En Nicaragua, por cada lata (35
libras), un trabajador recibe alrededor de $0.35 centavos. Por cortar
esas mismas 35 libras, en El Salvador le pagan $1.12, más del
triple de dinero.
Igual tendencia se registra entre los cortadores de caña, que
en nuestro territorio perciben desde $1.50 hasta $2.00 por tonelada
(media tarea), mientras que en Nicaragua sólo reciben el equivalente
a $1.50, por cortar cuatro toneladas.
En la producción de algodón, los jornaleros reciben desde
$2.74 (avalado por el Consejo del Salario Mínimo), hasta un promedio
de $3.00 por cada quintal rama. Armando Alabí, director de Economía
Agropecuaria, del Ministerio de Agricultura, asegura que esta cantidad
supera el salario agrícola tanto de nicaragüenses como de
hondureños.
A esto se suma una serie de beneficios que se ofrecen para captar la
mano de obra extranjera. En algunos lugares, además de mejores
salarios, les brindan alimentación, transporte y hasta asistencia
médica.
Aparte de la oferta de empleos, la circulación del dólar
ha impulsado a estos centroamericanos a fijar su mirada en El Salvador,
una nación a pocos kilómetros de distancia donde tienen
entrada libre. La tasa de cambios fluctuante en sus países les
permite tener mayor capacidad adquisitiva.
Además, los emigrantes del Istmo están protegidos legalmente:
el artículo 10 del Código de Trabajo les concede los mismos
derechos que tienen los salvadoreños. Los centroamericanos
de origen se consideran como salvadoreños; no obstante, deben
tramitar su respectivo permiso para laborar, señala Roberto
Espinal, ministro de Trabajo.
Espinal
menciona lo del permiso laboral porque los emigrantes llegan en
su mayoría en calidad de turistas. Algunos, cuando termina
la temporada regresan a sus lugares: otros prefieren quedarse aquí.
Otro soporte legal está en la Convención Internacional
sobre la Protección de todos los Trabajadores Migratorios y de
sus Familias, ratificada por El Salvador.
La presencia de estos beneficios podría ocasionar que la migración
de mano de obra hacia El Salvador se vuelva un fenómeno creciente.
Frente a esto, las autoridades de Nicaragua tienen planes de aumentar
los salarios para los cortadores de café.
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EL SALVADOR
$ 0.80
Sueldo de los cortadores por arroba de café
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NICARAGUA
$0.35
Lo que perciben por 35 libras
recolectadas
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EL SALVADOR
$1.70
Sueldo promedio por tonelada de caña cortada.
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nicaragua
$1.50
Lo que les pagan por cuatro toneladas de caña
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