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ANáLISIS
Ofensiva
del 89
Sin vencedores ... ni vencidos
¿Aportó
algo este hecho doloroso a la democratización del país?
Cuatro de sus protagonistas, dos ex miembros del alto mando militar
y dos ex comandantes del FMLN conversan frente a Vértice y coinciden
en señalar que la ofensiva impulsó la búsqueda
y la consecución de la paz
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Anhelo de paz.
En noviembre de 1989, la población civil manifestó
su deseo de paz y rechazó la vía armada. Foto Archivo
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El primero en llegar es un militar retirado con el grado
de general. Viste un traje azul marino y lleva una carpeta donde luego
escribirá sus ideas antes de hablar.
Cinco minutos después entra al salón un político
socialdemócrata, sin partido, que al ver al militar reclama en
son de broma: A mí nadie me dijo que había que venir
elegante, voy a ir a pedir una corbata prestada.
A los pocos minutos entra al salón otro militar de baja, también
general, que saluda su ex compañero de armas y al político.
Finalmente, se une a ellos otro político de izquierda, que aunque
no es diputado, trabaja en la Asamblea Legislativa.
El miércoles pasado, 16 años después de que el
FMLN iniciara lo que denominó Ofensiva final hasta el tope,
cuatro hombres que entonces eran enemigos se ven las caras, intercambian
saludos y comparten un café. Tanto los militares como sus interlocutores
vivieron la guerra de principio a fin, sólo que en bandos diferentes.
En el encuentro abundan las anécdotas. Una de ellas hace referencia
a la columna guerrillera que fue sorprendida por soldados en el cantón
El Carmen, al norponiente de San Salvador.
El mando de aquellos guerrilleros fue herido y los subalternos se preocuparon
más por atenderlo que por llevar a cabo la misión que
se les había asignado: tomar el Hotel Sheraton el 11 de noviembre.
Lo que pasó después lo conocen todos los salvadoreños
mayores de edad.
Ahora, junto al analista político Oscar Picardo Joao y a dos
periodistas de Vértice, los ex comandantes del FMLN Facundo Guardado
y Francisco Jovel, están frente al ministro y vice ministro de
Defensa de aquel entonces: los generales René Emilio Ponce y
Juan Orlando Zepeda.
Recordar versus olvidar
Este cuarteto tuvo un papel protagónico durante la ofensiva guerrillera
de 1989, unos impulsándola, otros contrarrestándola.
Ahora, sin armas que disparar, aceptaron la invitación de Vértice
para conversar sobre la incidencia de esa ofensiva en la consecución
de la paz y en la consolidación de la democracia en el país.
Pero además para intentar establecer si el recuerdo anual de
dicho acontecimiento es un abono importante al futuro del país
o una práctica que más bien valdría abandonar.
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De cerca. Sólo
un tema causó tensión entre los ex comandantes efemelenistas
y el ex ministro y el vice ministro de Defensa: el asesinato de
los jesuitas.
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El ex comandante Francisco Jovel sostiene que recordar
es una buena práctica para el ser humano. Sin embargo, recordar
lo traumático, lo difícil, los momentos más complicados
de nuestra vida nos reporta lecciones importantes, señaló.
Tanto los generales Ponce y Zepeda, como los ex comandantes efemelenistas
Jovel y Guardado, coincidieron en que el país necesita recordar
no solamente la ofensiva del 89, sino toda la guerra de una forma crítica
y tomando en cuenta la visión de ambos bandos.
Según todos, recordar estos hechos de forma simplista y fanática,
como algunos lo hacen hasta ahora, es un error.
Guardado expresó su preocupación porque aún existe
quien se pone una mochila al hombro, se pinta la cara y va a Guazapa
a celebrar el aniversario de la ofensiva sin haber participado en esta.
