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James
Herman
Hemos
negado visas a gente de mucha plata
No
decir la verdad a la hora de solicitar un permiso para ir a Estados Unidos
en calidad de turista puede ser demasiado aventurado. Los vicecónsules
están entrenados para detectar a los mentirosos. James Herman,
su jefe, empero, admite que no siempre son justos.
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| El funcionario, junto a una colega
suya, posan en una de las ventanillas donde, a diario, llegan cientos
de salvadoreños a pedir visa.Foto EDH / Lissette Monterrosa |
James Herman, como cónsul general de Estados
Unidos en El Salvador es consciente de lo que para mucha gente significa
tener visa americana de turismo.
Lo sabe por la experiencia que le han dejado más de 120 mil entrevistas
en varias naciones.
Esta vez, Herman conversa sobre las benditas visas y el trabajo de sus
vicecónsules, que están ahí, detrás de la
temible ventanilla de la Embajada Americana, como un poderoso filtro
para aprobar o denegar, en menos de cinco minutos, las peticiones.
Antes de empezar con las preguntas, se le solicitó mostrarnos
el proceso. Accedió.
Encendió la computadora y llamó a un aspirante.
Llegó una señora, madre y viuda, que dijo tener dos empleos
que le daban un buen sueldo cada mes. Al recibir los datos, el sistema,
implacable, reveló que a la susodicha ya le habían negado
el permiso de viajar.
Herman le preguntó sobre esto. Ella replicó que la negativa
creía se debía a que tal vez la discriminaron
por ser viuda.
Relató que quería ir a darse una vueltecita por
Estados Unidos y que también tenía el seguro de su difunto
esposo, un médico, y se aprestó a presentar documentos.
Herman la detuvo. No le pidió comprobantes y confió en
la palabra de la salvadoreña. Mientras, escribía sus comentarios
en la página digital. Looks good, tecleó.
La señora tenía una sonrisa nerviosa. Frente a ella estaba
la persona que la podía hacer feliz... o frustrarla de nuevo.
Los segundos pasaron, gélidos.
Herman seguía escribiendo. Cuando dejó las teclas volvió
a ver a la señora y ella se quedó petrificada, sin pestañear.
Señora, felicidades, va a tener su visa por un año,
dijo el funcionario. Ella respiró hondo y alcanzó a musitar:
¿Y por qué tan poquito tiempo?.
Le sonreí aunque dije para mí: No pida más,
señora, agradezca que se la dieron.
Mientras caminábamos hacia su oficina, Herman se volvió
y me preguntó: Y usted, ¿qué dice? ¿Cree
que la señora se va a quedar en Estados Unidos o va a regresar?.
Sorprendido, no supe qué responder. No sé qué
pensar, le dije.
Va a regresar, estoy seguro sentenció. Luego, en
su oficina, inició la siguiente conversación:
¿Por qué los que vienen a solicitar visa les tienen
tanto miedo a ustedes?
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Trayectoria
James Herman es poseedor de una
licenciatura en Ciencias Políticas por
la Universidad de Hawai.
Trabajo
Ha tenido cargos consulares en Guatemala, Japón, Italia
y China, además de El Salvador. Labora en el Servicio Exterior
desde 1991.
Partida
Se marchará a mediados de 2005 hacia Hawai, donde realizará
programas de divulgación, investigaciones e impartirá
clases.
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Ja, ja, ja, creo que es porque (tener visa) es algo
muy importante en su vida. Para mucha gente, tener visa americana cambia
su vida.
¿Por qué le cambia la vida?
Porque mucha gente, si tiene visa, puede calificar para visas de otros
países; pueden encontrar mejor trabajo y porque pueden visitar
a su familia en los Estados Unidos.
¿Por qué a algunos les cuesta tanto obtenerla? Escuché
a un señor decir que era la tercera vez que lo rechazaban. ¿Por
qué? ¿Porque son muy mentirosos, porque no llevan los
papeles en orden o porque simplemente tienen mala suerte?
