8 de mayo de 2005



A BOCA DE JARRO

“De niña escapé de clases varias veces”

vertice@elsalvador.com

La rectora de la Universidad de El Salvador, Isabel Rodríguez, no tuvo problemas para relajarse con Vértice después de una agotadora sesión con el Consejo Superior Universitario.

Tampoco la inhibieron las miradas de un grupo de docentes que la esperaban ansiosos para que iniciara con ellos otra reunión. Nos confesó, entre otras cosas, que si bien escapó de clases en varias ocasiones cuando era niña, jamás copió para aprobar un examen.

¿Qué universidad del país o del mundo le gustaría dirigir?

La Universidad de El Salvador.

¿Si tuviera que bautizar a la Universidad de El Salvador con algún nombre, ¿cuál escogería?

Ya me agarró... Me gusta el nombre que tiene, pero también me gustaría Universidad Pública de El Salvador.

¿Cómo se recuerda de niña?
Alegre y tranquila.

¿Cuál fue su mayor travesura durante su vida de estudiante?
Haber solicitado ingreso al Instituto Nacional sin el permiso de mi familia.

¿En qué se diferencian los estudiantes de hoy a los de su tiempo?
Lo que hay es diferencia de oportunidades. Nosotros fuimos quizá estudiantes más sacrificados que la mayoría de ahora.

¿Cuál de los inventos que han beneficiado a la humanidad
le hubiera gustado crear?

Quisiera ser autora de un invento que acabara con la pobreza en el mundo. Si pudiera crear una fórmula para resolver los problemas del país,

¿qué conceptos integraría?
Violencia, ambiente y pobreza... Para atacarlos, pues, no para favorecerlos.

¿A quién de esta mujeres le hubiera gustado emular: Margareth Tatcher, Marie Curie o Indira Gandhi?

A Marie Curie.

Cuando usted era niña, ¿en cuál de estos juegos fue más diestra: peregrina, saltacuerda o arranca cebolla?
Saltacuerda.

¿Cuándo fue estudiante participó en alguna protesta?
Tuve la oportunidad de ser partícipe para la caída de (Maximiliano Hernández) Martínez.

¿Quién fue Prudencia Ayala?
Una gran mujer, que lastimosamente ha sido confundida como loca. Y creo que fue premonitora del movimiento femenino en El Salvador.

¿Qué es más apasionante: la vida amorosa, la vida académica o la vida en rosa?
Las tres.

¿Y usted copió alguna vez?

Como me habían hecho creer que era buena estudiante, quizá eso evitó que copiara. Pero eso sí, me copiaron mucho a mí.

¿A quien recuerda más en el día de los enamorados?

A mi esposo, Víctor Armando Sutter.

¿Cuántas veces se escapó de clases?
De adulta nunca, pero de niña varias veces.

¿Qué piensa del divorcio?
Es una pena para algunas parejas y una salvación para otras.

¿Alguna vez ha comido en el mercado central?
He comprado, no he comido.

¿Qué opina de los concursos de belleza?

Que han derivado en una penosa explotación de las virtudes de la mujer. Aunque tienen todo el derecho a participar.

¿Qué debe cultivar más una mujer: el aspecto físico o la inteligencia?
Las dos.

¿Cuál es su libro preferido?

Hay tantos pero dos de los autores más queridos son Santiago Ramón y Cajal y, tal vez, (Mario) Benedetti.

¿Cuál ha sido su peor experiencia como estudiante?
Una vez que me reprobaron un examen, ja, ja, ja. Creo que no me gustaba la materia.

¿Recuerda a algún alumno en particular?

Hay muchos, pero uno de los más distinguidos es Salvador Moncada (el médico hondureño-salvadoreño que aportó en el descubrimiento del vih/sida).

¿Por qué se ven menos parejas en el “bosquecito” de la universidad?
Yo creo que todavía se ven muchas, depende de la hora.


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