12 de junio de 2005


Política
"Un político trata de seducir y persuadir"

El Director para la Fundación para un nuevo Periodismo Iberoámericano, Jaime Abello, habló con Vértice sobre cómo un ejercicio profesional e independiente del periodismo puede beneficiar a los lectores y a la democracia. Cree que los periodistas deben distanciarse de los políticos, pero respetándolos como ciudadanos y opciones políticas.

Lilian Martínez/Foto EDH: Lizette Moreno
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Jaime Abello sugiere tener mucho cuidado con el uso de las encuestas de opinión. Foto EDH / Lizette Moreno

Antes de que Gabriel García Márquez compartiera con él la quijotada de crear una fundación a través de la cual los jóvenes periodistas intercambiaran experiencias y aprendieran un tanto del oficio en talleres dirigidos por maestros experimentados y reconocidos, Jaime Abello era el director de Telecaribe, canal de televisión pública en Colombia.

El sueño de García Márquez le dio un giro a su vida. Hace 11 años dejó la televisión y se convirtió en el director de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Ahora, cada vez que se realiza un taller en Cartagena de Indias y otras ciudades de Latinoamérica, Abello da la bienvenida a los talleristas, presenta a los maestros y puede que hasta comparta una fiesta al son del vallenato.

La FNPI siempre ha realizado esos talleres, pero la novedad es que, a partir de la unión de fuerzas de la salvadoreña Fundación Empresarial para la Acción Social (Fundemas) y la FNPI, San Salvador se convertirá en sede de los talleres iberoamericanos, pero también se realizarán capacitaciones nacionales, en los que participarán exclusivamente periodistas salvadoreños. El primer taller nacional -a realizarse los días 22 y 23 de julio-tendrá como temática la cobertura de temas políticos y la relación entre periodismo y democracia.

Precisamente, el tópico sobre el que Vértice quiso conversar con el director de la FNPI.

Encuestas Peligrosas


Abello cree que en época electoral, tanto los periodistas como los medios de comunicación tienen dos funciones que cumplir. La primera: ser un foro público donde se intercambien opiniones, se escuchen distintas voces y se den a conocer planteamientos diferentes.

La segunda función del periodismo es cumplir con la obligación de informar. Este verbo implica indagar la vida y los antecedentes de los candidatos, el origen de la financiación de las campañas y cotejar la viabilidad de las propuestas políticas, entre otros.

Además, Abello advierte sobre la necesidad de que los medios sean muy cuidadosos con el uso de las encuestas de opinión, para que no se “presten” para confundir o tergiversar la opinión de la mayoría. Abello cree que los sondeos deben usarse exclusivamente como un instrumento científico para medir la opinión y no como un “instrumento de manipulación política electoral”.

Más que mostrar lo que pasa, Jaime Abello afirma que los periodistas deben explicarlo, contextualizarlo y, si es necesario, explorar soluciones desde la investigación. Foto EDH / Lizette Moreno

El director de la FNPI afirma que en época de campaña electoral el comunicador tiene mucho trabajo por hacer, más que limitarse a registrar lo que los candidatos dicen o hacen. Sin embargo, también hay límites. Abello cree que el informador no debe investigar para favorecer a un partido y golpear a otro, o para acabar con una persona. El objetivo de la investigación en época de campaña debe ser servir al público.

Además de ese criterio, considera que el periodista debe evitar convertirse en fiscal. Para Abello, la misión del periodista es mostrar la realidad tal como es, pero sin alimentar la desesperanza frente a la democracia, sistema político que él considera en permanente construcción y perfeccionamiento.

Advierte que si el periodista no tiene cuidado con esto, “sin querer” puede convertirse en un tonto útil de los intereses antidemocráticos, promoviendo soluciones a la fuerza o populistas.

En conclusión, Abello cree en la necesidad de buscar el equilibrio en las coberturas. Sabe que el periodista puede sentirse indignado y hasta furioso, con razón, ante las imperfecciones del sistema democrático. Sin embargo, sugiere evitar que esa furia se refleje en las coberturas, pues en el afán de ser equilibradas terminan siendo todo lo contrario.