No es suerte. Tenemos más o menos seis vicecónsules que
hacen las entrevistas; y chequeamos, de vez en cuando, el nivel de rechazo.
Así que cuando toman más o menos el mismo tipo de decisiones,
no es suerte.
Si una persona es entrevistada por mí o por otra persona, normalmente
la decisión es igual. En muchos casos la gente no entiende que
no se trata de suerte sino de cosas de la ley. Y cuando nosotros podemos
distinguir que una persona no va a quedarse en los Estados Unidos le
otorgamos la visa; si no pueden probar eso, no van a calificar.
¿Cómo lo pueden probar?
Cada caso es distinto, pero normalmente tiene que mostrar que tiene
lazos aquí que son más fuertes que los que tiene en Estados
Unidos. Por ejemplo, esta persona que he entrevistado (la señora),
tiene buen trabajo aquí, no gana tanto pero es suficiente; tiene
lazos familiares acá, negocios... para mí es suficiente
para mostrar que va a regresar. Muchas personas no ganan mucho y no
tienen lazos fuertes, y es muy fácil quedarse en Estados Unidos.
¿Qué tal si esa señora le mintió y realmente
no gana eso?
Bueno... como usted vio, no le pedí nada de documentación;
para mí, es la persona que tengo enfrente. He hecho más
de 120 mil entrevistas y no necesito mucho tiempo para decidir si me
está diciendo la verdad. Quizás no soy justo, pero no
necesito mucho tiempo.
¿Para eso hay que ser sicólogo?
No, y por eso es importante entender que no es un documento, no es un
salario o una cosa específica, es la persona la importante y
tienen que probar que van a regresar.
A veces me he preguntado, ¿por qué se la dan a una
ancianita que aparenta ser pobre, y a una señora emperifollada
se la niegan?
Sabemos que las personas de la tercera edad no se quieren quedar en
Estados Unidos, la vida allá es muy dura, no pueden trabajar,
hace frío, no tienen amigos allá; pero personas que sí
tienen dinero, o no, sí quieren trabajar en Estados Unidos.
Y también, tenemos mucha información en nuestra base de
datos que indica si una persona ya se ha quedado allá mucho tiempo,
tal vez ha trabajado allá o quizás ha tenido problemas
con la ley. Hay muchos ricos aquí que han tenido problemas con
la ley en Estados Unidos y no califican ahora para una visa. Muchos
de ellos han tenido visa por años y años; ahora nuestras
bases de datos tienen mucha información y cuando vienen a renovar
la visa, se la revocamos.
¿O sea que no es una garantía haber tenido visa por 20
ó 30 años?
Exactamente. Normalmente, si la mayoría de la gente ha tenido
visa por ese tiempo es muy fácil calificar; pero para algunas
personas que han tenido problemas con la ley, o que han trabajado, es
más difícil.
¿Qué cara le recomendaría poner a un solicitante
de visa? ¿de humildad, de tristeza... o de engreimiento?
¡Que siempre nos diga la verdad! Si nos dicen la verdad no se
ponen tan nerviosos. La verdad es que la mayoría de la gente
no puede calificar para una visa porque no gana suficiente o porque
no tiene lazos suficientes.
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El estadounidense dice que, en
ocasiones, los vicecónsules han sido objeto de intento
de soborno para que den una visa. Fotos EDH / Lissette Monterrosa
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Nosotros sabemos según las encuestas
que el 70% de las personas de aquí quisiera vivir en Estados
Unidos; pero si nos dice la verdad, podemos decidir con justicia sobre
cada persona y podemos aclararle que si su situación no es suficientemente
fuerte, que se espere unos años y, cuando gane más dinero,
que venga a solicitar una visa.
¿Cómo? Pueden falsificar el documento y decir que ganan
5 mil dólares.
No es tan fácil. Podemos detectar a muchos mentirosos. Ellos
(los vicecónsules) entrevistan a mucha gente cada día.
