12 de diciembre de 2005


TEMA DE PORTADA
Cuando el agua se transforma en Mercancía

Tener una conexión de ANDA en la casa no garantiza el vital líquido. Cientos de familias del Gran San Salvador y Cuscatlán deben pagar casi $90 al mes para tener este servicio de manos de los piperos particulares. El abuso en los precios es la regla.

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com

Escasez. Los habitantes de la zona se las ingenian cada día para abastecerse del líquido. Muchos tienen que comprarla. Foto EDH / Wilfredo Díaz

José Antonio Gómez deja la cama temprano. A pesar del frío de la madrugada, a las 6 a.m. sale de su casa y se planta a un costado de la carretera que de San Bartolomé Perulapia conduce a Suchitoto.

Casi seis horas antes, Margarita Flores parece imitar a José . Dispuesta a llegar tarde a su trabajo, abre la puerta de su casa, en el pasaje No 20 de la colonia Cimas de San Bartolo, cerca del punto de buses de la ruta 29, y se dispone a esperan barriendo, trapeando pero no lavando ropa.

Las casas de Margarita, José, y sus vecinos, tienen conexiones legales al servicio de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA). Sin embargo, padecen un servicio de agua interrumpido.

Por lo que cada dos días, si no a diario, invierten buena parte de su tiempo en esperar que un camión cisterna – conocido como: pipa– para comprar, dos o tres barriles de agua procedente de pozos de ANDA o de particulares.

María, José, y sus vecinos, pagan mes a mes un recibo de 5, 7 u 11 dólares por un servicio interrumpido de agua.

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A esto, deben sumar –y restar de sus economías–, un promedio de $90 mensuales, ante la necesitad de comprar a las pipas el agua que la institución responsable no les provee.

Negocio redondo

Previsora. Ante los constantes cortes de agua en Cimas de San Bartolo, Adela de Hernández mandó a construir una gran pila. Foto EDH / Wilfredo Díaz

Raúl Rivas (quien solicitó omitir su nombre real) es otro que madruga por el agua. Aún amodorrado, desayuna y espera que las pipas se parqueen a un costado de su casa.

La primera arriba a las 7 a.m. El conductor sube una rampa, y gira el camión en retroceso, se asegura de que la boca de la cisterna quede justamente debajo del tubo de 3 pulgadas de diámetros, por donde saldrá el agua del pozo propiedad de Raúl Rivas.

En cinco minutos, una pipa con capacidad para 10 barriles estará llena.

Rivas tiene precios fijos: por llenar una cisterna de 35 barriles cobra $4. Por su parte, los piperos venden cada barril a precios que oscilan entre los $0.80 y los $3.

Infraestructura y fuentes sin mantenimiento
Tanto la infraestructura como las fuentes con las que ya se contaba hace 20 años están deterioradas debido a la falta de mantenimiento y control.

Desde el “llenadero” de Rivas, en la calle que conduce al cantón Apulo, 12 pipas, con un promedio de 6 viajes diarios, salen a distribuir el agua hacia la zona Franca de San Bartolo, algunas fábricas sobre el Bulevar del Ejército, y los centros urbanos y cantones de San Martín y San Bartolomé Perulapia. En estas zonas el barril tiene un valor promedio de $1.

Durante un día, los piperos realizan un promedio de 6 viajes. A una inversión de $24 dólares por 210 barriles de agua, se suman el gasto de gasolina ($10), el pago al conductor y a su ayudante ($10) y el impuesto ($0.57) que la alcaldía de Ilopango cobra al pipero cada vez que llega a la intersección de la calle hacia Apulo y el Bulevar del Ejército –$3.46 para seis viajes–. La ganancia es aproximadamente de $160 diarios.

Agua: asunto de familia
Mayra García, vecina de Las Cañas y madre de dos hijos, lleva a sus hijas con sendos cántarios para abastacerse de agua en a ellos hasta un pozo ubicado sobre la Carretera de Oro.

Los dueños de estos camiones cisterna tienen varias opciones para comprar el agua. ANDA calcula que de 30 a 35 pipas se abastecen en sus pozos.

Sin embargo, la administrción carece de un censo que indique cuántos piperos particulares se abastecen en los pozos de propiedad privada.

Según la “Iniciativa El Salvador 2024”, presentada recientemente por la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), en el territorio nacional existen 81 mil pozos. Pero nadie sabe cuántos de estos abastecen a las pipas privadas.

Lo que sí saben Margarita, José y sus vecinos, es que las interrupciones del servicio de agua, les quitan horas de sueño, los hacen llegar tarde al trabajo y provocan que el dinero que llega a sus manos corra fluya tan ligero como el agua.

