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Una cárcel atípica con una cuota de libertad
Los trabajadores por cuenta propia y pequeñas
empresas que no están integradas en el marco institucional impiden
el desarrollo del país, aunque ellos mueven millones de dólares.
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| Avanzados.
La prohibición de realizar grabados en la piel es común
en los reclusorios de todo el mundo. En Canadá, prefieren
darles las cosas. Foto
EDH / The New York Times |
Esta es una prisión federal de seguridad
media, y a sus reos se les permite conservar las llaves de sus celdas.
Muchos tienen sus propias cocinas, y se mueven libremente del gimnasio
al taller donde producen gabinetes.
Los adictos a las drogas pueden limpiar sus agujas con cloro, y los
preservativos están fácilmente disponibles.
Ahora la institución ha abierto un salón de tatuajes,
y Mark Hewitt, interno de 37 años en la cárcel por meterse
a robar en fábricas, no podía estar más feliz.
“Uno es excluido de la sociedad, de manera que la forma de adaptarse
a estar aquí es hacerse un tatuaje, mezclarse y ser uno del grupo,
para estar más seguro”, dijo Hewitt, quien durante años
había estado perforando clandestinamente los biceps de los prisioneros
con agujas de coser, cuerdas de guitarra y tinta de fabricación
casera en ocasiones hecha de poliestireno quemado.
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| A prueba .
Mark Hewitt recibió capacitación para implementar
el programa piloto en el presidio canadiense. Tracy Rivet disfruta
la sesión. Foto EDH
/ The New York Times |
Aunque dice que siempre ha sido cuidadoso,
esas prácticas han contribuido a una epidemia de hepatitis C
e VIH en las prisiones en Canadá y en todo el mundo. Ahora Hewitt
ha sido adiestrado por el gobierno para llevar su forma de arte de los
rincones oscuros de la cárcel a una habitación estéril
que casi parece una clínica dental.
El salón de Hewitt es parte de un proyecto piloto por parte de
los Servicios Correccionales de Canadá que empezó en agosto
y ahora incluye a cinco prisiones federales en todo Canadá. Un
sexto proyecto se está introduciendo en una cárcel de
mujeres. Más de 120 presos ya han tomado parte, pagando unos
5 dólares por una sesión de dos horas.
Funcionarios en Canadá y Estados Unidos dicen que creen que el
proyecto piloto es el primero de su tipo en el mundo, otro paso en una
tendencia de técnicas de reducción de riesgos que se extiende
en un grado u otro en prisiones de muchos países. El programa
piloto, que se espera continúe hasta al menos 2007, podría
costar al gobierno unos 100,000 dólares por prisión.
Nuevo método
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| A prueba .
Mark Hewitt recibió capacitación para implementar
el programa piloto en el presidio canadiense. Tracy Rivet disfruta
la sesión. Foto EDH
/ The New York Times |
La elaboración de tatuajes ha estado
tradicionalmente prohibida en las cárceles porque los tatuajes
a menudo son usados para identificar a los reos con pandillas y grupos
violentos.
Pero los presos se las han ingeniado para eludir las prohibiciones;
45 por ciento de los reos canadienses adquieren un tatuaje mientras
están en prisión, según estadísticas gubernamentales.
Esa tasa se ha mantenido constante en la última década
pese al extendido conocimiento de que las enfermedades se propagan a
través de agujas y tinta reutilizadas en los tatuajes.
“Uno no quiere que sus prisiones actúen como un foco de
infección para la población en general”, dijo Joanne
Barton, funcionaria de salud que trabaja en el programa. “La prevalencia
del VIH es entre siete y 10 veces más alta en las penitenciarias
federales que en la población canadiense en general, y para la
hepatitis C la prevalencia es 30 veces más alta”comentó.
Barton insistió en que los tatuajes conectados con grupos violentos
y pandillas estaban prohibidos, junto con los tatuajes en el rostro,
el cuello y los genitales.
Aunque reconoció que la elaboración ilícita de
tatuajes continuaría, dijo que al menos ahora las prisiones en
el proyecto piloto estaban distribuyendo información sobre técnicas
más seguras.
Amenaza real
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| Orgulloso.
Ricks Evans muestra que el collage en su cuerpo no es de grupos
de pandilleros. Foto EDH
/ The New York Times |
Pero la Unión de Agentes Correccionales
Canadienses se opone firmemente al plan piloto por considerarlo un peligro
potencial para sus miembros.
“Este programa está condenado al fracaso”, dijo Sylvian
Martel, la presidenta nacional del sindicato. “Las agujas serán
usadas contra los agentes”.
Martel también dijo que “ya tenemos evidencia” de
que los reos están robando agujas, tinta y otra parafernalia
de los salones de tatuajes para usarlas en la elaboración de
tatuajes ilícitos.
Supervisores carcelarios dicen que no tienen conocimiento de eso, y
añadieron que existe un cuidadoso inventario antes y después
de las sesiones de tatuaje.
Ya sea legal o no, la elaboración de tatuajes no va a desaparecer
de las prisiones. Los tatuajes sirven para muchas funciones, aparte
de la identificación de pandillas.
Los reos típicamente hacen en sus cuerpos un collage de su vida,
completo con imágenes o representaciones de seres queridos y
eventos importantes como funerales a los que no pudieron asistir.
Para comprender la importancia de los tatuajes aquí, uno sólo
tiene que echar un vistazo al cuerpo de Tracy Rivet.
En su brazo derecho tiene un tatuaje que muestra un cráneo con
cabello que le sale de la boca. En el pecho hay una cruz cristiana que
conmemora a su difunto padre.
Y en su brazo izquierdo hay un mago y un cráneo que cubre otro
tatuaje con el nombre de su ex esposa. Ahora está tatuándose
toda la espalda con un águila gigantesca, símbolo de libertad.
Como muchos convictos con tatuajes, Rivet tiene hepatitis C, una enfermedad
infecciosa crónica debilitante que cuesta al gobierno canadiense
más de 20,000 dólares anuales por la atención de
cada reo.
“Siempre hago saber a médicos, enfermeras y mujeres que
tengo la enfermedad”, dijo Rivet, quien cumple una sentencia de
cinco años por asesinato en primer grado, después de matar
a dos personas mientras conducía ebrio. “Pero sólo
50 por ciento de los reos son cuidadosos”, añadió,
refiriéndose a como comparten agujas para tatuajes y reutilizan
tinta de fabricación casera.
El experimento canadiense está siendo observado de cerca por
otros sistemas carcelarios que buscan formas de controlar las infecciones.
Quizá funcione mejor en prisiones como Bath, donde los reos dicen
que las pandillas no tienen una presencia importante.
Otras cárceles canadienses donde se están probando programas
de tatuajes, en las provincias de Quebec y Prairie, tienen problemas
de pandillas mayores.
El departamento de correccionales en la provincia española de
Cataluña ha revisado los lineamientos usados en el programa canadiense
conforme se prepara para abrir su propio programa piloto. Un departamento
de correccionales en Australia también ha considerado iniciar
un programa piloto, y la idea eventualmente pudiera emigrar al sur de
la frontera hacia Estados Unidos.
“Si hubiera una forma de demostrar que los beneficios superan
los riesgos”, dijo Joey Weedon, director de asuntos gubernamentales
de la Asociación Correccional Americana, “seguramente es
un modelo que los administradores de correccionales en Estados Unidos
analizarían y posiblemente intentarían copiar”.
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