A la queja de Guardado se suma la del analista Óscar Picardo,
quien señala que hay jóvenes, tanto en el FMLN como en
ARENA, que cantan los himnos de sus partidos con fervor pero sin saber
lo que significan. Según Picardo, esto evidencia la necesidad
de que se escriba una historia seria de la guerra, que cuente
con información de ambos bandos sin que estos necesariamente
coincidan, pues hasta el momento se escribe sobre el tema con demasiada
ligereza.
Al respecto, Ponce expresó su preocupación porque en los
libros de texto del sistema educativo se ha tomado más en cuenta
la versión de la izquierda sobre el conflicto.
Se debe recordar, pero con matices. Según Picardo, lo importante
es saber qué recordar y qué celebrar, pero también
la forma en que se maneja el recuerdo y la celebración. Según
el analista, a veces esto sucede de manera irresponsable y se utiliza
para fines políticos, partidistas y electorales.
Respeto entre enemigos
Durante una incursión en Morazán, el ejército encontró
un documento en el que el FMLN dejaba por sentado que el objetivo de
la ofensiva del 89 era llegar al poder por la vía armada. Se
trataba de un plan sin retirada. Pero las cosas no salieron
como el FMLN lo planeó.
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1989, año
violento
Antes de hablar sobre la
influencia de la ofensiva
final, los invitados recordaron que durante 1989 hubo numerosos
atentado en los que murieron intelectuales como Antonio Rodríguez
Porth y Francisco Peccorini.
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Si no cumplió con su objetivo original, ¿sirvió
para algo la Ofensiva? ¿Es un hecho trascendental en la historial
de El Salvador? ¿Tuvo y tendrá influencia en la consolidación
de la democracia en el país?
El general Zepeda la ve como el último esfuerzo, a nivel mundial,
de un grupo marxista alzado en armas por llegar al poder.
Mientras, Ponce cree que la Ofensiva marca un hito en la historia de
gestas heroicas de la Fuerza Armada. El militar considera que no
hubo ni vencedores ni vencidos.
Según el Ministro de Defensa de aquella época, la ofensiva
agotó la alternativa de la toma del poder por la vía violenta
y convenció al FMLN de que había que buscar la lucha democrática
a través de un proceso político, formando un partido.
Pero Guardado cree que la Ofensiva no sólo hizo cambiar al FMLN.
Nos obligó a todos Ejército, Gobierno, FMLN
y Estados Unidosa poner los pies sobre la tierra, afirma
el ex comandante.
Otra consecuencia de dicha acción militar que Guardado identifica
es que, al finalizarla, se establecieron unas reglas de respeto, al
menos entre los líderes de ambos bandos.
Esto, según el ex comandante, era necesario para que se realizara
una negociación responsable. Guardado cree que en la Ofensiva
se gestó un diseño de país para todos, que
nunca había existido.
Pero ese trabajo no resultó fácil. Así lo creen
tanto Jovel como Ponce. Mientras el primero sostiene que el proceso
de respeto mutuo durante la negociación y la implementación
de los Acuerdos de Paz tuvo momentos críticos, el general Ponce
recuerda como una tarea titánica el trabajo de convencer a los
cuadros militares de la necesidad de una solución negociada.
Aún después de la Ofensiva, en la Fuerza Armada se creía
en la posibilidad de un triunfo militar.
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Cambio radical
Tras la ofensiva de 1989, el alto mando de la Fuerza Armada empezó
a concientizar a sus miembros sobre la necesidad de una solución
negociada.
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El general Zepeda recuerda que tuvieron que tragarse
acuerdos traumáticos y que, sin embargo, los cumplieron.
En palabras del militar: Lograr que 5 mil oficiales y 70 mil efectivos
entendieran que estábamos en la búsqueda de la paz no
fue fácil.
Visión
Mientras el ejército repelía el ataque de la guerrilla,
Zepeda se preguntaba a qué hora se levantarían los militares
infiltrados por el FMLN. Ponce y él sabían
que la infiltración del FMLN en la Fuerza Armada había
avanzado. Sin embargo, no hubo insubordinación.