La raíz del mal

El agua que cae a media noche
Rosa Ramos una de las habitantes de la colonia Las Cañas, de San Bartolo debe levantarse a media noche para abastecerse de agua.

Adela de Hernández vive en el pasaje 35 de Cimas de San Bartolo. Cuando ella y su esposo compraron la casa donde vivirían, creyeron en la publicidad de la empresa constructora que aseguraba que la colonia contaba con “abundante agua”.

Pero a pesar de que la urbanización tenía una bomba de agua, está fue transferida a ANDA… y el agua comenzó a escasear. Hoy, Adela debe velar porque a la medianoche el líquido empieza a salir de grifos. Entonces inicia el día, y mientras el líquido cae en la pila con capacidad para 10 barriles, Adela vence el sueño lavando trastes y ropa.

Según el presidente de la ANDA, Manuel Arrieta, los cortes del servicio son parte de la “política de distribución equitativa” que se implementa debido al déficit de 1.2 metros cúbicos por segundo en el Gran San Salvador.

Recibo y barriles
Dora Aguilar compra dos barriles diarios.

Esto significa que para que llegue el agua a San Bartolo, por ejemplo, debe racionarse el servicio en Ciudad Delgado y Soyapango.

El déficit en la producción de la Administración se debe, según Arrieta, al crecimiento poblacional, al mantenimiento que no se dio a las fuentes de agua existentes y al uso inadecuado del agua de quienes pagan una cuota fija a la institución.

El presidente de la ANDA afirma que los cortes se programan de viernes a sábado, para que durante el domingo los tanques se llenen en un 85% de su capacidad y el agua suba hasta las zonas más altas del Gran San Salvador. Sin embargo, no todos los cortes están en manos de institución.

El domingo 4 de diciembre, la falta de energía eléctrica dejó sin agua a San Salvador.

Cuando el servicio de electricidad volvió ya era lunes, y la consiguiente demanda de agua impidió, según el funcionario, que los tanques se llenaran lo suficiente como para abastecer de agua a las zonas afectadas. Eso motivó que el servicio haya sido deficiente durante toda la semana, según Arrieta.

Para aliviar los dolores de cabeza que provoca el racionamiento, ANDA ha diseñado varios proyectos. Lo que la institución quiere es cubrir el 70% de la demanda que hasta hoy no logra satisfacer. “Se tendrán beneficios el primer trimestre de 2006”, afirma Arrieta.

Otro proyecto es el del Valle de San Andrés (o del Río Sucio), proyectado para iniciar a mediados del próximo año. Con este proyecto se pretende tener la capacidad de generar 2 metros cúbicos de agua por segundo.

Mercado sin control

Bomba de agua: baño y lavadero público
Los hermanos Flores pasan la mañana frente a la bomba de agua, propiedad de ANDA, en la colonia Cimas de San Bartolo.

ANDA carece de la facultad para regular los precios del agua comercializada a través de pipas privas. Según el presidente de la institución, lo único que pueden hacer los consumidores al respecto es acudir a la Dirección de Protección al Consumidor.

¿Será esa solución para Margarita Flores, Adela de Hernández, en Cumbres de San Bartolo, y para José Antonio Gómez en San Bartolomé Perulapia?

Arrieta está consciente de que no es así, pero cree que la actual legislación no permite aANDA tomar cartas en el asunto. Tanto la Administración de Acuaductos, los organismos internacionale, como las organizaciones no gubernamentales que trabajan el tema creen que lo que el país necesita es una especie de superintendencia del agua que vele tanto por el tema de los precios como el de la conservación de los recursos hídricos.

Pero la creación de un ente con esas facultades depende de la aprobación de un nuevo marco legal. Mientras tanto, los camiones cisterna privados segirán comercializando el agua sin ninguna regulación. El establecimiento de reglas claras y la creación de un ente que verifique su cumplimiento es urgente, para el Centro para la Defensa del Consumidor.

Esta organización no gubernamental realizó, en junio pasado, la investigación: “El mercado del agua en camiones cisterna privadas y las implicaciones en las personas consumidoras” . En este se incluyó a las comunidades: Barrio El Calvario y la Colonia Las Mercedes II en el Municipio de San Rafael Cedros; la 9º etapa del Centro Urbano de San Bartolo, la colonia Trinidad, la Comunidad Nueva Trinidad y la Colonia San Felipe en el Municipio de Ilopango; y la zona de la Residencial Cimas de San Bartolo II en el Municipio de Tonacatepeque. Por medio de una encuesta el CDC obtuvo información de cómo 272 de estos tres municipios se las arreglan para abastecerse de agua, a pesar de que cuentan también con el servicio, racionado, de ANDA.