GUARDAR LA DISTANCIA

Darío Restrepo, Abello y el Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, mientras se impartía un taller de políticas económicas y sociales en 2003. Foto EDH / Lizette Moreno

Entonces, “¿cuál debe ser la relación entre los periodistas y los políticos?”, pregunta Vértice. La respuesta de Abello es tajante: “Estar a distancia”, dice.

Él reconoce que ésa no es tarea fácil, ya que la vida a veces va por el lado contrario al “deber ser”. Abello recordó que durante los siglos XIX y XX, los medios de comunicación sirvieron para promover ideas políticas o candidaturas. Si embargo, cree que hoy día el público espera que los medios sean profesionales y separen la tarea de informar de la tarea política. Para tal fin, él estima necesario que el periodista no tenga intereses políticos personales, que no aspire a una candidatura ni a favorecer a un candidato.

El director de la FNPI reconoce que los políticos siempre tratan de usar a los periodistas y cree que tienen el derecho de hacerlo. Pero aunque el político trate de seducir y persuadir, el periodista debe tener las antenas bien puestas... “estar en diálogo, pero sin caer en la fascinación”, advierte Abello.

Para él, lo mejor es que el periodista mantenga una sana desconfianza, pero respetando al político como persona, como ciudadano y como opción.

LO QUE LE PREOCUPA
Abello dice no ser quién para dar consejos a los políticos. Sin embargo, se confiesa preocupado por los partidos.
A los señores políticos, lo único que Jaime Abello se atreve a recomendarles es que sean serios y honrados. Eso les puede generar credibilidad.

Para él, lo que es realmente preocupante son los partidos, pues en América Latina éstos son las estructuras institucionales para analizar la lucha política y canalizar los problemas de representación social de la ciudadanía.

Abello indica que los partidos que son cuestionados van desapareciendo del mapa y eso debilita la democracia.

Él sostiene que este sistema político depende mucho del juego de partidos. Mientras más fuertes sean estas instituciones, con estructuras internas igualmente democráticas, se van produciendo procesos de coherencia, de selección natural y, a veces, de depuración. Sin embargo, los partidos no siempre tienen estructuras democráticas en su interior, afirmó.

Por la DEMOCRACIA

Pero ¿en qué beneficia al resto de los ciudadanos que los periodistas tengan acceso a talleres e intenten hacer un trabajo más profesional?, podría preguntarse el lector.

Abello intenta responder: “La calidad de la información periodística es un bien social real”. Nos recuerda que el ciudadano tiene derecho a la información y necesita que ésta sea confiable, pues le servirá para tomar decisiones y opinar.

En América Latina, añade, mucha gente se informa a través de la televisión y la radio, porque los lectores de periódicos aún son minorías con una mayor capacidad de consumo. Por lo que todavía hay un trecho que recorrer para que el acceso de todos a la información sea una realidad.

El director recuerda que el usuario de los medios no es un consumidor pasivo, como algunos pueden pensar, sino gente que reprocesa la información que recibe y detecta cuando le están “metiendo gato por liebre”.

Aunque imperfecta, la labor del periodista es de vital importancia para los ciudadanos latinoamericanos, por lo que Abello reitera que el papel de éstos en países donde la democracia aún está en formación es contar lo que realmente pasa sin alimentar la desesperanza. Para esto recomienda “mostrar no sólo lo malo, sino también lo bueno”. Abello cree que el periodismo tiene que ir más allá de la denuncia: mostrar lo que pasa, explicarlo, o tratar de explicarlo, contextualizarlo y, si es necesario, explorar soluciones desde el campo de la investigación periodística.

La tarea está definida. Los talleres, a punto de iniciar. Los lectores, radioescuchas y televidentes constatarán si el periodismo salvadoreño realiza o no esta labor. Mientra tanto, a los periodistas más valdrá seguir el consejo de Abello: “Trabajar con un cuidado enorme, no dejarse manipular”. De lo contrario, la democracia hará sus reclamos.


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