Para comenzar, un campesino es un campesino, y cuando lo entrevistamos
le hacemos unas preguntas para averiguar si nos dice o no la verdad.
Entrevistamos a miles de personas... pero ellos (los aspirantes) tienen
una entrevista cada uno o dos años y es difícil porque
tienen dos minutos y no saben qué tipo de preguntas vamos a hacerles.
¿Qué porcentaje de solicitudes rechazan?
Más de la mitad.
Entonces, que los mentirosos mejor no vengan.
Sí, mejor que diga la verdad.
¿Pero cómo le van a decir la verdad si lo que algunos
quieren es quedarse? No le van a decir Mire, deme una visa de
turista porque quiero quedarme.
Hay personas que dicen eso. Y entonces es muy fácil: no califican;
pero por lo menos era la verdad y le aclaramos que si quiere ir a Estados
Unidos para trabajar y vivir tiene que hacer esta o aquella cosa, pero
no con este tipo de visa (de turista).
¿Se acuestan tranquilos sabiendo que le negaron la visa a
mucha gente que posiblemente no iba a quedarse?
Sí. Eso es difícil. No somos justos el 100% del tiempo.
Pero si se trata de una persona que nada más quiere visitar los
Estados Unidos, eso no es tan importante en su vida. Si esta vez se
la negaron, tal vez la otra califique.
¿No tienen pesadillas cuando se imaginan que a muchas personas,
injustamente, se les negó o se les dio la visa?
No es mucha gente. Cada persona es distinta y es triste si estamos equivocados.
Los casos más difíciles son los de aquellos que necesitan
tratamiento médico en Estados Unidos pero no pueden pagar ni
probar que van a regresar. Y sí, es una decisión muy difícil,
pero basada en la ley.
¿Tienen un número de visas asignadas para otorgar cada
día, o dan las que quieren?
Otorgamos visa a los que califican, no hay un número específico.
Ustedes deben de ser objeto de intención de soborno. ¿Se
ven esos casos?
Sí.
¿Les ofrecen poquito o bastante?
Depende, pero normalmente es poquito. Nuestro sistema está diseñado
para ser transparente y es muy difícil hacer cosas contra la
ley; todo está abierto, si un oficial acepta soborno las otras
personas pueden oír, y si un empleado local quisiera hacer algo
contra la ley es difícil, porque es un oficial americano el que
decide si alguien califica o no para la visa.
Ustedes también pueden llegar a ser objeto de venganzas. Porque
más de algún rechazado va a estar esperándolos
afuera para, por lo menos, quebrarle el vidrio del carro.
Los oficiales son profesionales. A los solicitantes los tratamos con
dignidad y respeto. He estado aquí unos dos años y nunca
he tenido problemas con personas que amenacen a los vicecónsules,
aunque en otros países sí he oído eso.
Muchos de los que piden visa y piensan quedarse tienen un buen repertorio
de mentiritas.
¿Cuáles son las más increíbles que usted
ha escuchado?
Una muy común es cuando les preguntamos sobre los parientes en
Estados Unidos. Cuando alguien dice que no tiene familiares allá
es extraño para nosotros, porque cada persona acá conoce
a alguien allá. También, mucha gente miente sobre sus
salarios y normalmente es fácil detectar esas mentiras porque
sabemos qué tipo de documentos tienen que portar para probar
esto.
¿Y la mentira más rara que ha escuchado? Como que alguien
le diga que el Presidente de Estados Unidos lo invitó y necesita
la visa...
En algunos casos dicen que hay personas importantes allá que
quieren verlos. Las personas tienen que entender que lo que es importante,
en la mayoría de los casos, es su situación acá.
Si el presidente quiere verlos, eso no es tan importante. La mentira
más extraña... hubo un caso en Guatemala donde la persona
llegó y ya había solicitado visa y se le había
denegado, cuando le preguntamos sobre esto dijo que nunca había
pedido visa; le mostramos los papeles y dijo que no se trataba de ella
sino que esa vez ella estaba en el bus y le habían robado el
pasaporte y la solicitud, y que quizás esa persona (el supuesto
ladrón) había llegado a la embajada.