El analista Óscar Picardo no duda de que la guerra y la Ofensiva
dejaron una huella imborrable en la vida de estos militares y en la
de los ex comandantes efemelenistas.
Pero ¿cómo se recordará este hecho dentro de 50
años?
Guardado sostiene que la verdadera historia de la guerra y de la ofensiva
final se contará y escribirá cuando sus protagonistas,
los que aún viven, hayan muerto
Esto porque, mientras vivan, habrá detalles y nombres de
ambos bandos que no se podrán revelar. Hacerlo pondría
en riesgo la existencia de quienes estuvieron involucrados.
En esto todos coinciden, tanto como en la idea de que actualmente no
hay grupos armados que aspiren al poder debido a que el doloroso recuerdo
de la guerra aún existe.
Pero si un día estas memorias son olvidadas, si los que sostienen
ideas diferentes no se preocupan por conocer la versión del oponente,
si la democracia no se consolida y da pie a populismos, podríamos
repetir la historia.
Como país nos conviene tomar medidas al respecto. Picardo cree
que hechos históricos como la guerra y los Acuerdos de Paz son
como una segunda Independencia. Si no los comprendemos en su totalidad,
tampoco comprenderemos el presente y el futuro.
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Cinco visiones
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No hubo
ni vencedores ni vencidos. Estamos aquí buscando disminuir
ese nivel de confrontación
Gral. René Emilio Ponce
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La Ofensiva
sirvió para cambiar un plan maximalista por un plan realista
indispensable para la negociación
Francisco Jovel
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Los que
estuvimos enfrentados a muerte fuimos capaces de configurar un
diseño de país para todos
Facundo Guardado
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El futuro
se construye con base en la historia. Hay que recordar, pero en
un sentido crítico, filosófico
Gral. Juan Orlando Zepeda
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Existe la
necesidad de escribir una historia seria, objetiva, para comprender
lo que realmente sucedió
Dr. Óscar Picardo Joao
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René Emilio Ponce:
El pueblo ha elegido la democracia
El
ex ministro de Defensa cree que recordar la ofensiva cada año
no contribuye a la paz ni a la democracia. En su opinión,
este hecho debe recordarse en el contexto del conflicto armado,
no como una fiesta, sino como un intento fallido del FMLN por
llegar al poder.
¿La ofensiva del 89 es un hecho importante o intrascendente?
Esa ofensiva tenía como objetivo primordial la toma del
poder por la vía armada.
Se trató de un esfuerzo a nivel nacional, que empleó
todos los medios y recursos logísticos del FMLN, para realizar
un ataque que comprendía un plan sin retirada.
Ellos decían que se iban a defender en barracas elaboradas
en los centros populosos de la periferia de San Salvador y que
no iban a salir hasta que llegaran a la toma del poder, y por
eso hubo llamadas para buscar una insurrección de carácter
popular. Se trata de un hecho histórico que está
dentro del contexto del conflicto armado que se vivió en
el país.
¿Podría suceder un hecho similar en el futuro?
Imposible. La firma de los Acuerdos de Paz tenía como finalidad
ir logrando una concertación, generando la consolidación
misma de la paz, generando el entendimiento mediante el diálogo
para resolver problemas, y que nunca más se diera un conflicto
de ésta naturaleza en el país.
Sin embargo, situaciones circunstanciales, coyunturales, pueden
obligar a algunos descontentos con el sistema a levantarse o a
hacer guerras de carácter civil.
Gracias a Dios ese no es nuestro caso, porque el pueblo salvadoreño
se ha decidido por la democracia, por llevar a cabo un proceso
democrático que vaya dándole a todos los sectores
su responsabilidad, y eso es lo que va a ayudar, el que cada sector
tome sus responsabilidades, sus funciones, y que existan oportunidades
en todo lo que se refiere a la riqueza en el país, en el
aspecto social, en el aspecto económico, en el aspecto
político.
