12 de junio 2005


INTERNACIONAL: Quiroga y Morales:
Dos posibles cartas de los bolivianos

El caos político y social que vive Bolivia ha alcanzado una tregua con la designación del presidente de la Corte Suprema como cabeza de la nación. Pero, ésta podría ser efímera.

AP/ VérticE /Fotos EDH, Agencias
VERTICE
Incidencia política
Las propuestas que ha dirigido Evo Morales empujaron a renunciar al ex presidente boliviano Carlos Mesa, pero la incidencia política de este movimiento indigenista que lidera no es algo nuevo.
Postulación temprana
Aunque al ex mandatario Jorge Quiroga se le atribuye un importante poder de convocatoria, tiene un obstáculo: no cumple con el tiempo legal para postularse después de haber dejado el poder.


El desenlace de la crisis política boliviana con la asunción a la presidencia del abogado Eduardo Rodríguez proseguirá con la convocatoria a elecciones presidenciales y posiblemente legislativas en al menos 150 días.

La decisión parece poner en carrera al ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002), quien ostenta un caudal importante de apoyo en las encuestas, y a Evo Morales, el líder cocalero y de las protestas que obligaron a renunciar al mandatario Carlos Mesa.

Quiroga, un conservador que en los 90 sostuvo el modelo económico de libre mercado impuesto por el desaparecido presidente Víctor Paz Estenssoro en 1985, mantiene hermético silencio sobre sus aspiraciones, aunque desde hace meses trabaja en la constitución de un nuevo instrumento político.

Morales, quien también se muestra esquivo a la hora de hablar de su interés presidencial, ha indicado que es “un miembro más” de su partido Movimiento al Socialismo (MAS) y que no aspira a la primera magistratura, pero al mismo tiempo parecen claras sus intenciones de ser ungido.

La posible carrera de Quiroga, sin embargo, se enfrenta a una confusión legal que aún queda por resolver.

La Constitución establece que para postularse a la presidencia y vicepresidencia será necesario que pase un periodo gubernamental.

Quiroga ocupó el cargo hasta agosto de 2002, antes del mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada y sus posibilidades de buscar nuevamente el sillón presidencial parecen estar en entredicho. El período de Sánchez de Lozada que debía completar Mesa debía terminar en agosto de 2007.

No obstante, una interpretación que algunos constitucionalistas hacen de la Carta Magna indica que la gestión que acaba de abandonar de forma precipitada Mesa fenece en agosto de este año, al cumplirse tres años de inaugurada, y que ello permitiría que de ahí en más Quiroga quede habilitado.

La posibilidad de que este análisis se imponga posiblemente tropezará con la gran capacidad de movilización con que cuenta Morales en las calles para presionar por estrategias que apuntalen sus propios proyectos.

Ellos dominan el escenario, Uno, líder indígena de los cocaleros y con una capacidad inmensa de organización de masas. El otro, un ex mandatario que se perfila como la carta más viable para acceder al poder.

Según los analistas, Morales sabe que Quiroga, si se realizan las elecciones hoy, ganaría, aunque no por el 50% más uno, necesario para asumir la presidencia. Sería necesario ir a una segunda vuelta en el Congreso, de donde saldrá un resultado de acuerdo con la correlación de fuerzas.

De cualquier modo, el joven ingeniero cuenta, según varias encuestas, con una proyección cercana al 30% de los votos, muy por encima del 20%, en el caso más optimista, que los estudios le asignan al líder cocalero.

A su vez, Morales afronta un problema que no agobia a Quiroga. El líder del MAS tiene un bagaje negativo, un rechazo que supera el 70% entre la población nacional, que surge de sus métodos de lucha: bloqueos, marchas y amenazas de “hacer arder al país” para imponer sus criterios.

Quiroga y Morales también expresan con claridad los dos mundos encerrados en Bolivia que ahora parecen estar en claro conflicto.

El ex mandatario, conocido como “Tuto” entre sus amistades, es un joven de ascendencia española, atlético, alto, fornido, con estudios en Estados Unidos, donde aprendió un inglés que no denota acento hispano. Está casado con Virginia “Ginger” Quiroga, una pelirroja nacida en los Estados Unidos.

Tres demandas resumen crisis
Éstos son los puntos que condensan la crisis social y política de Bolivia, protagonizada por sindicatos, grupos sociales de presión y entes empresariales.
Nacionalizar hidrocarburos
Organizaciones sociales y sindicatos de la región occidental, donde está La Paz, piden nacionalizar los hidrocarburos para sacar al país de la pobreza, algo que, según grupos sociales y sindicatos radicales, se debe a la inefectividad del modelo de libre mercado y privatizaciones que comenzó a aplicarse en el país en 1985.

Por otro lado, organizaciones empresariales y grupos cívicos del oriente y del sur, donde está Santa Cruz, la región más próspera, defienden el modelo liberal, la exportación de los hidrocarburos y aspiran a administrarlos. Esa misma posición tiene Tarija, situada al sur y poseedora del 87% de las reservas de gas.

Asamblea constituyente
Es la demanda principal de los sindicatos y de los grupos de protesta de occidente, quienes aspiran a lograr una profunda reforma constitucional que dé más poder político a los indígenas y a otros sectores sociales marginados. Esa asamblea, según analistas, debe resolver la redistribución del poder político, un modelo económico estatista y un nuevo pacto social.

Las autonomías
Santa Cruz y Tarija, a través de ese modelo aspiran administrar mejor sus recursos, pero afrontan la oposición de sindicatos y grupos sociales de occidente que rechazan las autonomías, porque ven un peligro de fractura para el país. Se unen Beni y Pando en una convocatoria a referéndum sobre autonomías y que la Asamblea Constituyente ya no pueda modificar la decisión ciudadana.
2003
La exportación del gas derivó en una cruenta protesta, 56 muertos y la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada.
2005
Carlos Mesa renuncia a la presidencia, ante la imposibilidad de establecer un consenso en el conflicto.

Morales, soltero, es hijo de una humilde familia campesina del occidente, de sangre aymara, que emigró, después de la muerte por hambre de dos hermanos, al centro del país. Se instaló en la región cocalera del Chapare, donde hizo su bastión y cambió para siempre a la política boliviana, que hasta su ascenso no había reconocido los altos grados de racismo que subyacen entre sus capas.

Quiroga se ha mantenido en silencio desde su salida del gobierno, en agosto de 2002, cuando colocó la banda presidencial a Sánchez de Lozada, depuesto en octubre de 2003 por una cruenta revuelta promovida entre otros líderes indígenas y de izquierda por el propio Morales. No ha hecho más declaraciones que su anuncio de abandonar la jefatura de su partido, la Acción Democrática Nacionalista (ADN).

En su entorno se comenta que el plan de Quiroga de volver al gobierno tropezó con el rechazo popular a sus planes de exportación de gas a Estados Unidos, una carta que pensaba utilizar para ser cómodo ganador de futuros comicios.

Indicaron también que Quiroga quiso mantener silencio para que quedara en el olvido su pasado como vicepresidente del desaparecido dictador Hugo Banzer, si bien lo fue en su último gobierno democrático. Fue en tal condición en que asumió en 2001 la presidencia al caer Banzer gravemente enfermo.

Contrapuestos en casi todo, Morales y Quiroga sólo parecen compartir su juventud, 45 y 44 años respectivamente. Y también la pasión por el fútbol.
Hasta antes de que dejaran ver sus cartas de poder, jugaron en el mismo equipo de prometedores políticos bolivianos. Quiroga era el goleador.

 


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