... Y tampoco se la dieron.
No se la dimos. Nuestros archivos son buenos. Mucha gente no dice la
verdad sobre solicitudes anteriores, pero usted ha visto que tenemos
todos los archivos en nuestro sistema.
¿No les duele rechazar a alguna gente?
Sí. Yo he rechazado a personas que si no pueden ir a Estados
Unidos a un tratamiento médico van a morir.
¿Y por qué los ha rechazado?
Porque tienen que probar que pueden pagar; si no pueden probar eso no
les podemos dar la visa. Es triste. La verdad es que por cada persona
que no califica para la visa me siento mal. Porque yo sé que
si quieren ir allá, aunque sea para trabajar, es para mejorar
su vida y es triste cuando no les puedo ayudar a hacer eso.
¿Hay días en que ustedes vienen más benevolentes
o, caso contrario, de malas pulgas y no se la dan a mucha gente?
Eso es un problema. Tiene razón. Como dirigente de esta sección,
si una persona viene de mal humor quizás va a negar más
visas, pero ellos son profesionales y saben muy bien que si vienen de
mal humor es mejor que ese día no hagan entrevistas. Y seguramente
ha ocurrido algún día, pero es muy raro.
¿Cuál es el peor error que puede cometer con ustedes alguien
que viene a solicitar visa?
Mentir.
Aparte de mentir.
Un problema grande es que si califican, normalmente les otorgamos la
visa por 10 años; y cuando entran a Estados Unidos, normalmente
Migración dice que pueden quedarse seis meses, y las personas
piensan que se pueden quedar seis meses; pero si se quedan ese tiempo
y solicitan de nuevo una visa, nosotros normalmente se la vamos a negar.
Porque si usted tiene trabajo aquí ¿se puede quedar en
Estados Unidos seis meses? Sí es legal, pero cuando regresa es
más difícil calificar.
A menos que sea un millonario.
Sí, hay algunos salvadoreños que tienen casas allá
y se pueden ir a vivir seis meses. Podemos entender eso porque tienen
plata o son jubilados.
¿Le cuesta lo mismo venir a sacar la visa a Martín
Pérez que a Bobby Murray? ¿Tiene que pasar Roberto Murray
Meza, por citar un caso de un empresario exitoso, por la misma entrevista
con la posibilidad que lo rechacen?
Sí. Cada persona tiene que dar sus huellas digitales. Hemos revocado
y negamos algunas visas de personas que tienen mucha plata y mucho poder
en este país.
¿Y no los amenazan diciendo que conocen al presidente o que
son amigos de Bush y que le van a decir que lo regañe?
Normalmente no. Cuando tenemos que hacer eso le aclaramos a la persona
lo que está pasando, y ellos saben que no tomamos esa decisión
con mala intención o por capricho.
¿Quiénes son los mejores para mentir con tal de conseguir
una visa? ¿Los viejitos, las viejitas, los muchachos o las señoras?
No es un tipo de persona, pero sí está claro que algunos
de ellos son buenos (para mentir).
¿En qué nota que alguien le está mintiendo? ¿Mira
si se le mueven las orejas?
No, depende de la persona, porque la persona que está frente
a mí no es la misma del documento. Hay personas que dicen que
son dueñas de negocios pero se nota que es campesino.
Para algunas personas ustedes son ángeles, para otras son demonios.
¿Usted cómo prefiere que lo consideren?
Como profesional, porque trabajamos bajo la ley de los Estados Unidos,
y si podemos ayudar a la gente lo haremos, si no, vamos a aclararle
por qué.
¿Y se ha encontrado alguna vez en la calle a alguna persona
que le haya rechazado la visa?
Sí.
¿Y qué le dice esa persona?
Algunos me han preguntado por qué los he rechazado, creo que
la mayoría de la gente no entiende la ley y quieren saber por
qué. Si puedo, me tomo el tiempo para aclararlo.
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