Desde ese punto de vista, creo que se va a ir debilitando cualquier
idea de tener que sufrir una nueva acción de esa naturaleza.
Además, en el contexto internacional ya no habría
ninguna potencia externa que apoye logísticamente ninguna
guerra como esa.
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Juan Orlando Zepeda:
Fue un quiebre en la historia de nuestro país
Graduado
de la Escuela Militar de México, Juan Orlando Zepeda ocupó
varios cargos claves durante los 12 años de guerra. Para
él, la Ofensiva es un hecho histórico importante
porque puso fin a la aspiración del FMLN de llegar al poder
por la vía armada.
¿Qué importancia hay que darle a la ofensiva guerrillera
de 1989?
Mire, es importante, porque fue el último esfuerzo a nivel
mundial de toda esa estrategia de lucha por llegar a cambiar las
estructuras, la forma de vida, la forma de los gobiernos, la forma
de administrar la cosa pública.
Según ellos (el FMLN) había que cambiar de acuerdo
a las teorías de Marx, Lenin y todos esos teóricos.La
forma de cambiar todo ese tipo de estructuras era la revolución
armada. Y (la Ofensiva) fue el último esfuerzo.
Sí fue importante porque el FMLN se dio cuenta de que no
podía derrotar a la Fuerza Armada, que no podía
imponerse al pueblo un nuevo sistema de gobierno, una nueva forma
de vida, por la fuerza.
Entonces, lo mejor que pasó es que se agotó esa
instancia armada, se agotó en esa ofensiva. Como quien
dice, quemaron sus últimos cartuchos. Se trataba de una
ofensiva sin retorno, por eso la llamaron ¡Hasta el
tope!.
Para mí fue un quiebre en la historia de nuestro país,
y sobre todo en ese drama difícil y en esa época
dura que vivimos de la guerra.
¿Podría volver a suceder algo así en el país?
Lo veo bastante difícil. Sin embargo, el fenómeno
guerra sí se puede dar, pero con otras modalidades.
Si nosotros no analizamos la historia con un sentido crítico
y un sentido bien científico y analítico, probablemente
vamos a tener que repetir en unos años, o décadas,
un fenómeno igual o peor.
Las guerras civiles han existido desde que el hombre se organizó
en comunas, en sociedades, son un fenómeno que es inherente
a las sociedades. Cuando se desborda la ambición de poder,
surge el fenómeno guerra. Este fenómeno ha surgido
en la historia de los pueblos, en casi todos.
La guerra, como fenómeno, estará presente siempre
que la autoridad ya no pueda controlar las aspiraciones desbordadas
de la sociedad.
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Facundo Guardado:
Falta convicción democrática
Este
ex comandante duda que en esta generación se inicie una
nueva guerra. Sin embargo, Guardado teme que la descomposición
social y el deterioro del Estado puedan causar más daño
de un conflicto bélico.
¿Qué importancia tiene la Ofensiva?
Fue un quiebre, varió la ruta del conflicto y puso fin
a la guerra. Después de la Ofensiva, para ambos bandos
y para el contexto internacional quedó claro que la guerra
estaba agotada. Solución militar no había en ningún
lado, esa es la importancia. La guerra civil en su esencia concluye
también con la Ofensiva.
¿Fue positivo que el FMLN pudiera ser un partido político?
Por supuesto. Toda las reformas constitucionales que se propusieron
(terminar la guerra, desmovilizarse) iban en la dirección
de generar las condiciones y los espacios adecuados para poder
competir en el escenario político.
¿Es importante la democracia?
Sí.
¿Por qué?
Son más importantes las convicciones democráticas.
Si hay convicciones democráticas habrá siempre maneras
de superar estados de conflictividad, o de transformar la conflictividad,
o de encauzarla.