En el caso de las colonias de Ilopango, el CDC estimó que en las 4 colonias donde se realizó el estudio viven 6,365 personas en unos 1,530 hogares, de los que se entrevistó a 94 familias, es decir a un 6.5% de los hogares.

Estas personas, como Adela deHernández y Margarita Flores, en Cimas de San Bartolo, reciben el servicio de agua durante la noche o la madrugada (97.8%), y menos de cuatro horas al día (47.9%). Además, el 54.25% de los usuarios de ANDA, en las colonias del Ilopango antes mencionadas, afirmaron que hay desabastecimientos en la prestación del servicio; el 45% de estos aseguró que los recortes se dan cada dos días, y el 25.5% afirmó que los recortes era cada 8 días.

La madrugada del lunes 5 de diciembre, el agua no subió hasta el pasaje 35 de Cimas de San Bartolo. Adela de Hernández no tuvo cómo llenar la pila con capacidad para 10 barriles al interior de su casa. Cuando faltaban 30 minutos para el mediodía del lunes, ninguna pipa había llegado a su colonia. A esa hora, bajo el sol del mediodía, algunos de sus vecinos, incluso niños, bajaban hasta la bomba de ANDA, para llenar recipientes plásticos, bañarse o lavar ropa.

Debido a la falta de agua en sus casas, el 45.4% de los conectados a ANDA en las colonias encuestadas por el CDC, han solicitado el servicio de cisternas a la estatal; de estos un 75.6% lo han recibido y un 24.4% no han tenido respuesta. Esto significa que en la zona, una cuarta parte de la población no recibe el servicio de las pipas estatales. A pesar de que cada familia paga un promedio de $6.10 mensuales aANDA.

En busca de soluciones

Aunque las autoridades correspondientes aprueben un nuevo marco legal en el futuro, esto no será suficiente para evitar que el agua se convierta en una mercancía que se venda a precios inaccesibles para la mayoría de la población.

Para el presidente de la ANDA, Manuel Arrieta, un factor importante para que el recurso llegué a los hogares de los salvadoreños de forma ininterrumpida es la educación.

El funcionario afirma que aunque la estatal calcula que una persona que habita una casa pequeña consume a diario 100 litros al día, y 200 litros quien habita en una vivienda mediana, se ha identificado casos en los que cada persona consume 500 litros de agua al día. “Ahí viene la importancia de los programas de concienzación”, señala Arrieta. Pero en la búsqueda de un mejo suministro, hay otros elementos.

La Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), en el capítulo V del documenoto “Iniciativa El Salvador 2024”, se traza la meta de que para ese año el 100% de las viviendas tengan servicio de agua potable y saneamiento. Para esto, se plantea mejorar la eficiencia de los servicios en la zona ubana, transferir el sistema de agua a las municipalidades, proteger los pozos urbanos y ruralres, crear un fonde de agua que incluya aportes voluntarios de la empresa privada y la modernización del marco jurídico del agua.

¿Podrán esperar Estela, Margarita, José y el resto de salvadoreños sometidos al racionamiento hasta el 2024? Es una incognita.Lo cierto es que por ahora cada vez que compran un barril de agua deben cancelar entre $0.57 y $3.66 por barril según el informe de Desarrollo Humano del PNUD del 2001. Mientras se crea el marco legal que permita regular estos precios, abastecerse de agua significará someterse a los precios establecidos por quienes la consideran un medio de lucro y no un servicio público.

El costo del agua

El precio del metro cúbico de agua varía según quien lo comercialice

ANDA
$0.21 Por metro cúblico para el público. El costo de producción es de $0.69.

Pipas privadas
$0.81 Es el precio promedio del barril en Ilopango. Pero llega a $1.25.

GASTO MENSUAL
$112 Puede gastar una familia al mes si compra agua de pipas.

VALOR INICIAL
$0.25 Es el costo del barril para los piperos. Ellos lo vende a $1 y hasta $2.

LO QUE DICE LA LEY ACTUALMENTE

La Constitución y diversas leyes, còdigos y reglamentos, tienen componentes que protegen y definen el agua como bien público.

Constitución y C. Penal
Esta declara de interés social la protección, restauración, desarrollo y el aprovechamiento de los recursos naturales. Por su parte el Código Penal establece sanciones a quienes contaminen, adulteren o corrompan los recursos hídricos.

Ley de riego
Por medio de esta legislación queda establecido que las aguas superficiales y subterráneas en todo el territorio son propiedad del Estado. También incluye una norma referente a la extracción de aguas para riego.

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