13 de febrero 2005


El largo camino de un proyectil

El área de balística es compleja. A veces, un crimen puede arrojar una evidencia... o 100, cuando se trata de tiroteos o masacres. Una a una éstas deben ser analizadas en un laboratorio especial donde trabajan sólo cuatro personas para todo el país. Esto implica 4 años de retraso.

Juan Carlos Rivas
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Las pruebas en el tanque de recuperación sirven para obtener el “material testigo”. Fotos EDH / Wilfredo Díaz

Entre 20 y 30 casos ingresan cada día a esta unidad, fundamental para estudiar las armas de fuego y sus incidencias en los delitos cometidos, pero las pesquisas comienzan desde la recuperación de casquillos y proyectiles en el sitio de los hechos hasta los que son extraídos de los cadáveres.

Una vez identificados, los proyectiles son fotografiados, recolectados y remitidos al laboratorio técnico, donde los cuatro peritos determinan el tipo de calibre.

Con el auxilio de una computadora pueden saber —cuando el arma esta registrada— el número de serie.

Y hay otras “experticias de comparación”, como el rastreo del trayecto de la bala o, incluso, el funcionamiento del arma.

Uno de los primeros pasos para determinar el impacto es establecer la proyección balística, es decir, la posición del tirador o tiradores respecto de la víctima.

Esto se hace tomando ciertos puntos de referencia que producen los mismos disparos, explica el perito José M.

Cuando no encuentran casquillos, pero sí el arma, se recolectan pruebas utilizando un tanque de recuperación de proyectiles donde los técnicos hacen disparos para obtener el “material testigo”, agrega otro técnico.

En esta fase, los técnicos corren el riesgo de ser impactados por esquirlas, sobre todo cuando se trata de armas artesanales, dada su simpleza en la fabricación (sólo van soldadas).

Últimamente, muchas armas artesanales están siendo modificadas y permiten usar dos o tres tipos de munición.
Uno de los principales retos, según dice el perito José M., sucede cuando hay enfrentamientos, por ejemplo, entre policías y una banda de secuestradores. Hace algunos años recogieron 70 casquillos y había que analizarlos uno por uno, con pocos técnicos, con casos en proceso y otros acumulados.

“Por las deficiencias en la ley, casi nunca realizamos los peritajes balísticos correspondientes; sin embargo, tenemos la capacidad para hacerlo", dice José M.

En 2004, esta unidad recibió 1,196 pistolas, 561 revólveres, 274 armas artesanales, 115 fusiles y otro gran número de armas largas. De estas evidencias, sólo algunas han sido analizadas por los laboratoristas.

Estudiar toda esta cantidad de armas y municiones requiere de equipos como un avanzado microscopio electrónico, cuyo valor alcanza los 250 mil dólares.

Pero eso no es todo. La demanda del servicio de esta unidad también requiere de por lo menos 15 peritos balísticos. Aún así, estos técnicos se atreven a decir que el laboratorio de Balística de la Policía de El Salvador “es el más avanzado de la región”.

Investigaciones detenidas

El director de la Policía Nacional Civil, Ricardo Menesses, reconoce que el laboratorio de la corporación posee equipo que no está acorde a las necesidades de la investigación.

Además, dice que en la mayoría de los casos se podría hacer el cotejamiento de huellas; pero no se efectúa porque tal procedimiento no es ordenado por el juez o el fiscal.

Según informó un policía, algunos jueces, investigadores y fiscales dicen no haber conocido un caso donde haya sido primordial la comparación de las huellas, aunque éstas sí hayan sido cotejadas.

Según el agente, la misma ley bloquea tales demostraciones.

Mientras algunos fiscales, jueces e investigadores argumentan que las pruebas peritales no logran establecer patrones, otras fuentes policiales aseguran que las pruebas científicas realizadas por el laboratorio han servido para condenar, por ejemplo, a la mayoría de los secuestradores que fueron sometidos a esta experticia, en específico.

Respecto de la necesidad de fortalecer al laboratorio de la PNC, un funcionario del Instituto de Medicina Legal advierte: “De no ser equipada la División Técnica de la policía, los asesinatos seguirán sin resolverse”.

Si bien el retraso y la aparente ineficacia del análisis de las evidencias se debe a aspectos administrativos, los técnicos se defienden y dicen que, aun con estas deficiencias, han logrado identificar muchas evidencias, lo cual ha servido para que los casos sean resueltos.

ÚNICOS SOBRE LA TIERRA
Determinar un crimen por medio de huellas requiere de un análisis de tres pasos
La Unidad de Dactiloscopia se encarga de analizar y comparar las huellas digitales en la evidencia recolectada en la escena del crimen. Se utiliza el grafito para capturar las muestras. Esta disciplina define 10 puntos característicos que son patrones o terminaciones que se encuentran entre las crestas, que son los canales que forman las huellas Al ubicar los diez puntos, que son los que vuelven únicas a las huellas dactilares, se procede a compararlas con las de los sospechosos. La unidad de Dactiloscopia necesita otros 15 peritos.
Análisis dactiloscópicos
Se hacen por medio de la comparación de dedos. Cuando se comparan las palmas de las manos con las plantas de los pies, el proceso se conoce como análisis locoscópico. Ambos procesos se utilizan para la búsqueda de “huellas latentes”, es decir, posibles huellas.
El secreto de la evidencia
Tanto Serología como Dactiloscopia utilizan el sistema de frotado para recolectar huellas en un arma. Posteriormente, la evidencia pasaría a la Unidad de Balística para determinar la trayectoria del disparo, el calibre y el número del arma. El calibre que más se usa en El Salvador para cometer un asesinato es el 9 mm.


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