El conflicto es sustancial a la naturaleza de las necesidades
y de las personas. Pero si hay convicciones democráticas,
la ventaja es que hay actores que buscan encauzarla, superarla
y transformarla. Creo que en El Salvador estamos escasos de convicciones
democráticas.
¿Eso podría generar un nuevo conflicto?
Lo que pasa es que no podemos tener como parámetro el conflicto
de la guerra. Porque una guerra como la que vivimos no vamos a
tenerla de nuevo. No vamos a verla en estas generaciones. Ni tú
ni yo. En esta generación no va a haber otra guerra civil,
pero puede haber otras formas de deterioro de descomposición
social, el deterioro social del Estado y puede ser más
dañino que la guerra civil.
De su experiencia, ¿qué consejos daría a
las generaciones futuras?
Ninguno. Consejo, en el sentido de qué deben hacer, ninguno.
Ellos que decidan.
Lo que sí es importante es heredarles unos espacios de
deliberación de debate, de ver nuevas formas de buscar,
lo que decía anteriormente, de superar la conflictividad.
Ahora, si quieren hacer otra guerra... Por lo menos, en lo que
quiero sentirme con la tranquilidad es que no les habríamos
heredado lo que las antiguas generaciones nos heredaron a nosotros.
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Francisco Jovel:
Falta trabajo para que no se repita
La
importancia de la Ofensiva de 1989 radica, según este político
de izquierda, en que demostró la correlación de fuerzas
entre el ejército y la guerrilla y los hizo buscar acuerdos.
¿Qué importancia hay que darle a la Ofensiva de 1989?
Creo que sintetizó en un mes lo que hubiera sido la guerra
durante por lo menos 10 años más.
¿10 años más?
Ahí se sintetizó. Se concentró incluso la fuerza
que pusieron ambas partes enfrentadas militar y políticamente
para defenderse y agredirse simultáneamente. Y por eso es
que, después de la Ofensiva, el esfuerzo mayor de ambas partes
fue el de preservar la correlación de fuerzas evidenciada
durante ese hecho. Justamente para que la negociación pudiera
reflejar esa correlación de fuerza, y no otra. Se intentó
cambiar la correlación de fuerzas por unos y otros
Pero la vida demostró que ambas fuerzas tenían capacidad
de conservar la correlación. Entonces, sí, me parece
que es muy importante porque sin haberse evidenciado ese nivel de
la correlación de fuerzas que no podía cambiar
ni uno ni otro, no hubiesen existido los Acuerdos de Paz.
Pero en el mundo el 89 marcó el fin de la Guerra Fría
¿Por qué se iba a extender 10 años más
en El Salvador?
Quiero ser enfático que en El Salvador, en mi concepto, la
guerrilla salvadoreña no era una extensión de la Guerra
Fría. Incluso puedo decirlo con más franqueza. Cuatro
de las cinco organizaciones no compartían las valoraciones
que habían dado origen a la Guerra Fría.
El partido comunista estaba más metido en la cuestión
de la Guerra Fría que las otras organizaciones que integrábamos
el FMLN. El movimiento guerrillero se había abierto brecha
en El Salvador en contra de lo que era la línea general que
uno de los dos bandos de la Guerra Fría propiciaba.
¿Cree que puede volver a suceder algo similar nuevamente?
Espero que no. Pero eso tampoco es definitivo. Creo que quienes
experimentaron los acontecimientos de 1932 en El Salvador hubieran
deseado que eso no se volviera a repetir. Pero hubo la guerra de
los años 80. Creo que hay que trabajar porque no se vuelva
a repetir.
Espontáneamente se corre el riesgo de que los pueblos puedan
repetir experiencias dolorosas. En nuestros países falta
mucho por conseguir. Lamentablemente, ya van 13 años de los
Acuerdos de Paz y todavía está lejos que haya una
voluntad política manifiesta de crear políticas de
Estado, que compartan izquierdas y derechas. |
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